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La Masonería en La Bañeza

● Ibañeza.es ►Miércoles, 2 de julio de 2014 a las 19:01 Comentarios desactivados


En La Bañeza en 1939, según las fichas de la Jefatura Superior de Policia de Valladolid, se señalan como integrantes de la Masonería en el pasado a Eumenio Fernández Alonso (a quien se da por fallecido, y cuya salud debía de estar ya muy quebrantada en la primavera de 1936, cuando deja de asistir al consistorio frentepopulista de cuya Comisión Gestora formaba parte por el partido Unión Republicana), Felipe Alonso Marcos, y Herminio Fernández de la Poza, afiliado al Partido Republicano Radical y diputado en las Cortes Constituyentes de 1931 y de quien tampoco hay prueba certera y fiable de su adscripción masónica, aunque en alguna documentación se le incluye como integrante del astorgano Triángulo Astúrica (“se le considera masón; sobre este individuo continúan las indagaciones”, figura en el informe del camarada de Falange Española de las JONS en Valladolid, Enrique García). Se incluye además en el mismo listado a David Escudero Martínez, originario como su familia de Castrocalbón, maestro y socialista, a quien también se reseña como fallecido (había sido fusilado en León en marzo de 1937); a Juan Clementino Díez González (propietario agrario, afiliado a Izquierda Republicana; alcalde de Coyanza desde el 20 de marzo al 21 de julio de 1936 y después represaliado con cárcel) y Modesto Redondo Prieto, natural de Laguna de Negrillos, que aparece en 1912, con 32 años y de profesión artista, como miembro de la logia Harmonía e Fraternidade de la ciudad de Belem, capital del Estado Federal de Pará, en la República de Brasil, en la que era emigrante (es posible que a su regreso se asentara en Valencia de Don Juan, pues allí lo dan en aquellos documentos como fallecido); a Joaquín Delas Trabadillo, de Veguellina (un informe de la Guardia Civil de su cuartel lo hace en el otoño de 1936 “responsable moral y director oculto allí del movimiento izquierdista”), a Juan José Pérez Matanzo y Luís García Holgado, de Astorga, aunque el último (paseado el 21-09-1936, con 40 años, en Baños de Montemayor, Salamanca) había residido por causa de su empleo de Oficial de Correos y por unos años en la ciudad bañezana antes de ser concejal en 1931 y de nuevo en 1934 en el ayuntamiento maragato, y según la retractación que en 1940 hace el astorgano Mateo Tagarro, habría sido además miembro del Triángulo Asturica, y su iniciador en la masonería. En el mismo listado se incluyen como masonas en León a tres mujeres, Felisa de las Cuevas Canillas entre ellas, y de lo mismo se acusa a su hermana Esperanza y a su padre Juan María de las Cuevas, fusilado éste en Puente Castro el 23 de septiembre de 1936.

Una de las contraseñas de reconocimiento entre masones. Archivo particular de José Cabañas González.

De los bañezanos tachados de masones, Felipe Alonso Marcos fallecería en agosto de 1946, a los 51 años, después de casar con Aurora Ogando Platas y tener con ella dos hijos, Enrique, nacido el 08-12-1939 y fallecido al mes de vida, y José Antonio, nacido en 1938 y muerto en 1974. En el Padrón municipal de 1935 aparece como residente en el número 34 de la calle Astorga, de profesión empleado, soltero, y compartiendo vivienda con su cuñada Ana Sors Suárez, sus sobrinos José y Enrique, estudiantes, y la sirvienta Gertrudis Carnicero Castro, de Valle de la Valduerna. Escritor y aficionado a la arqueología, publicó artículos en la prensa de La Bañeza y de León (en la leonesa e ilustrada Revista Renacimiento, de “bellas artes, costumbres, viajes, deportes y actualidades”) en la década de 1920 sobre descubrimientos arqueológicos en la comarca bañezana, críticos contra las autoridades que no se interesaban por estos asuntos; también fue autor de poemas y de textos de composiciones musicales, y uno de los redactores del semanario La voz bañezana en su primera época. Había pertenecido al Partido Republicano en los años previos y en los iniciales de la Segunda República, siendo en abril de 1931 secretario del Comité Republicano-Socialista que la había instaurado en La Bañeza, elegido Procurador Síndico en la primera corporación republicana, y nombrado miembro de la Comisión Gestora del Ayuntamiento el 15 de mayo de 1931. Uno de sus hermanos, José Alonso Marcos, fue también acusado de masón, y en julio de 1942 se encontraba preso en el Penal del Puerto de Santa María; para tratar de conseguir su liberación hacía gestiones entonces su primo carnal José Marcos de Segovia cerca del Servicio de Recuperación de Documentos pertenecientes a la Masonería, en Salamanca. Otro, Julio Alonso Marcos había sido médico de la Beneficencia del ayuntamiento bañezano hasta el 30 de mayo de 1915, en que es nombrado Inspector provincial de Sanidad de Álava (residiría después en Valencia de Don Juan, donde en octubre de 1931 era corresponsal de El Diario de León).

Herminio Fernández de la Poza, que jugaría un importante papel en la comarca bañezana en todo el periodo republicano y en el bélico que le siguió, desposado con María Dolores Casado Benito, falleció en Madrid en 1949, a los 58 años, habiendo sido “Coronel de Artillería, Ex-Diputado a Cortes por León, y Ex-Comisario de Ferrocarriles”, según muestra el mármol que cubre sus restos en el cementerio municipal de La Bañeza, y es muy posible que la represión económica que padeció (antes de pasar a ejercer importantes cargos en el Ejército franquista) fuera debida a las sospechas de su pasado masónico o a su pertenencia al Partido Radical, sino lo fue por ambos motivos.

Ni en aquel ni en ningún otro documento hallamos constancia de haber sido masón el bañezano Isaac Nistal Blanco, emigrante retornado de América, socialista, regidor municipal y alcalde circunstancial de su ciudad en alguna ocasión, y ello contra la leyenda que le adjudicó, y aún le adjudica, tal adscripción en base a un supuesto intercambio de saludos o contraseñas masónicas con el comandante de las fuerzas nacionales que en la tarde del 21 de julio de 1936 rindieron La Bañeza.

Informaba el semanario bañezano El Adelanto al inicio de julio de 1935 que la Guardia Civil había detenido en Santa María del Páramo a Quintiliano García Castellanos (socialista), sorprendido cuando cazaba palomas sin tener licencia para usar armas de fuego, incautándosele de la escopeta, y en La Bañeza el clérigo que en las páginas de aquella publicación “católica independiente” firma K-Vernícola se sigue oponiendo a la mitad del mes a practicar la cristiana compasión con los sentenciados capitales por los tribunales que continúan juzgando a los revolucionarios de octubre del año anterior (también un periódico local astorgano, que tenía a otro sacerdote en su redacción, había publicado el 7 de noviembre de 1934 su decepción por la noticia de dos días antes según la cual, después de tantos Consejos de Guerra aplicados a aquellos revoltosos se iban a ejecutar “solo” dos penas de muerte) algunos de los cuales eran aún perseguidos y detenidos, como Moisés Rodríguez Martínez, de 30 años, complicado en los sucesos de la cuenca del Sil y apresado al finalizar el mes por la Benemérita de Valencia de Don Juan), añadiendo en el mismo número que “en la ciudad hemos progresado tanto que ya tenemos nuestro puñadito de masones con mandil, cazo, borlas, secretitos y demás zarandajas propias de la hermandad. No andan  muy lejos de la calle Juan de Mansilla y celebran sus tenidas con fervor de novicios. Han venido de León a adiestrarlos y los ensayan de cuando en cuando. Son unos monísimos sujetos y ‘sujetas’… Como seguramente este año no habrá festejos por la Patrona, dedicaremos un ejemplar extraordinario a ocuparnos de la ‘confradía’ publicando para regocijo general los nombres y apellidos, con pelos y señales, de los hermanos cofrades. Será un número de mucha risa”.

Desconocemos si el anunciado ejemplar llegó a publicarse, y también si de aquel asunto se dio más información en algún numero ordinario; desde luego nada nuevo hemos hallado en los restantes consultados. Es posible que el adiestramiento móvil (al estilo de la sección o logia ambulante Electricidad de la vieja Luz de León) de aquellos novicios y novicias (como vimos, también hubo en nuestra provincia algunas mujeres masonas) al que, mofándose, aludía el eclesiástico bañezano tuviera algo que ver con la antes referida memoria oral que atribuye a Isaac Nistal haber sido masón.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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