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Muertos que no pueden tener siquiera un entierro digno

Publicado por A. Cordero el 12/04/2020 9:03 Comentarios desactivados

Tristeza. Rabia. Desolación. Indignación. Dolor. Son las únicas palabras que se me ocurren para ponerme en el lugar de esas 16.400 familias que han perdido a algún ser querido por esta pandemia de la que nadie se siente responsable. De poco o nada sirve a estas alturas, cuando el daño ya está hecho, buscar culpables, aunque los hay. Aunque escondan su ineficacia mientras se parapetan tras los micrófonos ante la opinión pública cada vez más asustada, todos sabemos hasta donde llegan y desde cuándo pudieron haber puesto un freno que nadie accionó dejando a la ciudadanía a merced de un virus que amenazaba China, pero que a España “no iba a llegar” y en caso de que lo hiciera, sus efectos eran “similares a una gripe”.

Como no había motivo para la alarma, nos fuimos todos de fiesta, celebramos todo tipo de eventos, festivales, manifestaciones y carnavales mientras mirábamos con incredulidad las imágenes de los féretros que se amontonaban en Italia. Aquello no iba con nosotros. Nuestras fronteras seguían abiertas y el tráfico aéreo seguía su curso normal. Aquí en España “se muere cada año más gente por gripe común”. “Eso no es preocupante”, decía el presidente del Gobierno, el ministro, los expertos en epidemiología, mientras se colaba en las redes sociales el testimonio de un médico español residente en Italia poniéndonos en antecedentes de lo que podía pasar. Pero en España seguíamos haciendo nuestra vida normal.

Había que salir a la calle a celebrar el Día de la Mujer o el carnaval. Ahora, después de ‘verle las orejas al lobo’, ya paralizamos el país y mandamos al paro a media España intentando frenar una bola de nieve que ha crecido tanto que ya es imposible de atajar. Decretamos el Estado de Alarma cuando ya el daño estaba hecho y seguíamos siendo el hazmerreir de Europa en las negociaciones para la compra del material sanitario mientras que los casos crecían a un ritmo espeluznante y nuestros sanitarios tenían que enfrentarse a cara descubierta ante un enemigo del que no sabíamos con cuantos de los nuestros se iba a cebar.

Pero no sabíamos, o no queríamos saber que ese virus llegado de China se iba a llevar a tantas personas y que entre ellas estaría nuestro vecino, nuestro familiar, el padre de nuestra amiga, el marido de otra, el de la tienda de enfrente, el del bar, el del taller, el que nos saludaba cada mañana cuando salía a dar el paseo para mantener a raya el colesterol. Algunas personas han perdido a sus padres, si, a los dos, a causa de esta pandemia que todavía muchos se toman a chiste porque no pueden dejar de pasear sus perros ni de salir sin motivo justificado de sus casas.

Más de 16.400 muertos a día de hoy, 12 de abril, según las cifras oficiales que a muchos nos cuesta creer. Personas que ayudaron a levantar este país y hoy mueren hacinados en los hospitales sin poder despedirse de los suyos, sin un entierro digno y sin el último adiós que, seguramente habrían esperado tener algún día, en otro momento y en otras circunstancias, sin conformarse con el único adorno de un post-it pegado encima de un ataúd cualquiera de los que se encuentran apilados en una morgue improvisada a la espera de que lo lleven en un camión rumbo al panteón familiar, en el mejor de los casos.

Y esperando un nuevo día, con unas nuevas cifras, con unos nuevos decretos y con la esperanza de no tener que mandar por WattsApp un pésame más, porque los “sólo 510 muertos” de ayer, lejos de infundir esperanza por el descenso de los casos, da miedo al sumar otros 500 más cada día a una lista que resulta demasiado desgarradora.


Crean en la empresa alimentaria leonesa; mañana igual ya es tarde

Publicado por IBAÑEZA.ES el 5/04/2020 8:07 Comentarios desactivados

Patricia Fernández Castaño. Gerente y quinta generación de Chocolates Santocildes

En la siguiente carta se pone de manifiesto la grave situación por la que estamos atravesando las pequeñas pymes agroalimentarias que forman la base del tejido económico de León. Como bien es conocido, nuestras empresas son de carácter familiar y seguimos al pie del cañón en esta crisis que nos asola a todos, somos muy conscientes de la gravedad de los tiempos que estamos viviendo.

Nosotros no hemos reducido nuestras plantillas de trabajadores, seguimos manteniendo empleo, pese a la devastadora caída de la compra de nuestro producto. Explicaré resumidamente cuáles son nuestros puntos de venta, nosotros fabricamos productos artesanales, por lo cual, no podemos competir con las grandes marcas, es decir, no podemos abaratar nuestros productos y jugar en la guerra del céntimo. Como bien sabrán la dinámica de compra de alimentos que se está experimentando en estos días, tras el decreto de estado de alarma impuesto por el Gobierno, es el producto de línea blanca de los grandes supermercados. Esto nos deja con una caída abismal de nuestra presencia en la cesta de la compra, ya que nuestros puntos fuertes de ventas son las pequeñas tiendas que ofrecen productos de la tierra, en resumidas cuentas, productos con sello propio.

Además, de lo expuesto se debe sumar la suspensión de ferias agroalimentarias (las cuales, nos daban tanto visibilidad al exterior como un aumento de las ventas in situ), el cierre de museos (los cuales vendían nuestros productos), la anulación de todo tipo de turismo (no hace falta comentar que el turismo deja en nuestras ciudades y pueblos una importante suma de dinero en el nicho que esta carta nos ocupa) y un largo etcétera que deja a nuestras empresas con un 80% de pérdidas en ventas.

También cabe exponer que seguimos pagando facturas de las materias primas (normalmente estos pagos serealizan a 60 días tras la emisión de factura (pago de materias primas recibidas en enero)), facturas de envases,facturas de agencia de transporte, etc. Es decir, todas las facturas que conllevan el proceso productivo y puestaen mercado de un alimento. Por si no fuera suficiente debemos sumarle el pago de autónomos, de lasliquidaciones de seguros sociales, de sueldos, etc que dejan la liquidez de nuestras empresas en un punto muy serio.

La solución, los avales que nuestro Gobierno ha planteado para empresas, en los cuales, nosotros hasta la fecha no entramos. Avales que no dejan de ser una hipoteca más que soportaremos, que dejarán más empobrecidos los márgenes de ganancias. Avales que tendremos que negociar con las entidades bancarias y con suerte, podremos rogarles un año de carencia para poder solventar nuestras ya pobres sacas.

No les pedimos limosnas, somos luchadores porque nuestras empresas son nuestra vida sino que les pedimos ayuda porque les aseguro que cada euro que nos faciliten saldrá de nuestro sacrificio y esfuerzo diario. Nunca abandonaremos nuestra tierra, porque es algo que llevamos inherente en nuestra genética. No dejen que se pierda la esencia, el valor y la riqueza de nuestros productos.

Crean en nosotros. Mañana igual ya será tarde. En voz de toda la pequeña empresa alimentaria de León.


Salvoconductos para salir de casa, por encima de la ley

Publicado por A. Cordero el 27/03/2020 9:02 Comentarios desactivados

Entre opiniones de Facebook (la barra del bar de los tiempos de confinamiento) y la noticia de que una protectora de animales de Salamanca se quedó sin perros en tan solo 3 días, me ha dado la inspiración necesaria que necesitaba para escribir lo que llevo pensando unos cuantos días tras repetidas visitas a las ventanas y el balcón de casa. ¡Qué listos son los salmantinos, que encontraron el motivo ideal para saltarse las reglas en estos días en que la primavera invita a salir al campo! Lo que pase después de esta crisis a los sufridos animales ya lo iremos viendo y a lo mejor también lo vamos contando.

Yo no tengo perro, ni intención alguna para hacerme con uno aunque solo sea como coartada para salir a cualquier hora sin que las fuerzas del orden me recriminen el hecho de andar por la calle como si tal cosa, pero me indigna sobremanera el hecho de que el mismo perro, con distinto dueño salga a pasear y a correr por el campo en horario de mañana y tarde, mientras los hijos de esos dueños de perros y el resto de niños de España tiene que conformarse con pintar, dibujar, jugar y ver la tele en casa, porque hay una orden gubernamental que les impide cualquier tipo de salida de su casa.

Esto demuestra que los perros tienen más derechos que las personas y eso me asusta, pero más me asustan sus dueños que en un momento tan delicado como el que estamos viviendo, desafían a la autoridad, al coronavirus y a todo aquel que se atreva a decirle algo acerca del paseo prolongado con el que obsequian a su perro día tras día y que, por cierto, los hay tan chulos que se le olvida recoger ciertos recados que abandonan en la acera porque ni llevan bolsa, ni guantes, ni mascarilla, como si las leyes no fueran con ellos.

Me asusta que por culpa de las personas que se toman a cachondeo las normas impuestas porque se piensan que no van con ellos ya que “van a seguir sacando a su perro cada día, le pese a quien le pese, porque su perro es lo primero”, el resto de españoles estaremos en cuarentena hasta el día de Navidad, pero claro, ellos no pueden hacer nada por detener el avance del virus que nos puede matar a todos; porque lo único que les preocupa es la felicidad de su perro. Eso es lo que me asusta.

Desconozco las rutinas perrunas y tampoco tengo intención alguna de familiarizarme con ellas, pero supongo que muchos de esos perros, cuyos dueños trabajan todo el día no estén acostumbrados a tanto paseo, ni necesiten salir a pasear todos los días. Otra cosa es que al dueño le apetezca pasearlo o quiera premiar al can con unas carreras para que ejercite las patas, que no es lo mismo. En fin, que a la conclusión que he llegado es que hay familias en las que el perro, además de ser claramente el salvoconducto para salir a pasear, preocupa más que la educación y el entretenimiento de los hijos. Ahí lo dejo.


Pretextos, improvisación, excusas y contradicciones

Publicado por A. Cordero el 9/02/2020 9:07 Comentarios desactivados

‘Vergüenza ajena’ sería la expresión perfecta para definir la situación política actual de La Bañeza. El equipo de gobierno está convencido de que la culpa la tiene la prensa y, le falta tiempo para convocar a los escasos aspirantes a medios de comunicación que les aplauden y les hacen los coros para echar más mierda a la mierda (perdón por la expresión, queridos lectores) y mostrar su verdadera cara, mientras esperan salir airosos de una ciénaga de la que ya es complicado salir.

Poco a poco vamos viendo desaparecer algunas actividades que formaban parte de la vida social bañezana, mientras el alcalde pregona desde la radio municipal un día un discurso y al siguiente el contrario. Un día se levanta con ganas de criticar a Ibañeza y otro llama por teléfono pidiendo que “lo traten bien”, sin pararse a pensar en que su antecesor jamás se vio en la necesidad de tener que recurrir a tales argucias para que la cámara sacara una buena imagen suya y se ganara los tan codiciados “parriba” en los periódicos provinciales.

Y a mi que de vez en cuando me gusta dar un repaso a la situación, en este momento tengo tal aglomeración de temas, que me da la sensación de que si me pusiera a analizarlos todos necesitaría un folio de 500 metros de largo y varios días aporreando las teclas. Estoy segura de que cuando diera por finalizada la perorata, el señor alcalde habría cambiado de opinión y mi columna ya estaría obsoleta.

Como en Ibañeza.es presumimos de adelantarnos a la información, no quedaría bien publicar una columna ‘caducada’, así que pasaré por encima y profundizaré lo justito. De este modo, no adelantaré acontecimientos, sino que esperaré a que sean las fechas venideras quienes se encarguen de dar o quitar razones y de ir poco a poco cumplimentando las quinielas que los no afines y, sobre todo los afines llevan tiempo rellenando.

Así, mientras que se consume el calendario y esperamos a que llegue la fecha para saber si habrá o no habrá ferias decentes, si habrá o no habrá charangas que animen el carnaval, nuestro buque insignia, si habrá o no habrá carrera de motos, nuestro otro buque insignia, si el Museo de las Alhajas seguirá abierto o se volverá a cerrar y si la situación no se vuelve más insostenible de lo que ya es, quizás en ese ir y venir de excusas improvisadas y situaciones contradictorias, alguno se canse de jugar a ser concejal y decida volver al modo de vida que nunca debió dejar. Igual así los ciudadanos abandonemos esa vergüenza ajena con la que empezaba este rollo.


Imagine (con permiso de John Lennon)

Publicado por Ibañeza.es el 4/02/2020 15:31 Comentarios desactivados

Juan José Arconada Pérez

Imaginad un mundo solidario donde los países se ayuden entre sí,

dónde no haya miseria ni guerras,

dónde respetemos las diferentes ideologías,

dónde prime la verdad.

Imaginad un mundo dónde los políticos sean auténticos servidores,

dónde sus derechos y deberes sean los mismos que los de cualquier ciudadano,

dónde todos remen en la misma dirección,

dónde no existan privilegios en función de cargo.

Imaginad una nación dónde haya solidaridad entre regiones,

dónde todos respetemos y amemos nuestra bandera,

dónde la educación no adoctrine,

dónde la sanidad sea de igual calidad.

Imaginad una nación dónde los pensionistas cobren dignamente

dónde se respete a nuestros mayores como los adalides del mundo dónde vivimos,

dónde no haya personas que vivan en la indigencia,

dónde no haya personas solas.

Imaginad nuestra Bañeza con locales repletos de actividad,

dónde reine el bullicio de las gentes y de las calles,

dónde se respire el fluir de gentes y mercancías que otrora tuvo,

dónde las casas estén habitadas de nuevo.

“Diréis que soy un soñador,

pero no soy el único

quizá algún día os suméis a nosotros

y el mundo será de todos” (sic)


Buscando en las luces el auténtico espíritu de la Navidad

Publicado por A. Cordero el 25/12/2019 8:03 Comentarios desactivados

(Cuento de Navidad)

Hugo miraba por la ventana buscando algún atisbo de Navidad a través del cristal: unos copos de nieve, algún elfo de los que veía a todas horas en el anuncio de El Corte Inglés, o la típica decoración navideña que otros años colgaba de los cables en las principales calles y plazas de la ciudad. Pero los días pasaban y, a pesar de que en el calendario se estaba acercando el día en que Papá Noel tendría que llegar, tenía la sensación de que su ciudad no estaba preparada para tal evento. Hugo no sabía muy bien qué buscaba, pero creía que había algún símbolo escondido en las luces o las ramas del árbol donde se encontraría el auténtico espíritu navideño.

Apenas unos días antes, cuando Hugo ya se había hecho a la idea de que no habría iluminación navideña, gracias en parte a que su abuelo –el concejal de la Navidad– le había dicho que no había dinero para contratar las tradicionales guirnaldas de colores y luces navideñas, vio como poco a poco iban decorando algunos puntos con distintos diseños de árboles que daban a las calles y plazas ese aire navideño que la ciudad tanto necesitaba de cara a estas fiestas tan entrañables.

Ahora sí –pensó–, esto ya parece Navidad. Tras los cristales empañados por el frío de la calle, Hugo seguía buscando día tras día alguna huella, algún indicio de la llegada de esos personajes mágicos que alegran la Navidad de los niños, pero no fue hasta el día en que los mayores estaban revolucionados por el sorteo de la lotería, cuando Hugo vio algo que le hizo sonreír y fue corriendo a buscar a su abuelo que estaba afanado en mirar los números premiados y apenas prestaba atención a lo que pasaba por la calle.

–La Bañeza es la ciudad de las motos, ya lo sabes–, le dijo a Hugo con desgana. Ya las has visto más veces desde esta ventana. Yo llevo sesenta años viendo pasar la carrera por ahí, por esa calle, y espero seguir viéndola, y que tú también la veas toda tu vida, pero, ¿qué es eso?, dijo pegando la nariz al cristal. Si todos van vestidos de rojo, como Papá Noel. Hugo daba saltos de alegría convencido de que cuantos más ‘papanoeles’ llegaran, más regalos tendría, ¡y en moto!, como a él le gustaba. ¡Qué suerte tenía de vivir ahí!

–Esta es la Navidad que me gusta–, pensaba mientras miraba la comitiva pasando por delante de su ventana. Vamos, abuelo, llévame a la plaza que quiero verlos de cerca, subirme a alguna de sus motos y que me hagas una foto con el de verdad, que yo sé que tú lo conoces y sabrás distinguirlo entre tantos, porque yo igual me lío. No, Hugo, serás tú quien lo reconozca nada más verlo, –dijo el abuelo–. Ya lo verás.

El abuelo dejó las gafas encima de la mesa del salón, se puso el abrigo y la bufanda y salió con Hugo en busca del preciado personaje. No le costó encontrarlo, aunque todos ellos iban bastante bien ataviados con el traje rojo y las barbas blancas, pero el auténtico tenía algo que los demás no tenían y Hugo supo enseguida de qué se trataba. Sus ojos brillaban, no pudo contener la emoción cuando lo subió a su moto y le dijo al oído: “Esta noche iré a tu casa y te llevaré un regalo, porque has sabido encontrar el auténtico espíritu de la Navidad”.

Hugo había sido el único responsable de la decoración navideña, ya que con su insistencia había convencido a su abuelo a decorar la ciudad y, aunque tarde, lo había conseguido porque éste no era capaz de negarle nada. Hugo sabía que una buena preparación previa era esencial para que la magia de la Navidad facilitara la llegada de Papá Noel primero, y los Reyes Magos unos días más tarde y todos los niños pudieran recibir sus regalos.


Cuando al 13 le quitamos el 3 pensando que no se nota

Publicado por A. Cordero el 27/11/2019 9:01 Comentarios desactivados

De todos es sabido que el número 13 no es el más querido; se asocia a la mala suerte y se mira con recelo cada vez que hay que mencionarlo. Hay quien se refiere a él como 12+1 y se evita de forma alarmante cuando quien tiene que lidiar con él es un supersticioso o alguien que se apunta a frases hechas por parte de personajes mediáticos que han conseguido referirse al trece sin mencionar la ‘fatídica’ cifra.

Supongo que eso fue más o menos lo que pensaron los encargados de elaborar este año, por cierto, la decimotercera (13ª) edición de las Jornadas contra la violencia hacia la mujer que, para borrar la cifra de un plumazo se les ocurrió la brillante idea de quitar el tres y quedarse con el uno. Así, cuando hagan balance de las actividades llevadas a cabo, se apuntarán el tanto de poner en marcha tales jornadas y ser pioneros en unos actos que, desgraciadamente, llevan celebrándose –también en La Bañeza– unos cuantos años, 13 para ser exactos.

Tal vez fuera en su afán por innovar el hecho de que a alguna cabeza pensante –de esta legislatura, por supuesto- se le ocurrió colocar en círculo tantas sillas como mujeres asesinadas en el transcurso del año y, para ser la primera edición no estaba nada mal, a pesar de lo impropio de la publicidad, pero si se tiene en cuenta que la anterior Carmen ya colocaba las sillas vacías a principios de esta década, al asunto de la buena idea, hay que cambiarle la autoría. Nos centraremos en la lectura del manifiesto, la traducción al lenguaje de signos, la vistosidad de las sillas y el simbolismo que representan para no seguir sacándole punta.

Y yo, ingenua de mi, que pensaba que el nuevo gobierno venía cargado de ideas, con ganas de trabajar y con mucha ilusión por hacer algo de forma altruista por su ciudad y sus habitantes, sin cifras astronómicas en sus nóminas y mejorando los niveles de participación en las actividades, llego este lunes a la plaza Mayor, esperando ver alguna novedad en esta “primera” edición de las Jornadas contra la violencia hacia la mujer y me encuentro las consabidas sillas semi cubiertas con un “farrapo” publicitario con bastante mal gusto, y con menos de la mitad de público de años anteriores.

Digo yo, que en este asunto de las equivocaciones la imprenta siempre suele ser quien se carga con las culpas de la inoperancia ajena. Quizás sea esa la causa de que al 13 se le haya caído el 3 de repente y el error se subsane para el año que viene. Esperaremos a ver si, de seguir el gobierno municipal como está, las próximas jornadas lucirán el número 14 como les corresponde, o se borrarán de las hemerotecas y de la memoria de la población y las siguientes que veamos serán las segundas. Tal vez en lugar de avanzar, retrocedemos y en lugar de sumar restamos, como el asunto ese del 3. Quién sabe.


El Estatuto de Castilla y León (o de León y Castilla) en 1936 (II)

Publicado por Ibañeza.es el 11/11/2019 8:03 Comentarios desactivados

La autonomía defensiva, paradójica y antirrepublicana

Expone en la misma fecha Isaac Abeytua en La Democracia, en su artículo “El quimérico sueño del cantonalismo reaccionario”, que “los monárquicos, los cedistas y sus satélites, creen haber descubierto en el estatutismo un medio eficaz de quebrantar a la República y han decidido atomizar a España multiplicando las autonomías regionales. La idea parece grotesca, pero es odiosa. Las derechas han afirmado que el Estatuto de Cataluña causa un grave perjuicio a la Hacienda nacional; unos cuantos estatutos más llevarían al país a la ruina y desintegrarían España, y para que esa catástrofe se produzca van a pedir cuantos estatutos puedan. Los estatutos deben pedirlos libremente las regiones y no los caciques que las mediatizan. Castilla no ha sentido nunca la necesidad de ser una región autónoma, y es poco verosímil que los castellanos se pongan ahora de acuerdo para este fin. Lo que más interesa a Castilla es recobrarse a sí misma y emanciparse de las oligarquías aldeanas que la aíslan espiritualmente del resto de la nación; lo que más necesita es que la dejen expresarse libremente en las urnas los feudales políticos que maniatan a los labriegos por medio de la usura, el confesionario y el reparto vecinal; y si limpia de estas taras acaso Castilla quiere un Estatuto, la República accederá a la demanda, pero no cuando lo deseen, con dañina intención, los enemigos del régimen y de las autonomías”. Divertida paradoja la de las derechas: siguen pensando lo mismo de las autonomías regionales: que significan la ruina económica y geográfica de España…, y en su consecuencia, deben de ser autónomas todas sus regiones, incluso las que nunca se han preocupado por serlo. Se quiere ir a una campaña de agitación regional; se quiere complicar más aún la vida de la República creándole preocupaciones innecesarias, dice el periódico leonés, que lo toma del Heraldo de Madrid, afirmando tres días más tarde que “dadme un estatuto y acabaré con todos”, parece decir Gil Robles remedando a Arquímedes.

No se había hecho en los años anteriores alusión alguna desde la publicación socialista leonesa al regionalismo castellano-leonés o al leonesismo como fórmulas que pueden instituirse para resolver los problemas de la región o de la provincia. En una sola ocasión y en una colaboración de J.M. Luengo, muy en los albores del nuevo régimen republicano, se mencionaba la necesidad de que León articule su propia vía regionalista sin que tenga nada que ver con Castilla, atendiendo a sus propias peculiaridades y especificidades, y no se había vuelto a insistir más desde La Democracia en aquella cuestión.

Dirá El Diario de León el 27 de mayo que M. Bañuelos, un médico vallisoletano que ha roto muchas lanzas en pro del autonomismo de León y Castilla, acaba de publicar unas “posibles bases políticas y administrativas” del estatuto de Castilla y León, coincidentes con lo manifestado por Antonio Álvarez Robles hace unos días en aquella asamblea derechista, que contemplan un Consejo Supremo de Castilla y León, redefinen a las diputaciones como Consejos Provinciales, y reclaman para el Consejo Supremo y para la Asamblea de Consejos castellano-leoneses las mismas atribuciones de la Generalitat de Cataluña y el Parlamento catalán. Expone el mismo día J. González en el suelto “El Estatuto de León-Castilla”, que “los pueblos fuertes, Japón, Inglaterra, Alemania (donde el genio de Hitler amasó un pueblo de disciplina férrea y virtudes colectivas envidiables), Italia (en ella Mussolini lleva trazas de hacer no solo un imperio, sino lo que vale más: un pueblo), se apiñan en una sola asociación unitaria; aquí, la moda autonomista nos invade y el afán disgregador nos empuja y arrastra, y en esta calamitosa situación solo le queda a la región leonesa-castellana un dilema: o toda España unitaria, o, de haber autonomía, nadie tiene tanto derecho a ella como León y Castilla. Lo que nos conviene es una sola España (mejor sería una y sola Iberia con Portugal). Vamos deprisa a deshacer a España, y en este plan nadie como León y Castilla (con Asturias) con más derecho a constituir un autonomismo que sea célula regeneradora de grandeza”. A primeros de junio continuaba el diario regional capitalino publicando artículos de aquel colaborador bajo el mismo título, en los que narra la historia de España, “cuyo surco comenzó a torcerse a la muerte de los Reyes Católicos”, sostiene, y tratando de argumentar “las pretensiones de unidad de las regiones (por la que aboga) frente a su autonomismo”.

También desde el diario La Mañana José Pinto Maestro, su director desde su fundación en 1928 hasta su ya pronta incautación por los nacionales, participa al inicio de julio (en un número que “ha sido visado por la censura”) de aquella visión del autonomismo como disolvente de la unidad española y retroceso en la tendencia histórica, a propósito de “su desmembración consumada días antes con la votación (sinceramente, o con trampa y cartón) del Estatuto Gallego”, y de la obligada necesidad del de Castilla y León (una vez que Castilla nos asoció a su proyecto de Estatuto), “en el sarampión de las autonomías, para igualarnos con todas las demás regiones españolas, evitando los privilegios y la desigualdad, única forma de conseguir que, ante la inutilidad de las ventajas, todas se sometan de nuevo a la unidad”, y llama, ahora que aquella votación en Galicia puede animar a Castilla a defender en solitario el suyo, “a todos (porque no es cuestión de derechas ni de izquierdas) a que León se prevenga, no por su autonomismo, sino para poder aportarle a la región castellana el prestigio de su personalidad para ser una aliada, a una cruzada cuyo lema es ‘León por encima de todo”.

A la mitad del mes se celebraban en Santander, entre autoridades municipales, provinciales y otras, montañesas y de Burgos, reuniones preparatorias para la redacción del Estatuto Castellano, “de acuerdo en primer lugar con las demás provincias que constituyen la tradicional Castilla la Vieja”, se dirá el 18 de julio, anunciándose el nombramiento de ponencias y comisiones de propaganda y la reunión en Burgos de una magna asamblea en la que el Estatuto habrá de quedar casi perfilado, “para defender los intereses de Castilla en un sistema que no nos coloque en situación de inferioridad en relación con otras regiones españolas”. Precisamente en Burgos votaba el 9 de junio su ayuntamiento a favor de un estatuto para Castilla la Vieja en solitario.

Teniendo en cuenta que el Estatuto Castellano-Leonés nunca pasó de ser un proyecto político, para los legisladores de los años 30, a nivel constitucional, León y Castilla seguirán siendo dos regiones diferentes, cada una con su propia personalidad jurídica y administrativa. Por otra parte, ya en la guerra civil provocada por la sublevación militar de 1936 (que acabó con las aspiraciones de la autonomía para la región, y con sus fragores todas las tentativas regionalistas, de cualquier signo que fuesen, desaparecieron por completo), en diciembre, un decreto de la República crea el Consejo Interprovincial de Asturias y León dando así legalidad a una situación de hecho, pues ya hacía algunos meses que existía esa coordinación entre leoneses y asturianos. En dicha disposición se crea en Villamanín un gobierno de los territorios leoneses leales. El 25 de agosto de 1937, fecha de la última reunión, el Consejo se declarará independiente y soberano al estar bloqueado por los nacionales, siendo disuelto el 21 de octubre al hundirse bajo el empuje de las armas franquistas definitivamente el Frente Norte.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


El Estatuto de Castilla y León (o de León y Castilla) en 1936 (I)

Publicado por Ibañeza.es el 28/10/2019 7:33 Comentarios desactivados

La autonomía defensiva, paradójica y antirrepublicana

Tras el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936 y de que aquel relanzara el autonomismo catalán con la reanudación de su Parlamento y su Estatuto de Autonomía y el restablecimiento de la Generalitat, y se dinamicen los diversos procesos estatutarios, iniciándose los debates parlamentarios del Estatuto Vasco y plebiscitándose el Estatuto Gallego mientras Andalucía, Valencia y Aragón reelaboran sus proyectos autonómicos y las aspiraciones de lograr los suyos, la efervescencia regionalista llega también y de inmediato a Castilla y a León, donde la derecha se replanteará la autonomía castellano-leonesa, buscando un estatuto como contrapeso a los que estaban impulsándose en las regiones periféricas, y después de que en mayo el parlamentario leonés por la coalición de derechas Antonio Álvarez Robles y otros integrantes de partidos conservadores elaboren la ponencia para su estudio y redacción, trazando la campaña del Estatuto Castellano-Leonés desde la casi unanimidad y a pesar de algunas voces de centralistas a ultranza (la CEDA y el Frente Popular son regionalistas; las JONS de Onésimo Redondo se oponen al Estatuto de autonomía), en la que la reacción no es ya contra Cataluña sino contra el centralismo madrileño, y a favor de un texto legal que perseguía obtener las mismas competencias de gobierno que su modelo catalán y que en su anteproyecto definía “la Región como una federación regional de provincias que defiende los intereses de España y salvaguarda la unidad nacional y la soberanía del Estado”, y que preveía la existencia de la provincia y una cierta autonomía para los municipios de 25.000 o más habitantes, y un Ejecutivo regional desempeñado por el Consejo Supremo de Castilla y León.

También desde El Diario de León se renueva el interés por “la autonomía de la región leonesa”, movido más que por alcanzarla y ganar con ella en algo, por defenderse y no perderlo a causa de lo que consigan otras, y así, en un artículo de aquella manera titulado, se dirá el 20 de mayo que “está sobre el tapete la cuestión de las autonomías. Los acontecimientos se precipitan, y creemos necesario pedir la autonomía de la región leonesa; tenemos tanto derecho como quien más lo tenga a que se reconozca nuestra personalidad, y tenemos además la necesidad de defendernos para que no nos ahoguen los ventajosos traspasos que se han concedido y se van a conceder a otras regiones. Cuando solo se había concedido un Estatuto, eran odiosos los privilegios otorgados a la región beneficiada, aunque no podían influir grandemente en la vida del resto de la nación; pero ahora que los estatutos se van a multiplicar y con ellos las regiones privilegiadas, a las que permanezcan sin él, y por ello sin privilegios, les será imposible la vida. Tiene Cataluña su Estatuto, y lo van a tener más pronto o más tarde, Vasconia, Galicia, Valencia, Aragón…, y o León y Castilla se constituyen en regiones autónomas, o se verán marcadas con el sello de la servidumbre, el enflaquecimiento y la pobreza.

León y Castilla, médula y corazón de España, tienen que defenderse contra el estatutismo en las actuales circunstancias, impidiendo que se concedan más estatutos (cosa difícil por ahora), o reclamando trato de igualdad con las demás regiones y obtener el nuestro con las mismas ventajas de los restantes, aunque la dificultad está en el cómo: algunos (como César Silió) pretenden un solo estatuto para las provincias de León y Castilla la Vieja, constituyendo una región; La Gaceta Regional de Salamanca quiere una región con la capitalidad allí y las provincias de Salamanca, Ávila, Zamora y Cáceres. Somos partidarios de la conservación de las antiguas regiones consagradas por la historia, no sin sólidos fundamentos en la geografía, y creemos acertada la idea de unir en una sola personalidad regional a León y Castilla la Vieja en torno a la gran cuenca del Duero. El antiguo reino de León, la Región Leonesa, tiene su capitalidad, como la tiene Castilla la Vieja, y únicamente en el caso de que conviniera dar a la región la amplitud castellana habría de discutirse la capitalidad; fuera de ese caso León no debe de admitir discusión en un punto que le ha dado discutido y ganado ya la historia. No debe de perderse tiempo. Debe prepararse activamente la campaña en pro de la autonomía defensiva de León y de Castilla, que contará con el fervoroso entusiasmo de El Diario de León” (afirmaba el rotativo).

El estatuto de León y Castilla (o de Castilla y León; de las dos maneras se referirán a él, según quienes y desde donde lo aludan) tendrá un matiz totalmente apolítico y solo económico, según concluyen el día 21 en una reunión de diputados de la CEDA por las provincias afectadas por aquel, que acuerdan reunirse con los demás partidos y entidades que acepten la idea de afirmar la personalidad regional de Castilla y León. El 22 de mayo las minorías popular agraria, independiente, y agraria de la Cámara acuerdan nombrar una ponencia (de la que formará parte el diputado leonés Álvarez Robles) encargada de estudiar el estatuto de Castilla y León, que “secundará las iniciativas de las corporaciones y entidades que ya han convenido reunirse para encauzar el problema de la personalidad de Castilla y León”.

“El jueves se reunirán los diputados derechistas de las provincias castellanas y leonesas para tratar sobre la preparación de un estatuto para Castilla y León. Vivir para ver”, titulaba La Democracia el mismo día, tomando del Heraldo de Madrid que “ahora resulta que el señor Gil Robles es un furibundo estatutista. La CEDA, a la que tan pocas simpatías inspiraba la autonomía de Cataluña (están recientes sus carteles de propaganda electoral rechazándola y propugnando la unidad nacional), pretende ahora el Estatuto de Castilla y su autonomía, que para ser eficaz tiene que nacer y ser deseada por los propios habitantes de las regiones que se quieren autónomas”, y de La Voz que “los antiestatutistas de ayer son hoy ardientes estatutistas”.

Los partidos políticos de todos los matices ven con buenos ojos la idea de pedir el Estatuto para Castilla y León (una afirmación que, como veremos, distaba de ser cierta para los que no lo eran de derechas). “Todas hermanas son las regiones, y por ello todas iguales, sin que haya razón alguna para los privilegios, y de no pedir el estatuto nuestra región será la pagana de los que las otras disfruten, pero no será por ello la región central de España enemiga de la unidad nacional, ya que no está en su mano el impedir la concesión de estatutos (de haberlo estado no se habría concedido ninguno), solo que no se puede pedir a las regiones que se dejen pisar por las restantes. León y Castilla tendrán estatuto porque tienen decidida voluntad de no continuar siendo las cenicientas de España, y nadie debe pretender oponerse a esta decisión, porque no hay razón para ello y porque sería arrollado quien lo pretendiera”. Tal exponía el día 23 el católico diario leonés, señalando en cuanto al regionalismo castellano que “es netamente español -dice Gil Robles-, buscando solo una autonomía administrativa para lograr un pie de igualdad con otras regiones, y lejos de implicar separatismo será el aglutinante que reúna a todas las regiones españolas en el amor a la patria común, además de servir para la reconstrucción económica de Castilla, que tendrá su puerto de mar en Santander, y para proteger más a la agricultura y revalorizar sus productos”.

El mismo sábado 23 concluía Acción Agraria Leonesa en su asamblea extraordinaria (a la que asistieron 150 delegados) que “las derechas fueron y serán siempre partidarias acérrimas de la unión nacional, pero también celosamente regionalistas, y Castilla y León necesitan defenderse, imponiendo la justa distribución de cargas, para ser ejemplo de organización regional en lo moral, en lo material y en el amor patrio, y el factor de más peso en la política nacional”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Cuando el tiempo no se mide de forma correcta

Publicado por A. Cordero el 16/10/2019 9:05 Comentarios desactivados

Hoy quiero hablar del tiempo. El día tiene 24 horas y, excepto unas cuantas personas que se aburren y no saben cómo exprimirlas al máximo, casi todo el mundo tenemos la agenda lo suficientemente repleta como para no desperdiciar más minutos de los que realmente queremos malgastar, siempre según nuestro juicio (acertado o equivocado) dependiendo de muchas cosas.

Pero demasiadas veces nos encontramos con esos ‘vampiros’ que no tienen nada que hacer y nos cuentan su vida, la de su brillante hija y la ultima aventura de la vecina de arriba en la versión más extendida y echan a perder nuestros planes de aprovechar algún valioso minuto o simplemente dejar descansar la mente de esas personas cansinas que casi nunca aportan nada más que un cansancio psicológico que muchas veces dura horas y consumen las energías con más facilidad que el trabajo o las preocupaciones.

Luego están los otros, los que se consideran a sí mismos ‘empresario del año’, ‘persona influyente’, ‘cacique’ o ‘personaje de alcurnia’ –por mencionar algunos ejemplares que se adapten a este texto–, quienes creen firmemente que sólo su tiempo es válido, así como el trabajo que desempeñan, aunque en algunos casos les regalen el sueldo y todos los demás, que dicho sea de paso, estamos a su servicio, somos meros peones en un tablero de juego en el que ellos se creen el rey, o la reina o…

Y se permiten el lujo de llegar tarde y hacer esperar a personas de un rango superior aunque destaquen por su humildad, y se toman a la ligera el tiempo de los demás, y se piensan que somos sus súbditos y, con un ‘lo siento’, ‘me olvidé’ o ‘no tuve tiempo’ lo arreglan, porque se piensan que son una especie de semidiós al que hay que adorar y que son los que más trabajan del mundo aunque, repito, les regalen el sueldo.

Esos, que siguen pensando que su tiempo vale mucho y el de los que estamos alrededor no vale nada, quizás deberían abrir un poco más los ojos y mirar el reloj antes de que sea demasiado tarde y las agujas comiencen una carrera imparable donde no valgan ni los ‘losientos’ ni los ‘semeolvidó’, que aterricen en el mundo real y se bajen del guindo antes de que una de sus ramas se desquebraje y la caída sea mortal. Quizás en ese momento, dejen de medir el tiempo de la misma manera, porque a partir de entonces, tendrán todo el tiempo del mundo.


La insurrección de octubre del 34 en León (donde no se adelantó)

Publicado por Ibañeza.es el 14/10/2019 8:07 Comentarios desactivados

Aquel mismo Tribunal, por exhorto del juzgado de Instrucción de Astorga, encausaba el 12 de octubre por coacción a Eugenio Sierra Fernández, de 39 años, casado, tipógrafo, residente desde principios de 1931 en La Bañeza, a donde se había desplazado con su familia desde Astorga, “destacado como directivo de la UGT y organizador de conflictos obreros y huelgas”. Apresado para ser después absuelto, dada la fecha y el lugar de su encausamiento es posible que su proceso y detención no tuvieran relación con la huelga general de octubre y si con hechos anteriores, acaso de propaganda antibélica y opuesta a las recientes maniobras militares, aunque todo parece apuntar a que su detención en Astorga en la noche del 5 al 6 de octubre, en compañía de los hermanos Rafael y José Fuertes Martínez (era en abril de aquel año 1934 director de El Combate -que ya no se publicará desde el 6 de octubre hasta el inicio de enero de 1936-, y su administrador en julio, cuando en un bautismo laico nombra a su hijo como Helios), más bien lo habría sido por encontrarse preparando allí el paro del siguiente día, en aquellas clandestinas reuniones en las que se detuvo a numerosos astorganos. Ya el día 13 llegarán a Astorga más de un centenar de revoltosos de las cuencas asturianas, hechos prisioneros y encarcelados en el cuartel de Santocildes, y también diez revolucionarios heridos, de los que dos fallecían y el resto era ingresado en el Hospital Militar de San Juan Bautista.

En Alija de los Melones, según narraba el 3 de noviembre El Adelanto, “vecinos en número de 200, al enterarse de que en La Bañeza se había suspendido el mercado por los revolucionarios, y de que estos seguían amenazando, se dispusieron a la defensa constituyéndose en milicia al lado de la autoridad. Los demás pueblos no secundaron la patriótica iniciativa, sin duda por desconocer lo que ocurría. El guardia civil de este pueblo, Octavio Valera Alija, padre de cuatro hijos, fue muerto en un tiroteo con los rebeldes de Sama de Langreo”.

En Destriana (decía entonces el mismo semanario) “toca a su fin la siembra del centeno, que ha venido retrasada por circunstancias como el poco surtido de abonos minerales en los almacenes, que no han llegado a tiempo por motivo de los fracasados intentos sediciosos. Aquí, aunque no hemos visto nada de lo ocurrido en otros lugares, también sufrimos las consecuencias”.

Volviendo a lo sucedido en la capital leonesa, lo que en ella no se dio, contra lo que erróneamente han venido señalando algunos autores, fue el adelantamiento de la insurrección en unas horas (bastantes: casi un día y medio), la anticipación el 4 de octubre a la revuelta general por soldados del Regimiento de Infantería Burgos 36, un equívoco seguramente producido por la cercanía de las fechas en las que en 1935 son juzgados algunos militares leoneses que el año anterior habían participado en sendas sediciones, que se dan por conexas pero que no lo fueron:

Un Consejo de Guerra juzga el 31 de agosto y el 1 y 2 de septiembre en el Palacio de la Diputación los sucesos del aeródromo en la noche del 5 al 6 de octubre de 1934, en los que un grupo de 18 soldados, además del cocinero de una cantina de la base (socialistas, anarquistas y otros revolucionarios, “entre los que no se contaban comunistas, pues no los había en aquel campo de aviación”), con la pasividad de su comandante, Ricardo de la Puente Baamonde, y la complicidad del capitán Núñez (a quien la acusación considera extremista y caracterizado masón) y el sargento Velasco, descerrajaron los armeros arrebatando las armas y municiones y trataron de impedir la salida para Asturias de las escuadrillas de aviones que por orden del Gobierno habrían de practicar reconocimientos primero y bombardear después. Algunos de aquellos soldados se negaron a llevar bombas a los aparatos y otros cortaron los cables de la luz, por lo que a las doce de la noche hubo en la base tres apagones (la señal convenida para su asalto), supliendo la carencia de iluminación con el alumbrado de los coches que se hicieron extraer de las cocheras. En la primera salida de los aparatos para Asturias regresaron sin haber hecho uso de las bombas, y no se utilizaron los aviones que mayor rendimiento podían dar. Tampoco se ordenó que los aeroplanos llevaran ametralladoras, y se mantendrá en la vista (según El Diario de León) que se hizo así “por no ser de reglamento”.

Otro Consejo de Guerra, diferente, celebrado en este caso en el Hogar del Soldado del Cuartel del Cid, se ocupa el 3 de septiembre de 1935 de juzgar lo sucedido no el día 4 de octubre de 1934 (“horas antes de que estallara la insurrección”, como inexactamente apuntan ciertas fuentes), sino el 4 de mayo de dicho año, cuando ocho cabos y otros tantos soldados del Regimiento de Infantería Burgos 36 que guarnece aquel cuartel se alzan en sedición negándose a comer el rancho de la cena (se pedirán penas de muerte para cuatro y para los restantes largas condenas de prisión). El plante, acordado ya dos días antes, se había realizado cuando estaba “de cuartel” el capitán Eduardo Rodríguez Calleja como protesta ante la actitud hostil de algunos oficiales (de ella se pretendería informar en un escrito enviado al Heraldo de Madrid) y fue “instigado por elementos perturbadores pertenecientes a partidos extremistas, a los que se ocuparía hojas subversivas de las organizaciones comunistas, anarquistas y sindicalistas contrarias a las fuerzas armadas, panfletos clandestinos que se refieren a oficiales fascistas que persiguen a los soldados amigos del proletariado; a su pretensión de lograr la desaparición de los focos y camarillas de mandos rebeldes de los cuarteles; a las células socialistas, comunistas y revolucionarias que existen en este Regimiento; al coronel Vicente Lafuente Lafuente-Baletzena (que lo rige, y al que califican de fatídico); y al capitán Juan Rodríguez Lozano, a quien alaban”. Se impusieron a doce de los revoltosos penas de cárcel entre los veinte y los dos años, que cumplirían en el duro presidio de Mahón.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


La insurrección de octubre del 34 en León (donde no se adelantó)

Publicado por Ibañeza.es el 30/09/2019 8:06 Comentarios desactivados

El día 4 de octubre de 1934, por la tarde, se constituía el nuevo gobierno en el que los ministros de Trabajo, Agricultura y Justicia eran cedistas; aquella noche se acuarteló a las tropas (incluidas las que habían rematado las maniobras en los Montes de León el día 2), y el 5, por orden del Comité Revolucionario, formado exclusivamente por socialistas y presidido por Largo Caballero, la insurrección y la huelga revolucionaria en todo el país estaba en marcha, con poco o inexistente eco en zonas rurales y en algunos territorios, en parte porque el gobierno había tomado medidas en los días anteriores, arrestando a líderes políticos y obreros, clausurando sedes de partidos, sindicatos y centros republicanos, requisando armamento, e intensificando la vigilancia, para devenir en Asturias en revolución (“y en las zonas mineras de León, por aproximación y contagio” –dirá Crémer-, preludio de la sangrienta guerra civil en la que España se vería inmersa en menos de dos años), en sedición en Barcelona, en Madrid se quedó a medio camino entre levantamiento y huelga general, y en otros muchos territorios fue una huelga general con brotes insurreccionales. También en las comarcas mineras de León y Palencia se dio una decidida rebelión, y salvo en estas y en las asturianas, en el “Octubre” español predominó la falta de entusiasmo.

Cabecilla revolucionario detenido en Bembibre.

Igualmente en León, donde los sublevados estaban en combinación con elementos de la Casa del Pueblo y con trabajadores del aeródromo para asaltarlo, dándose en el mismo confusos avatares y oposiciones iniciales a las actuaciones dispuestas por el mando, órdenes ambiguas, ceses y sustituciones fulminantes, y reticencias entre los pilotos a la hora de actuar. En la capital, donde los anarquistas, debilitados por la represión del estallido de diciembre del año anterior, apenas colaboraron en la insurrección, el gobernador civil, Edmundo Estévez Lorenzo, imponía la censura de prensa el día 5 y la suspensión de La Democracia, y en la mañana del 6 el Comité Revolucionario de Enlace con los dirigentes asturianos y las cuencas mineras leonesas declaraba la huelga general en la ciudad. Los guardias de Asalto paseaban con carabinas y se detenía a jóvenes socialistas por ejercer coacciones para lograr el paro laboral. Por la tarde se pretendió impedir la salida de un tren procedente de Valladolid con artillería para Asturias estacionado desde horas antes por una avería, ocupando la vía con mujeres y niños que fueron retirados por los guardias (se condenaría el 19 de enero de 1935 por tenencia ilícita de armas a tres muchachos a quienes se les ocuparon con ocasión de aquel disturbio), y se dieron después sustos y carreras al producirse un apagón de luz por un desperfecto casual que algunos creyeron una señal convenida por los insurgentes (según otras fuentes, lo era para el frustrado asalto a la base de aviación leonesa).

En las poblaciones agrícolas del sur de la provincia (Sahagún de Campos, Santa María del Páramo o La Bañeza) el movimiento revolucionario tuvo escasa incidencia. Un pretendido conato de huelga en la villa paramesa, que estaba en la vendimia, y que no llegaría más allá, según El Adelanto. En Valderas algún incidente debió de producirse, pues cuando después del triunfo del Frente Popular se decrete la amnistía, aún quedarán en la cárcel de León tres presos valderienses “de cuando la revuelta de octubre”. Otro tanto hubo de suceder en Veguellina de Órbigo, con cinco recluidos también de octubre en aquellas mismas fechas, y donde se produjo sin duda algún altercado relacionado con la Guardia Civil, como denota la detención que allí hace la Benemérita el 25 de octubre de un sujeto herido que pretendía hacerse pasar por su defensor frente a los revoltosos, pero que según El Diario de León (y en la terminología despectiva con la que descalifica a los revolucionarios derrotados) “se trata de un pollo de cuidado”.

En cuanto a Astorga, donde los responsables socialistas se mostraron contrarios a toda violencia (hasta el punto de que uno de los miembros del comité revolucionario, Luís García Holgado, se habría marchado de la ciudad –al balneario de Guitiriz, en Lugo- para no participar en la revuelta, lo que no evitará que después sea cesado y desterrado junto con el alcalde, Miguel Carro Verdejo, y algún otro concejal), varios radicales colocaron unos viejos explosivos, que no llegaron a estallar, en el puente de Valderrey con el fin de impedir el paso de los trenes con tropas para Asturias, y se promovió una huelga general solo secundada por los camareros, alguna otra actividad entendida por la justicia como revolucionaria debió de producirse aquellos días, pues el 8 de noviembre el Tribunal de Urgencia de León encausaba a Bernardino Lasalle (será represaliado con prisión después de julio de 1936) y 24 socialistas astorganos más por reunión ilegal (detenidos en la Casa del Pueblo, que fue registrada; otros cinco serían apresados en otras circunstancias y lugares), condenando a Toribio Fuertes Martínez y otros siete a dos meses de arresto y 250 pesetas de multa. Los demás fueron absueltos. Por otra parte, en la Audiencia Provincial el Tribunal de Urgencia absuelve el 5 de diciembre a los hermanos Ángel, Pedro, y Valeriano León Murciego, acusados de insultar en estado de embriaguez a la fuerza pública, guardias de Seguridad de Astorga, el día 14 de octubre, pues “son gentes de orden y se habían dirigido en las jornadas de la revuelta a las autoridades ofreciéndose voluntarios para conducir fuerzas a Campomanes”, como certifica el comandante Germán Madroñero, jefe de las tropas que allí se dirigieron (ellos y algunos otros serán detenidos de nuevo, como significados derechistas, a mediados de abril de 1936). El condenado Toribio Fuertes era en 1932 presidente en Astorga de la ugetista Sociedad de Obreros de la Industria de la Edificación. Él y sus hermanos José (secretario del Centro Obrero entonces) y Rafael (condenado a muerte con ocho más) serán eliminados después del triunfo de la sublevación fascista de 1936.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


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