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Cumpleaños feliz o mierda para la plaza

● Polo Fuertes ►Sábado, 8 de octubre de 2011 a las 8:51 Comentarios desactivados


Es un sábado por la tarde de cualquier semana de primavera, verano u otoño. La plaza Doctor Briva Mirabent es un puro grito de chavalería que se ha congregado para celebrar el cumpleaños de uno de los chicos. Qué bien, tío. Una plaza escondida, de amplias aceras y extensos baldosados. Ideal para estos eventos, a la vez que dan vida y alegría a los serios soportales que durante los días de diario parecen ser cariátides deformes y chepudas para sujetar la urbanización.

Es un sábado por la tarde. Casi todos los sábados por la tarde. El griterío de los chicos anima el cotarro porque son el mejor termómetro de vida, de alegría, de futuro. En un momento dado todo se hace murmullo. Hay que merendar, y soplar las velas del cumpleañero. Qué ricos los niños y niñas. Qué atentos están al reparto de la tarta, a las fotos, a la entrega de regalos, al reparto de cucuruchos de chuches. Qué niños más ricos.

A partir de aquí, vuelve el griterío, las carreras, los juegos, mientras las mamás y algún papá siguen las evoluciones desde las mesas instaladas en un rincón de los soportales, dando buena cuenta de los últimos trozos de tarta, acompañados de algún café, de algún refresco, de algún…

Y comienza la disipación. Los niños…, ya se sabe, se aburren y los primeros juegos, las primeras libaciones de chuches se terminan y hay que seguir la fiesta hasta que anochezca, por lo menos. Comienza la disipación. Esos niños tan ricos de ocho, de nueve, de diez u once años, echan mano de su imaginación trasta y salen juegos un tanto más gamberros.

Pero son niños. Cuitadines. No hay que hacerles caso, todavía no tiene mucho uso de razón. Cativos (pero sus papás y mamás sí deben tener ese uso de razón, ¿o no?). El caso es dar rienda suelta a cualquier trastada, sin ponerle mucha importancia en las consecuencias.

Por desgracia (o no) en la misma plaza del Doctor Briva Mirabent (una de las más bonitas de La Bañeza) está instalada una completa isla de basuras, con cuatro contenedores específicos de residuos. Unos contenedores que son el mejor filón para que los niños (qué ricos) puedan propiciar nuevos juegos, nuevos entretenimientos. Ya rayamos en la fechoría.

De los contenedores pueden extraer cualquier cosa. Unos días son cartones con los que siembran las aceras, los baldosados y la propia calzada de la plaza. Hay sábados peores en los que los chicos y chicas extraen embalajes de polietileno blanco, con los que contrastean los suelos. La última fue el pasado sábado, en el que los chicos mayores extrajeron toda la publicidad de las jaulas específicas de los ocho portales para empapelar toda la plaza.

Qué niños, papás y mamás más ricos, oye. Sobre todo los segundos y terceras que no se inmutan. Es cualquier sábado por la tarde. Plaza del Doctor Briva Mirabent. La noche va cayendo lentamente y la chavalería se dispersa con sus papás y sus mamás, mientras el recinto queda marcado de mierda de un cumpleaños feliz. Es normal.

Al parecer, eso lo hacen estos niños en su casa, en su salón todos los días. Qué niños más ricos. Cuitadines. Lo que pasa es que en casa (si es que hacen lo mismo) siempre hay alguien que recoge y barre los desmanes. En nuestra plaza del Doctor Briva Mirabent, en la que tengo el gusto de vivir, no llegará un barrendero hasta el lunes o el martes siguientes. Lo que hace que una plaza tan bonita, tan aparente, tan tranquila, tan escondida y tal (sobre todo tal) esté el fin de semana y principio de la otra llena de los desmanes cumpleañeros que cada sábado se celebran en esta nuestra comunidad.

Tenemos mala suerte con esta plaza los que aquí vivimos. Porque además de estos sábados (sabadotes), en los que los infantes joden el medio ambiente, el recinto es escogido para mear de madrugada los cubalibres que las gentes beben en otras calles y plazas durante las noches de fin de semana, o los perros cagan y mean cada día, como algo natural. Unas cacas se recogen, otras no. El meado se seca. Pero eso es otra historia. Mecagüenlaaaa.

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