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Los inicios del fútbol bañezano (I)

● Ibañeza.es ►Lunes, 7 de octubre de 2013 a las 8:53 Comentarios desactivados


En 1920 La Bañeza tiene 3.948 habitantes de hecho, y su partido judicial 47.579. Por las fiestas de agosto de 1921 se inicia en la ciudad la práctica del fútbol (Foot-Ball, como entonces se decía, aunque según Elisardo Moro García ya se jugaba en el mismo lugar en junio de 1917), deporte traído por jóvenes locales desde diversas capitales en las que eran estudiantes, disputándose en el terreno cedido por el ayuntamiento en el Jardín un reñido match (organizado por el semanario El Sorbete, lo presenciaron más de dos mil personas) con un equipo venido de Benavente al que se agasajó después con cena en el Hotel Aurora y baile en el Casino. A aquel primer equipo, el Sporting Bañezano (en el que debió de formar entonces el joven estudiante Joaquín González Duviz, conocido por “Morico”) lo siguieron con los años la Sociedad Deportiva Bañezana, la Sociedad Gimnástica Bañezana, el Club Deportivo, el Racing Club Bañezano, el Club Celta Bañezano, y La Bañeza Fútbol Club, que aún perdura.

En mayo de 1931 las Juventudes Deportivas de La Bañeza solicitan a la corporación un campo de deportes, y debió de ser la Sociedad Deportiva la que a primeros de agosto de 1932 reclama de nuevo al consistorio un lugar en el que practicarlos (para el del balompié) en un terreno distinto al del Jardín, que ya disfrutan, por no resultar adecuado y porque tienen disgustos con los vecinos del Paseo, a cuyas casas ocasionan perjuicios los balones que se escapan, expone su responsable, el peluquero José Acebes (“Gran Peluquería de Moda, en Romero Roblebo, 8”, se anunciaba en Avance en septiembre de 1933). Se acordó que los peticionarios designaran una comisión para estudiar con ella qué terreno se les pudiera ceder. Lo desean en la Vega de Arriba, lugar de pastos comunales arrendados por la Sociedad de Labradores, y se les recomienda instalen una red en tanto se ve lo que proceda, con mayor entusiasmo por complacerlos por parte de algunos concejales socialistas, partidarios de la conveniencia del deporte, “beneficioso en general y más para los jóvenes, a los que distrae de otras diversiones menos plausibles”. En diciembre del mismo año existen (según El Adelanto) en La Bañeza cinco equipos de fútbol (y además tres infantiles: Arenas Fútbol Club, Club Deportivo Uzcudun –en él formaba Chela, el precoz violinista, y el nombre del club debía de obedecer a la extensa popularidad de la que entonces gozaba el boxeador Paulino Uzcudun-, y Club Polvorín), y de ellos son los principales la Unión Deportiva Bañezana (UDB) y el Once Obrero Bañezano (OOB). A mediados de enero del siguiente insiste la juventud y los aficionados deportistas bañezanos en reclamar del alcalde un lugar de juego, pues el que siguen utilizando está lleno de piedras (se han quejado los jugadores de clubes como el de Benavente), y los vecinos de las casas adyacentes cobran una peseta por devolverles la pelota cada vez que cae a sus patios (“unas diez veces por partido: ¡el sustento!”, dicen).

La Sociedad Cultural y Deportiva Leonesa en una foto tomada hacia el año 1930. / Foto: Archivo de José Cabañas

A finales de febrero de 1933 los pueblos limítrofes de la capital comarcal estaban contagiados de su afición futbolística; Jiménez de Jamuz había sido el primero en dar la nota, y le seguía entonces Valcabado. En La Bañeza se creaban a primeros de marzo dos nuevas formaciones deportivas: en el barrio de San Eusebio La Cultural Bañezana, y el Club de Fútbol La Conquista, que “estrenará pronto sus jerseys blanquirrojos”, decía El Adelanto el 8 de aquel mes. En cuanto a Jiménez, el interés por el deporte del balompié (introducido en el país hacía 1876 desde Galicia y la empresa Eastern Telegraph –conocida como el Cable Inglés- de Vigo, antes que desde Huelva y las minas de Río Tinto, como hasta ahora se pensaba) se volvería a materializar, al menos, en torno a 1950 con la creación de los equipos Industrial Deportivo Jiménez y su rival el Real San Martín de A. C. (Acción Católica), promovido este por el párroco don Jesús Guerra Juárez, a los que seguirían ya en los años sesenta las formaciones de La Estrella y La Viruta.

Al inicio de julio quedaba constituida la junta directiva de la recién creada Sociedad Cultural y Deportiva Bañezana, de la que es presidente César Seoanez Pérez (uno de los dos hijos de José Seoanez Romero), secretario Vicente González Duviz, entrenador Joaquín González Duviz, y vocales José Marcos de Segovia, Abraham Bécares Rodríguez, y Manuel Marqués Pérez, entre otros. Por entonces la Sociedad, en su nombre y en el de todas las demás agrupaciones deportivas de la ciudad, solicita terreno bastante (unas 14 heminas de secano) para poder permutarlas por una sola finca destinada a campo de deportes, siempre para todas ellas (se aclara por los concejales) y reintegrable al ayuntamiento si desaparecieran la sociedad o sociedades deportivas, el cual desestima los términos de su proposición y responde a los solicitantes que, sin ceder propiedad alguna, les procurará el terreno preciso para el ejercicio de todos los deportes. La Sociedad peticionaria mantiene en la siguiente sesión municipal que “piensa resolver por sí la cuestión”, y al acabar agosto insiste en reclamar se les conceda (solo el uso, no el dominio) para campo deportivo una finca municipal, de las Realengas, sita a la Llanera y enclavada entre otras adquiridas por la Sociedad, arrendada por el ayuntamiento (y subarrendada a su vez a otro que la trabaja). El artículo 20 de la Ley de Reforma Agraria impide al municipio la enajenación (o permuta) del terreno, que forma parte de los bienes propios, y se acuerda estudiar con un letrado las condiciones en que pueda cederse.

El abogado Eumenio Alonso González (decano de los de la ciudad), consultado se abstendrá de informar “por tener el ayuntamiento nombrado a un ilustradísimo compañero de León”, Publio Suárez Uriarte, nombrado recientemente subsecretario de la Presidencia en el gabinete de Lerroux, y muy ocupado, por lo que le será difícil informar con la prontitud deseada, dice el alcalde, que pedirá parecer a otros de la localidad, mientras la Sociedad Deportiva pasa a desear la finca solo en alquiler, y como es el caso que el actual arrendatario cede sus derechos, y no hay inconveniente alguno en contra, se le confiere con las mismas condiciones en arriendo. Por aquellas fechas se dice, con guasa, en la sección “Quisicosas Deportivas” de El Adelanto, que “a muchos hinchas ha llenado de placer el que nuestro futuro campo de futbol vaya a ser colocado muy cerquita de las cuevas”.

[Continuará en la próxima columna de José Cabañas]

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

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