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Circulaciones de altura rastrera

● Polo Fuertes ►Jueves, 18 de noviembre de 2010 a las 8:34 Comentarios desactivados


Soy un sufridor de la Guardia Civil de Tráfico y de los badenes de reducción de velocidad y pasos de peatones de altura en las ciudades en general y en La Bañeza en particular. Como todos los que circulamos en coche, en moto, en camión o en autobús (le tuve que parar los pies a mi amigo Policarpo Navarro Sánchez, porque quería incluir en los protestatarios a los ciclistas, pero por ahí no paso) los beneméritos y estos badenes rastreros nos joden.

Pero si no fuera por los primeros, los guris civiles, las carreteras serían una jungla de cristal 6. Mientras que si quitaran ahora de un plumazo los segundos, las calles de La Bañeza volverían a emular a un circuito de velocidad ya. Sí, ya sé que me estoy metiendo en un berenjenal que puede ‘ofender’ a unos y ofuscar a otros. Pero, pensándolo con un mínimo de razocinio, creo estar en posesión de la verdad.

No suelo leer los comentarios anónimos que salen a fin de página en algunas de las noticias de varios periódicos digitales y, por ende, tampoco los que buenamente inserta éste, ibaneza.es. Siempre he ido con la cara por delante en mi profesión periodística, tanto en los artículos de información como en los de opinión. Y muchas veces me la han partido (metafóricamente hablando, oiga). Por eso, casi no los aguanto.

No entiendo ese afán en opinar desde el escondite en la roca de la privacidad hipócrita (con faltas de ortografía y todo, señor Joaquín), cuando muchas veces no aguantaría la dialéctica del más desinformado de los contertulios. Sin embargo, me entretuve unos minutos en ver las majaderías anónimas insertadas en la información, dada por ibaneza.es sobre este tema de badenes y pasos de altura peatonal, y me entristecí.

Y es que, desde hace unos años, me he convertido en un peatón impenitente por las calles de La Bañeza y veo la cantidad de fitipaldis y alonsos que circulan por nuestras calzadas. Yo también deberé alguna vez entonar el ‘mea culpa’, oye, que cuando me siento al volante, de cuando en vez, también tengo tentaciones y caigo en esa tentación de meter la pata con el acelerador. Pero menos desde que me dedico a pasear acera arriba o acera abajo, que conste. ‘Cerero’ que es uno.

Sin embargo (siempre tiene que haber un sin embargo, un pero), otra cosa es que no sean legales los más de medio centenar de pasos de altura con los que ha sembrado nuestro Ayuntamiento las calles bañezanas.

La primera vez que me resentí en las vértebras y en los amortiguadores de mi coche fue una noche viniendo de Madrid, después de una temporada fuera. Según entro en la avenida de Portugal, a la altura del hotel La Hacienda, pega un respingo el coche y el que esto suscribe, que me hace pensar lo listo que es mi primo Luismi, para decirnos que allí estaba su negocio.

Pero no, había sido la Corporación de Palazuelo que había construido uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis badenes y pasos de peatones de altura, para meter miedo a los cocheros, a pesar de que la calzada seguía estando cuajada de baches a izquierda y derecha. “Joder, alcalde”, dije para mí, “¿no hubiera sido mejor atajar antes los socavones que decir con badenes de altura que hay que moderar la velocidad en la ciudad?”.

Claro que soy un sufridor de estas construcciones rastreras para circulaciones de altura. Hasta tal punto que, nada más salir de casa (plaza Briva Mirabent, con B alta, como debe ser), tengo que saltar un paso peatonal alto, otro y otro (o sea, tres) en la calle Magistrado García Calvo; uno más y otro más en la esquina del Instituto Ornia (y van cinco); otro más frente al colegio San José de Calasanz y otro (y van siete) antes de cruce con la carretera de Villalís. Qué bonito, tío. Otra media docena hasta coger la autovía. Lo que hace que cuando entro en la vía rápida hay que hacer examen de conciencia, para sacudirte el baile San Vito y no llegar, haciendo el canguro, a los madriles. Por decir una ruta que hago a menudo.

Pero debe ser así, sino quieres que un cagaprisas te toque el pito porque la velocidad es su dios y el susto su profeta. Aunque me apunto a la protesta contra los badenes y pasos peatonales de altura ilegales e insto al tío Palazuelo que empiece de inmediato a bajar estos tropezones contra la velocidad urbana y ponerlos en orden de parada. Que después de dos años de carencia ya va siendo hora. Mecagüenla…

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