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El Cuartel de la Guardia Civil de La Bañeza (I)

● Ibañeza.es ►Lunes, 11 de abril de 2016 a las 9:11 Comentarios desactivados


En 1874, después de ser despedida de la casa que hasta entonces y desde su despliegue en 1853 ocupaba, se aloja la Guardia Civil en La Bañeza en la llamada Casa-Estudio, acondicionada provisionalmente para ello hasta que en 1878 pasa a habitar un viejo caserón de enorme patio y espaciosos corrales en el Barrio de Bueyes. Unos años antes, en mayo de 1872, junto con 18 voluntarios bañezanos a caballo al mando de don José Latas Valcarcel, la guarnición de la villa se empleó contra una partida de carlistas agrupados en Destriana, a los que cercan en Castrocontrigo haciéndose con cinco prisioneros, monturas, armas y municiones de boca y de guerra. La hazaña y sus autores fueron recibidos en La Bañeza con vítores y júbilo. En el verano de 1873 el gozo se trocaba en pesar por el grave altercado y enfrentamiento producidos entre facciones rivales y afines a la Primera República recién instaurada, sofocados por los cerca de cuarenta miembros de Infantería y de Caballería de la Benemérita asentados en el lugar.

Guardia civil de Caballería.

En 1893 el vecino de la calle de la Parra (oficialmente y desde 1863 de Juan de Ferreras), Juan Tejedor García, acuerda con el capitán accidental de la comandancia, Lorenzo Lapresta Muñoz, arrendar una casa de su propiedad para vivienda de guardias civiles, formalizando un contrato del que remiten copia al alcalde en 1908. Al año siguiente aparece la necesidad de reparar la planta baja de aquel edificio, y Mariano Seoanez Quiñones (uno de los mayores contribuyentes de la ciudad) se compromete a construir una residencia en la que habiten los miembros de la institución armada, lo que no llega a realizarse. En 1910, el 1 de julio, la fuerza destacada en La Bañeza ocupa la casa que en la plaza de los Bueyes (de Romero Robledo desde marzo de 1907 a mayo de 1937, en que se nombra de José Antonio Primo de Rivera) posee la vecina Juana Benito León, lo que comunica a la alcaldía el primer teniente del puesto, Víctor Muñiz, para que se haga cargo de su alquiler; también se hace del costo de 2 pesetas que presenta Manuel Toral “por mudar un viaje de muebles de un cuartel a otro”. Esta será la sede del cuartel, en el edificio que fue después comercio de Eulogio Crespo Moreno, hasta su traslado a la nueva que desde 1937 y hasta el presente ha venido ocupando.

En 1911 la Corporación acordó edificar en el solar del viejo Teatro Municipal (que se preveía derribar) una casa-cuartel capaz e higiénica; se elaboro proyecto con pliego de condiciones y presupuesto para su construcción; se estableció un sistema de suscripciones, y se recibieron solicitudes para ello de los constructores José y Emilio Perandones Cabo, adjudicándose al último en subasta para suspenderse esta después y abandonar el empeño en este punto. Desde entonces hasta 1914 llega a presupuestarse un Pabellón de la casa-cuartel de la Guardia Civil de La Bañeza, y en febrero de aquel año se solicita al Consistorio el aumento en cinco más de las dos luces del puesto a su cargo.

En los años veinte y anteriores (también en los siguientes) los guardias civiles hacían sus periódicos ejercicios de tiro en la zona del Parador, y en 1927 la Corporación ha decidido una vez más (antes de agosto) construirles las nuevas dependencias, al tiempo que en septiembre se le reclama desde el cuartel su blanqueo, comprometido al menos desde abril por aquélla con el ahora dueño de la finca, Baltasar Otero Blanco (de San Adrián del Valle). En julio de 1928 la Comisión Municipal Permanente da de baja el teléfono del puesto por haberse agotado la consignación presupuestaria para ello, que ha de cubrir cuantos suministros y racionados mensuales desde el Ayuntamiento se le hacen, según relación que con la misma periodicidad se remite al Comisariado de Guerra (en 1932 el Consistorio daba cuenta a la Intervención Divisionaria de La Coruña de lo abastecido mensualmente al cuartel).

A mediados de septiembre de 1933 el alférez de la Guardia Civil de la línea de La Bañeza  subscribe un oficio según el cual se halla instruyendo expediente para mejorar el alojamiento de la fuerza a su cargo establecida en la ciudad, por haber sido declarada inhabitable la casa-cuartel y negarse el dueño del inmueble a realizar las obras de mejora, y pregunta si el Ayuntamiento está dispuesto a construir un nuevo edificio destinado a acogerlos o a facilitarles uno en condiciones de habitabilidad; a aumentar el importe del alquiler que abona, y en qué cuantía, en otro caso; o se compromete a mantener el mismo que ya viene costeando, todo ello como base para el concurso  que si procede ha de abrirse para la provisión de residencia de la citada fuerza, y acuerda por unanimidad el Consistorio seguir sufragando la misma cantidad por alquiler, después de apuntar el alcalde, Juan Espeso González, la necesidad de construir un cuartel de nueva planta, a lo que se opone la minoría socialista. Se anunciaba al poco (al comenzar octubre) en un periódico de la provincia el arriendo de un edificio para acuartelamiento del puesto de la Guardia Civil de La Bañeza, por tiempo indeterminado y precio de 2.500 pesetas anuales.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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