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Maru Solís animó a Manos Unidas a ‘no perder la ilusión para trabajar’

● Ibañeza.es ►Lunes, 4 de febrero de 2013 a las 0:01 Comentarios desactivados


La misionera Maru Solís en una imagen tomada durante sus tareas de cooperación en Etiopía. / Foto: Manos Unidas

La misionera comboniana Maru Solís presentó este fin de semana en La Bañeza los proyectos que gracias a Manos Unidas se han llevado a cabo en Etiopía durante los últimos años y animó a las voluntarias con las que cuenta la organización católica en la ciudad a no perder la ilusión y la fuerza para trabajar, pensando en los que reciben su ayuda, que están siempre con una sonrisa y con los ojos llenos de paz, y que “donde alguien cierra una puerta, Dios abre una ventana”, señaló.

La biblioteca municipal recibió la visita de la misionera Maru Solís, nacida en Méjico y enfermera que lleva desde 1994 trabajando en Etiopía, uno de los países más poblados de África donde hay actualmente más de tres millones de desplazados debido a la sequía y a las guerras, y donde el tráfico de mujeres es uno de los problemas más terribles. Con un 53% de la población de ortodoxos, el 38% musulmanes, el 14% protestantes, el 7% que siguen religiones tradicionales y sólo el 1% de católicos, Manos Unidas atiende a todos por igual sin importar la religión a la que pertenezcan.

El papel de las mujeres en Etiopía

La conferenciante explicó que en el vicariato de Nelte, donde ella trabaja, lo hacen fundamentalmente con mujeres a las que enseñan a leer, escribir y los conocimientos mínimos para poder llevar la economía familiar. En esta sociedad la mujer no tenía voz, ni delante de la familia ni de la comunidad local, pero poco a poco, gracias a los programas de formación y a que se valoran más ellas mismas, comprobamos que las mujeres van generando nuevas iniciativas para ayudar a sus familias y al entorno social cercano.

La necesidad del agua potable

Según la misionera, las mujeres ya no sólo ayudan con sus manos en las labores cotidianas, sino que consiguen aportar el dinero que obtienen gracias a los programas de microcréditos, con ellos, las mujeres, buenas previsoras, eligen las ovejas preñadas para asegurar la continuidad del sustento o semillas para los campos. Una de las necesidades actuales más importantes de la zona es acceder al agua, porque cada vez llueve menos y los pozos se están secando. Y aunque en la actualidad están desarrollando un programa de agua y emergencia para paliar esta situación, sólo es posible llegar al 20% de los afectados.

‘La esperada lluvia en el desierto’

Maru Solís Explicaba que en esta zona, gracias a Manos Unidas se han construido 14 clínicas equipadas y se han comprado 4 ambulancias, pero en el resto del país se han llevado a cabo muchísimos proyectos tanto de salud como de educación, por lo que dio las gracias a todos los que colaboran con esta organización y animó a las voluntarias de La Bañeza a no perder la ilusión de ayudar a los demás, una ayuda que en estos países se convierte en “la esperada lluvia en el desierto”.

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