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El cuñado del bañezano Fray Diego Alonso que Franco fusiló

Publicado por Ibañeza.es el 24/07/2022 8:47 Comentarios desactivados

Con ocasión de la presentación en La Bañeza en la tarde del próximo día 28 de julio, en el Centro Cultural de las Tierras Bañezanas, de la Primera Parte: El Golpe, de mi libro Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en la provincia de León (publicado recientemente por Ediciones del Lobo Sapiens), una investigación que me ha ocupado más de ocho años, y en la que el espacio dedicado a narrar lo sucedido en julio de 1936 y después en La Bañeza es extenso y destacado y ocupa muchas páginas, permítanme que tome de entre la amplia información que la obra recoge, mucha de ella desconocida hasta el presente, y les acerque hoy aquí la siguiente:

Madrid, abril de 1936. Pilar Gobernado (en la segunda fila) y otros alumnos del Instituto Escuela y de la JAE.

A quienes en la comarca bañezana padecieron los rigores del franquismo cabe sumar a originarios de la misma represaliados en otras localidades en las que habían terminado avecindándose, como lo fueron, en Bilbao el natural de Jiménez de Jamuz Bernardo Carro Vidal, ugetista apresado en la toma de Santander que sufriría encierro en el Campo de Concentración de la Universidad de Deusto y en la Prisión de Larrinaga, y el nacido en junio de 1894 en el mismo pueblo Cristóbal Peñín Alonso (“o Cacharreiro”), socialista, presidente de la Sociedad Cultural Obrera y de la Agrupación Socialista local, miembro de la UGT y pastor protestante (evangélico) en la pontevedresa villa de Marín, preso cuando la revuelta de octubre de 1934 y fusilado en Pontevedra el 14 de septiembre de 1937.

También a Leodegario Pastor Verde natural de San Román del Valle (Villabrázaro, Zamora), industrial, detenido en 1940 en Madrid, donde vivía, enviado a la cárcel de Atocha, sometido a consejo de guerra sumarísimo y posteriormente trasladado a la prisión de Pastrana (Guadalajara), donde fue fusilado el 9 de enero 1941 a la edad de 54 años. Era este (viudo se informa en 1943; en febrero de 1940 se dice de su mujer –la bañezana Teodora Alonso Nistal, nacida en 1876–, ya en libertad, que también ha estado detenida), pintor y gerente de Cervezas La Polar, y padre de dos hijos, de los cuales el varón, Diego Pastor Alonso, nacido en la Plaza de la Piedad de La Bañeza en 1912, escultor-decorador, comunista desde 1931, activista de las Juventudes Socialistas y secretario sindical de distrito en Madrid, procesado en 1935 y amnistiado en febrero de 1936, Comisario político de diversas Divisiones durante la guerra, exiliado a Rusia, donde trabajó en Jarkov y Cheliavinsk, y voluntario en su ejército, desaparecía en octubre de 1942 cumpliendo una misión en el frente de Leningrado (según datos del archivo del PCE).

En la España franquista quedaban pasando no pocas privaciones y penurias su hijito Diego y su mujer, Pilar Gobernado, antigua alumna del Instituto Escuela y de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), partícipe en mayo de 1932 en el Teatro y el Coro de las Misiones Pedagógicas, y durante la guerra enfermera del Socorro Rojo Internacional -SRI- o de la Cruz Roja (nos decía Diego Pastor Gobernado hace algún tiempo).

Según el Acta de nacimiento del Registro Civil de La Bañeza, a Diego Amalio Victorino Pastor Alonso, se le declara el 8 de noviembre de 1958 “fallecido a partir del año 1939”. Su madre, Teodora (maestra), era hermana de Fray Diego Alonso Nistal, capuchino que fue en 1923 obispo y vicario apostólico de Caroní, en Venezuela, fallecido en mayo de 1938 y a cuya honra se dedica desde antes de su óbito una plaza en La Bañeza.

Procede lo anterior del libro que ahora presentamos, publicado con la colaboración de la Diputación Provincial y su Instituto Leonés de Cultura, y los Ayuntamientos de La Bañeza, Astorga, Santa Elena de Jamuz, San Andrés del Rabanedo y Santa María del Páramo; que han valoración en el ILC como “un libro de singular importancia para el conocimiento de la historia reciente de nuestra provincia”, y que con sus 828 páginas, referencias de casi 3.000 personas y más de 500 lugares provinciales, un centenar largo de imágenes de época, y sus 1.200 notas a pie de página, es mucho más que el relato más completo y detallado del golpe militar de julio de 1936 en los pueblos, villas y ciudades de la provincia de León.

No ha sido posible acompañar la presentación de esta obra en La Bañeza –como se ha hecho y se hará en otros lugares– con la Exposición Los dibujos de Felipe García Prieto, “topo” en Astorga durante la Guerra Civil, contra el fascio y la guerra, gratuita y basada en contenido del propio libro y en documentación hallada en archivos a lo largo de su elaboración. Una colección de escritos y dibujos elaborados en su escondrijo por el joven astorgano perseguido por la justicia de los facciosos, que muestra su particular percepción del fascismo y de la guerra que él mismo sufría; que creemos que vale la pena conocer hoy, más de ochenta años después y cuando la historia se repite con una nueva contienda en Europa y el auge por doquier del fascio renovado; que tiene, lamentablemente, plena vigencia y es de triste actualidad; y que, a la espera de traerla quizá más adelante a La Bañeza, podrá contemplarse del 26 de julio al 12 de agosto en la Casa de Cultura de Jiménez de Jamuz.

José Cabañas González es autor de las siguientes obras:

La Bañeza, 1936. La vorágine de julio (Volumen 1, publicado en 2010, y Volumen 2 –en 2 Tomos–, publicado en 2013).

Convulsiones. Diario del soldado republicano Jaume Cusidó Llobet (agosto 1938 – mayo 1939). Prisioneros catalanes en el “gulag” de León (publicado en 2019 en Ediciones del Lobo Sapiens, como los anteriores, y en 2020 una edición en catalán en Ediciones Base).

Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en la provincia de León (libro en preparación y próximo a publicarse, también en Lobo Sapiens).

(Más información en www.jiminiegos36.com)


Desluciendo el Carnaval de La Bañeza

Publicado por A. Cordero el 4/03/2022 8:29 Comentarios desactivados

La verdad es que hablar del Carnaval de La Bañeza es referirnos a unos carnavales que ni la lluvia consigue suspender; sólo la nieve antes del actual milenio decidió que el carnaval que los bañezanos habían preparado con tanto mimo y con tanta dedicación, se iban a suspender porque las inclemencias del tiempo impedían sacar todo el cortejo y las carrozas a la calle para celebrar un desfile con toda la solemnidad que merece don Carnal.

No estamos ante el mejor carnaval del mundo, ni siquiera el mejor de España, aunque sí que tenemos un carnaval que forma parte de nuestro patrimonio y de nuestra historia y cuyo legado estamos obligados a conservar y a mantener en el tiempo, engrandeciéndolo un poco más cada año y haciendo que esa nominación de Interés Turístico Nacional se quede pequeña ante la grandiosidad de la fiesta gracias a la implicación de todos.

Hace unos años que desde estas líneas hablo del carnaval –entre otros temas– y siempre me he referido a él con orgullo, como casi bañezana que me he hecho con los años, por eso me duele ver cómo está degenerando a medida que una gran parte de los disfraces se compran por cientos al gigante asiático y los vasos de ‘nosequé’ toman un protagonismo que nada tiene que ver con el auténtico espíritu carnavalero que arrastra el Carnaval de La Bañeza y lo coloca a la altura de los grandes. Esto que hay últimamente y parece carnaval, es otra cosa.

Como este año ya parecía vislumbrarse el carnaval porque quienes nos ponían las trabas estaban ocupados en otros menesteres, a los más carnavaleros les sobró tiempo para sacar de su imaginación un traje o más bien un personaje con el que hacernos sentir –un año más– que seguimos estando enamorados de nuestro carnaval, porque está claro que el Carnaval de La Bañeza tiene ‘algo’; sin embargo, ese algo que le sobra al carnaval, se ve claramente enturbiado por lo que desgraciadamente las autoridades competentes no pueden (léase quieren, por favor) evitar.

En fechas previas yo, que soy algo deslenguada, decía en ‘petit comité’ que yo eso lo arreglaba rápidamente si me dejaran mandar unos días y era de la única forma que se entiende y no es otra que la que afecta al bolsillo. Si a cada uno que va en el desfile con un vaso/botella/cantimplora/bota/lata/ algo envuelto en una bolsa de patatas fritas… le extendieran una receta de …mil, el problema y la vergüenza se acababan de inmediato y el carnaval volvería a lucir como hace tiempo y no como ahora que unos pocos se están empeñando en lo contrario.

Quizás el año que viene la historia se repita y la Noche Bruja vuelva a ser escenario de un estercolero en el que la mayor parte de la bebida que se consume viene de fuera mientras que los bares de aquí pagan los impuestos y limpian sus fachadas de todo lo imaginable. Estoy casi segura de que si alguno hubiera leído estas líneas antes de la quema de la sardina, habría propuesto que me pusieran a mi con ella, pero si todos pretendemos hacer algo porque el carnaval vuelva a deslumbrar hemos de tomar medidas urgentes y probablemente poco gratas.


Carta abierta sobre el evento de la Noche Bruja

Publicado por Ibañeza.es el 28/02/2022 22:00 Comentarios desactivados

Un empresario bañezano y varios firmantes más

Triste día el de hoy, donde lejos de dar fuerza e impulso a nuestra fiesta, a nuestro emblema más nacional, nos encontramos con que la Noche Bruja, ya de por sí moribunda, recibe el golpe de gracia, con el impulso y beneplácito de la propia Concejalía que debería velar por la protección de nuestros Carnavales.

Con la libertad, o el libertinaje, que se auto adjudica el titular de dicho negociado “adjudica” a dedo la explotación de una barra de bar, en una instalación de titularidad municipal, embauca sin miramientos a hosteleros locales augurandoles grandes beneficios al amparo del marco municipal, y de nuestro Carnaval, sin tan si quiera sacar a concurso público la explotación de ese negocio, y mucho menos sin explicarle a esos hosteleros, víctimas de la sin razón, que deben pedir una serie de permisos así como, de aportar diferente documentación que ampare la legalidad del evento.

Este concejal miente en antena en dos ocasiones en dos emisoras locales, intentando desvirtuar la palabra no solo del alcalde, si no, y mucho más grave, la de los técnicos municipales encargados de velar por la legalidad de las actuaciones del Ayuntamiento. Este concejal en dos ocasiones jura y perjura que la documentación está en regla, cuando estos técnicos jurídicos del Ayuntamiento no han recibido tal, o no la han recibido de forma correcta.

Gracias a esos técnicos y su tesón por hacer cumplir la legalidad se consigue salvar en última instancia la Noche de Chispas, amenazada, amenazado nuestro Carnaval Auténtico con una fiesta la cual ni en fondo ni forma nada tiene que ver con él.

Pero hoy, Noche Bruja, y con desconocidos intereses la concejalía de fiestas a forzado la firma de esos permisos a escasas horas del desarrollo de esa fiesta, ha forzado la firma de la sentencia de muerte de nuestra Noche Bruja.

Las dudas que nos podemos hacer son varias, pero la más rotunda es Por qué, por qué este interés desmedido sacar al público del casco urbano, por qué impedir que quienes pagamos impuestos todo el año, y después de los dos duros años que llevamos, nos encontremos con que quien debe velar por nuestros intereses se esfuerza por disminuir nuestra clientela, por qué quien en su programa de potenciar los negocios locales ahora su único interés es sacar a la gente de las puertas de nuestros negocios.

Ya hace años en las mismas fechas se intentó hacer algo similar, aún diría más, esto es una copia barata de aquella fiesta, pero con una diferencia pequeña, pero abismal, la fiesta se desarrollaba en otro Ayuntamiento y la iniciativa era plenamente PRIVADA, no como en este caso donde nos gustaría saber los oscuros intereses personales por sacar adelante esta fiesta.

La Bañeza y su Carnaval, los bañezanos y carnavaleros no necesitamos fiestas electrónicas para hacer lo que llevamos años haciendo.

Viva el CARNAVAL AUTÉNTICO.


Besos bien recibidos y besos de los otros

Publicado por A. Cordero el 15/02/2022 8:43 Comentarios desactivados

En estas fechas de los enamorados, me apetece hablar de besos, y como yo soy partidaria de que no haya días D… si no que todos los días sean iguales y este año al caer en lunes muchas parejas aprovecharon el fin de semana para celebrarlo, trasladaré el asunto a mi antojo para explicar lo que tengo en el tintero. Seguro que san Valentín me entiende.

No es ningún secreto que muchos besos que se daban en aquella época anterior al Covid-19 (o 20, 21, 22…29…) eran besos de compromiso. Todos tenemos a algún besucón cerca que busca cualquier momento para ir dando besos a diestro y siniestro: que si hace mucho que no nos vemos, que si es Navidad, que si te felicito el año, que si te presentaban al vecino del quinto; cualquier excusa era válida para que cualquiera, sin tener motivo, ni confianza, ni ganas, se lanzara a algo tan íntimo como a plantarle dos besos a una persona con la que no tiene ningún vínculo afectivo, por el simple hecho de que se han encontrado por casualidad.

Tanto es así, que estábamos banalizando el beso y tiene que venir una pandemia a decirnos que tanto beso no está recomendado. Pero no está recomendado ahora, que todos vamos con miedo ante la cercanía de algún bicho viviente. A estas alturas, a nadie se le ocurre dar dos besos a nadie así, por besar, cosa que antes (tal día como el domingo, día de las elecciones) me encontré con unos cuantos sujetos de esos que se creen que me caen bien y echan a correr en cuanto me ven para plantarme dos sonoros besos en ambas mejillas.

¡Vaya! Algo bueno ha traído la pandemia, pensé en cuanto vi a los mismos de cada cita electoral escondidos detrás de la mascarilla. Me he librado de unos cuantos besos. Así, por una pandemia y unas cuantas normas que nos han hecho apartarnos de los que más queremos y al mismo tiempo han cambiado unas costumbres que ni eran higiénicas ni eran normales. Esperemos que cuando todo esto haya pasado, las buenas prácticas que hemos aprendido sigan formando parte de nuestra vida y nos limitemos a besar a quienes hay que besar y no confundamos nunca los besos bien recibidos, con los otros.


Otro año más que se adelanta la Navidad

Publicado por A. Cordero el 25/12/2021 8:30 Comentarios desactivados

Siempre digo que cada año se adelanta la Navidad y estoy segura de no equivocarme, ya que ya no sólo son los turrones en las tiendas a mediados de octubre los que nos hacen pensar en las inminentes fiestas, sino que cada año las bombillas de colorines se encienden antes. Incluso en este año en que las noticias sobre el precio de la luz prometen hacernos vivir a oscuras, por no poder pagarla, resulta sorprendente que los ayuntamientos se pongan a decorar todo lo que pillan sin pensar en la elegancia que, casi siempre, otorga la sencillez.

El caso es que (y no vivimos en Vigo), estamos metidos de lleno en la Navidad en un momento en que la incertidumbre nos hace pensar en cosas más importantes, ya que, de ser cierto todo lo que nos están metiendo en el coco, no sería mala idea ser un poco más austeros en despilfarro y un poco más parcos en organizar festivales y eventos multitudinarios de esos que –días después- se traducen en cifras que nos pueden hacer sonrojar de cara a algo más allá de nuestros términos municipales.

Y no, no estoy criticando la Navidad ni que se disfracen las ciudades con aderezos en ocasiones de dudoso gusto, estoy criticando el despilfarro que se hace de cara a unas fiestas que son el paradigma del consumismo, pero del consumismo de fuera, ya que a la calle no salimos demasiado y nos pasamos las horas frente a las pantallas donde nos ofrecen duros a cuatro pesetas, y acabamos comprando en el gigante ese que lo tiene todo, o en el supermercado que da 10 yogures al precio de cuatro, aunque los seis restantes vayan a la basura.

Lo triste es que a pesar de las ayudas que se pregonan para el comercio local desde las instituciones, con preciosos carteles y llamativos eslóganes y campañas de las que no voy a opinar seguirá a verlas venir, por mucho que le planten delante unas cuantas guirnaldas navideñas, porque el cliente ya ha hecho sus compras a un clic o, repito, en el establecimiento ese que tiene de todo y todo “bueno”, pero que no es local, aunque sus puertas den a una calle de la ciudad.

Pero un día cualquiera, por ejemplo un martes, que sin tener toques de queda ni confinamientos que nos obliguen a estar en casa, las lucecitas de colores las disfrutamos más bien poco, porque a las 11 de la noche apenas rompe el silencio algún vehículo de los que ya hablé en mi anterior artículo, y poco más. Bueno, corrijo; los que viven enfrente de los árboles sin hojas pero atiborrados de luces, igual las disfrutan un poco más, pero quienes no tienen con qué pagar el recibo de la luz de su casa, tal vez agradecerían más que su ayuntamiento, junta vecinal o quien corresponda en cada caso, le ayude en esos pagos a los que tienen que hacer frente aunque sea Navidad, en lugar de ese derroche energético con el que queremos impresionar seguimos sin saber a quien.


Señales de adorno a prueba de kamikazes

Publicado por A. Cordero el 21/11/2021 8:38 Comentarios desactivados

Hace diez años, el entonces Gobierno de nuestro paisano Zapatero aprobaba una ley en la que la velocidad máxima en las autovías y autopistas bajaba de 120 a 110 km/hora. La excusa zapateril era el ahorro energético que suponía la reducción de la velocidad para paliar la subida del petróleo. Curiosamente, a los cuatro meses, el petróleo bajó y se acabó la medida, pero nos costó a los españoles unos 240.000 euros de nada porque buscando la forma más económica de hacerlo se colocó una pegatina encima de la cifra anterior que “sólo nos costó 40 euros por señal”.

Algunos puntillosos, en cuyo grupo me incluyo, pensamos que el elenco de cabezas pensantes del momento tendría algún pariente o amigo al que hacerle dicho encargo y así entre tal y tal, aquellos cuarenta millones de las antiguas pesetas –tirados a la basura a los cuatro meses- irían a parar a algún sitio más que a las propias señales ya que a 40 euros la unidad es un precio algo abusivo para una triste pegatina. Quizás se escurriera algo de dinero por algún lado que no llegamos a conocer.

Recientemente, se volvió a hablar de la rebaja de la velocidad en las vías urbanas, con el fin de reducir accidentes y la gravedad de los mismos, limitando la velocidad a 30 km/hora. Aquí ya teníamos alguna con el límite a 20, por cierto y, salvo algún kamikaze de los que pululan todas las noches por las calles bañezanas a bordo de potentes vehículos y sin que nadie haga nada por evitarlo, las personas normales no excedemos dicha velocidad aunque no nos pongan una señal, ya que viandantes, bicicletas, obstáculos, pasos de peatones y en muchas ocasiones escasa visibilidad impiden llegar a la velocidad permitida.

Pero en las últimas semanas viendo que los empleados municipales estaban colocando señales a diestro y siniestro se me encendió rápidamente la bombilla de las ideas retorcidas sin poder evitar la comparación que les acabo de hacer en párrafos anteriores: la del despilfarro en forma de señales para decirnos –cada 100 metros- aquello que ya sabíamos los que respetamos las normas de circulación. A los que siembran el pánico noche tras noche les hace falta algo más que un letrero, pero esa cuestión parece que no corre tanta prisa…

Y ahora pienso terminar este rollo sin decir las que hay porque no quiero hacer las cuentas, pero si alguno de mis lectores quiere hacerlo por mí, le daré uno de los datos necesarios para hacerlo, ya que me estuve informando y me enteré de que una señal, sin contar el poste y algún añadido más que se le arrime, cuesta entre 90 y 300 euros. Si ponemos una en cada esquina, la cifra resultante resulta (valga la redundancia) cuando menos, escandalosa.


Halloween o Samhaín: fiesta de Todos los Santos

Publicado por A. Cordero el 31/10/2021 23:55 Comentarios desactivados

Ya es un clásico que el 31 de octubre se celebra Halloween, que significa ‘víspera de Todos los Santos’ y, aunque quienes hemos vivido toda la vida con la tradición de honrar a nuestros difuntos, no siempre veremos bien que se banalice la fiesta tradicional, por aquello de que es una fecha especial para acordarnos de quienes fueron nuestros seres queridos, conviene que antes de juzgar la fiesta como “una americanada” se conozcan los orígenes de la misma y las tradiciones que desde hace siglos se han celebrado muy cerca de nosotros.

En el norte de España, siguiendo una tradición celta, actualmente se celebra Samhaín, palabra que significa ‘final del verano’; según los antiguos pueblos celtas esta fiesta pagana representaba el momento en el que almacenaban alimentos para el invierno y sacrificaban animales para celebrar el final de las cosechas, ya que creían que en la noche de Samhaín (actualmente noche de Halloween) los espíritus de los muertos regresaban al mundo de los vivos –algunos con malas intenciones-, por eso los antiguos pobladores, con miedo a todo aquello procedente del más allá encendían grandes hogueras y se cubrían el rostro con máscaras con el fin de ahuyentar a los malos espíritus.

Los celtas organizaban grandes fiestas alrededor de las hogueras para entrar en el año nuevo que comenzaba el 1 de noviembre y honrar a Samhaín mediante ritos mágicos, fuegos rituales y grandes dosis de comida y bebidas espirituosas; víveres que iban recogiendo por las casas los días previos para dar como ofrenda a sus dioses. Como decoración utilizaban cráneos decorados y grotescas figuras que ellos mismos hacían vaciando un nabo y colocando un tizón ardiendo para llenar de luz su interior.

Pero lo mismo que se honraba a Samhaín en el norte de nuestro país, en Irlanda compartían ritos, creencias y costumbres en este día de difuntos y, al parecer, fueron ellos los que allá por el siglo XIX llevaron sus tradiciones a América del Norte y las volvieron a poner de manifiesto. Los irlandeses cambiaron nuestro nabo por una calabaza, del mismo modo que el nabo, hueca y con una vela en su interior. De este modo, el Halloween estadounidense que conocemos, tendría sus orígenes en la cultura celta que tan cerca la tenemos.

Hoy en día –y tal vez influidos por la cultura americana, no digo que no-, hasta nosotros ha llegado la fiesta en la que los niños se disfrazan de brujas, vampiros, esqueletos o algún monstruo adoptado de la industria cinematográfica, o de los grandes almacenes que los chinos ponen a nuestro alcance y recorran las calles al grito de ‘truco o trato’ mientras que los dueños de las tiendas y bares les llenan las bolsas de caramelos. Así, la noche de Halloween o de Samhaín, más que una americanada, es una tradición pagana de la cultura celta; nuestra cultura.


Cuando el Programa de las Fiestas Patronales no gustó a la Benemérita (y II)

Publicado por Ibañeza.es el 9/08/2021 8:31 Comentarios desactivados

Cartel de las fiestas de 1970.

La Bañeza, agosto de 1970

Comandaba entonces el cuartel o puesto de la Línea de La Bañeza el teniente guardia civil Alfredo Álvarez Álvarez-Fernández, perteneciente a la 612ª Comandancia de León, quien, llegado a sus manos el día 6 de agosto el programa de las fiestas patronales, vio al examinarlo, con sorpresa poco grata, el artículo firmado con pseudónimo en el que aparecen las frases poco afectivas (sic) para el Cuerpo “Nunca me han gustado los guardias civiles. Son secos, escuetos, lacónicos, espartanos. No son simpáticos. Al menos a mí, desde niño, nunca me lo han parecido”, que el benemérito subraya (como hace con las referidas al tricornio y a la cara hierática de la pareja que por la noche patrulla en La Bañeza) en el ejemplar que como prueba y junto con el atestado instruido remite al general gobernador militar de León.

La autoridad castrense provincial, realizadas averiguaciones que determinan que el tal Chencho es Florencio Pérez García, natural de Oteruelo de la Vega, de 26 años, casado, domiciliado en La Bañeza, de profesión periodista (“en 1967 estudiaba en León Magisterio, carrera que aún no finalizó, llevando en la capital vida bohemia”, apunta el informe policial), que citado a comparecer en el cuartel lo hace y reconoce ser por propia iniciativa el autor de aquel escrito, que –afirma– “nunca creyó que molestaría a nadie”, a pesar de lo cual el teniente lo detiene por el delito de insulto e injurias a Fuerza Armada y, a disposición de la citada autoridad, lo conduce a la Prisión Provincial (en el Paseo del Parque desde junio de 1965, clausurada entonces “la carcelona de Puerta Castillo”), en la que queda recluido.

Desde el Gobierno Militar ordenaban al día siguiente al comandante de Infantería Albino Casares Garrido, titular del Juzgado militar eventual de León, proceder a la incoación de las Diligencias previas, determinando este a finales de septiembre que las frases vertidas en el artículo, susceptibles de ser consideras injuriosas para un organismo militar y expresivas de opinión desfavorable para el de la Guardia Civil, emitida con publicidad, pudieran constituir una falta de ligera irrespetuosidad y ofensa para esta, no habiendo existido en el encartado ánimo de injuria, elevando por medio del Auditor de Guerra de la Séptima Región Militar tal propuesta al Capitán General de la misma, junto con la de imposición al periodista del correctivo de ocho días de arresto, que “en atención a la carencia de aquel ánimo, a ser casado, y a su arrepentimiento, podrá ser domiciliario”.

En Valladolid se acordaba el 23 de enero de 1971 que “ni del conjunto del artículo de referencia, ni de sus frases literales, se desprende que el paisano Florencio Pérez García haya atribuido a la Guardia Civil conceptos ofensivos, por lo que se termina el presente procedimiento sin declaración de responsabilidad”.

Juan Florencio Pérez García (“Chencho”, o “Pérez Chencho”), nacido en 1946, fallecía en León el 24 de marzo de 2008. Titular de una larga trayectoria profesional, había ejercido el periodismo en Proa (más tarde, y hasta su desaparición La Hora Leonesa) y como cronista deportivo (con el pseudónimo de “Johan Gamper”) en La Hoja del Lunes. Desarrolló labores en el servicio de prensa de la Universidad de León, y fue columnista de La Crónica, y comentarista deportivo, en sus primeros años. En Diario de León firmaba desde hacía más de una década la columna de opinión Balcón del pueblo. Publicó libros como Política y armonía y Hablando de León sin ira.

José Cabañas González es autor de las siguientes obras:

La Bañeza, 1936. La vorágine de julio (Volumen 1, publicado en 2010, y Volumen 2 –en 2 Tomos–, publicado en 2013).

Convulsiones. Diario del soldado republicano Jaume Cusidó Llobet (agosto 1938 – mayo 1939). Prisioneros catalanes en el “gulag” de León (publicado en 2019 en Ediciones del Lobo Sapiens, como los anteriores, y en 2020 una edición en catalán en Ediciones Base).

Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en la provincia de León (libro en preparación y próximo a publicarse, también en Lobo Sapiens).

(Más información en www.jiminiegos36.com)


Cuando el Programa de las Fiestas Patronales no gustó a la Benemérita (I)

Publicado por Ibañeza.es el 2/08/2021 8:01 Comentarios desactivados

La Bañeza, agosto de 1970

Leandro Sarmiento Fidalgo era en agosto de 1970 alcalde desde el inicio de aquel año, tras sustituir en el cargo a su hermano Fidel, que lo había ejercido a lo largo de los cuatro anteriores, y llegado el mes de agosto, a su comienzo publicaba el Ayuntamiento el programa oficial de festejos en honor de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Asunción, cuya festividad del día 15 caía en está ocasión en sábado.

En el colorista cuadernillo que daba cuenta de las celebraciones y actividades con tal motivo programadas se incluían, además de anuncios de las industrias y comercios locales, algunas colaboraciones literarias, una de estas el siguiente relato, acompañado de una imagen de la Iglesia del Salvador, firmado por “Chencho” y titulado

Con “sabor”

Eran las tres. Las tres de la madrugada paridera de quietud. No se oía, en ese instante, ni el eco del silencio. Nada. La Bañeza dormía.

Decidí pasear por sus calles a esa hora. Desenterrar, estudiar a una ciudad en la profunda soledad de la noche. Me levanté de la cama, me duché y salí con el ánimo dispuesto a la meditación.

Respiré hondo. Con paso lento y lento llegué a la Plaza Mayor. Solo dos guardias civiles, con cara hierática y tricornio calado hasta las orejas, departían amigablemente. Me acerqué a ellos.

–Buenas noches.

–¡Qué hay! Buenas noches. Contestaron al unísono clavándome sus ojos analíticos.

–Hermosa noche, ¿verdad? Les dije al tiempo que les ofrecía un cigarrillo.

–Espléndida.

–Sí ciertamente. Es espléndida. Voy a dar un paseo largo, tranquilo, sin pararme con nadie. ¡Hasta luego!

–Adiós. Respondieron.

Me alejé. Nunca me han gustado los guardias civiles. Son secos, escuetos, lacónicos, espartanos. No son simpáticos. Al menos a mi, desde niño, nunca me lo han parecido.

Sin saber por qué, seguí la dirección de la calle Gral. Franco. La Plaza los Churros apareció urgentemente ante mis ojos. Me acordé entonces de Casio, ese hombre del minúsculo metro, que tantos y tantos años colaboró en el desayuno de los bañezanos. También de Nistal, fumador empedernido, 20 puros pequeños y cuatro farias cada jornada, quien diariamente nos sirve la prensa con las noticias mundiales.

Continué por la calle José Antonio. Me consideraba a mi mismo, esa madrugada, como una soledad poblada de memoria. Recordé facetas de mi vida: estudiante, periodista, novio, marido…

Sumido en mis pensamientos llegué al Seminario. Acacias frondosas, en solemne posición de firme, me recibieron. Empezaba a amanecer. Desde allí contemplaba a La Bañeza y quería desgranar lo que veía: la eternidad de sus casas envueltas aún en sombras, la torre de la iglesia, la cúpula del Ayuntamiento, la chimenea de la Azucarera…

Pero detrás de los cristales de sus casas, rezando en sus iglesias, paseando por las calles, hay gentes que ríen y que sufren y dan una fisonomía propia a cada lugar.

Efectivamente los pueblos tienen “alma”. Hay pueblos tristes o alegres, trabajadores o uraños. Igual que las personas.

¿Cómo es La Bañeza?… Dentro de unas horas, cuando ya se haya desperezado del sueño, cuando la ciudad comience a bullir, cuando los cohetes surquen el espacio anunciando fiesta y alegría, con el abrazo y el saludo presto al forastero, departiendo, en inagotable “alterne”, la sal y pimienta de su carácter.

Aquel que dijo: “Los bañezanos todos gitanos”, debía ser una persona muy inteligente. Sí, tenía que ser muy listo. Acertó plenamente en la definición.

Porque los bañezanos somos gitanos. Pero no lo que entiende el vulgo por gitanos, no. Nosotros somos gitanos con “casta”, con salero, con gracia, fuerza, temperamento, autenticidad, “sabor”.

Así somos los bañezanos: Con “sabor”.

Chencho.

José Cabañas González es autor de las siguientes obras:

La Bañeza, 1936. La vorágine de julio (Volumen 1, publicado en 2010, y Volumen 2 –en 2 Tomos–, publicado en 2013).

Convulsiones. Diario del soldado republicano Jaume Cusidó Llobet (agosto 1938 – mayo 1939). Prisioneros catalanes en el “gulag” de León (publicado en 2019 en Ediciones del Lobo Sapiens, como los anteriores, y en 2020 una edición en catalán en Ediciones Base).

Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en la provincia de León (libro en preparación y próximo a publicarse, también en Lobo Sapiens).

(Más información en www.jiminiegos36.com)


Jamuz, Valduerna, Sequeda y Maragatería: crónica de un saqueo

Publicado por Ibañeza.es el 29/05/2021 8:30 Comentarios desactivados

Modesto Berciano Berciano. Licenciado en Geografía, Presidente de CSIF Lérida y miembro de la Asociación Alta Valduerna

El Boletín Oficial de la Provincia publica el 20 de abril publica anuncio por el que somete a información pública la solicitud de autorización administrativa previa y el estudio de impacto ambiental de diferentes plantas solares fotovoltaicas.

Vaya por delante que no nos oponemos a las energías renovables, pero sí a esta forma de energías renovables. Queremos modelos de renovables respetuosos con el medio ambiente, de proporciones acordes y con infraestructuras de evacuación soterradas. Queremos proyectos explicados por estudiosos independientes, consensuados con los propietarios y vecinos, que primen nuestro humilde consumo de electricidad, que esa producción de energía prime actividades en nuestros pueblos y que deje, sí o sí, una parte, no una miseria, de los beneficios obtenidos.

Los anuncios antes referidos afectan al municipio de Destriana, con las plantas Valduerna I, II y III. Para el que conozca el lugar se trata de tres proyectos que ocuparían todo el pago del Monte Abajo, unas 800 hectáreas de ocupación directa, anegando de placas solares, más de un millón, nuestros pueblos. En definitiva toda la superficie entre los ríos Duerna y Valtabuyo, prolongándose al municipio de Castrillo de la Valduerna, con cuatro proyectos fotovoltaicos más. Una auténtica salvajada por sus dimensiones y por el nulo respecto al medio ambiente. La guinda envenenada de esta salvajada la completa la infraestructura de evacuación del Nudo Montearenas, que cruza todo el municipio de Destriana en su zona sur, la que quedaba a salvo, y otros municipios, hasta enlazar con la infraestructura de evacuación de Valderrrey.

Todos estos proyectos se hacen de forma fraccionada para no superar los 50 megavatios, porque así se esquiva la tramitación en la administración estatal. Todos estos proyectos, además, los sustentan empresas localizadas siempre en la misma dirección. Y todas ellas, según el Registro Mercantil, tienen un capital de apenas 3000 euros. No sabemos cómo harían frente a estos macroproyectos, que supondrían, de llevarse a cabo, inversiones millonarias. Se nos ocurre pensar que todas esas empresas, localizadas en la ciudad de Ponferrada, no tienen necesidad de venir tan lejos. Que es mejor que llene de placas las laderas que circundan esta ciudad, habida cuenta de sus efectos beneficiosos.

Históricamente nuestros pueblos han sido abandonados por todas las administraciones. A pesar de gestos solidarios, como el Campo de Tiro del Teleno, que hemos soportado durante décadas. Ni siquiera cuando más necesitábamos la ayuda de las administraciones, caso del pavoroso incendio del 2012. Ni tampoco recientemente con el problema del riego de nuestros pozos, que tan bien ha explicado Laureano Rubio, catedrático y valdornés para más señas. Mientras se hacen fuertes inversiones en riegos en el Páramo, Payuelos o Cueza, pagadas también con los impuestos de nuestras gentes, la Confederación Hidrográfica del Duero persigue, casi con saña, la utilización de unos recursos y de unos sistemas de riego muy anteriores a esta Confederación. Damos por sentado que también presentarán alegaciones a estos macroproyectos que afectarán gravísimamente a los cauces del Eria, Jamuz, Valtabuyo, Valduerna y Peces. Asusta ver la diligencia que tienen para actuar contra el débil y cómo ignoran esta salvajada ecológica contra los cauces de nuestros ríos.

En todo este despropósito no han faltado el comportamiento lacayuno de alguna Junta Vecinal y algún alcalde ausente que ha dicho (sic) que estos parques son una oportunidad de volver a dar vida a unas tierras… Tiene que explicarnos cómo van a dar vida si no dejan ni un solo puesto de trabajo estable, será un elemento disuasorio para quien quiera venir a vivir en nuestros pueblos y, además, el precio ofrecido por hectárea supone un céntimo por cada 1000 euros producidos (el 0,01 por ciento). Tal vez este alcalde tenía, cuando hizo las declaraciones, algún problema mental transitorio. La otra cara de la moneda son otros alcaldes y juntas vecinales que, o no se han pronunciado, o bien han informado de forma objetiva. A éstos y no a aquéllos les agradecemos infinitamente su trabajo, su tiempo y sus desvelos. ¡Éstos sí que nos representan.

Duelen también las declaraciones de ese Consejero de Fomento y Medio Ambiente, leonés como nosotros, pidiendo respeto para los macroproyectos de renovables. Habida cuenta de sus efectos salvíficos, le propongo un macroproyecto fotovoltaico que abarque toda la Candamia, de norte a sur. ¡No hay necesidad de traer la energía desde tan lejos! Usted sabe, igual que nosotros lo sabemos, que si esos parques no fueran nocivos, jamás serían levantados en nuestros pueblos.

Esto es un saqueo en toda regla, sin paliativos y sin anestesia. Hecho a plena luz del día. No les basta con vernos abandonados y olvidados. Ahora nos quieren vencidos y humillados. Vamos a parar esta ansia por quedarse con nuestras tierras y convertirlas en un estercolero de renovables. El sueño de acabar nuestros días en nuestros pueblos bien merce esta empresa. Ellos tienen el poder, nosotros la razón. Y llegado el caso, los votos.

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