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Las andanzas en Astorga del Príncipe Abisinio (I)

● IBAÑEZA.ES ►Lunes, 21 de mayo de 2018 a las 7:07 Comentarios desactivados


A la mitad de agosto de 1935 Italia continuaba con el embarque de tropas para Abisinia, enviadas por Mussolini, por cierto, al igual que los cañones para aquella conquista, con las bendiciones del romano pontífice Pío XI (a pesar de que la Sociedad de Naciones considera a Italia país agresor y le impone sanciones económicas), y gran cantidad de españoles se han inscrito en su consulado en Barcelona como voluntarios en el ejército italiano para tomar parte en la segunda guerra contra Etiopía (la primera se había dado entre los años 1895 y 1896, cuando la invasión italiana del país, uno de los pocos casos exitosos de resistencia armada al colonialismo europeo del siglo XIX), en la que nuestro país se declarará neutral, se noticiaba el día 24, aunque como dirá Julio Camba en ABC, habrá aquí los bandos de los italianistas y los etiopistas, posicionados “no tanto por deseo de exterminar a la otra nación, como por afán de degollar al otro bando, al de derechas favorable a Italia el de izquierdas que se proclama a favor de Etiopía”, si bien, y como afirma aquel cuyo pseudónimo es K-Vernícola en El Adelanto del 19 de octubre, “muchos de los entusiastas del Negus no lo son por devoción a los abisinios, sino porque Roma está en Italia; y ni siquiera porque allí está Mussolini, sino porque en ella está el Papa”, al tiempo que “muchos italianos en edad militar abandonan el país ante el temor de una movilización general con motivo de aquel enfrentamiento”, mientras en España, al decir de El Diario de León, “las disensiones socialistas cada día son más hondas, y sigue el partido dividido en tres tendencias: las que comandan Prieto, Besteiro y Largo Caballero”.

Fotografía utilizada para alistar voluntarios en la conquista de Abisinia.

Se rompen el 3 de octubre las hostilidades entre Italia y Abisinia, que decretaba la movilización general. Las tropas italianas avanzan sobre Ardua, y se producen numerosos muertos y heridos en los primeros combates. Lo relacionado con el país africano, invadido por Italia, estaba de actualidad, y narra El Diario de León el día 12 el episodio vivido hace unos años en la provincia leonesa por quien pretendía ser el verdadero emperador de Etiopía, que sostuvo cordiales relaciones con un industrial de Astorga y hasta estuvo a punto de hacer emperatriz de Abisinia a una bella señorita astorgana, “el negro príncipe Shevington, un personaje de leyenda que por enemistades e intrigas de la corte etíope huyó a Europa, donde estuvo en la guerra europea a las órdenes de Francia, pasando a primeros de 1921 por nuestra provincia trabando en Astorga amistad con el industrial chocolatero José Rubio Valcarce, desapareciendo al poco de la capital maragata para alistarse por cinco años en la Legión Extranjera cuando estaba reciente en el protectorado español el desastre de Annual, aunque estuvo enrolado solo tres, volviendo por Astorga a su licenciamiento en marzo de 1924 para visitar al señor Rubio y su familia acompañado de su secretario, con un lujoso automóvil, haciendo ostentación de hombre adinerado, y sintiendo verdadera predilección por una señorita astorgana perteneciente a la buena sociedad y que se ha casado hace varios años”, con la que mantendría un noviazgo e intercambiaría cartas desde su estancia en Córdoba, donde una enfermedad le retuvo en cama bastante tiempo. A la novia le llegaría a ofrecer ceñir la corona de Abisinia, y al señor Rubio, su amigo, a quien le apadrinaría una hija llamada Covadonga nacida por entonces, un alto cargo en aquel reino.

Durante su estancia en Astorga se celebraron algunos festejos en su honor, prometiendo a primeros de octubre de 1924 volver allí después de su viaje a Londres, lo que no hizo “acaso porque la señorita en quien había puesto sus ojos no correspondía a sus amores”. Dos días después concretaba el mismo periódico “algunos puntos más, para que se vea que no es pura fantasía”, tomados de lo que a este asunto habían dedicado otras publicaciones madrileñas, y en especial el Diario de Madrid, concluyendo que “el supuesto príncipe que el año 1924 estuvo en Astorga es a quien correspondería ser en la actualidad el verdadero emperador de Etiopía”, y que “aunque ahora no se habla de él es casi seguro que se encuentra en Abisinia presenciando la guerra que se ha desencadenado en su país”, una lucha que se hacía cada día más dura (se dice el 22 de noviembre): los abisinios combaten con el sistema de guerrillas y los italianos bombardean.

En el anterior relato, resumido, hemos recogido lo que El Diario de León publicaba por aquellas fechas, cuya trascripción literal es la que sigue:

El Diario de León.- 12 de octubre de 1935. (Sábado).

EL EMPERADOR DE ETIOPÍA POR TIERRAS LEONESAS.

Sostuvo cordiales relaciones con un industrial de Astorga y hasta estuvo a punto de hacer emperatriz de Abisinia a una bella señorita astorgana.

El Gobierno español también le tenía en concepto de príncipe, cuando fue licenciado del tercio.

Todo lo relacionado con Abisinia tiene hoy actualidad por eso adquiere relieve entre nosotros los leoneses, un episodio vivido en nuestra provincia por un personaje que pretende ser nada menos que el verdadero emperador de Etiopía. Se trata de Shevington, príncipe etíope que más que príncipe parece un personaje de leyenda. Es casi seguro que este personaje es el verdadero emperador de Abisinia, por ser nieto de Menelik II, que a su muerte dejó dos hijos: la actual emperatriz de Etiopía y el padre de Shevington que falleció cuando este contaba muy pocos años de edad. A la muerte de su padre, como era muy niño, fue nombrada regente la esposa del hoy emperador de Etiopía. No se sabe de seguro si por intrigas habidas en la Corte o por otras causas, lo cierto es que Shevington enemistado con el emperador y altos dignatarios de la Corte, huyó a Europa, donde estuvo en la guerra europea a las órdenes de Francia.

VISITA POR PRIMERA VEZ ASTORGA.

Poco después de terminada la guerra europea, hacia primeros del año 1921, el supuesto príncipe estuvo en nuestra provincia. En Astorga trabó amistad con el entonces industrial chocolatero don José Rubio Valcarce. Este industrial ha fallecido hace aproximadamente siete años, por lo que hemos tenido que valernos de segunda persona para adquirir los datos de cuanto se relaciona con la estancia de este personaje en la capital maragata. No bien llegado a la ciudad la casualidad quiso que el supuesto príncipe hablase con el industrial citado, a quien desde entonces al decir de él mismo, tuvo por el mejor amigo.

Por aquellos días tuvo frecuentes entrevistas con el señor Rubio, de las cuales conservó siempre el negro un grato recuerdo. A los pocos días desaparecía de la capital maragata para alistarse en la legión, ya que por entonces había tenido lugar en nuestro protectorado español el llamado desastre de Annual.

EN LA LEGIÓN.

Alistado en la legión siguió conservando un grato recuerdo del señor Rubio, a quien escribió varias cartas. De estas no se conserva ninguna, aunque si otras, que más adelante daremos a conocer a nuestros lectores. En la legión firmó un contrato por cinco años. A los tres se licenció y parece ser que el licenciamiento obedeció a gestiones de Gobiernos extranjeros, probablemente del inglés, aunque esto no ha podido ser bien aclarado. Lo cierto es que a la familia del señor Rubio, a quien vino a visitar más tarde, confesó que su licenciamiento obedecía a una reclamación diplomática.

Su licenciamiento fue presenciado por numerosos legionarios que despidieron a su antiguo compañero dándole los honores de príncipe.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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