publicidad Publicidad publicidad

publicidad publicidad publicidad publicidad
publicidad

Los coches de viajeros de antes

● José Cruz Cabo ►Martes, 31 de marzo de 2015 a las 9:02 Comentarios desactivados


José Cruz Cabo

Ahora con las carreteras y autopistas que existen, además de coches y autobuses rápidos, me recuerdan los primeros autocares de los años cuarenta y cincuenta, hasta la salida del famoso seiscientos, en que las carreteras eran de brea las que la tenían, o simplemente de tierra, en aquellos viajes que tanto se tardaba en llegar a los sitios.

El primer autocar al que yo me subí por vez primera, fue el que el señor Domingo tenía con la licencia de viaje de La Bañeza a Camarzana de Tera, salía de La Bañeza a las cinco, si habían llegado los coches de León, y si no esperaba hasta que los ricos y autoridades municipales de aquella zona, montaban en la Plaza de La Fuente de donde salian. Si era sábado, en el paso a nivel de la estación paraba bastante tiempo, hasta que llegaban los que habían venido a vender algo a la Plaza del Ganado, si eran cerdos y había quedado alguno sin vender, los subian a la Vaca y muchas veces ibas en el asiento y sentías que te mojabas, aunque no llovía. Después y ya pasadas las seis de la tarde, paraba en Jiménez de Jamuz, luego en Castrocalbón paraba dos veces, una en la parte de arriba y otra en la parte de abajo, y en esta además, se detenía quince o viente minutos, según lo que tardaran los viajeros y ayudantes en beberse unos vinos, luego continuaba hasta Fuenteencalada, donde volvía a parar a dejar viajeros y efectos, seguía hasta la entrada en Rosinos de Vidriales y también paraba y se ponia en marcha hasta Santibáñez de Vidriales, donde también hacía dos paradas y donde yo me apeaba en la segunda del mismo, para seguir hasta su final que era Camarzana de Tera.

Me había montado a las cinco menos cinco y llegaba a Santibáñez pasadas las nueve y media de la noche, más de cuatro horas de un viaje que hoy se hace en una media hora con las carreteras mucho mejor asfaltadas que entonces y los autobuses mejor acondicionados y más rápidos.

Eso en días normales, pero si el motor del autocar tenia problemas, los viajeros tenian que bajarse en la cuesta de La Portilla, o en la salida de Castrocalbon hacia nuestra ciudad para subir la cuesta de dicho pueblo, y empujar el coche hasta que el motor volvía a funcionar y a seguir el eterno viaje. La vuelta era parecida, ya que saliamos de Santibáñez a las siete y llegábamos a la Plaza Mayor sobre las diez. Eran viajes largos para cortos trayectos.

La amabilidad de los sobrinos y del cuñado del señor Domingo, a parte del dueño que era un hombre bonachon y tranquilo, hacian más agradable el largo viaje y los que veníamos en sus autocares, charlabamos durante el recorrido para que no se nos hiciera el trayecto demasiado largo y nos aburrieramos. Eran tiempos de gasójenos, y los coches con aquellas carreteras no podían correr como hoy en día, y los viajeros ya montábamos con la paciencia a tope, para no aburrirnos en el viaje.

En fin todo mejora y ahora las noticias corren a través de las redes sociales, pero en esos años no teniamos la mayoría ni teléfono en casa, y las noticias también llegaban, bien por la radio o a través del boca a boca. Por eso no entiendo las prisas de hoy, ya que aunque se marche a menor velocidad de la establecida, se llega muchísimo más pronto a los sitios donde se quiera ir, que en aquellos años de penurias y hambre. Además el teléfono móvil ayuda a decir donde estamos o si necesitamos o tenemos algun problema en el viaje.

publicidad publicidad

No se admiten comentarios.


publicidad Publicidad

publicidad publicidad

publicidad Publicidad

publicidad


publicidad Tanatorio San Pedro

publicidad publicidad


publicidad


publicidad

    publicidad publicidad


    publicidad publicidad publicidad


    |Ibañeza.es | el periódico digital de La Bañeza y comarca | © 2010-2020 | AVISO LEGAL

    Ibañeza.es