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Gran Hermano en la Plaza Mayor

● Polo Fuertes ►Jueves, 26 de mayo de 2011 a las 20:59 Comentarios desactivados


Era lo que le faltaba a nuestra renovada Plaza Mayor. Un Gran Hermano a su medida. A través de una videovigilancia que hará que en todo momento, cuando paseemos por ese erial en que se ha convertido nuestra antesala bañezana, estemos controlados por la Policía Local (supongo) u otros mirones de guardia que atenderán constantemente las pantallas.

La noticia la leo en La Crónica de León, con la firma del director de este periódico digital, Pedro Abajo. Y, aunque parece ser que hay carteles explicativos que avisan de que nos están vigilando, no deja de ser una intromisión en nuestra libertad de movimientos, por muy justificada que voceen su instalación para una mayor seguridad de movimientos de mujeres y hombres de bien que disfrutamos de este espacio.

No me gustaba como había quedado la Plaza Mayor en su última remodelación y no me gusta ahora esta especie de Gran Hermano a la bañezana. Pero son tiempos modernos que los mayores parece ser que no entendemos, tanto en el aspecto arquitectónico como en lo tocante a seguridades.

En el primero de los apartados lo dije en su momento y entoné un oficio de difuntos por las dos encinas que arrancaron los obreros para cumplir el proyecto, a la vez que denuncié la falta de árboles, arbustos y fuentes, que después fueron colocados en forma de herrumbrosos tiestos y caducos chorritos de circuito cerrado. En el segundo apartado daré mi brazo a torcer en aras de la seguridad. Pero me cabrea un cuanto.

Hace ahora veinte o veinticinco años leí la novela de George Orwell y vivé unas semanas de zozobra ante lo que parecía una macabra descripción de la vigilancia fascista y comunista de aquel Big Brother (Hermano Mayor, o Gran Hermano), controlando siempre la seguridad del Ingsoc (el Partido), para la mayor gloria de la colectividad y el acuchillamiento de la imaginación y fantasía individual.

Ciertamente me disgustó como otras muchas novelas. Después, con la llegada de una especia de parodia del Gran Hermano a la pequeña pantalla, se diluyeron aquellas zozobras de la lectura, en los pocos episodios que pude aguantar, al comprobar la estupidez en lo que querían convertir y conseguían ejecutar al personaje del pobre Orwell.

Pero ya veis, queridos lectores, La Bañeza tiene definitivamente su particular Gran Hermano en la Plaza Mayor. A lo peor, es que al tío Palazuelo le gusta y le va la marcha y quiere saber quién sí y quién no va a misa los domingos. Porque otra cosa o causa yo no veo. Quizá en otros rincones estén justificadas las cámaras. Léanse bancos, edificios públicos y privados, aparcamientos vigilados, etc. ¿Pero en nuestra Plaza Mayor…? Donde los presuntos o supuestos delincuentes habituales no dejan de pasar por niños jugando, mamás y abuelas vigilando, jubilados y militares sin graduación pasando el rato…

Lástima de haber nacido en fechas ya lejanas. Sino se me ocurriría montar un espectáculo, modus jocandi y peliculero, para entretener a los polis que estén vigilando las pantallas y después pedirle la grabación que pudiéramos presentar en uno de los innumerables concursos de cortometrajes que florecen en toda España. Seguro que no dejaría de ser un poco más imaginativo que las mamarrachadas que hay que oír y ver en esa tele de carácter privado, de cuyo nombre no quiero ni acordarme.

Pero yo ya no soy yo, / ni esta casa ya es mi casa, que diría Federico.

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