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Un año jubilar para celebrar que don Ángel, venerable, ‘pasó haciendo el bien’

● Ibañeza.es ►Domingo, 24 de noviembre de 2019 a las 22:15 Comentarios desactivados


Momento de oración ante la tumba de don Ángel.

El Instituto Secular Misioneras Apostólicas de la Caridad y todos los lugares del mundo por donde está extendida la obra de don Ángel Riesco Carbajo, la ciudad de La Bañeza y la Diócesis de Astorga tienen por delante un año jubilar tras haber sido declarado como Venerable en la Iglesia Católica el que fue un sacerdote, un obispo y un hombre de gran corazón, con la caridad como emblema y al que muchos fieles esperan poder ver en los altares en un tiempo no muy lejano.

Esas son algunas de las razones que este domingo unieron en La Bañeza, la ciudad de adopción a la que tanto amó don Ángel –zamorano de nacimiento–, a decenas de fieles llamados por las Misioneras para celebrar que el pasado mes de julio se reconocieron en roma las virtudes heróicas del Siervo de Dios cuya causa de beatificación y canonización se inició en el año 1995 y sigue avanzando poco a poco.

A raíz de la declaración de Venerable, la Penitenciaría Apostólica, en virtud de las facultades concedidas por el Papa Francisco, ha concedido indulgencia plenaria a los fieles que cumplan las condiciones canónicas para alcanzar dicha gracia entre el 24 de noviembre de 2019 y el 22 de noviembre del próximo año, siendo templos jubilares la Casa Hogar y la Capilla de Ciudad Misioneras, las casas del instituto en Rosario de SAnta Fe (Argentina), Guadalajara (México) y Lima Perú, y de una manera especial la parroquia de Santa María de La Bañeza, donde descansan por decisión propia los restos mortales de don Ángel, fallecido en 1972.

Allí, precisamente, se celebró en la apertura del jubileo una multitudinaria misa presidida por el cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, moneñor Ricardo Blázquez, junto a los obispos de León, monseñor Julián López, de Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, y Pamplona y Tudela, Francisco Pérez. Junto a él, el administrador diocesano de Astorga, José Luis Castro, y medio centenar de sacerdotes rezaron por primera vez la oración del año jubilar después de incensar la tumba del Venerable Siervo de Dios.

La Directora General, Emilia Estévez, interviene en el teatro.

Antes de la celebración religiosa, el Teatro Municipal de La Bañeza acogió una serie de conferencias para profundizar en la figura de monseñor Ángel Riesco Carbajo, declarado ‘Venerable’ por la Congregación para las Causas de los Santos el pasado mes de julio en lo que supone un paso más hacia la Causa de Canonización abierta hace 24 años y de cuyo proceso dio cuenta la postuladora, la doctora María Victoria Hernández.

Tras el acto de bienvenida a cargo de la Directora General de las Misioneras, Emilia Estévez, quien agradeció públicamente todas las muestras de cariño en esta «jornada de fiesta por haber sido declarado venerable nuestro querido Padre», en la intervención del Administrador Diocesano de Astorga también se hizo un recorrido por sus virtudes. «Es importante este reconocimiento en el camino hacia la Santidad. Tenía un carácter muy alegre a pesar de que sufrió mucho, era muy trabajador, tenía siempre mil proyectos en marcha, y todo lo que hizo, lo hizo bien porque tenía una grandeza humana muy importante y sobre todo espiritual», dijo.

Por su parte, Ramón Fita Revert, canónigo de la Catedral de Valencia, matizó que don Ángel es un personaje fundamental, muy conocido, muy querido y el día de hoy es histórico para esta ciudad, para la Diócesis y para la historia de la Iglesia Universal, mientras que el sacerdote Pedro Rodríguez Ramos, asesor del Instituto, se refirió a Don Ángel en su papel de fundador de las Misioneras y apeló al «corazón de un padre que tuvo una corazonada sacerdotal».

Don Marcos Lobato, prelado de honor de Su Santidad, habló sobre la manifestación de gozo y alegría que supone está declaración de venerable para la Diócesis de Astorga y recordó algunos retazos de su vida de humildad. Una manera de ser que se puso de manifiesto en varias ocasiones durante la jornada en la que se pidió por la causa abierta en Roma y se puso de manifiesto que, como reza en la lápida donde reposan sus restos y recuerdan cuantos le conocieron, «Pasó haciendo el bien».

Un momento de la solemne eucaristía.

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