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Las elecciones del 19 de noviembre de 1933 en La Bañeza (II)

● Ibañeza.es ►Lunes, 4 de diciembre de 2017 a las 8:03 Comentarios desactivados


Los candidatos agrarios intervienen en La Bañeza el 16, y el 17 celebran actos de propaganda en Laguna de Negrillos y La Antigua. Entre los días 16 y 20 se suspendían las clases por motivos electorales en todas las universidades del país, y el 18 se traslada al Jefe del puesto de la Guardia Civil de La Bañeza la orden del gobernador civil sobre vigilancia en las elecciones. En su número de aquella fecha alardea El Adelanto de que las derechas hacen propaganda electoral por los medios más modernos, la radio y el avión, “algo nunca visto en España y que la iguala a los países más cultos y adelantados como Estados Unidos y Alemania”. Cuando el día 9 el Gobierno la prohíba mientras dura el periodo electoral (excepto por la radio para los discursos en los actos públicos autorizados) Acción Popular habrá gastado mil kilómetros de papel en pasquines y 50 millones de octavillas (cuatro millones por día venían repartiendo y arrojando los aviones), lo que suponía 750 duros diarios en reclamos, aunque desde sus páginas se dirá el 9 de diciembre que “las derechas casi no hicieron propaganda en La Bañeza, excepto las gestiones hechas desde Acción Femenina (cuya sede se hallaba a la mitad de mayo de 1934 en la planta baja del edificio de Patricio Pérez, en la calle Astorga) y la intensa campaña de El Adelanto -que ha sido insuficiente-, añadiendo que se echa de menos la organización efectiva de las derechas bañezanas, y se las urge una vez más a organizarse, “pues de no hacerlo sus intereses estarán a merced de gentes ignorantes y mangoneadas por la política perturbadora de la Casa del Pueblo”, cuya nueva sede se había inaugurado, por cierto, unos meses antes.

Elecciones del 19 de noviembre de 1933.

Las agresivas y modernas propagandas de la CEDA habían contado con cuantiosas donaciones de potentados que querían acabar con lo realizado en los dos años anteriores, como las del banquero Juan March, millonario y reconocido antirrepublicano. Las izquierdas, al menos las bañezanas que se acogían en aquella Casa, debieron de gozar de menores medios, y más tradicionales y artesanos (la brocha y el bote de pintura), a juzgar por lo que el mismo semanario narrará el día 25 en “Los hay con chispa: en la fachada de un comercio de ferretería, pusieron ‘votad a los socialistas´ y debajo una hoz y un martillo. Por la mañana, sin inmutarse, el comerciante añadió un ‘No’, con lo que se leía ‘No votad a los socialistas’, y debajo de la hoz y el martillo añadió ‘Ferretería”. Ilustra además la publicación católica independiente de algunas anécdotas electorales sucedidas en La Bañeza cuando las votaciones: una mujer que se presentó a votar por otra, que resultó ser la presidenta de la mesa; una más que dijo ser quien no era, y fue desenmascarada por una integrante del colegio electoral, o un hombre que no consiguió su pretensión de colar una docena de papeletas en la urna, manejos fraudulentos y caciquiles tradicionales y presentes también en aquellas elecciones en variados lugares, muy llamativos en algunos de la montaña leonesa.

En La Bañeza la candidatura agraria fue a lo práctico y difundió un panfleto en el que explicaba y advertía (sobre todo a las que por primera vez votaban) de los detalles a tener en cuenta en los colegios electorales y en las mesas y las urnas de la ciudad a la hora de emitir el voto para los aspirantes de su lista. En cuanto a los resultados en el partido judicial bañezano, se produjo en La Bañeza el triunfo parcial de las izquierdas, no de un modo aplastante, y aunque el cómputo de votos agrarios superó en 718 al del total de las restantes formaciones.

En la tarde del 3 de noviembre (“ya en periodo electoral”, se dice) se realizaba un registro policial, con nulos resultados, en tres casas de La Bañeza, “en los domicilios de personas por muchos conceptos dignas del mayor respeto y que gozan de la estimación pública”. Se habría tratado del abogado Laureano Alonso y Díez-Canseco, tesorero de la bañezana Juventud de Acción Popular (JAP) desde abril, el industrial Salvador González Alonso, titular de la fábrica de pastas para sopa La Flor Bañezana, almacenista y representante de la patronal en el Jurado Mixto de Alimentación de León, y el también industrial José Cabello Fernández, tal como cabe deducir de la jocosa noticia-inocentada publicada por El Adelanto el 30 de diciembre, según la cual “ellos, José Santos Pérez, José Marcos de Segovia, y Ángel Riesco Carbajo obsequiarían el día 28 al anterior gobernador civil Francisco Valdés Casas con un almuerzo por los ‘favores’ con los que él y los ‘soplones’ locales los habían agraciado”. El día 1 se había hecho otro muy minucioso en el santuario de la Virgen de Castrotierra, en el que, según el acta firmada por el párroco, dos policías, dos guardias civiles y dos testigos, “se inspeccionaron todos los locales y muebles y muy particularmente las bóvedas y techados”, también “sin resultado alguno para el fin que se perseguía”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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