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El roto ratateo de un circuito imposible

● Polo Fuertes ►Sábado, 20 de agosto de 2011 a las 0:01 Comentarios desactivados


Desde mi despacho de trabajo oigo ya el roto ratateo de las motos al llegar a La Bañeza, el roto ratateo de los entrenamientos, en roto ratateo de las pruebas de velocidad en el único circuito urbano de motociclismo en el que aún se celebrar pruebas de este tipo en España. Bueno, es lo que nos queda, ser únicos en algo que ha llegado a ser parte de la idiosincrasia de los bañezanos; los rotos ratateos de las motos, que en el mes de agosto, principalmente, llegan a la ciudad, como colofón a una larga semana de fiesta. Porque lo que es la construcción del circuito permanente de velocidad ya solamente ha quedado en eso en un imposible ratateo, roto y desgarrado.

Al menos, para mí. Hasta ahora he sido un bañezano más en la defensa de esta obligada aspiración para cualquiera de mis paisanos. Desde mi posición de escribidor de pueblo he apretado muchas veces el acelerador de mi moto virtual, hasta llegar a la extenuación de grito, del aullido a las administraciones. Pero, hoy por hoy, en estos momentos precisos de crisis globalizada que estamos pasando, que estamos padeciendo, tiro la toalla.

Porque verán/veréis mis queridos lectores, hemos caído en una comunidad autónoma, en la que los gobernantes de los últimos veinticinco años (siempre los mismos) no han querido saber nada de nuestro circuito de velocidad, no han tenido voluntad política para llevar a cabo un proyecto ilusionante de las gentes del noroeste español. A la vez que nuestro paisano en la presidencia del Gobierno que además, ha faroleado de ser ministro de deportes, tampoco ha querido girar la muñequera del acelerador, ni ponerse de acuerdo, con una simple llamada de teléfono, con el presidente de esta nuestra Comunidad para ejecutar lo proyectado.

Son momentos de crisis, épocas de zozobras económicas que, además, me han hecho reflexionar sobre lo que ya es, de momento, imposible: ¿Qué hubiera pasado si dos o tres años atrás se hubiera empezado a desarrollar nuestro proyecto de circuito permanente de velocidad? Ni Herrera ni Zapatero lo quisieron. Y, a lo peor, acertaron. Porque hubieran quedado inconclusas las obras, como templos griegos en el Olimpo de la desidia. O lo que hubiera sido algo peor, le hubiera quedado la pella económica para las arcas municipales.

Sí, amigos lectores, yo, de momento (y para largo) he tirado la toalla. Ya no creo en nada. De donde no hay no se puede sacar dinero. Y esto va a durar. Por eso, cuando oigo desde mi despacho los rotos ratateos de motos que llegan a la ciudad, para poner la guinda en la tarta de las fiestas patronales, echo el cierre a la imaginación, camino de un buen rincón donde poder ver pasar las motos competidoras en este circuito urbano. Como siempre, como hace cincuenta años y más. En un intento de aspirar unos gramos de queroseno, de gasolina de alta competición, que no podré hacer nunca en las campas que el pueblo de Miñambres de la Valduerna ha cedido para instalar el circuito imposible.

Hace cincuenta años y más, la carrera de motos, como se le empezó a llamar, se celebraba en día 16 de agosto, festividad de San Roque. Había una razón: los pilotos más importantes de España volvían de competir el día anterior en La Coruña y era de obligado cumplimiento para estos esforzados de las dos ruedas, recorrer los empedrados del circuito de La Bañeza, en el que, como muy bien dijo una vez Ángel Nieto, había que correr en él si se quería ser campeón de mundo.

Después fueron prohibiendo las competiciones en circuitos urbanos y nos quedamos solos con nuestras calles, con nuestras pacas de paja, con nuestro (y bien nuestro) Moto Club Bañezano. Un grupo de gentes que se enganchó al carro de seguir compitiendo, de seguir ratateando cada mes de agosto, de seguir manteniendo la llama de la ilusión de un ya imposible circuito permanente de velocidad. Y van 52 ediciones de las que se tengan noticias.

Pero las cosas son como son. Yo, personalmente ya no haré caso de cantos de sirenas políticas mentirosas. Porque como dijo el gran torero el ‘Gallo’: “Lo que no puede ser, no puede ser y además, es imposible”. Lo dijo un sabio. Y nuestro circuito es solo un ratateo imposible y sin acelerador.

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