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Jamuz, Valduerna, Sequeda y Maragatería: crónica de un saqueo

Publicado por Ibañeza.es el 29/05/2021 8:30 Comentarios desactivados

Modesto Berciano Berciano. Licenciado en Geografía, Presidente de CSIF Lérida y miembro de la Asociación Alta Valduerna

El Boletín Oficial de la Provincia publica el 20 de abril publica anuncio por el que somete a información pública la solicitud de autorización administrativa previa y el estudio de impacto ambiental de diferentes plantas solares fotovoltaicas.

Vaya por delante que no nos oponemos a las energías renovables, pero sí a esta forma de energías renovables. Queremos modelos de renovables respetuosos con el medio ambiente, de proporciones acordes y con infraestructuras de evacuación soterradas. Queremos proyectos explicados por estudiosos independientes, consensuados con los propietarios y vecinos, que primen nuestro humilde consumo de electricidad, que esa producción de energía prime actividades en nuestros pueblos y que deje, sí o sí, una parte, no una miseria, de los beneficios obtenidos.

Los anuncios antes referidos afectan al municipio de Destriana, con las plantas Valduerna I, II y III. Para el que conozca el lugar se trata de tres proyectos que ocuparían todo el pago del Monte Abajo, unas 800 hectáreas de ocupación directa, anegando de placas solares, más de un millón, nuestros pueblos. En definitiva toda la superficie entre los ríos Duerna y Valtabuyo, prolongándose al municipio de Castrillo de la Valduerna, con cuatro proyectos fotovoltaicos más. Una auténtica salvajada por sus dimensiones y por el nulo respecto al medio ambiente. La guinda envenenada de esta salvajada la completa la infraestructura de evacuación del Nudo Montearenas, que cruza todo el municipio de Destriana en su zona sur, la que quedaba a salvo, y otros municipios, hasta enlazar con la infraestructura de evacuación de Valderrrey.

Todos estos proyectos se hacen de forma fraccionada para no superar los 50 megavatios, porque así se esquiva la tramitación en la administración estatal. Todos estos proyectos, además, los sustentan empresas localizadas siempre en la misma dirección. Y todas ellas, según el Registro Mercantil, tienen un capital de apenas 3000 euros. No sabemos cómo harían frente a estos macroproyectos, que supondrían, de llevarse a cabo, inversiones millonarias. Se nos ocurre pensar que todas esas empresas, localizadas en la ciudad de Ponferrada, no tienen necesidad de venir tan lejos. Que es mejor que llene de placas las laderas que circundan esta ciudad, habida cuenta de sus efectos beneficiosos.

Históricamente nuestros pueblos han sido abandonados por todas las administraciones. A pesar de gestos solidarios, como el Campo de Tiro del Teleno, que hemos soportado durante décadas. Ni siquiera cuando más necesitábamos la ayuda de las administraciones, caso del pavoroso incendio del 2012. Ni tampoco recientemente con el problema del riego de nuestros pozos, que tan bien ha explicado Laureano Rubio, catedrático y valdornés para más señas. Mientras se hacen fuertes inversiones en riegos en el Páramo, Payuelos o Cueza, pagadas también con los impuestos de nuestras gentes, la Confederación Hidrográfica del Duero persigue, casi con saña, la utilización de unos recursos y de unos sistemas de riego muy anteriores a esta Confederación. Damos por sentado que también presentarán alegaciones a estos macroproyectos que afectarán gravísimamente a los cauces del Eria, Jamuz, Valtabuyo, Valduerna y Peces. Asusta ver la diligencia que tienen para actuar contra el débil y cómo ignoran esta salvajada ecológica contra los cauces de nuestros ríos.

En todo este despropósito no han faltado el comportamiento lacayuno de alguna Junta Vecinal y algún alcalde ausente que ha dicho (sic) que estos parques son una oportunidad de volver a dar vida a unas tierras… Tiene que explicarnos cómo van a dar vida si no dejan ni un solo puesto de trabajo estable, será un elemento disuasorio para quien quiera venir a vivir en nuestros pueblos y, además, el precio ofrecido por hectárea supone un céntimo por cada 1000 euros producidos (el 0,01 por ciento). Tal vez este alcalde tenía, cuando hizo las declaraciones, algún problema mental transitorio. La otra cara de la moneda son otros alcaldes y juntas vecinales que, o no se han pronunciado, o bien han informado de forma objetiva. A éstos y no a aquéllos les agradecemos infinitamente su trabajo, su tiempo y sus desvelos. ¡Éstos sí que nos representan.

Duelen también las declaraciones de ese Consejero de Fomento y Medio Ambiente, leonés como nosotros, pidiendo respeto para los macroproyectos de renovables. Habida cuenta de sus efectos salvíficos, le propongo un macroproyecto fotovoltaico que abarque toda la Candamia, de norte a sur. ¡No hay necesidad de traer la energía desde tan lejos! Usted sabe, igual que nosotros lo sabemos, que si esos parques no fueran nocivos, jamás serían levantados en nuestros pueblos.

Esto es un saqueo en toda regla, sin paliativos y sin anestesia. Hecho a plena luz del día. No les basta con vernos abandonados y olvidados. Ahora nos quieren vencidos y humillados. Vamos a parar esta ansia por quedarse con nuestras tierras y convertirlas en un estercolero de renovables. El sueño de acabar nuestros días en nuestros pueblos bien merce esta empresa. Ellos tienen el poder, nosotros la razón. Y llegado el caso, los votos.


La estupidé, la inculturé, y el vocabularie tonte de la Monteré

Publicado por A. Cordero el 12/05/2021 8:59 Comentarios desactivados

Había una vez un tiempo no tan lejano en el que la ortografía se tenía en cuenta. Era imposible aprobar un examen en el que se descubriera una o dos faltas porque se consideraba que el alumno debería conocer su lengua a la perfección y no sólo saber colocar correctamente la b/v, la h o no h, o la g/j en el texto, sino que algunas pequeñeces como que faltara una s al final de un plural o una a cambiada por una o para distinguir el masculino del femenino que, simplemente era despiste, se reprendía y para evitar que se incurriera de nuevo en el “delito” estaba aquel castigo de las escuelas de pueblo de los años 80 de copiar 100 (o 1000) veces la palabra acompañada de una frase que quedaba grabada a fuego en la memoria para toda la vida. Algo así: “encontraba se escribe con b porque todas las palabras terminadas en –aba se escriben con b”.

Gracias a unas cuantas copias y a las reglas ortográficas que aprendí en la escuela hoy puedo presumir de escribir correctamente y saber distinguir “hay”, “ay” y “ahí”, por ejemplo, o a saber si hablo del verbo “haber” o si voy “a ver” algo. Y todo eso antes de que tuviera en mis manos un móvil con auto corrector que en ocasiones piensa por mi y me cambia las palabras sin pedirme permiso, pero eso es otro tema y ahora mismo, con esto del lenguaje inclusivo, no siento nada no estar a la moda.

El caso es que cuando me encuentro una falta de esas imperdonables me pregunto si quienes la cometen no fueron a la escuela de pequeños (y digo pequeños y no pequeñas, porque también aprendí en la escuela eso que ahora nos quieren cambiar y yo no estoy por la labor), pero lo que me parece absurdo e ilegible es un texto abarrotado de x sustituyendo a las a y las o para eliminar el género masculino, principalmente, y dejar todo el texto en género ¿neutro?, estúpido diría yo. Contradictorio, teniendo en cuenta las normas de la RAE (que son los señores que más saben de ortografía…)

Aunque la gota que colma el vaso en este asunto del cambio de las palabras al antojo de ciertos colectivos es el discurso de la flamante ministra de Igualdad donde se dirigía a los presentes en repetidas ocasiones como “todes”, “hijes”, y “niñes”, mientras lucía una mascarilla en la que ponía “mujeres” por ambas caras discriminando de este modo a los hombres “esos enemigos de la Montere” y a los “todes” que al parecer formaban casi la totalidad de su auditorio.

En fin, que supongo que como es ministra y sabe mucho, habrá quien la acabe imitando en el uso de esos vocablos de nueva adquisición por la corte podemita, aunque la RAE diga que “el uso de la letra “e” como supuesta marca de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, ya que el masculino gramatical ya cumple esa función”. Sin embargo, no es de extrañar que de ahora en adelante veamos a algún […] imitando a la Montere y cayendo en la estupidez de hablar con la letra “e”, para estar a la última y no discriminar ni siquiera al perre.


Con admiración y cariño desde el recuerdo

Publicado por Ibañeza.es el 21/02/2021 8:21 Comentarios desactivados

En su domicilio madrileño el maestro Odón Alonso junto a algunas de sus numerosas distinciones. Archivo personal de Odón Alonso y Gloria Franco.

Fernando Pérez Ruano

Doctor en Humanidades. Musicólogo y compositor. Académico correspondiente en Madrid de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo

El 28 de febrero de 1925 llegaba al mundo en La Bañeza (León) el niño Odón Alonso Ordás en el seno de una familia en la que la música tenía un hábitat singular para la época, habida cuenta de la afición de su padre, Odón Alonso González -conocido popularmente como “maestro Odón”-, que tocaba varios instrumentos, dirigía coros y orquestas de cámara y componía obras de distintos géneros musicales.

El ambiente familiar y las dotes artísticas del joven Odón hicieron que pronto se vinculara al estudio de la música a través del piano de la mano de su padre, primero, y realizando estudios después en el Real Conservatorio de Música de Madrid con las más altas calificaciones y premios fin de carrera en Piano y en Música de Cámara.

Sus primeras andaduras profesionales las llevó a cabo como concertista de piano en su tierra ofreciendo recitales y conciertos con orquesta pero muy pronto optaría por el podio de director iniciándose en esta nueva faceta profesional al frente del Coro “Cantores Clásicos”, primero, y del Coro de RNE, después.

Durante cincuenta años de actividad profesional desarrollaría una brillante carrera artística como director de orquesta dentro y fuera de nuestras fronteras. Dirigió a la mayoría de las orquestas españolas de la segunda mitad del pasado siglo XX y a un buen número de orquestas extranjeras difundiendo la música española dentro y fuera de España.

Fue director titular de la Orquesta Filarmónica de Madrid, de la Orquesta Sinfónica de RTVE a la que dirigió al principio en calidad de director invitado y tres años después de su creación como director titular durante otros dieciséis junto al maestro Enrique García Asensio. Cruzó el charco al ser nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y del prestigioso Festival Casals de la isla caribeña. De regreso a España asumió la dirección titular de la Orquesta “Ciudad de Málaga” y creó el Festival Otoño Musical Soriano. Durante muchos años asistió de forma regular a su tierra para dirigir a la Orquesta de Cámara de León que creara su progenitor y para ofrecer conciertos al frente de otras formaciones.

Artista de referencia en la música de concierto en España en la segunda mitad del siglo XX y con un poso artístico del más elevado nivel, apostó siempre por la música de nueva creación habiendo pasado a la historia de la música española como un verdadero adalid de esta y de la música de su tiempo. Abrió fronteras estilísticas estrenando y promoviendo la composición de nuevas músicas y dirigiendo obras de infrecuente interpretación, de ahí el abultado número de estrenos que llegó a realizar en su carrera siendo este uno de sus principales leitmotiv artísticos.

Leonés se sintió siempre aunque su actividad profesional le mantuviera lejos de su tierra, a la que llevó siempre consigo y a la que se sentía profundamente unido. En varias ocasiones declararía a diferentes medios de comunicación y de prensa escrita sentirse orgulloso de ser leonés como también lo hiciera su padre, autor de la música del himno a León sobre texto de José Pinto Maestro.

Se cumple ahora el décimo aniversario del fallecimiento del maestro Odón Alonso Ordás (21 de febrero de 2011). Desde estas páginas vayan nuestra admiración y cariño en el recuerdo.


Diez años de la partida de un ‘bañezano universal’

Publicado por Ibañeza.es el 19/02/2021 8:15 Comentarios desactivados

Odón Alonso en una imagen de archivo.

Luisa Arias González. Secretaria de la Fundación Conrado Blanco

La madrugada del 21 de febrero de 2011, nos dejaba Odón Alonso Ordás, uno de los más importantes directores de orquesta de la segunda mitad del siglo XX. Había nacido en La Bañeza el 28 de febrero de 1925, heredando las cualidades musicales de su padre el también paisano Odón Alonso González y creciendo rodeado de cariño y formación artística.

Aquí, despertó al descubrimiento y disfrute de las primeras notas y escalas musicales y tuvo sus inicios en el aprendizaje de piano. Pero Odón Alonso Ordás tenía capacidades para volar alto y lejos, cualidades a las que se sumó el apoyo y conocimientos de su familia para que explorara campos más universales, y “Odonines” no defraudó.

Con trabajo, constancia, estudio y las mejores calificaciones en el conservatorio superior, consiguió un currículo envidiable que más tarde le facilitaría el acceso a puestos importantes como la dirección musical del Teatro de la Zarzuela, dirección del Coro de Radio Nacional de España, dirección de la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE, dirección de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y otros muchos.

Los premios y reconocimientos a lo largo de su vida profesional, procedentes de diferentes países del mundo, se sucedían con frecuencia, llegando al centenar; entre los que se encuentran encomiendas, medallas, insignias, placas, títulos, diplomas… reconocimientos que, contra lo que se pudiera creer, acrecentaban su humildad, sencillez y bonhomía.

Siempre que su agenda se lo permitía, se acercaba a León su segunda residencia o La Bañeza su ciudad natal, para atender los requerimientos musicales que se le solicitaban o recibir los reconocimientos o ser homenajeado por sus paisanos orgullosos de este hijo ilustre que llevó el gentilicio de su ciudad natal a lo largo y ancho de los continentes.

Gran amigo de Conrado Blanco desde la infancia en la que les unía el interés por la cultura, lo bañezano, el conocimiento y el saber, además de los temas de dulces y confitería, pues era el medio en los que los dos se desenvolvían.

Ya de mayores, sus encuentros continuaban aunque menos frecuentes por razones obvias de la agenda del maestro Odón. Siempre que era posible y Odón tenía disponibilidad de tiempo, Conrado organizaba encuentros o reconocimientos a su amigo “Odonines”

He querido destacar en el titular lo de “Bañezano Universal” por un doble motivo, primero porque es verdad, Odón Alonso era un director conocido en todos los países, y segundo porque es la leyenda que consta en el diploma de uno de los reconocimiento que la Casa de León en Madrid le brindó en la capital de España.

Los bañezanos tenemos motivos para estar orgullosos de este hijo ilustre, razón por la que se le han realizado homenajes y nombramientos como ser el primer “Bañezano del año” o poner su nombre a una calle, además de reconocimientos y conferencias en su honor.

Un paso más que contribuye al homenaje póstumos a este bañezano universal que agranda el elenco de tantos otros bañezanos que lo son o fueron y contribuyen al engrandecimiento de nuestra historia, lo constituyen dos publicaciones de lujo que recientemente ha realizado la Fundación Conrado Blanco. Se trata de la edición de “Odón Alonso y la música de su tiempo” obra de Fernando Pérez Ruano, biógrafo del maestro, el cual, gracias al profundo conocimiento que tiene de su persona y obra, nos trae a la memoria y perpetúa en el futuro todo lo que ha hecho a lo largo de su vida.

Con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento y como muestra de admiración y reconocimiento, la fundación publica un nuevo libro dedicado a su hijo ilustre, titulado “Odón Alonso en el recuerdo. El hombre, el músico, el artista” En él, Ruano nos adentra en la faceta humana de Odón y nos acerca los testimonios de compositores, directores, críticos musicales, intérpretes, músicos que a lo largo su vida trataron personal o profesionalmente al maestro.

Estas dos obras son fruto de la investigación y de la profunda y minuciosa dedicación por parte de Ruano a las que dedicó varios años de su vida, siempre alentado por el trato afable y sencillez de Odón.

Odón Alonso siempre estará en nuestra memoria y reconocimiento pues forma parte de nuestra gran historia; agradecimiento a Fernando Pérez Ruano, doctor, musicólogo, compositor, biógrafo e investigador que ha hecho y hace posible que los bañezanos conozcamos mejor al maestro Odón que es orgullo de nuestra tierra.


Carnavales del mundo para unos carnavales de La Bañeza

Publicado por A. Cordero el 16/02/2021 8:57 Comentarios desactivados

Que en el 2021 se haya tenido que suspender el carnaval, es una faena, pero esto es lo que hay. Podría haber sido un año para celebrar por todo lo alto el décimo aniversario de la declaración del carnaval como Fiesta de Interés Turístico Nacional, siempre y cuando los inquilinos del Consistorio hubieran estado a la altura que exige la efeméride, pero eso, como está por ver, no lo vamos a tratar hoy. Nos lo imaginamos, pero no lo vamos a decir.

El caso es que carnavales con más solera que los nuestros están suspendidos desde hace meses a causa de la pandemia, véase Tenerife, Sitges, Cádiz, Rio de Janeiro, Venecia… y aquí, hasta hace pocas semanas seguíamos pensando que todo iba a ser como siempre, incluso en las tertulias de a pie de calle se hablaba de contratar charangas y de iluminar las calles siendo el hazmerreir de todos nuestros alrededores, como pasó en Navidad.

Llegó la fecha en la que las serpentinas y la purpurina se tendrían que haber apoderado de las calles y de las casas de todos los carnavaleros que, aquí contamos por cientos y con ellas el redundante aviso de prohibición de cualquier actividad relacionada con el carnaval reforzando la presencia de la Policía Local y la Guardia Civil para garantizar la seguridad y la salud de los ciudadanos. Nada nuevo que no nos hubieran dicho anteriormente sus superiores de la Junta, pero bueno.

Y al igual que en las fiestas patronales y en Navidad, sin un triste acto que celebrar y aún peor, con la morriña instalada en la mente volvemos de nuevo a ejecutar ese despilfarro eléctrico en forma de guirnaldas para demostrar que en La Bañeza contra viento y marea, seguimos haciendo el carnaval. Encendiendo las luces para que a las ocho de la tarde todo el mundo se vaya a su casa porque se acabó la fiesta y dilapidar un dinero que no tenemos, demostrando que la partida asignada a la concejalía de Fiestas es “para tirarlo” o algo peor que no me atrevo a escribir, pero que pienso –como mis avispados lectores (los otros no), sólo los listos-.

Pero no sólo eso. Como tenemos unos cuantos miles de euros disponibles que no sabemos qué hacer con ellos, nos hemos dedicado a derrochar, como ya viene siendo habitual en los últimos tiempos y, en lugar de invertirlos en ayudar a las empresas locales, los invertimos fuera, esperando que hablen de nosotros, mientras que a las empresas de aquí las despachamos con buenas palabras, con promesas que nunca se cumplen, con un “vuelva usted la semana que viene” y con un abrazo virtual porque los de siempre, este año, contagian.

Además, y para rizar el rizo e impresionar sigo sin saber a quien, en estos no carnavales hemos tenido que maltratar a nuestros ojos con unos paneles (espantajos oí por ahí) que pretenden ilustrar algunos de los mejores carnavales del mundo y, con todos mis respetos, lo único que consiguen en hacer una demostración de mal gusto esparcida por la ciudad y un feo a los carnavaleros locales que pagan impuestos en La Bañeza y atesoran en su casa cientos de imágenes más representativas de lo que es un carnaval que nos hartamos de calificar como “auténtico”, porque lo es.


Balance de la Fundación Conrado Blanco: razones para estar alegres

Publicado por Ibañeza.es el 26/12/2020 8:27 Comentarios desactivados

Luisa Arias. Secretaria de la Fundación Conrado Blanco

El año 2020 era esperado con ilusión por toda la población en general y por la Fundación Conrado Blanco en particular. Esa cifra redonda, repetida y visualmente agradable, creaba grandes expectativas y simpatías. Nunca hubiésemos imaginado que nos traería una sorpresa y nada agradable precisamente. Ahora, deseamos que acabe y dé paso al nuevo año con vientos saludables, purificadores, renovadores, alegres y vivificantes.

La fundación, como todos los demás sectores, también se vio afectada en lo referente a actos sociales. Fue necesario, además de conveniente, anular todo lo que implicara reunión de personas. Eso nos entristece, no solo por el hecho de no poder realizar dichos actos, sino, y más importante, por los motivos que obligaron a suspenderlos; pero la salud y seguridad de las personas están en primer lugar y por encima de todo. Sin embargo, otros objetivos propuestos los hemos cumplido con rigurosidad y puntualmente; me refiero concretamente a las donaciones que esta entidad entrega cada año a diferentes entidades, como Cáritas Interparroquial, parroquias, cofradías, ONGs y asociaciones, que afortunadamente tenemos muchas en La Bañeza y dinamizan la actividad cultural o social. También hemos podido finalizar las restauraciones iniciadas en las parroquias y cofradías. Así, podemos disfrutar del esplendor del altar mayor de la Iglesia de Santa María totalmente restaurado, incluidas sus imágenes, al igual que el de El Salvador y la fachada de la iglesia de El Salvador; el retablo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obras en la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y restauración de sus cuadros o las futuras obras de la Cofradía de la Vera Cruz.

Eso siempre nos alegra y anima para seguir ayudando al arte, la cultura, necesitados o asociacionismo en la ciudad. Para los más vulnerables se presentaba un año difícil y pretendimos estar presentes para ayudarles firmemente con una importante dotación económica. No fuimos ajenos a la problemática y necesidad que de repente presentó la pandemia y colaboramos con los Makers de La Bañeza para la elaboración de pantallas protectoras o dispositivos que ayudaran a aislarnos del virus.

Es año de reflexiones, de hacer una retrospectiva, pero con la mirada y la ilusión puestas en un futuro en el que las ayudas de la fundación en beneficio de La Bañeza siguen siendo el objetivo primordial. Si nos fijamos en esa retrospectiva, los patronos de la fundación tenemos muchas razones para estar contentos, satisfechos, pues desde el año 2014, en el que nuestro fundador Conrado Blanco nos dejó el timón de su fundación, hemos entregado más de 300.000 euros en donaciones y La Bañeza y comarca se han beneficiado de un total cercano a los 800.000 euros. Son muchas razones para estar alegres.


La magia de la Navidad

Publicado por A. Cordero el 25/12/2020 8:53 Comentarios desactivados

(Cuento de Navidad)

Javier llegó cargado con sus maletas a la casa donde hacía unos meses había cerrado las puertas para incorporarse a un nuevo trabajo que lo tendría lejos de su ciudad. Aún tarareaba mentalmente los últimos acordes del desfile de Carnaval, que retumbaban en su cabeza, cuando las calles se llenaban de gente envuelta en los disfraces más variopintos. El día que cogió el tren para marchar todavía le quedaban restos de brillantina en el pelo y recortes de confeti que se habían escondido en la capucha de su anorak y que guardó celosamente en su cartera todo el tiempo que estuvo lejos de su casa.

Volvía de nuevo por Navidad y la ilusión se había ido desvaneciendo a medida que enfilaba las calles que lo iban acercando a la casa de sus padres. Miraba a uno y otro lado y no veía a nadie. Las calles estaban desiertas y los carteles de “se vende”, “se traspasa” o “se alquila” que se repartían a ambos lados de las principales calles de la ciudad contrastaban con la bonita iluminación navideña que había colocado el ayuntamiento.

¡Qué incoherencia! –pensó- unas luces tan llamativas para una ciudad en la que las tiendas y los bares que llenaban de vida estas calles han tenido que cerrar víctimas de la pandemia. Sin embargo, sacó su móvil del bolsillo del abrigo y disparó unas cuantas fotos para subirlas a las redes sociales. Al fin y al cabo es para lo que las han puesto, se dijo a sí mismo. Sucumbiremos al embrujo de la luz y presumiremos de ciudad bonita ante mis amigos.

Al día siguiente salió de casa con la idea de tomar una cerveza y reencontrarse con amigos y conocidos de los que sólo sabía por las RRSS y, aunque sabía que no se podrían abrazar, si que sentiría el calor de su compañía mientras compartían espacio y confidencias de casi un año de ausencia, pero le esperaba la triste sorpresa al ver que el bar que atesoraba todos sus recuerdos ya no existía; era, como todos los que había visto el día anterior, un local en alquiler.

Ni el regreso a casa con los suyos, ni la magia de la Navidad podían atenuar el dolor de Javier al ver la decadencia de su ciudad y la desaparición de los lugares que amaba y no pudo evitar pensar en la ciudad de la que acababa de regresar y hacer una comparativa con la suya. Quizás si el ayuntamiento en vez de despilfarrar el dinero en esta preciosidad de luces para impresionar a no se sabe quien, hubiera ayudado económicamente a los empresarios que han tenido que bajar la trapa para siempre, esta ciudad seguiría viva y el bullicio seguiría llenando las calles que, aunque estuvieran menos decoradas, mantendrían el brillo en los ojos de sus ciudadanos.

Pero ya era tarde. Javier esperaba despertar del sueño y que la magia de la Navidad consiguiera terminar bien el cuento. Pensó que alguien le estaba gastando una broma y decidió revertir la situación. Cerró los ojos, deshizo sus pasos y volvió a casa por el mismo camino, con la intención de no dar ningún paso en falso. De pronto y, como en las películas de ciencia ficción, los escaparates de las tiendas se llenaron de artículos, los bares de clientes y las calles recobraron el bullicio que Javier recordaba.

-Menos mal- pensó. Ha sido todo un mal sueño. La cafetería de la esquina seguía ofreciendo los mismos cafés que tanto había echado de menos. El bar de José Manuel, con esa tortilla que hacía casi un año que no probaba y que nadie había conseguido igualar. Los turrones en las confiterías, los vinos, las tapas con los amigos y ese nosequé que tiene la Navidad que lo transforma todo. Abrió de nuevo los ojos y se dio cuenta de que la magia de la Navidad había obrado el milagro.


Capellanía de Santa Mª Magdalena de Valle de la Valduerna (y II)

Publicado por Ibañeza.es el 20/12/2020 9:01 Comentarios desactivados

Landelino Franco Fernández. Cronista oficial del Ayuntamiento de Villamontán

Escritura de constitución de un censo

En el año de 1.777 D. Marcos Casas firmó unas garantías hipotecarias en los siguientes términos: “Memorial de hipotecas que yo D. Marcos Casas, presbítero y vecino de Villa Montán, por un censo de 100 ducados que D. Juan Gallego, capellán de la Magdalena y vecinos del lugar de Valle de la Valduerna me da y se ha de hacer esta escritura a favor de dicho D. Juan y demás capellanes que dicha capellanía de la Magdalena fuesen y este censo se pueda redimir de dos veces y así son las posesiones siguientes” . Dos fincas en Villamontán, tasadas en 700 y 600 reales de vellón respectivamente. Otra tierra en la Cantarina de Valle, tasada en 300 reales de vellón. Otra en Castrotierra, tasada en 250 reales de vellón y un molino harinero en Posada a la fuente del Monte, tasado en 1.000 reales de vellón. Esta cantidad. mucho mayor que el principal del préstamo, eran las garantías hipotecarias para cubrir el principal, los réditos y el posible coste de los pleitos que este préstamo pudiera ocasionar.

Los 7 requisitos puestos para la concesión del préstamo para sí y sus sucesores son leoninos. Uno d ellos es condición que aunque pasen diez, veinte, treinta, cuarenta o más años sin pedir ni pagarse los réditos del censo no prescribirán”. Fue esta última cláusula la que dio origen al pleito en 1830, ya que, supuestamente, se llevaban muchos años sin recibir los intereses de ese préstamo.

El pleito

Pasaron los años. En 1830 el detentador de la capellanía, Don Manuel, presentó una demanda contra los herederos de Don Marcos Casas pidiendo que siguieran pagando los intereses de él, incluyendo los generados desde que dejaron de hacerlo hasta ese año. Estaba legitimado por las cláusulas de la concesión entre las que se encontraban la de la no prescripción de ellos y la que los herederos de Don Marcos deberían hacerse cararto de la parte proporcional que les correspondiera por la herencia.

Ocurrió algo normal en la época. El censo no se inscribió en el registro de hipotecas de León hasta el 17 de noviembre de 1804, pero con una NOTA sumamente importante. En ella se manifestaba que ese censo había sido redimido por su propietario, Juan Rubio Herrera, su dueño legítimo por pertenecerle a su mujer Petra Domínguez, el 23 de febrero de 1778. Lo firman el propietario y dos testigos. Lo que quiere decir que ese censo había sido adquirido íntegramente por una tercera persona y que llevaba cancelado cincuenta y dos años antes de la reclamación mediante la demanda de Don Manuel.

A partir de aquí se vuelve muy problemático todo lo ocurrido después de 1830, pues no se conoce la sentencia que supusiera el final de esta demanda, pero se puede adivinar. A la nota anteriormente comentada, hay que sumarle que, a continuación y seguramente, antes de que este pleito se resolviera, se produjo la desamortización de los bienes eclesiásticos de Mendizábal de 1835, con lo cual las posibilidades de que se consiguiera por el demandante una resolución favorable se alejaría definitivamente, si es que llegó a producirse.


Capellanía de Santa Mª Magdalena de Valle de la Valduerna (I)

Publicado por Ibañeza.es el 13/12/2020 8:40 Comentarios desactivados

Landelino Franco Fernández. Cronista oficial del Ayuntamiento de Villamontán

En el año 1777, D. Marcos Casas, capellán de la Capellanía colativa de la Cruz de Villamontán solicitó un préstamo hipotecario de 1.000 reales, (unos 100 ducados)[1] a la Capellanía colativa de Santa María Magdalena de Valle de la Valduerna, cuyo capellán era D. Juan Gallego. Préstamo éste que originó un litigio en una fecha tan tardía como 1830 y que no se debió resolver hasta la Desamortización del año 1835.

Las capellanías colativas, las eclesiásticas, tenían el objetivo marcadamente religioso de celebrar un culto, normalmente un número de misas, por el alma del fundador, y, a veces, también de sus familiares. Para ello se donaba una serie de bienes que perpetuara los fines de la Capellanía Colativa. La RAE las define: Conferir canónicamente un beneficio eclesiástico en la cual ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otros cargos píos, como novenarios, oraciones.

Fundación de la Capellanía de la Magdalena

Las fechas de Fundación oscilan entre 1584 hasta 1615.Son los años que el fundador Rdo. D. MARTÍN MARTÍNEZ es párroco de la Iglesia de Valle. En estas fechas se hace el retablo mayor de la iglesia parroquial, aunque el dorado se termine en el año 1823. Este retablo lo hace a su costa D. Martín.

En cuanto a la fundación de la Capellanía lo atestigua la lápida, que está a la entrada de la iglesia y que primitivamente debió estar bajo el altar de la Magdalena, como era normal, con los fundadores. Con algo de dificultad se puede leer: “Aquí está sepultado D. MARTÍN MARTÍNEZ cura que fue de esta iglesia. Dotó un aniversario de 5 misas de semana… este altar e imagen y hizo a su costa para todo lo cual dejó toda su hacienda[2], raíz, censos y casas. Falleció a 10 de noviembre de 1615.Orate pro eo”.

En otro documento de la Cancillería de Valladolid de los años 1773- 1778 aparece el “Pleito de José Santamaría y otros consortes presbíteros, vecinos de La Bañeza (León) en el Valle de Miñambres (León) con Luis Fernández Flórez, también procurador, vecino de Ribamonte (Cantabria) sobre elección de capellán que sirva el aniversario laical de santa María Magdalena que en la iglesia del lugar de Valle fundó Martín Martínez cura que fue de él”.

Entre inexactitudes, algo queda claro: que en la iglesia de Valle y en el altar de la Magdalena fundó D. Martín Martínez la Capellanía de la Magdalena de Valle.

Altar e Imagen de Santa María Magdalena

En la Iglesia parroquial de Valle existe un altar neoclásico con una escultura de Sta. María Magdalena de talla policromada, de busto entero, redondo, de finales del siglo XVI y antes de 1584.

Es similar a la existente en la iglesia de Sta. Marta de Moreiras (Orense) ambas probablemente de Juan de Augers, contemporáneo de Juan de Juni. La de Valle tiene los rasgos típicos de Angers: la mano derecha en violento giro hacia atrás asomando por el extremo del manto, sosteniendo la cruz como redentora, la mano izquierda mantiene una manzana símbolo del pecado original y a sus pies un frasco, alusivo al perfume evangélico, abundante cabellera, pliegues armoniosos y curvilíneos del manto, rasgos delicados del rostro.

Optó D. Martín por fundar su Capellanía bajo lo advocación de Sta. María Magdalena cuya imagen estaba en la iglesia parroquial y gozaba de acendrada devoción. Dejó D. Martín para la Capellanía todos sus bienes que serían más que suficientes para mantener a sus capellanes.


[1] El ducado tenía 375 maravedís, 11 reales. El real equivalía a 3,07 euros, aproximadamente.

[2] La hacienda comprendía bienes inmuebles (casas y fincas) y muebles, dineros y préstamos. Raíz, se refiere según la RAE a los bienes inmuebles.


Víctimas del Covid por parte de las administraciones

Publicado por A. Cordero el 4/12/2020 8:27 Comentarios desactivados

Desde hace un tiempo hemos visto cómo la desolación traspasaba las mascarillas de los dueños de un establecimiento hostelero. A través de los ojos se adivinaba el miedo y la incertidumbre ante las decisiones de los que dirigen nuestras acciones desde el cómodo sillón de un despacho. Siempre con la esperanza puesta de que lo que se están sacrificando sirva para algo y de que no les exijan medidas más drásticas a la vuelta de una nueva reunión en otro despacho cualquiera.

Pero no, después de una dura medida llega otra más dura, con menos margen para mantener la clientela y con más exigencias por parte de las administraciones. Un nuevo ‘mazazo’ para la maltrecha hostelería que está siendo la cabeza de turco de esta crisis, mientras se sigue mirando para otro lado ante botellones, reuniones callejeras y fiestas descontroladas en recintos privados que actúan como bares sin serlo y, sin pagar impuestos.

Estamos en un momento en que no se sabe lo que va a pasar. Aterrados ante las cifras con las que nos bombardean constantemente, con el miedo en el cuerpo y temiendo las decisiones que en unos y otros países están tomando y que, tarde o temprano nos acabarán afectando más de lo que quisiéramos. Y siempre es la hostelería la que está en el punto de mira. Ninguno de nuestros ilustres políticos se imagina (o no se quiere imaginar) los gastos que acarrea un local con la mitad –o menos- de clientes y con las condiciones meteorológicas que atravesamos aquí en León y que complican aún más el trabajo.

Pero las nobles cabezas pensantes que ante una mesa de despacho deciden cerrar la hostelería a cal y canto convencidos de que se solucionarán todos los problemas, no se han parado a pensar en las cifras que mueven los que se dedican al oficio de estar detrás de la barra de un bar, en los otros sectores que arrastra consigo un bar cualquiera, de una ciudad cualquiera, o de un pueblo cualquiera.

Y no han pensado que, cerrando los bares, no sólo dejan en la calle a un número escalofriante de trabajadores y/o autónomos, sino que las cifras de contagios que nos facilitan no justifican el hecho de que se prive de tomar un café o una cerveza con todas las medidas de seguridad como se estaba haciendo, mientras que miran para otro lado en lugares en los que contagiarse es mucho más fácil que en un establecimiento hostelero.

Pero se echa la culpa a la ya maltrecha hostelería y se siguen manteniendo actividades y actuaciones, muchas de ellas a precios prohibitivos para unas arcas públicas no demasiado boyantes, mientras que se elude la posibilidad de aportar algún tipo de ayuda para esos bares que han tenido que cerrar y “pagar los platos rotos” de un problema que no era el suyo. Quizás en lugar de malgastar el dinero en luces de Navidad, en espectáculos ruinosos o en embadurnar los bordillos de las calles fuera buena idea aportar algún tipo de ayuda económica, porque de la propaganda y de las promesas que nunca llegan a cumplirse ya empiezan a estar un poco hartos.

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