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José Luis Baeza, cuarenta años ya

● Ibañeza.es ►Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 8:39 Comentarios desactivados


“Baeza fue un monstruoso regalo que Dios y la Naturaleza pusieron a nuestro alcance y que no supimos apreciar. Una especie de tesoro que apenas fuimos capaces de entrever. Una “rara avis”, un mirlo blanco que se escapó asustado y apresurado al cielo de su mundo diferente”

(José María Marcos Lefler)

Hoy, hablando de distintos temas, por teléfono, con un amigo. Salió a la conversación que se acercaba el 31 de octubre y este año es el cuarenta aniversario de la muerte de José Luis Baeza, el genial periodista bañezano que marcó a toda una generación desde las páginas de El Adelanto Bañezano.

Cuando colgué el teléfono tenía a Baeza en mi cabeza. Cuando murió yo tenía 13 años pero, a pesar de mi corta edad, le conocí y hablé muchas veces con él. Recuerdo cuando era un niño que iba con mi padre y mi madre al Bar la Marina y mientras ellos jugaban la partida de cartas o dominó, yo dibujaba con el lápiz en aquellas mesas de mármol blanco y José Luis Baeza se acercaba a contemplar mis dibujos infantiles sonriendo y acariciándome la cabeza o haciendo algún comentario sobre ellos. Luego él y Raúl, el camarero, se sentaban a mi lado y se ponían a escribir, en la misma mesa, la lista de los corredores del Tour de Francia, el listado de Papas, las actrices de Hollywood o los nombres de los Estados Unidos de América, uno por uno. A mí aquello me dejaba maravillado. Baeza tenía una memoria prodigiosa.

Retrato de José Luis Baeza firmado por Manuel Angel.

Mi amistad con Conrado, con Pepe Cruz, Polo Fuertes y un poco, en los últimos años de su vida, con José María Marcos Lefler, hizo que pudiera conocer a José Luis Baeza por sus testimonios. Ellos fueron compañeros y amigos de este escritor que era individuo, no fila, no conjunto, no masa; que practicaba más la gimnasia espiritual que la física; las humanidades más que las matemáticas. Luego leí muchos de sus artículos en la colección que tiene la biblioteca bañezana, artículos como “Pollo todos los domingos”, “Camilo”, dedicado a mi primo,  “cinco en un ataúd”, “de Carlos Marx a Juan March” o su último artículo premonitorio “hombres, cementerios, santos”, escrito unos días antes de su muerte, donde Baeza se nos muestra cansado, irónico con la muerte y esperanzado en Dios.

Su trágica muerte, atropellado en la carretera Madrid-Coruña, conmocionó la ciudad. Tengo en mis manos el ejemplar, color vino, que El Adelanto Bañezano le dedicó esa misma semana de su muerte, con artículos de muchos personajes de la cultura bañezana. El quería el Adelanto en ese color y sus compañeros lo hicieron posible.

Recuerdo el primer homenaje que se le hizo en la Semana de las Letras Bañezanas, en 1990,  con el salón de la Biblioteca lleno para escuchar las conferencias que allí se ofrecieron y donde se retrató al escritor, al amigo, al mito, a veces, contando verdades que hieren. Ese mismo año llegó la publicación de sus artículos por el Ayuntamiento de La Bañeza siendo concejal de Cultura Vicente “Piva”. La publicación se hizo en dos tomos que muchos bañezanos tenemos a mano a mano en nuestras bibliotecas para poder consultarlos o leerlos y que las nuevas generaciones tendrán que leer si quieren conocer a este eximio escritor y el momento histórico  y La Bañeza que le tocó vivir.

El homenaje a José Luis que recuerdo con más cariño fue el organizado en el PUB CARPE DIEM el 31 de octubre de 2001 con motivo del 30 aniversario de su muerte. Mi amigo Orlando se empeñó en hacer un acto cultural en su local y para ello convocamos a muchos amigos de la cultura bañezana y de Baeza: intervino Conrado Blanco, Manolo Martín Sánchez, Luis Pedro Carnicero, Manolo “El Negro” y yo mismo canté “canciones para José Luis”. Fue un acto cultural de primer nivel y un gran homenaje a este prodigioso escritor, genio del ensayo, la crítica y el periodismo valiente.

Faltan pocos días para los Santos. 40 años ya sin José Luis. Ese escritor bañezano que tiene una calle a su nombre. Ese escritor marginado por querer un rey, por luchar contra la sinrazón, la tiranía y el disparate. Un cronista atípico de un cuarto de siglo de nuestra ciudad. Yo, como he dicho antes, le conocí de niño, pero luego a lo largo de mi vida he ido metiendo a José Luis Baeza en mi vida. Hoy creo que le conozco y conozco su Bañeza a través de sus artículos. Desde hace unos años cuando llega el uno de noviembre me acuerdo de Baeza y, durante unos días, cojo sus dos volúmenes de artículos y releo muchos de ellos. Os puedo asegurar que muchos están de plena actualidad.

Hacedme caso las nuevas generaciones de bañezanos, acercaros a la biblioteca bañezana a buscar estos volúmenes de Baeza o pedirlos a alguien que los tenga. Yo os los puedo dejar, con vuelta por supuesto. Leer a Baeza es un buen ejercicio literario y una buena manera de conocer aquella Bañeza anterior al periodo democrático.

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