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La aparición de El Adelanto y sus primeros tiempos (I)

● Ibañeza.es ►Lunes, 24 de abril de 2017 a las 8:08 Comentarios desactivados


El 29 de noviembre de 1932 comunica al gobernador civil y a la alcaldía bañezana Eugenio Llamas Ferrero, director de la oficina del Banco Central, que “bajo su dirección se publicará los sábados El Adelanto” (a finales de abril de 1933 será sustituido por Santiago Manjón Martínez), aunque el regente efectivo fuera siempre el sacerdote Ángel Riesco Carbajo, coadjutor de la parroquia de El Salvador, quien tal vez no se ocupara de los trámites de la autorización del semanario para no obstaculizarla por causa de la reciente sanción gubernativa que le había sido impuesta por desafecto al régimen republicano y poseedor de escritos conspirativos contra él, y por las mismas razones pudo no ser el presbítero y si de nuevo Eugenio Llamas quien solicitara el 15 de diciembre permiso para celebrar el día 18 en la Iglesia de Santa María una reunión a la que se llamó desde la circular repartida al vecindario y anuncio en El Adelanto y que tratará de establecer (como así se hizo) en La Bañeza una Junta parroquial para ocuparse del sostenimiento del culto y clero en la ciudad, cumpliendo lo preceptuado en la pastoral del obispo de León con ocasión del inicio del otoñal mes del Rosario de “aplacar la justicia divina atendiendo a lo uno y lo otro y a seminaristas pobres, y ayudando a la buena prensa…” (de la que la nueva publicación pasaba a formar parte).

Integraron la comisión organizadora de aquella iniciativa Joaquín Nieto, José Marcos de Segovia, Mariano de la Fuente (había sido concejal en 1928, y sería uno de los 24 derechistas bañezanos detenidos entre la noche del 20 y la media tarde del 21 de julio de 1936 por su afección al golpe militar del 18 de aquel mes, y uno de los gestores municipales impuestos por los sublevados el 4 de agosto del mismo año), y el director de El Adelanto, y la Junta que recaudará, administrará y distribuirá los ingresos procedentes de la suscripción fija y voluntaria establecida: Laureano Alonso González (médico), Manuel Ramos García (comerciante), Joaquín M. Moro García (industrial), Marcelino Martínez Simón (labrador), Valentín González Castro y Francisco López Ordás (obreros), además del párroco o sacerdote delegado y Joaquín Nieto.

Surgía El Adelanto el día 3 de diciembre (sábado), propiedad de la parroquia de Santa María (regida por don Lucas Castrillo Martínez) e impulsado por don Ángel Riesco, “su director de hecho y de derecho”, para contrarrestar la influencia del semanario izquierdista Avance (editado en La Bañeza,  “contra el caciquismo y la clerecía”, desde el 12 de marzo del mismo año 1932) y para llevar las consignas y doctrinas católicas y morales a la sociedad bañezana y de la comarca, comprometidos con el coadjutor para lanzarlo y mantenerlo una pequeña plantilla de feligreses entre los que formaron los abogados Laureano Alonso y Diez-Canseco, José Santos Fernández (notario en Santander), y José Marcos de Segovia, Eugenio Fernández, Conrado Blanco León, y Agustín Quiñones (que se encargó de los deportes), todos los cuales solían escribir con pseudónimo, incluido don Ángel (que utilizaba varios, Demófilo, Dionisio, Jesús Requejo, K-Vernícola, Clarito, entre ellos), continuando además la colaboración de algunos de aquellos en La Opinión, que siguió publicándose durante los primeros meses de 1933 y en cuya desaparición influyó tal vez el trasvase de las más caracterizadas de sus firmas a la novel cabecera.

Se tiraba el nuevo semanario en la imprenta de la Viuda de Manuel Fernández (doña Encarna), en la que el tipógrafo socialista Ramón Santos Prada era maestro de taller y junto al que había un grupo de cajistas encargados de componer los diferentes artículos, así como las editoriales y anuncios. Se distribuía a suscriptores y en el local de La Buena Prensa al inicial precio de diez céntimos, e incluía desde el 10 de diciembre en sus páginas, “como atención preferente a las clases menesterosas y porque así se lo dicta su programa social y religioso”, una sección que llama “Bolsa de Trabajo” en la que darán cabida gratuita a las demandas de empleo de los trabajadores y las ofertas de los patronos. Contiene también composiciones poéticas a veces mordaces contra los planteamientos y usos de quienes serán tomados desde el principio como enemigos declarados y blanco de sus ácidas diatribas: marxistas, masones, ateos, y laicos (“los sin Dios”, en suma). Contra el laicismo precisamente se blande en la edición del día 24 (en el poema Cantares) un argumento curioso y desde luego más convincente para el sexo masculino: ¿Tú eres varón? Pues tendrás / más pasión, más ocasión; / luego necesitarás / más dosis de Religión. A la lucha y a la defensa de los intereses político-religiosos que lo animan dedicará en este tiempo y a lo largo del restante del periodo republicano el semanario el grueso de las secciones y artículos que llenan sus páginas, algunos publicados previamente por El Diario de León, y de ellas entresacamos los  retazos que siguen.

En el mismo establecimiento bañezano (regentado por María y Aurora y sito en la calle Juan de Mansilla, frente a la iglesia de Santa María) se vendía también por entonces, entre otras publicaciones merecedoras de hallarse en uno con aquel apelativo, el hebdomadario Ideas, de Acción Obrerista, partido-sindicato católico de asalariados creado en Madrid recientemente al calor de Acción Popular y su Coalición Española de Trabajadores para frenar la pérdida de preeminencia del sindicalismo amarillista y católico en favor del de clase, que anunciaba su próxima implantación en la capital de la provincia, y que llevaba la doctrina social de la Iglesia católica a los extremos de abogar por el reparto equitativo de las plusvalías del trabajo entre el patrono y los asalariados, y a pedir el salario familiar colectivo, que no tiene nada de utópico, dicen, por cuanto ya se concede en Norteamérica, y aquí, “en una fábrica harinera de Benavente llévase ya con este salario redentor la paz, el pan y la cultura, y también la gracia de Dios, a muchas familias”.

A primeros de enero de 1933 se constituirá en Astorga una sociedad obrera de esta agrupación, “que ya actúa bajo el lema Religión, Familia, Propiedad, Enseñanza, Orden y Trabajo” (decía El Diario de León), la misma que en ofensiva político-sindical se había lanzado en numerosos pueblos del sur para contar con mano de obra barata y debilitar a los sindicatos de izquierda, ofreciendo empleo, por salarios muy inferiores a los establecidos en las bases de trabajo, a quienes abandonaban las filas de la ugetista Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), y que pretendía hacer de los campesinos leoneses muchos pequeños propietarios mediante el patrimonio familiar y obrero que también para ellos propugnaba. Un poco antes, al inicio de diciembre de 1932 (precisamente cuando surge El Adelanto), según el censo establecido desde el gobierno civil de la provincia, se dice que son unos 300 los afiliados al sindicato UGT en las tierras bañezanas.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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