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La enseñanza en los pueblos en 1931

● Ibañeza.es ►Lunes, 18 de diciembre de 2017 a las 8:03 Comentarios desactivados


En el pleno del día 7 de septiembre de 1931 la Corporación de Santa Elena de Jamuz acordaba también, en cuanto a la creación de la Escuela de Niñas en el pueblo capitalidad del municipio, que se realice por la comisión municipal de Instrucción Pública un “detenido estudio para instar expediente pidiendo subvención al Estado para la construcción de escuelas y reparación de las existentes en los tres pueblos”, acogidos a las recientes disposiciones del ministerio del ramo favorecedoras de los ayuntamientos que por su situación económica no puedan atender a su provisión de escuelas unitarias y a la dotación de materiales para ellas. La memoria se presenta en aquella sesión, en la que también se nombra como representante de la Corporación en el recién creado Consejo local de Primera Enseñanza al concejal Tomás Cabañas Carnicero, Maestro Nacional (“sin ejercicio”, se dice; daba clases particulares en los años 20), y resulta ser, además de un catálogo de la situación escolar en nuestra tierra, una excelente muestra del estado económico y social que entonces imperaba en sus poblaciones:

La situación económica de este Ayuntamiento es muy pobre, habida cuenta que el presupuesto ordinario de ingresos oscila entre 16.000 y 20.000 pesetas aproximadamente unos años con otros, con el cual se pretende solamente satisfacer casi siempre los gastos obligatorios. Por otra parte, los contribuyentes en el año actual se hallan en una situación económica verdaderamente deplorable, pues se trata de un municipio puramente agrícola en escala bien humilde donde la cosecha principal que es trigo y centeno este año precisamente es deficientísima por no haber llovido, por cuya circunstancia, además, la de alubias y patatas que existía se halla completamente seca agravando la precaria situación y haciendo que el vecindario se vea sumido poco menos que en la miseria… La única fuente de ingresos de que se nutre su presupuesto es la del Repartimiento General de Utilidades por no existir otras exacciones, viéndose en la imposibilidad de aumentarlo en las necesidades que el municipio exige, pues al contrario, esta comisión entiende que debiera realizarse alguna rebaja en los presupuestos para el año próximo por las razones apuntadas….

En el pueblo de Villanueva no existe edificio escuela de niños, y por esta razón sus niños se ven privados de los beneficios de la enseñanza, pues por haberse establecido ésta en un local que carecía en absoluto de condiciones, fue reclamado con fecha 14 de octubre de 1927 por el Inspector provincial de Primera Enseñanza. Y como tiene adquirido el pueblo local adecuado para poder construir dicho edificio escuela, procede pedir una subvención al Estado de 14.000 pesetas.

En este pueblo de Santa Elena ya fue construida por su exclusiva cuenta la única Escuela Mixta que existe, sin subvención del Estado, costando a los vecinos un verdadero sacrificio. En la actualidad se halla concedida la creación de una nueva para niñas y es imprescindible y urgentísimo acudir a la subvención del Estado para la adquisición de material escolar en cantidad de 1.200 pesetas, y para el edificio que se precisa construir la cantidad de 14.000 pesetas.

(Los fondos para aquella Escuela Mixta, y para reparar la iglesia parroquial, se obtuvieron en 1908 de la subasta de terrenos públicos del pueblo, como se habían subastado en junio de 1906 otros del mismo pueblo y del de Jiménez para el arreglo de la Casa Consistorial y la adquisición de una casa-escuela para niñas en el segundo de ellos, siendo alcalde Ceferino Cabañas Domínguez -lo fue hasta 1914-, y secretario Francisco Vivas).

En Jiménez de Jamuz se ha construido un edificio para dos Escuelas Unitarias, una para cada sexo, además de otro independiente para casa-habitación de los profesores, cuyo costo de las dos construcciones ha sido sufragado por el pueblo exclusivamente. Una vez construidos los edificios, la Junta vecinal elevó en el año 1929 el oportuno expediente pidiendo subvención al Estado, y habiéndose personado en dichas escuelas un arquitecto estatal, emitió informe negativo que ha extrañado sobre manera al vecindario, puesto que en justicia le corresponde dicha subvención importante la cantidad de 18.000 pesetas que el citado pueblo se cree con derecho a percibir, y procede solicitarla nuevamente puesto que además las casas-habitaciones para los maestros están en ruina e inhabitables y habitan otros edificios cuyo alquiler satisface el ayuntamiento. Se precisa la construcción de dos escuelas unitarias en dicho pueblo de Jiménez por rebasar la matrícula de cada escuela de 120  alumnos y pedir al Estado una subvención de 25.000 pesetas para ella.

Que se inste el oportuno expediente. El Ayuntamiento así lo acuerda por unanimidad, así como alquilar el local para Escuela de Niñas y casa-habitación en Santa Elena al vecino del mismo Manuel de Blas del Palacio en el precio convenido de 300 pesetas anuales, autorizando al señor alcalde para formalizar el contrato.

También ejercía en Castrocalbón, en la Escuela Nacional de Niños número 1, el maestro David Escudero Martínez, que acatando la ley de laicidad retiró de ella el crucifijo, la bandera monárquica y unas láminas de historia sagrada que formaban parte del material educativo disponible y que guardó “con reverente celo”, según consta en el sumario que se le instruyó en 1937 por rebelión militar y que lo llevaría a ser asesinado por un pelotón de fusileros el 13 de marzo en el leonés campo de tiro militar de Puente Castro, del que tampoco lo salvó que una de sus hijas (“la muy culta y muy simpática señorita Escudero”; se trataría seguramente de Leonor Escudero Fernández, su hija mayor, maestra como él y como algunas otras de sus hermanas) hubiera acompañado, al menos en febrero de 1932, a la inspectora de Primera Enseñanza y propagandista Francisca Bohigas Gavilanes en sus conferencias de la derechista Acción Femenina Leonesa.

Una imagen fija del estado de una escuela como aquella nos la ofrece el inventario que el maestro hace en septiembre de 1932 cuando la deja destinado a Destriana, en el que además de aquellos útiles “archivados” aparecen los enseres siguientes:

Bandera nacional, sello de la escuela, cuadro de la República, librería de dos cuerpos con vidriera, mesa y silla del profesor, encerado, varias escribanías de metal, 34 tinteros, 1 litro de tinta y 3 cajas de plumas, mapas (de España, León, América, Europa, Asia y África), reglamento escolar, cuadro de protección de los pájaros, globo terrestre y mapa regional, 5 libros reglamentarios, 15 mesas-bancos bipersonales y 5 multipersonales, brasero, 3 sillas (una de tabla y 2 de espadaña), reloj de pared, estufa, diccionario español, libros de: Gramática, Geografía, Aritmética, Geometría, Tesoros de las Escuelas, Historia de España, Deberes, Lecturas Agrícolas, Curso de ciudadanía, Lecciones de Cosas, biblioteca de 120 volúmenes, colección de cuerpos geométricos, varios trabajos manuales y juguetes infantiles, 20 pizarras de acero, 500 cuartillas de papel, varios modelos para dibujo, aparato de proyecciones, vitrina del sistema métrico, varias carpetas de trabajos escolares, pupitre para escribir de pie, varios periódicos infantiles, equipo para la crianza del gusano de seda con dos incubadoras, guía de la provincia de León, y 4 láminas de fisiología.

Sobre la tipología constructiva de las escuelas de aquel tiempo puede ilustrarnos la utilizada en Castrocontrigo: obra de una planta con cuatro aulas, dos por cada sexo, con accesos diferenciados para niños y niñas, y un patio en el que se hallan los servicios, también independientes, vallado por pared circundante dos de las cuales se aprovechan de frontón para practicar la pelota a mano, afición entonces muy común en la comarca (más de 4.000 aficionados presenciaban un partido en la villa de Coyanza el 19 de septiembre de 1932), si bien no era único el modelo, y así en las de Jiménez de Jamuz se carecía tanto de sanitarios como de muro que circundara el espacio de recreo.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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