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Cárcel bañezana y la represión de la revuelta de octubre de 1934 (II)

Publicado por Ibañeza.es el 9/04/2018 7:31 Comentarios desactivados

De “importadores de veneno y de discordias, venidos de otras poblaciones, donde se les consideraba indeseables, para romper la armonía de las clases sociales de La Bañeza” califica El Adelanto a aquellos detenidos, y alude a algunos otros desterrados, que debieron de ser más que el anarcosindicalista y trabajador de la Azucarera Alberto Jiménez, introductor y animador del anarquismo en La Bañeza, cuyos adeptos (no más de media docena) habrían contado con un local de reunión (posiblemente en 1936) “en la escuela de don Justo García, junto a las huertas, más provisto de libros que la Casa del Pueblo”, según muestra Ernesto Méndez Luengo en su relato novelado [1977: 106], aunque Gabriel González González, entonces afiliado a las Juventudes Socialistas bañezanas, nos afirmaba en noviembre del año 2007 que “no existió nunca local de la CNT en La Bañeza”.

Las muy aflictivas condiciones soportadas por los numerosos apresados entonces en el habilitado Cuartel-Prisón de Santocildes, en Astorga, no debieron de ser muy diferentes en el Depósito Municipal de Presos y Detenidos de La Bañeza, tal vez aquí peores por más masificada y por sufrir mayor deterioro, hacinándose innumerables presos, bañezanos y de otros lugares, magullados y heridos por las palizas y torturas recibidas y en una situación agravada por el padecimiento de enfermedades contagiosas como la tuberculosis, que llega a extremos tales que por ella y por la falta de atenciones a los recluidos que la sufren se origina un enfrentamiento entre los médicos bañezanos Mariano Andrés Luna (que terminaría siendo falangista) y el socialista y republicano Emilio Perandones Franco (que acabará fusilado en León en febrero de 1937). Da de alguna manera la medida del estado de hacinamiento de aquel reclusorio que en la sesión municipal del 7 de noviembre de 1934 se presentaran cuentas de 10,40 pesetas por escobas y botijos y de 275 por paja para sus camastros. Condiciones como las padecidas en una y otra reclusión, y aún mucho peores, se volverán a repetir y padecer en ellas y en tantos otros lugares durante muchos años por los presos republicanos de después de la sublevación de julio del 36, cuando, por ejemplo, Santocildes se vuelva a habilitar como cárcel, convertida en Prisión Central el 11 de noviembre de 1938. También la cárcel bañezana aparecerá como Prisión Central en la documentación penitenciaria de aquellos años.

A pesar de las penalidades padecidas, y de su lamentable estado de abandono, los cautivos en el Depósito Municipal bañezano elevarán el 22 de enero de 1935 una instancia al alcalde “para que les facilite libros, papel y efectos para instruirse entre sí en las primeras letras”, y a la contra de las denuncias y las discordias médicas, desde la alcaldía se comunicará al principio de mayo al comandante del Juzgado Eventual de León que “los detenidos en este Deposito no han sido objeto de malos tratos, según interesa se le haga remitir por don Félix Gordón Ordás”, y en el pleno municipal del 26 de junio uno de los gestores se quejará del relajado servicio de sus encargados, “rogando se les pase un oficio para que se abstengan de dar libertades a algunos reclusos que hasta por la calle salen”, acordándose además mejorar las dotaciones del recinto carcelario construyendo en su interior un pozo de los llamados abisinios, con bomba manual de extracción de agua, como los otros varios con que ya cuenta la ciudad (en la sesión del 28 de agosto se aprobará una cuenta de 105 pesetas por el uno y la otra).

La represión laboral y los despidos de quienes secundaron la huelga general revolucionaria de octubre del 34 se dieron también en La Bañeza, como muestra la demanda de uno de aquellos despedidos, Manuel Rodríguez Fernández (casado y padre de cinco hijos; sería apresado después de julio de 1936), en el Jurado Mixto de León, por la que comparecía en junio de 1936 en la alcaldía acompañado de testigos que acreditaban que “el 6 de octubre de 1934 en la industria del patrono José Perandones Cabo pararon solo dos obreros, y fueron todos a la huelga el día 8; que el 22 de octubre fue despedido por represalias políticas por haberse declarado en huelga con los demás obreros; que el pasado 8 de marzo se presentó al trabajo en casa del patrono pero no fue readmitido (en los primeros días de marzo de 1936 se publicaba un decreto que obliga a readmitir en sus puestos de trabajo a los despedidos por causa de aquella huelga), y que tan solo ha trabajado ocho días desde su despido hasta la fecha en que interpuso la demanda”.

Después de octubre de 1934 el Registrador de la Propiedad Juan María Begué Arjona era trasladado a Pola de Laviana (Asturias) al principio del siguiente año y sometido a vigilancia por orden del gobernador general de Asturias “por ser elemento que se había significado dentro del partido socialista en su anterior cargo en La Bañeza”, y a la mitad de diciembre del mismo 1934, con la Casa del Pueblo bañezana clausurada, desde aquel Gobierno se denegaba la petición cursada por Eugenio Sierra Fernández para volver a dar en sus locales, como antes, espectáculos de cine, denegación también seguramente motivada en la censura cinematográfica que para la provincia de León se había establecido (el Gobierno Civil le remitirá el 3 de agosto de 1935 notificación sobre autorización de espectáculos en la sede socialista).

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Cárcel bañezana y la represión de la revuelta de octubre de 1934 (I)

Publicado por Ibañeza.es el 26/03/2018 7:08 Comentarios desactivados

Después de la revuelta socialista del inicio de octubre de 1934, en el Depósito Municipal de Presos y Detenidos de La Bañeza, utilizado como prisión en la que se encarceló a muchos de quienes participaron en ella, y de acuerdo con el informe que el veterinario y exministro leonés Félix Gordón Ordás publicaba a principios de enero de 1935 en la hoja suelta que tituló Por la salud del régimen. La represión en las provincias de Asturias, León y Palencia, habrían sido maltratados:

El 28 de octubre Francisco Escudero Cachón, minero de 40 años, casado y con seis hijos, natural de Orzonaga y vecino de La Valcueva, detenido dicho día en San Pedro de los Llanos, antes de ser ingresado en la prisión pasó por el cuartel, donde fue golpeado brutalmente por la Guardia Civil.

En la misma fecha antes de su ingreso en la cárcel fue en el mismo cuartel bañezano apaleado antes de su interrogatorio Celestino Díez González, de 26 años, soltero, minero, natural y vecino de La Valcueva, detenido en San Pedro Bercianos.

El mismo 28 de octubre, Santos Fernández García, de 46 años, labrador, casado, de San Pedro Bercianos, y su hijo Laurencio Fernández García, de 21 años, labrador, soltero, natural y vecino del mismo pueblo, son detenidos al presentarse a instancias de la Guardia Civil en el cuartel, donde el hijo es apaleado y maltratado a puntapiés y vergajazos en presencia de su padre. Se les acusa de tener trabajando en sus tierras a dos individuos huidos de los sucesos revolucionarios; padre e hijo ignoraban la procedencia de ambos trabajadores, que de análoga manera han sido apaleados en el cuartel de la Guardia Civil de La Bañeza.

Aquel mismo hecho lo narraba El Adelanto del día 3 de noviembre de 1934 del siguiente modo: “Al regresar de León a nuestra ciudad una pareja de la Guardia Civil de este puesto, que había ido a llevar unos presos, se enteró en el pueblo de San Pedro Bercianos de que en casa del labrador Santos Fernández García se habían alojado dos sujetos sospechosos, a los que la pareja encontró escondidos en un hoyo, a quinientos metros del pueblo. Confesaron llamarse Francisco Escudero Cachón (pudiera ser Casbán, alias “Bilbao”), de 39 años, casado, vecino de La Valdueza, y Celestino Díez González, del mismo pueblo y de 25 años. Se declararon autores, junto con otros, de los asaltos a los cuarteles de la Guardia Civil de Matallana (de Torío) y La Vecilla. Como encubridores de los detenidos fueron también presos el citado labrador Santos Fernández y su hijo Laurencio”. Proseguía Gordón Ordás puntualizando en su informe que

El 29 de octubre, Eusebio Villafañez Alonso, de 22 años, soltero, minero y vecino de Ciñera, detenido en Palacios de Fontecha, donde trabajaba, ingresa en la cárcel bañezana, pero antes fue apaleado por la Guardia Civil con vergajos, palos y fusiles mientras uno de los guardias le encañonaba con la pistola. Al día siguiente de haber entrado en la prisión, el médico forense de La Bañeza le examinó, apreciándole un sinnúmero de contusiones y algunas heridas.

En la misma jornada un detenido natural de Ciñera y vecino de Santa Lucía de Gordón, Bautista Tejedor de la Fuente, de 27, años, soltero, minero, y apresado el mismo día en Bercianos del Páramo, en casa de su familia (el Juzgado Militar Eventual de la Plaza de León dispondrá su libertad del Depósito Municipal bañezano el 31 de julio de 1935, “por serle sobreseída por la Autoridad Judicial de la División la causa en la que estaba procesado por los sucesos revolucionarios de Santa Lucía”), ingresó con Villafañez y le ocurrió como a éste, si bien sus heridas fueron de menor importancia.

El 3 de noviembre se tortura y apalea duramente a otro minero antes de encarcelarlo, José de la Fuente Rabanal, de 21 años, soltero, de Carrocera y también vecino de Santa Lucía, detenido ese día en La Bañeza en el hogar de unos parientes. Volvió a ser salvajemente maltratado el día 29 cuando se le condujo a su pueblo para recoger la escopeta que había declarado tener escondida, golpeado por unos seis guardias mientras lo mantenían semicolgado del techo (torturas parecidas se aplicarán en aquel cuartel en el otoño de 1936 al menos a Andrés Posada, padre de un perse-guido de Jiménez de Jamuz, Primitivo Posada Ríos, para que delate el paradero en que su hijo se esconde).

El 17 de noviembre es maltratado de obra en el bañezano cuartel de la Guardia Civil Blas Fernández Vega, de 29 años, minero, casado, natural de Villazala del Páramo (donde fue detenido en casa de su hermana) y vecino de Santa Lucía, e ingresado después en la prisión. Los mismos guardias civiles hubieron de reconocer pronto su inocencia, no obstante haberse declarado culpable por miedo a recibir más palos, y lo amenazaron con pegarle de nuevo por haberse declarado culpable de delitos que no cometió.

De modo parecido, han sido apaleados en el cuartel de la Guardia Civil de La Bañeza Cayetano González Lorenzo (“el Vasco”), Salvador Rúa González, Isaac González González y Toribio Santos Santos. El penúltimo para que no le pegaran más, declaró, como pretendían, que había ejercido coacciones durante la huelga, y el último fue puesto en libertad después de haber sufrido una tremenda paliza de la que le quedaron en el cuerpo señales muy visibles (todos ellos bañezanos partícipes en la revuelta en la ciudad, fueron apresados por la Benemérita el 19 de diciembre “por estar complicados en los últimos sucesos revolucionarios”. Volveremos a encontrarlos –sobre todo a los dos primeros- interviniendo en La Bañeza y su comarca en las fechas del golpe militar de julio de 1936).

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


El cierre en 1933 de las Escuelas Nacionales bañezanas (III)

Publicado por Ibañeza.es el 12/03/2018 7:11 Comentarios desactivados

La Ley de confesiones y congregaciones religiosas atacaba la base del sistema educativo católico al decretar el cierre de los centros de enseñanza de la Iglesia, con excepción de los seminarios, y los legisladores, excesivamente apresurados, fijaron el 31 de diciembre de 1933 como fecha tope para el mismo. La Iglesia católica poseía 295 centros de segunda enseñanza, con 20.684 alumnos y 4.965 de enseñanza primaria, donde estudiaban 352.004 escolares. El Gobierno confiaba en levantar en pocos meses 7.000 escuelas públicas y 20 institutos nacionales de bachillerato, que paliasen los efectos de la clausura inmediata de los centros religiosos, sobre todo en el medio rural, y seguir luego creando escuelas a un ritmo de 4.000 por año (e invitaba a las entidades particulares y organismos oficiales a ofrecer gratuitamente edificios en los que poder instalar centros docentes). En la enseñanza media, la sustitución se realizó sin grandes problemas, pero no sucedió lo mismo con la primaria. Aunque se improvisaron unos 10.000 maestros mediante cursillos especiales, fueron muchos los ayuntamientos que por falta de voluntad o de medios no abrieron nuevas escuelas, lo que originó una considerable incertidumbre en numerosas familias. Por fin, cuando se aproximaba el término del plazo legal para el cierre de los centros religiosos, se produjo el 19 de noviembre la derrota electoral de la izquierda, y los nuevos gobernantes radicales-cedistas suspendieron la aplicación de la Ley, lo que permitió a la Iglesia mantener abiertos sus establecimientos docentes.

En lo relativo a La Bañeza, la inspectora de la zona (la señorita Bohigas Gavilanes), que no se había desplazado a la ciudad para ver las reformas de las escuelas terminadas, volvía a clausurar a finales de septiembre de 1933 sus locales por no ajustarse la reparación recién finalizada a lo ordenado y no estar en condiciones de higiene sus retretes (“obra muy costosa para la que el Ayuntamiento en la actualidad no puede disponer de cantidad, por lo que le ruega tenga en cuenta tales razones y levante la clausura que en la actualidad tiene ordenada” le solicitaba el alcalde el día 22), por lo que se nombra una comisión formada por los concejales Lombó Pollán, González Manjarín y Nistal Blanco para dirigirse a León, a la Inspección Provincial, y si allí no resolvieran que al día siguiente se abrieran las escuelas, continuar los dos últimos viaje a Madrid para entrevistarse con el ministro de Instrucción.

Así se hizo, viéndose en la capital con el inspector Jefe de Primera Enseñanza, que les indicó no poderse atender a la apertura de las escuelas si no se enviaba antes del día 6 u 8 de octubre al Consejo provincial de primera enseñanza una relación detallada de todo lo ocurrido en este asunto (lo que se hizo luego con premura). Al no solucionar la situación con ello, prosiguieron camino de Madrid los ediles Isaac Nistal Blanco y Porfirio González Manjarín, conferenciando allí con el director general de Primera Enseñanza, al que informaron del estado de los locales escolares y de su cierre, lamentándose éste de que se tratara de un asunto político, al haber ratificado el cierre la inspectora fundada tan solo en referencias (“Tenemos allí un coco que hay que extirpar”, habría dicho el responsable ministerial, referido a la inspectora que tales problemas causaba, según el acta del pleno en el que se relatan las gestiones). El director ordenó telefónicamente al inspector Jefe de León visitar por sí mismo las escuelas y disponer su apertura, solicitada por la comisión visitante con el compromiso de arreglar en ellas lo necesario cuando sea oportuno.

Acompañó en todos los trámites en Madrid a los concejales bañezanos el astorgano Quirino Salvadores Crespo (mecánico, tornero-fresador), diputado socialista por Zamora (asentado allí desde niño y allí asesinado el 14 de septiembre de 1936), al que otorga la Corporación bañezana un voto de agradecimiento por su ayuda de ahora y por los apoyos que ya había desplegado en la capital zamorana cuando otra comisión se desplazó a aquella ciudad para atender a otras gestiones de interés general para el Ayuntamiento.

A pesar de lo actuado, avanzando octubre aún continuaban las escuelas públicas cerradas, y se recibía el día 9 nota de la inspectora solicitando para autorizar su apertura certificado médico de hallarse los retretes en las debidas condiciones higiénicas, que se le envió de inmediato firmado por el doctor Manuel Marqués Pérez, Inspector municipal de Sanidad y vocal médico en el Consejo local de Primera Enseñanza, añadido a los informes sanitarios favorables de dos médicos locales (aquel mismo y Laureano Alonso González) sobre las escuelas que días antes el alcalde ya le había remitido (no obstante los cuales insistiría en exigir el nuevo dictamen).

En un escrito publicado el 7 de aquel mes por El Adelanto afirmaba la inspectora que “el médico del Consejo local no podría certificar la salubridad del retrete del patio de las escuelas, que los vecinos de La Bañeza pueden visitar para convencerse de la razón”. Fundados en ello, se propone la Corporación municipal en su sesión del día 10 facilitar tal visita al pueblo bañezano, y mostrarle el oficio en que se señalaban las obras a realizar, que se han cumplido. Los retretes, según la inspectora deben de estar provistos de agua corriente, y aunque ella prometiera enviar planos y proyecto para la obra elaborados por el técnico de la inspección (entonces el Ayuntamiento carecía de arquitecto), aún no los remitió. Todos los informes facultativos (que de nuevo se remiten) son en aquella fecha favorables, y así y todo las escuelas no se abren, se dice, y añade el concejal Narciso Asensio que “debe descubrirse quienes son los que quieren que los niños continúen en la ignorancia” (a pesar de sus lamentos por el fin de la enseñanza religiosa), mientras que su compañero de la minoría socialista Porfirio González Manjarín propone informar de los hechos al gobernador civil para que adopte una resolución favorable a la apertura, y solicitar del Consejo provincial la contestación a la relación de lo sucedido (que aún no se ha dado), acordándose publicar un bando invitando al vecindario a visitar las escuelas, que se abrirán unas horas para tal fin, y que si antes no se abren, el domingo día 15 se organizará una manifestación desde la Plaza Mayor hasta el edificio en que se hallan pidiendo su apertura, que no resultó necesaria, pues en el siguiente pleno se dirá haberla autorizado la inspectora para el viernes 13 de octubre, a reserva de su visita a los locales.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


El cierre en 1933 de las Escuelas Nacionales bañezanas (II)

Publicado por Ibañeza.es el 26/02/2018 8:57 Comentarios desactivados

Al comenzar octubre de 1933 “el municipio bañezano que tanto alardeó de su cultura y que promovió la creación de una Escuela de Artes y Oficios que quedó en agua de borrajas” (decía El Adelanto), continuaba con las dos escuelas nacionales clausuradas, que lo habían sido en mayo por la inspectora Francisca Bohigas Gavilanes, dado su mal estado desde hacía tiempo y sus inatendidos requerimientos de adecuarlas desde septiembre de 1931, en defensa de los derechos de los 350 niños y niñas que las pueblan, y sin que el Ayuntamiento hubiera realizado las obras convenidas para dotar unas de retretes (con agua corriente y pozo séptico) y eliminar en otras su insalubridad (mientras que si había proveído hacía poco de servicios higiénicos las oficinas del juzgado). La situación se resolvía a mediados de octubre, retomándose las clases el día 13 para ocuparse del Tercer Grado la maestra Tomasa Rodríguez Peñín, y del Segundo Tránsito Castro González (esposa del abogado astorgano Olegario Combarros), las dos enseñantes como propietarias, y de la Unitaria de la calle Pablo Iglesias Julia Ibán Valdés como maestra interina (a primeros de mayo de 1934 se la trasladaba al pueblo de Parada-Nigrán, cerca de Vigo). Por entonces contaba con doce maestros La Bañeza, y en Santa María del Páramo cuatro maestras y siete maestros cursillistas están realizando el mes de prácticas.

Un largo y complicado camino había seguido la suspensión y el reinicio de las clases en las escuelas públicas bañezanas, afectado a lo que parece por los avatares, las contiendas y los intereses que giraban en torno a la Ley de sustitución de la enseñanza religiosa, que las derechas calificaban de nefasta, que obstaculizaban y a la que por todos los medios se oponían:

Se nombraba el 24 de junio en La Bañeza (y “se comunica al maestro más moderno en la localidad”) a los concejales Joaquín Lombó Pollán y Porfirio González Manjarín como integrantes de la Comisión mixta para el estudio de la sustitución de aquella enseñanza, que ha de colaborar para su reemplazo con la Dirección General de Primera Enseñanza, y cuyos gastos han de correr por cuenta de los ayuntamientos, tal como obligaba la correspondiente orden ministerial, dispendios estos que desde la prensa de derechas (incluidos El Diario de León y El Adelanto) se critican ácidamente por excesivos e innecesarios cuando la situación económica del país es tal que el ministerio de la Guerra acordaba por entonces que, “en vista de que le es imposible proveer de prendas interiores a los nuevos reclutas, se les den las que en los licenciamientos dejen los individuos en almacenes, después de desinfectadas y lavadas”. A finales de aquel mes el abogado leonés y diputado en Cortes Publio Suárez Uriarte remitía a la Corporación del Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz un escrito relativo a las gestiones que ha realizado cerca del ministro de Instrucción Pública para conseguir una subvención a las escuelas del municipio. Al inicio de agosto los delegados municipales bañezanos aún no habían actuado ni tomado siquiera posesión en aquella Comisión, y solicitan en el pleno municipal del día 2 que se ponga en conocimiento de la Comisión provincial para que subsane tales deficiencias, comunicándolo también al presidente de la Comisión mixta local.

Elías Falagán Domínguez.

En los meses del otoño aquella Junta municipal solicitará las relaciones nominales de los alumnos matriculados en cada uno de los centros de enseñanza bañezanos a sus maestros responsables, Hilario Escudero Fernández del Colegio Bañezano, Servando Juárez Prieto del Colegio del Niño Jesús, Francisca Pascua Riesco de la Escuela Graduada de Niñas, Ricardo Álvarez Acedo de la Escuela Graduada de Niños, Clotilde Pascua Riesco y Pedro Rubio García del Colegio Montessori, María Escudero Fernández del Colegio de la Sagrada Familia, y Julia Ibán Valdés, de la Escuela Unitaria de Niñas. 40 alumnas asistían a la última; 13 niños y 24 niñas de entre 4 y 13 años cursaban con María Escudero; 40 niños acuden al Colegio Montessori con Pedro Rubio, y 14 niñas y 18 niños de entre 4 y 13 años al mismo con Clotilde Pascua; a la Graduada de Niños van 38 alumnos de 6 años, 32 de 7, 31 de 8, 31 de 9 años, 17 de 10, 32 de 11, 9 de 12 y la misma cantidad de 13 años, en total 199 alumnos; en la Graduada de Niñas cursan 168 alumnas, 45 en el grado 1º, 34 en el 2º, 27 en el 3º, 30 en el 4º, y 31 en el 5º grado; además figuran 70 niños y niñas matriculados en el Grado de Párvulos, a cargo de la maestra que lo era de Castrocalbón, agregada a la Graduada bañezana al haberse clausurada la escuela que regentaba en aquel pueblo. En el Colegio Bañezano estudian 92 niños de entre 4 y 13 años, y 10 niñas de edades entre 13 y 6 años y 24 niños lo hacen en el Colegio del Niño Jesús, uno de ellos Elías Falagán Domínguez, de 9 años, hijo del socialista Elías Falagán Martínez, que vendrá a ser, como su padre, una víctima más en La Bañeza de la represión fascista cuando fallezca a la edad de 15 y a la altura de 1940 a consecuencia de una peritonitis provocada por la brutal paliza que en el cuartelillo le propinarán falangistas bañezanos.

El presidente de la Comisión mixta para la sustitución de la enseñanza religiosa, Porfirio González Manjarín, convocará a los demás miembros de la misma, los maestros Dionisia Arconada Ontañón y Ricardo Álvarez Acedo, además del concejal Joaquín Lombó Pollán, a sendas reuniones el 23 de noviembre y el 18 y 22 de diciembre, cuando, después del triunfo de las derechas en las elecciones generales del pasado noviembre, los ímpetus del reemplazo de tal enseñanza corren ya muy tibios y mermados para terminar después desapareciendo. Cuando se renueven en la primavera de 1936, porque las plazas escolares existentes seguirán siendo escasas, tampoco se llevará a cabo la sustitución de la enseñanza religiosa en La Bañeza, y ni siquiera cuando el Gobierno del Frente Popular retome y ponga en práctica aquella pretensión de cerrar los centros que la imparten sucederá tal en la ciudad.

Se había previsto al comenzar agosto de 1933 que la enseñanza en los centros religiosos cesara el primero de octubre, aunque en lugares como Astorga (y otros) la comisión de Hacienda de su Ayuntamiento emitía a la mitad de aquel mes un dictamen, que se aprueba por unanimidad, según el cual es imposible para el Consistorio, dada su situación financiera, subvenir a las necesidades que crea en la ciudad la sustitución de la enseñanza religiosa, al igual que ya había hecho a principios de julio el Ayuntamiento de León.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


El cierre en 1933 de las Escuelas Nacionales bañezanas (I)

Publicado por Ibañeza.es el 12/02/2018 8:03 Comentarios desactivados

En La Bañeza, la Corporación acordaba en el pleno del día 6 de julio de 1931 el arreglo de locales para instalar en ellos dos escuelas más (pues el problema de los “sin escuela” se agravará al inicio del curso en virtud del decreto que prohíbe enseñar sin poseer título académico para ello) y que los maestros hagan relación de sus alumnos y de los que no asisten a las clases, para ponerlo en conocimiento de sus padres e imponer a estos correctivo en caso de reincidencia. Marcelo Toral Castro era entonces maestro en Santiagomillas, y en La Bañeza los términos del problema escolar son: tres maestros, tres maestras, locales capaces solo para la mitad del censo, y material pedagógico insuficiente. Las escuelas de Sacaojos requieren también obras. Al iniciarse agosto en la sesión municipal del día 3, toda vez que el alcalde asegura que se podría contar con más maestros si hubiera disponibles más locales para escuelas, se decide acondicionar otro más en el edificio a ellas destinado, y se ofrece el concejal Isaac Nistal Blanco en nombre de las sociedades La Caridad y Federación Local de Sociedades Obreras (creemos que era entonces presidente de la segunda) a facilitarlos para dos escuelas más en el edificio en el que comparten sede, “lo que merece un amplísimo voto de gracias a ambas sociedades” y al diputado Herminio Fernández de la Poza (lo era por el Partido Republicano Radical de Lerroux) por su intercesión en Madrid en este asunto (consiguiendo para la ciudad dos maestros y dos maestras más) y por su donativo de 2.000 pesetas para construir escuelas. Se señala en el pleno que en la provincia quedarán lugares sin ellas por falta de locales, por cuanto si los hay se disponen desde la Inspección de Primera Enseñanza los maestros para ellos.

En la reunión de la semana siguiente (17 de agosto de 1931) se dispone el blanqueo de los locales escolares, incluidos los nuevos, y se anuncia que se alquilarán edificios particulares para establecer en ellos más escuelas y acoger las cuatro (dos de niños y dos de niñas) que se creaban el 19 de septiembre (se abonará a Severino Hernández Canelas el inquilinato de dos locales en la calle Pablo Iglesias –con retrete y fosa séptica que habrá de construir- por dos años a razón de 1.000 pesetas anuales por local), aunque un año después, en septiembre de 1932, “carecía de agua el excusado y los niños se veían precisados a evacuar sus necesidades en la vía pública”, denunciaba el maestro Antonio Juárez Crespo al alcalde, que todavía en diciembre urgía al arrendatario la implantación de tal servicio e intentaba en enero de 1933 llegar con él a un entendimiento en cuanto a las comprometidas fosas sépticas. En agosto de 1936 se le notificará la rescisión del contrato desde el próximo noviembre, cuando la Corporación impuesta por los sublevados dispondrá ya de locales propios adecuados (en la Casa del Pueblo, requisada y reformada para acoger las escuelas que se llaman de Calvo Sotelo).

El calendario escolar de aquel primer curso republicano usaba los términos laicos “vacaciones de invierno” y “de primavera”, en lugar de Navidad y Semana Santa, y finalizadas las de verano, el 21 de septiembre de 1931 se hacía cargo de la zona de inspección de La Bañeza la Inspectora de Primera Enseñanza Francisca Bohigas Gavilanes.

A finales del año 1932 aún no se habían dotado de agua los retretes de las escuelas bañezanas instaladas en los locales de alquiler de Severino Hernández, lo que daría lugar a una controversia en torno a la interpretación del contrato firmado en su momento (el arrendatario acepta poner el agua gratis a cambio de que el Consistorio instale los lavabos y letrinas, que quedarán de su propiedad después de la extinción del arriendo), y la Corporación dilucida y acuerda que todo ha de ir por cuenta del propietario. Mientras, se señalaba la necesidad de consignar en el presupuesto para el año a punto de iniciarse cantidades para el arreglo de aquellos excusados y para su limpieza, ya que de persistir en su estado serán cerradas las escuelas en dos meses, como la Inspectora de Enseñanza Primaria de la zona, Francisca Bohigas, repetidamente ha indicado.

El 26 de febrero de 1933 disponía la Inspectora el traslado de las secciones de las Escuelas Graduadas de los locales de Severino Hernández al edificio municipal (el que alojaba las llamadas Escuelas Villa), e instalar en aquéllos las dos nuevas Escuelas Unitarias, toda vez que su dueño avisaba cuando se iniciaba marzo de que (por fin) ya funcionaban en ellos los retretes, y puesto que a pesar de que se siguen buscando no se encuentran espacios para ellas en los barrios. En aquellos locales alquilados se realizó una reunión de maestros, cediendo una viga, lo que hizo que bajara un tabique y se deteriorara el techo raso, ruinoso estado que denunciaba la prensa local, y también el indecoroso de los excusados de las escuelas de niñas del local municipal y su falta de limpieza.

Se trasladaba por entonces (principios de abril de 1933) a la Inspección de Primera Enseñanza queja de los alumnos de las escuelas nacionales bañezanas por la basura que proliferaba en ellas (barridas por las niñas por orden de sus maestras, lo que también se denuncia desde el Consistorio), la cual comunicaba a finales de mayo su cierre por no haberse realizado en sus locales las obras que repetidamente se habían ordenado, denegando el 7 de junio la petición de su apertura en aquellas penosas condiciones, y motivando que desde El Adelanto al principio de julio se señale: “Hace ya algunas semanas que las escuelas nacionales están cerradas, los niños vagando por calles y plazas, su formación interrumpida, y sentándose un precedente jamás conocido en la ciudad”. Una semana más tarde se acordaba encargar cuanto antes al recién nombrado arquitecto municipal el pliego de condiciones para subastar aquellas obras (que incluirían la pavimentación del patio escolar), y ofrecer a la inspectora los locales de las escuelas unitarias, para que al menos en ellos continúen las clases posibles. Se suspendían entonces (a primeros de agosto) por orden del alcalde los trabajos de pavimentación de aquel patio (que como necesarias había dispuesto la Inspectora), a la cual se notificaba el 13 de septiembre haber finalizado las obras de las escuelas, “satisfactoriamente”, el pasado día 6.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Estación de La Bañeza a mitad de los años 30.


La compañía ferroviaria que no cumplió con La Bañeza

Publicado por IBAÑEZA.ES el 29/01/2018 7:46 Comentarios desactivados

Celebraba la Corporación bañezana sesión el 18 de enero de 1933, y en ella el concejal Porfirio González Manjarín animaba a insistir ante la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste por la construcción de la pasarela que una el barrio de Santa Marina (ya solicitada, la entidad había prometido incluirla en el presupuesto de 1932), lo que evitará a muchos vecinos el peligro de cruzar las vías al que se ven sometidos con frecuencia. Tampoco se ha avenido la compañía (después de diversas insistencias) a deslindar un camino de paso y servidumbre cercano a los raíles, por lo que se propone activar las mutuas concesiones hechas entre aquélla y el Ayuntamiento cuando siendo alcalde Leopoldo de Mata Casado se cedió el terreno en los barreros de Santa Marina para construir en ellos la Estación. Se plantea además interesarse por la construcción de un paso subterráneo de carruajes, y que se la obligue a reconstruir los trozos del muro de contención que se hallan derribados. Su respuesta a finales de octubre a aquellas pretensiones no satisfará a los corporativos, que entienden que la misma es preparatoria para la solicitud de una nueva cesión de más terrenos municipales, y lo hará menos saber que la antigua enajenación no se hizo por escrito, y no es ahora fácil obligar a la compañía ferroviaria a cumplir con aquellas obligaciones, que incluían además de lo solicitado la construcción de una fuente.

Mucho debía el bienestar y las mejoras traídas con el ferrocarril, y deberían otras que vendrían (al decir de Vicente Fernández Alonso en el semanario local socialista Avance del 17 de septiembre de 1932), a los desvelos de aquel alcalde (lo había sido de enero de 1906 a febrero de 1907, y lo volvía a ser de enero de 1916 a diciembre de 1917), que “a contraviento de los rutinarios que le llamaban loco y despilfarrador promovió el gran acto social, audaz y salvador, del reparto de parcelas en el Arrote y con él la revolución económica generadora de riqueza en la ciudad, transformando aquella vasta pradera de tierra húmeda y negra casi improductiva (reflejo de lo que hasta entonces abundaba: labradores pobres, bestias flacas, campo raquítico y cementerio lleno de muertos jóvenes víctimas del paludismo del que las riberas del Órbigo eran foco) en la que infelices mujeres con caras trágicas de hambre y fiebre maceaban el lino mientras sus maridos tejían en horrendos telares semejantes a cepos de la inquisición, en un vergel al que, aplicado el trabajo de los hijos de la tierra, se deben patatas, alubias, remolacha, casas nuevas y automóviles, y que el rostro triste y tímido del campesino tornara en alegre, limpio y vivo”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Estación de La Bañeza a mitad de los años 30.


Cuando la Guardia Civil se quiso marchar de La Bañeza (II)

Publicado por Ibañeza.es el 15/01/2018 8:09 Comentarios desactivados

El 8 de marzo anunciará El Diario de León que muy pronto se va a construir el cuartel bañezano, pues está ya abierta la subasta para ello. Mientras, se satisface el día 13 una cuenta de 516,25 pesetas por alquiler de las camas a los guardias civiles concentrados en la ciudad, y se nombra en la sesión municipal de la siguiente semana una comisión para el estudio de si es más económico adquirir los catres y las ropas necesarias para las pernoctas de los guardias que seguir pagándolas a quien las facilita, terminando por comprarse a mediados de abril siete camas plegables para el cuartel de la Guardia Civil a Julián Fernández de la Poza, después de que el día 10 se abonen 271 pesetas más por camas para nuevos guardias desplazados.

El Colegio de Arquitectos de León se dirigía el 20 de marzo a la alcaldía para que no conceda licencia de obras para el cuartel, por no estar el proyecto firmado por un arquitecto, y acuerda la gestora que rige el Consistorio interesar su firma por el arquitecto municipal, por ser asunto provechoso para la ciudad, en el mismo pleno en el que se lee una comunicación del diputado Álvarez Robles sobre la futura plantilla del cuartel, que según referencia del general Miguel Cabanellas (recientemente nombrado Inspector General de la Guardia Civil) se compondrá de un capitán, un teniente y quince números. El también diputado Gordón Ordás y el prohombre bañezano Herminio Fernández de la Poza remiten al inicio de mayo sendos escritos lamentando no poder conseguir para el cuartel alguna subvención de las previstas para mitigar el paro obrero, por depender su construcción en este caso, y la fuerza que lo habrá de habitar, del Gobernador General de Asturias.

La escasez de recursos municipales a la que entonces se aludía no será obstáculo para que en el primer pleno de junio de aquel año 1935, “reconociendo la ventaja que para el vecindario reportará la construcción que ya se está llevando a cabo del nuevo edificio para cuartel de las fuerzas de la Guardia Civil”, se proponga que “el Ayuntamiento debe de contribuir con alguna suma de dinero, en consideración al servicio público de vigilancia y seguridad que presta, y porque ello servirá de aliciente para que otras entidades, como la Diputación, puedan también colaborar”. En la misma sesión, a pesar de haberse adquirido ya en abril siete catres para el cuartel (sin su dotación de colchones y demás materiales de cama, que se entendió por un equívoco correr por cuenta de la Benemérita pero que después hubo de comprar igualmente la alcaldía) se aprobaba una nueva cuenta de pernoctas de la Guardia Civil durante el pasado mes por importe de 271,25 pesetas, y se acuerda dirigirse a su Comandancia leonesa indicando que “este Ayuntamiento ha satisfecho ya muchísimas camas por las concentraciones de la fuerza, por si fuera posible compensárselo”, criterio, el de la compensación de los esfuerzos extraordinarios sobrevenidos, que no seguirá con sus empleados municipales cuando se la soliciten por los que debieron de afrontar los días de la revuelta del pasado octubre, resolviendo en el pleno del 19 de junio “no acceder por tratarse de un caso de necesidad en que todo ciudadano debe de poner a contribución su esfuerzo, y con más razón los empleados públicos, máxime si, como es el caso, una gran parte de ellos no cumple en otras ocasiones como corresponde con su deber”. Se acordaba el 17 de julio inventariar las mantas de la cárcel y destinar 7 de las de lana al cuartel de la Guardia Civil para las 7 camas adquiridas, y comunicar al teniente que ya las puede usar la fuerza que se concentre en la ciudad, y abonar a la viuda de Tomás Pérez García una cuenta de 410 pesetas por los colchones y la ropa de cama de aquellos 7 catres, que de nuevo se dotarán con 14 mantas a mitad de febrero de 1936, vendidas por el mismo negocio, aunque debieron de resultar insuficientes para la pernocta de los guardias civiles concentrados en las fechas de las elecciones generales de entonces, ya que en el pleno municipal del 18 de marzo se abonaba una cuenta de 105 pesetas por las camas que ocuparon.

Imagen de archivo del cuartel de la Guardia Civil de La Bañeza.

En la última sesión municipal del mes de junio el jefe de línea del puesto de la Guardia Civil comunica haber quedado desierto el concurso para suministro del racionamiento del ganado, y solicita que el Ayuntamiento les abastezca desde el primero de julio de las raciones de cebada y paja necesarias, acordando la Corporación que provisionalmente continúe con tal aprovisionamiento el mismo contratista que hasta la fecha lo hacía, en tanto se anuncie un nuevo concurso por si a alguien le conviniera. En aquellas fechas publicaba El Adelanto la cuarta (y extensa) lista de suscriptores y cantidades aportadas para la construcción de la casa-cuartel, y en ella entre las numerosas y modestas cantidades destacaban las de Balbino Nistal Fernández, Inocencio Santos Vidales, José Marcos de Segovia, y Celia Alonso González, que contribuían con 1.000 pesetas cada uno, y con 500 Elisardo Moro García y Maximino Ramos Pérez.

Se pretendía a la mitad de julio enajenar el terreno del Teatro viejo para con su importe subvencionar pecuniariamente la construcción del cuartel de la Guardia Civil, a lo que en el mismo pleno se opone el concejal Tomás Pérez Benito (se anunciará el 18 de septiembre la segunda subasta de los cuatro solares en que se ha dividido), y también a que se ceda madera para el mismo, “porque ya se ha cedido el solar, que vale mucho dinero”. Insiste el edil César Seoanez Romero en que se subvencione el cuartel con el producto de aquella enajenación, ya que tampoco lo hará la Diputación si no se cuenta con la subvención del Ayuntamiento, refiriendo que la Corporación anterior (la que estos gestores y otros, por imposición gubernativa han sustituido), que califica de “francamente socialista”, aceptaba la construcción de la casa-cuartel si los vecinos entregaban 40.000 pesetas, “y ahora que ocurre esto mismo, el Ayuntamiento actual no se franquea”. Dos semanas después se acordará que el Ayuntamiento y la agrupación creada para la edificación del cuartel (que ya se está realizando) soliciten, acogiéndose a la vigente legislación sobre minoración del paro obrero, una subvención para ultimar la referida obra.

En noviembre de 1935 se rebajará el tipo de salida para subastar una vez más (la cuarta, después de quedar desiertas las tres anteriores) todo el solar sobrante de la vía pública (único terreno municipal enajenable) del Teatro viejo, que también queda desierta, y acuerda el Consistorio el 4 de diciembre convocar a una quinta, decidiendo el día 11 que no procede venderlo, después del nulo interés en las subastas, cerrando la posibilidad de financiar así aquella edificación, por lo que a la mitad del mismo mes una representación de vecinos de la agrupación interesada en la construcción del cuartel de la Guardia Civil propone al Ayuntamiento renunciar a las aportaciones de la misma ya empleadas en ella si este se compromete a terminarlo en el plazo de seis meses y lo destina al alojamiento de la fuerza, o si el Ayuntamiento no pudiera o no quisiera rematarlo en dicho plazo, se comprometería la propia agrupación a ultimarlo para dedicarlo al referido fin y entregarlo a la Corporación una vez terminado para que esta en plazo no superior a 15 años le devolviese todo lo entregado para la construcción sin interés alguno, quedando en ambos casos el edificio como propiedad municipal para utilizarlo siempre como alojamiento de la Guardia Civil. Se requería ya a mediados de noviembre “a la asociación de vecinos que se ocupan de las obras del cuartel para que ordene se remate la cerca del patio del mismo con la plaza del ganado, a ser posible antes de las próximas ferias ganaderas”.

Poco más tarde, ya en 1936, la falta de dinero hace que durante un breve tiempo se paralice la construcción del cuartel, y se acrecientan en sumo grado tras el golpe militar de julio el interés y el ritmo para rematar las obras, además de las aportaciones de efectivo para ellas, finalizadas de manera que se inauguraba el 27 de mayo de 1937 la nueva casa-cuartel que desde entonces alberga a los guardias civiles del puesto bañezano.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Cuando la Guardia Civil se quiso marchar de La Bañeza (I)

Publicado por Ibañeza.es el 1/01/2018 9:05 Comentarios desactivados

Después de ser votado en pleno municipal, queda a finales de febrero de 1934 sobre la mesa el estudio de la solicitud que 219 vecinos de La Bañeza presentan para que se ejecute a la mayor brevedad y con el efectivo existente de los fondos municipales el acuerdo de 1911 sobre la construcción de la casa-cuartel, abordando con ello el paro obrero, ya tan notable, e impidiendo que la ciudad pueda quedarse sin Guardia Civil por adolecer su alojamiento de notables deficiencias. Habían manifestado los concejales socialistas que antes que al cuartel debiera de atenderse a la instrucción de la infancia y a construir locales para escuelas; que el cuartel beneficia solo a una clase, y se precisa también pavimentar las calles y otras cosas de suma necesidad; se insiste en que primero es la cultura, precisamente para evitar que la Guardia Civil sea necesaria, y se dice que muchos vecinos viven en peores condiciones que en el cuartel, y otros muchos ni casa tienen. Aluden otros concejales a lo necesario de su construcción, pues ahora se satisface renta por un alojamiento que no reúne condiciones, y a que la fuerza actual es escasa, pues el puesto precisa de 8 ó 10 parejas (en estas discusiones entre los ediles surgen por dos veces voces y ruidos de desacuerdo entre el público presente en la sala capitular).

No pudiendo construirse ahora el nuevo cuartel, opinaban algunos, debería tratar de mejorarse su alojamiento haciendo el dueño del local que lo acoge ciertas reformas a cambio del aumento de la renta, o hacerlas el Ayuntamiento rebajándola El 14 de marzo se desestimaba, por votación, la solicitud del guardia civil José Grande Cabero de que se le abone aparte la renta de la casa en la que habita por carecer de pabellón en el cuartel, por no haber consignación para ello en el presupuesto, y si solo para el alquiler del mismo.

Al pleno del 11 de abril llega escrito de Baltasar Otero Blanco (de San Adrián del Valle) pidiendo que se rescinda el contrato de arrendamiento del cuartel en su inmueble, y oficio de la superioridad que hace saber a la alcaldía que ha decidido suprimir el puesto de la Guardia Civil por carecer de albergue adecuado (“y negarse a construirlo por la oposición de los votos socialistas y socializantes”, dirá El Adelanto), y el presidente de la Patronal Bañezana solicita del Ayuntamiento un solar (a ser posible el del Teatro viejo), piedra, madera y dinero en colaboración con la entidad, que ha decidido construir un cuartel para la fuerza. Coinciden la rescisión del contrato del dueño del edificio y la amenaza de retirar la Benemérita, y se trata sobre la dificultad de encontrar otra residencia en la ciudad capaz de alojar a siete familias. La minoría socialista se opone a que el municipio aporte nada, pues hay asuntos más urgentes que atender, y debe de ser el Estado el que cobije a las fuerzas, y añaden que la Patronal no coadyuvó antaño para el establecimiento de un Centro de Higiene, que por ello se estableció en Astorga. Se vota y se acuerda por mayoría la propuesta del concejal Joaquín Lombó Pollán de ceder solar y materiales (y dinero si no alcanza lo anterior) hasta la cantidad de 40.000 pesetas (que es la actual renta anual del cuartel), pasando el edificio a ser propiedad municipal una vez construido. La proposición del alcalde (no aceptada) incluía establecer su copropiedad con la Patronal Bañezana.

En la sesión de la siguiente semana la Comandancia de la Guardia Civil comunica desde León que se deja por ahora sin efecto la orden de traslado de la fuerza del puesto bañezano (“revocación que a duras penas consiguieron en León los elementos sanos de la ciudad que allí se dirigieron”, de nuevo según El Adelanto), y también el arrendatario se desdice de su deseo de rescisión del contrato de inquilinato (que volverá a requerir en septiembre), mientras no hay aún respuesta de La Patronal al acuerdo del anterior pleno. A la mitad de mayo solicitaba el comandante del cuartel su anual blanqueo y la limpieza de los pozos negros, y mediado junio de la alcaldía se le pide informe sobre las últimas obras que en él se han realizado.

El asunto de la construcción de la casa-cuartel se ha parado en seco, sin que se explique esta demora, decía El Adelanto a primeros de septiembre, y poco más tarde, en nombre de un grupo de vecinos que han suscrito cantidades para ello, el abogado y propietario Gaspar Julio Pérez Alonso solicitaba la cooperación del Ayuntamiento, que se decide sea la cesión de un solar para su edificación, después de desecharse por votación varias propuestas y del empate entre dos de ellas en dos votaciones, de la declaración de urgencia del asunto y del voto de calidad del presidente, además de la puntualización de la minoría socialista de que no es procedente dar para este fin tantas facilidades como si se tratase de la instalación de una industria. De nuevo por votación se cede en el pleno del 3 de octubre el del Teatro viejo para la construcción del cuartel de la Guardia Civil, como aportación del Ayuntamiento a la agrupación de vecinos creada para erigirlo (la otra finca municipal también votada es la de las Realengas en la carretera de Villalís), desde la que ya el 22 de septiembre se rogaba “que se inscriban para dicho fin quienes no lo hayan hecho, y que entreguen el boletín los suscritos que no lo hayan presentado”.

Tras la revolución de Asturias y de la agitación que su eco trajo a La Bañeza, y de su represión plasmada aquí entre otras actuaciones en la destitución de la Corporación municipal electa sustituida por una Gestora impuesta, uno de sus primeros acuerdos será el 27 de octubre, “porque todos los nuevos concejales entienden que han de darse las máximas facilidades para su construcción por estimar que afecta al vecindario de manera decisiva y urge la solución, destinar un solar en la huerta de los Quiñones (el escogido por la agrupación de vecinos y los tres ediles encargados como el más idóneo de los tres ofertados por el Ayuntamiento como aportación municipal a su edificación, y para que sea siempre destinado a cuartel de la Benemérita el inmueble que en él se construya) para alzar en el mismo la casa-cuartel para la heroica Guardia Civil de este puesto”, cuyas obras según el proyecto que elabora el teniente de Ingenieros bañezano Fernando López Fernández se anunciaban a la mitad de noviembre próximas a comenzar, cuando se le ruega al dueño del edificio que lo aloja (que ha vuelto a solicitar se le deje libre, por precisarlo para instalar una tienda de venta de vinos) “que espere un tiempo, puesto que está en vías de ser realidad en plazo brevísimo la construcción del nuevo cuartel”, y la alcaldía acaba de instalar (de nuevo) en el vetusto caserón de la Plaza de Romero Robledo un teléfono por cuenta del Ayuntamiento y para uso de la fuerza del puesto.

Decía El Adelanto a la mitad de enero de 1935 que “hechos ya los planos de la casa-cuartel nadie se explica cómo aún no se ha dado un paso para su realización”. Se pagaban el día 21 cuentas por camas o pernoctas de la Guardia Civil a razón de 1,25 pesetas cada una, y cuando febrero se agotaba se considera urgente interesar de la Junta de Autoridades que se reunirá en León a indicación del ministro de la Gobernación para informarse de lo necesario para aliviar el paro forzoso, que se incluya como obra próxima y rápida a realizar en La Bañeza la de construcción del cuartel, siempre que por el Estado se subvencione la misma al Ayuntamiento y a los vecinos agrupados por la suma de 60 ó 70 mil pesetas, cantidad la segunda que aproximadamente alcanzan ya las suscripciones comprometidas con la agrupación.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


La enseñanza en los pueblos en 1931

Publicado por Ibañeza.es el 18/12/2017 8:03 Comentarios desactivados

En el pleno del día 7 de septiembre de 1931 la Corporación de Santa Elena de Jamuz acordaba también, en cuanto a la creación de la Escuela de Niñas en el pueblo capitalidad del municipio, que se realice por la comisión municipal de Instrucción Pública un “detenido estudio para instar expediente pidiendo subvención al Estado para la construcción de escuelas y reparación de las existentes en los tres pueblos”, acogidos a las recientes disposiciones del ministerio del ramo favorecedoras de los ayuntamientos que por su situación económica no puedan atender a su provisión de escuelas unitarias y a la dotación de materiales para ellas. La memoria se presenta en aquella sesión, en la que también se nombra como representante de la Corporación en el recién creado Consejo local de Primera Enseñanza al concejal Tomás Cabañas Carnicero, Maestro Nacional (“sin ejercicio”, se dice; daba clases particulares en los años 20), y resulta ser, además de un catálogo de la situación escolar en nuestra tierra, una excelente muestra del estado económico y social que entonces imperaba en sus poblaciones:

La situación económica de este Ayuntamiento es muy pobre, habida cuenta que el presupuesto ordinario de ingresos oscila entre 16.000 y 20.000 pesetas aproximadamente unos años con otros, con el cual se pretende solamente satisfacer casi siempre los gastos obligatorios. Por otra parte, los contribuyentes en el año actual se hallan en una situación económica verdaderamente deplorable, pues se trata de un municipio puramente agrícola en escala bien humilde donde la cosecha principal que es trigo y centeno este año precisamente es deficientísima por no haber llovido, por cuya circunstancia, además, la de alubias y patatas que existía se halla completamente seca agravando la precaria situación y haciendo que el vecindario se vea sumido poco menos que en la miseria… La única fuente de ingresos de que se nutre su presupuesto es la del Repartimiento General de Utilidades por no existir otras exacciones, viéndose en la imposibilidad de aumentarlo en las necesidades que el municipio exige, pues al contrario, esta comisión entiende que debiera realizarse alguna rebaja en los presupuestos para el año próximo por las razones apuntadas….

En el pueblo de Villanueva no existe edificio escuela de niños, y por esta razón sus niños se ven privados de los beneficios de la enseñanza, pues por haberse establecido ésta en un local que carecía en absoluto de condiciones, fue reclamado con fecha 14 de octubre de 1927 por el Inspector provincial de Primera Enseñanza. Y como tiene adquirido el pueblo local adecuado para poder construir dicho edificio escuela, procede pedir una subvención al Estado de 14.000 pesetas.

En este pueblo de Santa Elena ya fue construida por su exclusiva cuenta la única Escuela Mixta que existe, sin subvención del Estado, costando a los vecinos un verdadero sacrificio. En la actualidad se halla concedida la creación de una nueva para niñas y es imprescindible y urgentísimo acudir a la subvención del Estado para la adquisición de material escolar en cantidad de 1.200 pesetas, y para el edificio que se precisa construir la cantidad de 14.000 pesetas.

(Los fondos para aquella Escuela Mixta, y para reparar la iglesia parroquial, se obtuvieron en 1908 de la subasta de terrenos públicos del pueblo, como se habían subastado en junio de 1906 otros del mismo pueblo y del de Jiménez para el arreglo de la Casa Consistorial y la adquisición de una casa-escuela para niñas en el segundo de ellos, siendo alcalde Ceferino Cabañas Domínguez -lo fue hasta 1914-, y secretario Francisco Vivas).

En Jiménez de Jamuz se ha construido un edificio para dos Escuelas Unitarias, una para cada sexo, además de otro independiente para casa-habitación de los profesores, cuyo costo de las dos construcciones ha sido sufragado por el pueblo exclusivamente. Una vez construidos los edificios, la Junta vecinal elevó en el año 1929 el oportuno expediente pidiendo subvención al Estado, y habiéndose personado en dichas escuelas un arquitecto estatal, emitió informe negativo que ha extrañado sobre manera al vecindario, puesto que en justicia le corresponde dicha subvención importante la cantidad de 18.000 pesetas que el citado pueblo se cree con derecho a percibir, y procede solicitarla nuevamente puesto que además las casas-habitaciones para los maestros están en ruina e inhabitables y habitan otros edificios cuyo alquiler satisface el ayuntamiento. Se precisa la construcción de dos escuelas unitarias en dicho pueblo de Jiménez por rebasar la matrícula de cada escuela de 120  alumnos y pedir al Estado una subvención de 25.000 pesetas para ella.

Que se inste el oportuno expediente. El Ayuntamiento así lo acuerda por unanimidad, así como alquilar el local para Escuela de Niñas y casa-habitación en Santa Elena al vecino del mismo Manuel de Blas del Palacio en el precio convenido de 300 pesetas anuales, autorizando al señor alcalde para formalizar el contrato.

También ejercía en Castrocalbón, en la Escuela Nacional de Niños número 1, el maestro David Escudero Martínez, que acatando la ley de laicidad retiró de ella el crucifijo, la bandera monárquica y unas láminas de historia sagrada que formaban parte del material educativo disponible y que guardó “con reverente celo”, según consta en el sumario que se le instruyó en 1937 por rebelión militar y que lo llevaría a ser asesinado por un pelotón de fusileros el 13 de marzo en el leonés campo de tiro militar de Puente Castro, del que tampoco lo salvó que una de sus hijas (“la muy culta y muy simpática señorita Escudero”; se trataría seguramente de Leonor Escudero Fernández, su hija mayor, maestra como él y como algunas otras de sus hermanas) hubiera acompañado, al menos en febrero de 1932, a la inspectora de Primera Enseñanza y propagandista Francisca Bohigas Gavilanes en sus conferencias de la derechista Acción Femenina Leonesa.

Una imagen fija del estado de una escuela como aquella nos la ofrece el inventario que el maestro hace en septiembre de 1932 cuando la deja destinado a Destriana, en el que además de aquellos útiles “archivados” aparecen los enseres siguientes:

Bandera nacional, sello de la escuela, cuadro de la República, librería de dos cuerpos con vidriera, mesa y silla del profesor, encerado, varias escribanías de metal, 34 tinteros, 1 litro de tinta y 3 cajas de plumas, mapas (de España, León, América, Europa, Asia y África), reglamento escolar, cuadro de protección de los pájaros, globo terrestre y mapa regional, 5 libros reglamentarios, 15 mesas-bancos bipersonales y 5 multipersonales, brasero, 3 sillas (una de tabla y 2 de espadaña), reloj de pared, estufa, diccionario español, libros de: Gramática, Geografía, Aritmética, Geometría, Tesoros de las Escuelas, Historia de España, Deberes, Lecturas Agrícolas, Curso de ciudadanía, Lecciones de Cosas, biblioteca de 120 volúmenes, colección de cuerpos geométricos, varios trabajos manuales y juguetes infantiles, 20 pizarras de acero, 500 cuartillas de papel, varios modelos para dibujo, aparato de proyecciones, vitrina del sistema métrico, varias carpetas de trabajos escolares, pupitre para escribir de pie, varios periódicos infantiles, equipo para la crianza del gusano de seda con dos incubadoras, guía de la provincia de León, y 4 láminas de fisiología.

Sobre la tipología constructiva de las escuelas de aquel tiempo puede ilustrarnos la utilizada en Castrocontrigo: obra de una planta con cuatro aulas, dos por cada sexo, con accesos diferenciados para niños y niñas, y un patio en el que se hallan los servicios, también independientes, vallado por pared circundante dos de las cuales se aprovechan de frontón para practicar la pelota a mano, afición entonces muy común en la comarca (más de 4.000 aficionados presenciaban un partido en la villa de Coyanza el 19 de septiembre de 1932), si bien no era único el modelo, y así en las de Jiménez de Jamuz se carecía tanto de sanitarios como de muro que circundara el espacio de recreo.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Las elecciones del 19 de noviembre de 1933 en La Bañeza (II)

Publicado por Ibañeza.es el 4/12/2017 8:03 Comentarios desactivados

Los candidatos agrarios intervienen en La Bañeza el 16, y el 17 celebran actos de propaganda en Laguna de Negrillos y La Antigua. Entre los días 16 y 20 se suspendían las clases por motivos electorales en todas las universidades del país, y el 18 se traslada al Jefe del puesto de la Guardia Civil de La Bañeza la orden del gobernador civil sobre vigilancia en las elecciones. En su número de aquella fecha alardea El Adelanto de que las derechas hacen propaganda electoral por los medios más modernos, la radio y el avión, “algo nunca visto en España y que la iguala a los países más cultos y adelantados como Estados Unidos y Alemania”. Cuando el día 9 el Gobierno la prohíba mientras dura el periodo electoral (excepto por la radio para los discursos en los actos públicos autorizados) Acción Popular habrá gastado mil kilómetros de papel en pasquines y 50 millones de octavillas (cuatro millones por día venían repartiendo y arrojando los aviones), lo que suponía 750 duros diarios en reclamos, aunque desde sus páginas se dirá el 9 de diciembre que “las derechas casi no hicieron propaganda en La Bañeza, excepto las gestiones hechas desde Acción Femenina (cuya sede se hallaba a la mitad de mayo de 1934 en la planta baja del edificio de Patricio Pérez, en la calle Astorga) y la intensa campaña de El Adelanto -que ha sido insuficiente-, añadiendo que se echa de menos la organización efectiva de las derechas bañezanas, y se las urge una vez más a organizarse, “pues de no hacerlo sus intereses estarán a merced de gentes ignorantes y mangoneadas por la política perturbadora de la Casa del Pueblo”, cuya nueva sede se había inaugurado, por cierto, unos meses antes.

Elecciones del 19 de noviembre de 1933.

Las agresivas y modernas propagandas de la CEDA habían contado con cuantiosas donaciones de potentados que querían acabar con lo realizado en los dos años anteriores, como las del banquero Juan March, millonario y reconocido antirrepublicano. Las izquierdas, al menos las bañezanas que se acogían en aquella Casa, debieron de gozar de menores medios, y más tradicionales y artesanos (la brocha y el bote de pintura), a juzgar por lo que el mismo semanario narrará el día 25 en “Los hay con chispa: en la fachada de un comercio de ferretería, pusieron ‘votad a los socialistas´ y debajo una hoz y un martillo. Por la mañana, sin inmutarse, el comerciante añadió un ‘No’, con lo que se leía ‘No votad a los socialistas’, y debajo de la hoz y el martillo añadió ‘Ferretería”. Ilustra además la publicación católica independiente de algunas anécdotas electorales sucedidas en La Bañeza cuando las votaciones: una mujer que se presentó a votar por otra, que resultó ser la presidenta de la mesa; una más que dijo ser quien no era, y fue desenmascarada por una integrante del colegio electoral, o un hombre que no consiguió su pretensión de colar una docena de papeletas en la urna, manejos fraudulentos y caciquiles tradicionales y presentes también en aquellas elecciones en variados lugares, muy llamativos en algunos de la montaña leonesa.

En La Bañeza la candidatura agraria fue a lo práctico y difundió un panfleto en el que explicaba y advertía (sobre todo a las que por primera vez votaban) de los detalles a tener en cuenta en los colegios electorales y en las mesas y las urnas de la ciudad a la hora de emitir el voto para los aspirantes de su lista. En cuanto a los resultados en el partido judicial bañezano, se produjo en La Bañeza el triunfo parcial de las izquierdas, no de un modo aplastante, y aunque el cómputo de votos agrarios superó en 718 al del total de las restantes formaciones.

En la tarde del 3 de noviembre (“ya en periodo electoral”, se dice) se realizaba un registro policial, con nulos resultados, en tres casas de La Bañeza, “en los domicilios de personas por muchos conceptos dignas del mayor respeto y que gozan de la estimación pública”. Se habría tratado del abogado Laureano Alonso y Díez-Canseco, tesorero de la bañezana Juventud de Acción Popular (JAP) desde abril, el industrial Salvador González Alonso, titular de la fábrica de pastas para sopa La Flor Bañezana, almacenista y representante de la patronal en el Jurado Mixto de Alimentación de León, y el también industrial José Cabello Fernández, tal como cabe deducir de la jocosa noticia-inocentada publicada por El Adelanto el 30 de diciembre, según la cual “ellos, José Santos Pérez, José Marcos de Segovia, y Ángel Riesco Carbajo obsequiarían el día 28 al anterior gobernador civil Francisco Valdés Casas con un almuerzo por los ‘favores’ con los que él y los ‘soplones’ locales los habían agraciado”. El día 1 se había hecho otro muy minucioso en el santuario de la Virgen de Castrotierra, en el que, según el acta firmada por el párroco, dos policías, dos guardias civiles y dos testigos, “se inspeccionaron todos los locales y muebles y muy particularmente las bóvedas y techados”, también “sin resultado alguno para el fin que se perseguía”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Las elecciones del 19 de noviembre de 1933 en La Bañeza (I)

Publicado por Ibañeza.es el 20/11/2017 8:09 Comentarios desactivados

La situación de las fuerzas políticas había dado en España un vuelco desde las elecciones constituyentes de junio de 1931, en parte por la insatisfactoria gestión de los gobiernos de Azaña.

Se publicaba el 23 de octubre de 1933 en El Diario de León la candidatura derechista por la provincia para aquellas elecciones generales que se regirán por la nueva Ley electoral del 27 de julio de aquel año y en las que se dará la novedad trascendental de que por vez primera participan en comicios de este tipo las mujeres (antes que en Francia, Bélgica o Italia).

En La Bañeza, según El Adelanto, la Juventud de Acción Popular se proponía a finales de aquel mes de octubre iniciar la campaña electoral dando mítines y conferencias en los pueblos principales del partido, y “como estas propagandas cuestan sus buenos puñados de pesetas, se encarece a los elementos de derechas a que coadyuven en esta hermosa labor”. Se anima al triunfo, y a votar contra las izquierdas para evitar “la vuelta a los días de prisión de sacerdotes y de personas de significación católica” (alusión aquella sin duda local y muy directa, pues no estaban muy lejanas las respectivas detenciones de los dos principales soportes del semanario, Ángel Riesco Carbajo y José Marcos de Segovia) y por la candidatura agraria, cuya lista y programa presenta en las portadas, señalando a quienes se ha de votar (agrarios y personas de orden) y a quienes no: “ningún católico puede votar en conciencia a radicales”. Aunque muchos de ellos fueran conservadores ideológica y socialmente, como lo era su líder bañezano. el militar y diputado Herminio Fernández de la Poza

Elecciones del 19 de noviembre de 1933.

El 3 de noviembre, abierto el periodo electoral (el ministro de Agricultura había ordenado que no suba el precio del pan durante aquel mes de elecciones), seguidores socialistas daban mítines en Alija de los Melones y en San Adrián del Valle, y el 5 los candidatos derechistas Francisco Roa de la Vega, Antonio Álvarez Robles, Pedro Martínez Juárez y Francisca Bohigas Gavilanes celebraron actos de Acción Agraria en Villadangos del Páramo, Santa Marina del Rey, Benavides de Órbigo (donde hubo ligeros incidentes), Sueros de Cepeda, Destriana y Castrillo de la Valduerna, con gran entusiasmo en todos ellos (según El Diario de León). El exalcalde de la capital, Francisco Roa de la Vega, y la señorita Bohigas participarían por la tarde del mismo domingo día 5 en un mitin en Destriana. Ya se habían celebrado otros el domingo 29 de octubre en Astorga, Fresno de la Vega, Torneros, Valencia de Don Juan, Grajal de Campos, Hospital de Órbigo, algunas otras poblaciones de la contorna comarcana, y también en La Bañeza, socialista en este caso (por los que El Adelanto calificaría de “volatineros”), en el Teatro Seoanez, y al que se convocaba el día antes “a los labradores, pequeños propietarios y trabajadores, los que visten traje de pana y hacen producir la tierra”, a los que se invita a “no secundar a los facinerosos que con el título de agrarios pretenden sumirlos de nuevo en el abandono mientras los mequetrefes y señoritos de cabaret, que ni son agrarios ni conocen el campo, viven de las rentas que después de la recolección aquéllos llevan a sus casas”, y se les llama a votar a los socialistas, “los únicos que cederán la tierra al que la trabaje”, y “por el mejoramiento de los labradores y por una España más equitativa”.

Se publicaba en El Adelanto el día 4 la composición de las mesas electorales en los dos distritos de La Bañeza y sus respectivas secciones, de las que formaban parte, entre otros, el sacerdote José Víctor Rodríguez Blanco, Gaspar y Víctor Marqués Pérez, Sofía Alija Fernández, Ricardo Álvarez Acedo, Balbino Nistal Fernández, Hipólita Carbajal Sánchez, Melchor Lombó Pollán, Julia Cabañas Martínez, Arturo Cabo Moro, y Elisa Carnicero Fernández. Componían el censo electoral en la ciudad 2.348 electores, 1.220 hombres y 1.128 mujeres, mayores todos de 23 años.

El 6 de noviembre un empleado mercantil bañezano llamaba en una octavilla a toda la dependencia del comercio a votar por el Partido Socialista y por las listas obreras presentadas por la UGT. Cinco días más tarde se insta desde la edición del bañezano semanario El Adelanto a sacudir el yugo intolerable de la tiranía izquierdista y el látigo de la ignominiosa dictadura socialista sufrida durante dos años y medio, y al resurgimiento patrio votando integra la candidatura agraria de derechas, a lo que exhorta también a los obreros. El concejal socialista leonés Miguel Carro Llamazares acompañaría a Alfredo Nistal y a Jesús Zorrilla en el mitin que el Partido Socialista daba el siguiente día 12, domingo, en La Bañeza en el Teatro Seoanez. En Audanzas del Valle tenía lugar en la misma fecha un mitin del Partido republicano Radical.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


La sustitución de la enseñanza religiosa

Publicado por Ibañeza.es el 6/11/2017 8:11 Comentarios desactivados

Al poco del triunfo electoral del Frente Popular, el 29 de febrero de 1936 el ministro de Instrucción Pública enviaba una circular a los inspectores de Enseñanza Primaria para que informen en el plazo de 8 días de los extremos relacionados con la sustitución de la enseñanza religiosa (aparcada tras la victoria de las derechas en noviembre de 1933), entre ellos “las localidades en que por falta de recursos pueda ser peligrosa de momento tal sustitución, y medios con los que se podría contar para llegar a ella rápidamente”. Al principio de abril trabaja el ministerio sobre la construcción de nuevas escuelas a la vez que para sustituir aquella enseñanza, y comenzado mayo establece la Gaceta que los inspectores de las zonas donde haya de realizarse la sustitución hagan una visita extraordinaria, estudiando con los ayuntamientos sus posibilidades, gestionando que estos realicen aportaciones económicas para ella, y de los propietarios de los edificios que la imparten que los cedan especificando las condiciones de la cesión, “una disposición que en nada va a beneficiar a la enseñanza privada, que será costosa para el Estado y los ayuntamientos, y que privará a los niños de la enseñanza que ahora disfrutan”, dice en El Diario de León el redactor de la noticia.

El Ayuntamiento de León es a la mitad de aquel mes propicio a la sustitución de la enseñanza religiosa en la capital, aunque dada su situación económica no puede contribuir hoy a ella si precisa realizar gastos, por tener agotadas para este año todas las posibilidades económicas, y así se lo indica el alcalde al Inspector jefe de Primera Enseñanza cuando este lo visita, unos días antes de que el ministro de Instrucción Pública declare que aquella ha comenzado a ponerse en práctica, y de que la Asociación Católica de Padres de Familia de Orense recoja allí firmas contra el cierre de los colegios católicos, o un concejal socialista se oponga en Pontevedra a la clausura del colegio de monjas del Sagrado Corazón, pues no sólo enseñan (dice), sino que visten y dan de comer a muchos niños, y si se cierra habrá que crear cantinas escolares, lo que supondría un gasto para el Consistorio.

Listado de alumnos de uno de los colegios religiosos bañezanos para la Junta Local de Sustitución de la Ense-ñanza Religiosa en 1933. / Archivo de José Cabañas

El Consistorio bañezano solicita el 25 de mayo a los maestros encargados (Iraides Alonso Álvarez, Francisca Pascua Riesco, Marcelo Toral Castro, y Cecilio Sixto Toral Manjón) el número de niños que asisten a las escuelas nacionales, y a la Corporación insta al día siguiente la Inspección provincial de Primera Enseñanza le remita a la mayor brevedad los acuerdos tomados sobre enseñanza religiosa, visitando al otro al alcalde y en relación con tal asunto la Inspectora de la zona, interesándose en que conteste el regidor si en todo o en parte se podrían facilitar cuatro locales para las cuatro escuelas más que se considera necesario crear, y el material para las mismas, y proporcionar casa para sus maestros o la indemnización procedente, acordando después consultar con los de la localidad y con el Consejo local de Primera Enseñanza y tomar un plazo de 8 días para resolver, según propone en el correspondiente pleno municipal el gestor socialista Joaquín González Duviz, ante la imposibilidad, a su juicio, de contar con las casas y los locales referidos, lo que se comunica a la Inspectora.

En Astorga la Asociación de Padres de Familia está a la mitad de mayo consternada con el cierre del Colegio La Salle, cuya incautación, y la de la escuela de monjas de San Andrés, se propone en el pleno municipal del día 25 (dice El Combate), y su alcaldía comunica el 2 de junio que no podrá pagar la casa-habitación a los maestros que sustituyan a las religiosas en las escuelas del Hospicio de la ciudad recién nacionalizadas. En la siguiente fecha se clausuran ya cuatro colegios de religiosos en Orense, y en La Bañeza se acuerda contestar a la Inspectora de Primera Enseñanza de la zona, en relación con la sustitución de la enseñanza religiosa, que “en las actuales escuelas nacionales existe cabida para 70 alumnos más, y estando en vías de construir nuevos Grupos Escolares, por ahora para el resto de la matrícula este Ayuntamiento no puede hacer nada, debiendo tenerse en cuenta que en el censo del actual colegio de religiosas existe mucho párvulo y muchos alumnos ya fuera de la edad escolar”. Solo se precisa en las actuales escuelas el material necesario para los 70 nuevos alumnos, que serán de distintos grados, y ha de saberse a cuál de ellos pertenecen, había expuesto González Duviz, y proponía como nuevo local escolar el destinado a la Academia de Música.

Hasta el nuevo presupuesto se entendía que este problema (la sustitución de la enseñanza religiosa) habrá de tener difícil solución. Se propone por Joaquín Perandones Franco –gestor municipal por el partido Unión Republicana- reclamar a las monjas relación de los niños y sus edades y grados, y por el también concejal Eugenio Sierra Fernández –socialista- que vea González Duviz si pudieran incautarse los locales de que disponen las religiosas, respondiendo el alcalde que la Inspectora ya las invitó a que los cedieran en propiedad o arriendo y aquellas no accedieron. La mayoría de los 170 alumnos que cursan con las monjas son párvulos, señala Isaac Nistal Blanco –otro de los concejales socialistas, él durante todo el periodo republicano-, lo que también indica Perandones, que añade que pudieran haber dado las monjas mayor número de alumnos de los que en realidad tienen, “porque hay quien se opone a que la República realice su obra”, y plantea que se reclame del colegio la relación de escolares con detalle de sus padres, terciando González Duviz, que dice que si se obligara a todos los alumnos a que dejen el colegio de las monjas el Ayuntamiento carecería de locales y maestros.

A la postre, por estos motivos, y porque se produjo la sublevación militar del 18 de julio mientras en medio de tales disquisiciones se trataba de hallar alternativas que solucionaran la situación escolar en la ciudad, no se llegaría a sustituir en La Bañeza la enseñanza religiosa.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


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