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‘Azul’, revista semanal sobre arte, literatura, agricultura y feminismo

● Ibañeza.es ►Lunes, 26 de enero de 2015 a las 9:12 Comentarios desactivados


El 8 de agosto de 1920 se publicaba el primer número de la bañezana revista semanal Azul, que salía los domingos y trataba sobre “arte, literatura, agricultura y feminismo”. Aparecieron al menos 22 números, hasta enero de 1921, y en ella escribían Pelayo Loydi, en cuya imprenta primero y después en la de su viuda se elaboraba, y Menas Alonso Llamas, que colaboraba además en el periódico madrileño El Redentor con sus columnas de crítica literaria y teatral. Fue su director Antonio García, casi en todo su recorrido, sustituido por Pelayo Loydi el 10 de enero de 1921.

También se ocupaba de la vida local, y en el número 7, del 25 de septiembre de 1920, de denunciar como en La Bañeza tiene la prensa importancia nula (a pesar de tanta como se publica) pues “ni se la escucha ni se la atiende, desde la alcaldía -que ostenta entonces el militar retirado Ildefonso Abastas Prieto, capitán  honorífico de Infantería y Administrador Subalterno de la Compañía Arrendataria de Tabacos- cuando desde esta publicación se han señalado abusos y desmanes que continúan produciéndose acaso con más despreocupación y más cinismo” en un ayuntamiento al que se ha tachado de “inactivo, abandonado y falto de interés por el pueblo”. Se inquiere desde sus páginas por los enojos municipales entre los regidores actuales y los anteriores por causa de las cuentas y del estado de las arcas, una situación que fue frecuente también en otros ayuntamientos de la zona en estos años y en los que siguieron, al igual que las reclamaciones por estos motivos de las corporaciones entrantes a las salientes, y las peticiones de cuentas, pocas veces presentadas, y de devoluciones  de fondos, también escasamente atendidas.

Recorte de la revista Azul. / Archivo de José Cabañas

En el del 24 de octubre del mismo año se propone por el maestro Alfredo González Santos con ocasión de la celebración de la Fiesta de la Raza que se establezca para los educandos bañezanos la mutualidad escolar, una en cada una de las dos escuelas, como obra de previsión y sociedad infantil de socorros mutuos, de ahorro, de seguro de dote y ante la enfermedad y el fallecimiento, y de “pensión de retiro para la vejez”, al tiempo que les facilita medios para disfrutar de cantina escolar, ropero y colonias escolares de verano. En aquellas mutualidades, nacidas con el siglo de la preocupación social de la maestra leonesa Faustina Álvarez, “buenas, en grado superlativo, por los medios de que se valen y los fines que se proponen”, se pagaba una cuota de entrada de una peseta, y 50 céntimos al mes, cobrando el mutualista 15 pesetas por un mes de enfermedad (la mitad de lo aportado en cinco años), y desde los 65 de edad se percibía la jubilación, pues, como señalaba la maestra, “debemos prevenirnos contra una vejez miserable que nos lleve a pedir limosna” (mediante la limosna como único recurso pretendían aún remediar su miserable vejez algunos de los abundantes pobres que hasta los pasados años sesenta recorrían nuestros pueblos).

Por la sección de “Ecos y Noticias” nos enteramos de que Salvador Fernández se ocupa desde su peluquería de las suscripciones y la corresponsalía de las publicaciones El Sol, El Día, El Debate, El Imparcial, La Correspondencia de España, El Universo, Heraldo de Madrid, Mundo Gráfico, La Esfera, y Nuevo Mundo, una muy nutrida representación de los medios de aquel momento (de algunos de ellos las había ejercido el tipógrafo socialista Ramón Santos Prada años antes, y junto a Menas Alonso Llamas lo haría de otros en los venideros María Alonso Ruiz, primogénita de una familia de añejos y arraigados ideales republicanos). También se informa del ofrecimiento de alguna “ama de cría de 20 años con leche fresca, para criar en casa de sus padres”; del nombramiento de forense en La Bañeza de Benigno Velázquez, médico ejerciente en San Cristóbal de la Polantera; del matrimonio de quien sería después por largos años secretario del ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz, Pedro del Palacio (llegaría a ser en él, en marzo de 1938, Jefe Local de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.), con Amparo Díez Moro, “una señorita muy ‘enseñoritá’ de La Bañeza”; de que Servando Juárez Prieto era entonces el director del Colegio del Niño Jesús, o de la publicación en el BOP de la disposición del ministerio de Trabajo para la elección de vocales de las clases obrera y patronal para integrar el Instituto de Reformas Sociales, autorizando a las mujeres a ser electoras y elegibles, noticia que suponemos especialmente grata a la revista, dada su inclinación al feminismo.

Interesantes e ilustrativos nos parecen también algunos de los anuncios que se incluyen en todas las publicaciones bañezanas de la época. Por los de ésta sabemos que el médico-dentista J. Alija Rodríguez, establecido en San Esteban de Nogales (y en Puente Domingo Flórez en julio de 1921, según ejemplar de El Sorbete), atiende en La Bañeza en su Gabinete Dental de la calle Marqués de Cubas, y de la existencia en la ciudad de la Academia Politécnica, Colegio de Primera y Segunda Enseñanza incorporado al Instituto General y Técnico de León y subvencionado por el ayuntamiento bañezano, de cuyo cuadro de profesores para el curso 1920-1921 forman parte Magdalena Rollán como directora, y el sacerdote Lucas Castrillo Martínez como director espiritual, además de los hermanos María e Hilario Escudero Fernández como respectivos directora de alumnas y secretario y profesor; otros enseñantes son José María Arrojo, Pedro Marcos, Ernesto H. Lietrisch, Ventura García Becerril, y Benigno Reyero. Admite alumnos de ambos sexos, convenientemente separados, internos, mediopensionistas, vigilados, y externos. Imparte estudios de primaria, bachillerato, magisterio, comercio, idiomas (Francés, Inglés y Alemán), y otros, y sus tarifas mensuales varían entre 5 y 50 pesetas según los estudios, y según la modalidad de alojamiento entre las 125 pesetas de la Pensión completa de 1ª con la enseñanza, a las 15 de los Vigilados sin merienda.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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