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El ‘pequeño Nazareno’ que da de comer a más de 4.000 almas

● Ibañeza.es ►Miércoles, 12 de abril de 2017 a las 15:51 Comentarios desactivados


Los niños son los protagonistas de la procesión.

Como ocurre cada Semana de Pasión, desde que el acto de caridad se ha convertido en fiesta popular, el Santo Potajero o ‘pequeño Nazareno’ –denominación con la que también se llegó a conocer en La Bañeza a esta talla tan querida– ha congregado en torno a la ermita de Angustias y Soledad a más de cuatro mil comensales. Y no han sido los pobres y presos de la cárcel, para los que se fundó esta comida semanasantera hace cuatro siglos, sino 4.000 personas de toda condición social las que han degustado el tradicional potaje.

Mucho calor pero también mucho público en la procesión más curiosa de la Semana Santa de La Bañeza, especialmente los niños para quienes pujar el Santo Potajero es casi una obligación y posiblemente un privilegio tras el que llega el momento de recoger su ración de comida. Una comida cocinada en las dependencias de la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad que, tal vez, llegarán a degustar y a defender en público por aquello de “estar bendecido por el Potajerín”.

El menú más famoso de la Semana Santa bañezana se reparte en el transcurso de una fiesta que está declarada de Interés Turístico Provincial y que marca el ecuador de la semana de Pasión, llamando la atención fuera de las fronteras locales por ser una tradición que aúna gastronomía, espiritualidad y fervor popular en torno a un pequeño Nazareno de sesenta centímetros de altura que, además de por los cofrades de Angustias, ha estado acompañado por la subdelegada del Gobierno en León, Teresa Mata, el alcalde bañezano, José Miguel Palazuelo, y el obispo de Astorga, monseñor Juan Antonio Menéndez.

“Lléname el puchero”

Gracias al trabajo de decenas de personas que desde primera hora de la madrugada estuvieron en las dependencias de la hermandad, convertida en improvisada cocina y una vez preparado el menú compuesto por garbanzos con arroz y bacalao al ajo arriero, con una naranja para el postre y una pasta como dulce, tras la procesión y la bendición no faltó la tradicional cantinela “Santo Potajero, lléname el puchero…” animada por Arturo Cabo, párroco de El Salvador y consiliario de Angustias.

Después de la procesión que para muchos niños es la primera ocasión de pujar sobre sus hombros un paso semanasantero, los 300 kilos de garbanzos y otros cien de arroz, más de 200 kilos de bacalao y otros tantos litros de aceite, ajos, pimentón, sal… la experiencia de cuatrocientos años preparando la comida y la bendición del querido ‘Potajerín’ fueron reclamo para cuatro mil personas a la hora de formar una larga cola para recoger por riguroso orden de número su menú de cuaresma.

Tres imágenes de la celebración del Santo Potajero.

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