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Cuando el maestro Palomo Linares toreó en La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 25/04/2017 21:58 Comentar

José Cruz Cabo

Cuando Palomo Linares, junto al Cordobés, le hicieron el vacío a los propietarios de las plazas de toros por no ponerse de acuerdo en los precios, estuvieron todo ese verano toreando en plazas portátiles y en las fiestas patronales de nuestra ciudad. Por eso el maestro Palomo Linares vino a torear a la plaza portatil que ese año se puso en donde hoy está la piscina de verano, entonces denominado Campo de San Manuel.

El concejal de fiestas de aquel año, sobre el 69 o el 70, era Francisco Carracedo, uno de los grandes aficionados a los toros y un concejal que siempre me atendió de maravilla.

La corrida era, como entonces se decia, a las cinco en punto de la tarde. Poco antes de las cuatro llega a mi casa uno de los policias y me dice “de parte de don Paco Carracedo, que aquí tiene los pases para la corrida y si quiere puede ir a hacerle una entrevista a Palomo Linares que está hospedado en donde Candongo”.

Acababan de salir las grabadoras y me dejaron una, me dijeron como tenía que ponerla en marcha y me dirigí al hostal de los hermanos Candongo. Enseguida me subieron a su habitación y me lo encontré echado en la cama descansando, y muy amablemente le dije quien era y lo que quería” me dijo que pusiera en marcha la grabadora y le preguntara lo que me apeteciera”.

Comenzamos la conversación y estuvo muy amable contestandome lo que le iba preguntando y al cabo de media hora., me marché deseándole buena suerte,

Llegué a casa, dejé la grabadora, y me marché con los cuatro hijos a la corrida, que por cierto fue impresionante, ya que tanto él como el torero acompañante estuvieron muy bien y el público sacó a hombros a Palomo Linares después de cortar las orejas y el rabo de sus dos toros.

La plaza se abarrotó ya que vino mucha gente de León y de otros sitios. Hice la crónica para el Diario, El Adelanto y Radio Astorga y salimos mi esposa Nieves y yo a la verbena con los amigos y la tertulia de esa noche trató sobre Palomo Linares.

Al día siguiente cogí la grabadora y cual no sería mi asombro al ver que todo el tiempo que estuve con Palomo Linares charlando sobre muchas cosas, la grabadora no había funcionado y me quedé con una cara de tonto de muchos quilates, porque la entrevista me hubiera valido unas cuantas pesetas, tanto en El Diario como en cualquier medio periodistico o radiofónico de entonces. El Adelanto y Radio Astorga no me dieron ni una peseta por la crónica de la corrida. En la colección de El Adelanto se puede ver mi crónica de aquella tarde de toros. En fin que siempre he metido la pata con los caharros modernos ya que soy muy lento para entenderlos.


Una propuesta para poder mejorar nuestra Semana Santa

Publicado por José Cruz Cabo el 24/04/2017 9:02 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Como no podía ver las procesiones de mi ciudad el jueves y viernes santos, estuve conectado a Canal Sur Televisión, viendo las procesiones que tuvieron lugar en las capitales y ciudades de Andalucía y recordando mi visita a Sevilla en la Semana Santa del año 81; la verdad es que viéndolas me convencí de que nuestra ciudad puede presumir de tener una gran Semana Santa. Los pasos que vi no tienen nada que desmerezcan a muchos de los pasos de las tres cofradías que tenemos aquí.

El Nazareno de Jesús, el de la caída de la Vera Cruz, el Cristo crucificado de Sanz Herranz, el Cristo de Palau, las virgenes de Las Angustias, la Amargura, la Esperanza o las dos soledades, así como el Cristo de la Cañica o el San Juan, son tan buenos como pueden ser los mejores de Andalucía y la copia de la Piedad puede competir con cualquier paso de cualquier ciudad de las buenas en el tema semanasantero.

Hace unos años se propuso en una reunión de la Junta Pro Fomento de la Semana Santa bañezana, que el Jueves santo se hiciera una procesión de hermandad de las tres cofradradias, ya que la Vera Cruz tiene una imagen de la Verónica y se podía hacer una procesión con las tres cofradias y dos encuentros que completaban lo que pasó en el camino del Calvario. El entonces Juez de la Cofradía de Jesús dijo “¿que pinta en el calvario la Verónica, quién es esa señora?” Tampoco la cofradía de las Angustias se interesó entonces en el tema.

Lo mismo que la cofradía de Jesús Nazareno tiene una hermandad con la de Divino Obrero de León, ahora sería el hermanamiento entre las tres cofradías bañezanas. La Vera Cruz salía con la Verónica por el parque infantil, calle Don Angel Riesco, Plaza Obispo Alcolea, Conrado Blanco y en la esquina del Comercio El Cielo, venía la cofradía de Jesus con su grandioso Nazareno y se encontraba con la Verónica, después seguian juntos la procesión hasta encontrarse con la Soledad de la Cofradía de las Angustias y celebrar el encuentro de las dos imágenes con la Soledad y entonces el pañuelo que la Verónica uso para limpiar a Jesús y que este le dejó su cara impresa, tendría un significado mayor que el encuentro actual, las tres cofradías se hermanar´an y además darían un mayor significado a la procesión del encuentro del Jueves Santo.

Hace años que quería contarlo, pero antes de dejar este mundo no quería que esta magnífica propuesta quedara sin contestar ni sin explicar, y se pudiera en el próximo año hacer realidad y mejorar aun más la magnífica Semana Santa que tenemos en nuestra ciudad, con unos pasos valiosos y de calidad imaginera contrastada. Aunque yo no lo pueda ver por mis años, me gustaría que esta procesión del encuentro y hermandad entre las tres cofradías se celebrara el día de Jueves Santo del próximo año.


La aparición de El Adelanto y sus primeros tiempos

Publicado por Ibañeza.es el 24/04/2017 8:08 Comentarios desactivados

El 29 de noviembre de 1932 comunica al gobernador civil y a la alcaldía bañezana Eugenio Llamas Ferrero, director de la oficina del Banco Central, que “bajo su dirección se publicará los sábados El Adelanto” (a finales de abril de 1933 será sustituido por Santiago Manjón Martínez), aunque el regente efectivo fuera siempre el sacerdote Ángel Riesco Carbajo, coadjutor de la parroquia de El Salvador, quien tal vez no se ocupara de los trámites de la autorización del semanario para no obstaculizarla por causa de la reciente sanción gubernativa que le había sido impuesta por desafecto al régimen republicano y poseedor de escritos conspirativos contra él, y por las mismas razones pudo no ser el presbítero y si de nuevo Eugenio Llamas quien solicitara el 15 de diciembre permiso para celebrar el día 18 en la Iglesia de Santa María una reunión a la que se llamó desde la circular repartida al vecindario y anuncio en El Adelanto y que tratará de establecer (como así se hizo) en La Bañeza una Junta parroquial para ocuparse del sostenimiento del culto y clero en la ciudad, cumpliendo lo preceptuado en la pastoral del obispo de León con ocasión del inicio del otoñal mes del Rosario de “aplacar la justicia divina atendiendo a lo uno y lo otro y a seminaristas pobres, y ayudando a la buena prensa…” (de la que la nueva publicación pasaba a formar parte).

Integraron la comisión organizadora de aquella iniciativa Joaquín Nieto, José Marcos de Segovia, Mariano de la Fuente (había sido concejal en 1928, y sería uno de los 24 derechistas bañezanos detenidos entre la noche del 20 y la media tarde del 21 de julio de 1936 por su afección al golpe militar del 18 de aquel mes, y uno de los gestores municipales impuestos por los sublevados el 4 de agosto del mismo año), y el director de El Adelanto, y la Junta que recaudará, administrará y distribuirá los ingresos procedentes de la suscripción fija y voluntaria establecida: Laureano Alonso González (médico), Manuel Ramos García (comerciante), Joaquín M. Moro García (industrial), Marcelino Martínez Simón (labrador), Valentín González Castro y Francisco López Ordás (obreros), además del párroco o sacerdote delegado y Joaquín Nieto.

Surgía El Adelanto el día 3 de diciembre (sábado), propiedad de la parroquia de Santa María (regida por don Lucas Castrillo Martínez) e impulsado por don Ángel Riesco, “su director de hecho y de derecho”, para contrarrestar la influencia del semanario izquierdista Avance (editado en La Bañeza,  “contra el caciquismo y la clerecía”, desde el 12 de marzo del mismo año 1932) y para llevar las consignas y doctrinas católicas y morales a la sociedad bañezana y de la comarca, comprometidos con el coadjutor para lanzarlo y mantenerlo una pequeña plantilla de feligreses entre los que formaron los abogados Laureano Alonso y Diez-Canseco, José Santos Fernández (notario en Santander), y José Marcos de Segovia, Eugenio Fernández, Conrado Blanco León, y Agustín Quiñones (que se encargó de los deportes), todos los cuales solían escribir con pseudónimo, incluido don Ángel (que utilizaba varios, Demófilo, Dionisio, Jesús Requejo, K-Vernícola, Clarito, entre ellos), continuando además la colaboración de algunos de aquellos en La Opinión, que siguió publicándose durante los primeros meses de 1933 y en cuya desaparición influyó tal vez el trasvase de las más caracterizadas de sus firmas a la novel cabecera.

Se tiraba el nuevo semanario en la imprenta de la Viuda de Manuel Fernández (doña Encarna), en la que el tipógrafo socialista Ramón Santos Prada era maestro de taller y junto al que había un grupo de cajistas encargados de componer los diferentes artículos, así como las editoriales y anuncios. Se distribuía a suscriptores y en el local de La Buena Prensa al inicial precio de diez céntimos, e incluía desde el 10 de diciembre en sus páginas, “como atención preferente a las clases menesterosas y porque así se lo dicta su programa social y religioso”, una sección que llama “Bolsa de Trabajo” en la que darán cabida gratuita a las demandas de empleo de los trabajadores y las ofertas de los patronos. Contiene también composiciones poéticas a veces mordaces contra los planteamientos y usos de quienes serán tomados desde el principio como enemigos declarados y blanco de sus ácidas diatribas: marxistas, masones, ateos, y laicos (“los sin Dios”, en suma). Contra el laicismo precisamente se blande en la edición del día 24 (en el poema Cantares) un argumento curioso y desde luego más convincente para el sexo masculino: ¿Tú eres varón? Pues tendrás / más pasión, más ocasión; / luego necesitarás / más dosis de Religión. A la lucha y a la defensa de los intereses político-religiosos que lo animan dedicará en este tiempo y a lo largo del restante del periodo republicano el semanario el grueso de las secciones y artículos que llenan sus páginas, algunos publicados previamente por El Diario de León, y de ellas entresacamos los  retazos que siguen.

En el mismo establecimiento bañezano (regentado por María y Aurora y sito en la calle Juan de Mansilla, frente a la iglesia de Santa María) se vendía también por entonces, entre otras publicaciones merecedoras de hallarse en uno con aquel apelativo, el hebdomadario Ideas, de Acción Obrerista, partido-sindicato católico de asalariados creado en Madrid recientemente al calor de Acción Popular y su Coalición Española de Trabajadores para frenar la pérdida de preeminencia del sindicalismo amarillista y católico en favor del de clase, que anunciaba su próxima implantación en la capital de la provincia, y que llevaba la doctrina social de la Iglesia católica a los extremos de abogar por el reparto equitativo de las plusvalías del trabajo entre el patrono y los asalariados, y a pedir el salario familiar colectivo, que no tiene nada de utópico, dicen, por cuanto ya se concede en Norteamérica, y aquí, “en una fábrica harinera de Benavente llévase ya con este salario redentor la paz, el pan y la cultura, y también la gracia de Dios, a muchas familias”.

A primeros de enero de 1933 se constituirá en Astorga una sociedad obrera de esta agrupación, “que ya actúa bajo el lema Religión, Familia, Propiedad, Enseñanza, Orden y Trabajo” (decía El Diario de León), la misma que en ofensiva político-sindical se había lanzado en numerosos pueblos del sur para contar con mano de obra barata y debilitar a los sindicatos de izquierda, ofreciendo empleo, por salarios muy inferiores a los establecidos en las bases de trabajo, a quienes abandonaban las filas de la ugetista Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT), y que pretendía hacer de los campesinos leoneses muchos pequeños propietarios mediante el patrimonio familiar y obrero que también para ellos propugnaba. Un poco antes, al inicio de diciembre de 1932 (precisamente cuando surge El Adelanto), según el censo establecido desde el gobierno civil de la provincia, se dice que son unos 300 los afiliados al sindicato UGT en las tierras bañezanas.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Una iniciativa que merece la pena

Publicado por Ibañeza.es el 22/04/2017 9:10 Comentarios desactivados

Juan José Arconada Pérez

Aunque hace ya algún tiempo que no me prodigo con ningún artículo, he visto la ocasión propicia para hacerlo, a raíz de la iniciativa de una bañezana de pro, para que los SEAT luzcan el nombre de nuestra querida ciudad. Desde aquí mi más sincero aplauso a la idea.

Estamos atravesando una período, en el que cada vez son más alarmantes las cifras de abandono de las zonas rurales y de interior. Soy de los que piensa, que esta situación puede ser cambiada, y desde luego para ello es necesaria la aportación de todos nosotros en la medida de nuestras posibilidades. Todo aquello que haga que nuestra Bañeza sea cada día más conocida a nivel nacional e internacional, redundará sin lugar a dudas, en mayores ingresos e infraestructuras para esta zona tantas veces olvidada, y por ende, en una mayor y mejor calidad de vida para sus habitantes.

Dentro del tipo de ideas que creo que pudieran favorecer la publicidad de La Bañeza, se encuentra el establecimiento de una webcam permanente en nuestra Plaza Mayor. Es una idea que ya propuse en su día, y que retomo hoy. Desconozco los trámites administrativos y autorizaciones necesarias para poder llevarla a efecto, pero creo que estaremos todos de acuerdo, en que sería maravilloso poder divisar nuestra ciudad en tiempo real desde cualquier lugar del planeta Tierra.

Si accedemos a google y realizamos una búsqueda de webcams en la Comunidad Valenciana (donde el turismo es la piedra angular de su economía), veremos como no hay pueblo donde no exista una webcam. Pero es que, si hacemos lo mismo con León vemos como existe ya una en la Catedral, en Picos de Europa. Ponferrada, Valencia de Don Juan, etc. ¿Por qué no en La Bañeza?

Imagínense, nuestros carnavales, nuestra Semana Santa, la fiesta de las motos con la Plaza inundada de vehículos de dos ruedas, Feria del Chorizo, Feria de la Alfarería,….divisado todo ello como si se estuviera in situ, a través de cualquier ordenador, desde cualquier lugar. Sería increíble la expectación y el eco que podría generar.

Elevo pues esta idea, ante la Concejalía de Turismo de nuestra Ciudad, para que en la medida de su viabilidad y valoración positiva por parte de la misma, pudiera ser llevada a efecto.


Cuando se tienen tantas chaquetas y tanta tela que cortar…

Publicado por A. Cordero el 17/04/2017 9:10 Comentarios desactivados

Hace días me dijo un personaje -del que hay mucha tela que cortar- que tenía mucha facilidad para cambiar de chaqueta y, procurando no meterme de lleno en el saber popular, he de reconocer que si, que tengo muchas chaquetas en mi armario y cada día me pongo una distinta, ya que el cambio de ropa es tan necesario como la ducha, aunque muchos no hagan demasiado uso ni de lo uno ni de lo otro. Yo, por el contrario, suelo sacar a la calle, y sobre todo a actos sociales -a los que acudo con mucha frecuencia- toda mi colección.

Quizás sean algunos de esos que solo tienen una chaqueta, un par de camisas de saldo y un jersey raído, los que deberían hacer más acto de presencia en determinados saraos, y resolver dudas que, hasta donde a mí me llega la inteligencia es su obligación, en vez de solucionar con pataletas e insultos fáciles aquello que está muy bien cómo se está haciendo, pero no va con su doctrina; aspecto éste en el que también hay mucha tela que cortar.

Y no me pienso explicar, porque a mis lectores avispados – que son la mayoría- no les hace falta y si alguno lo necesita le recomiendo que se quede en lo superficial y no le de más vueltas. Total, para hablar solo de chaquetas… es curioso, pero otra vez más tengo que sacar a relucir el dicho que mi padre me repetía a todas horas “según ven a la gente así la tratan” y no puedo evitar sentirme orgullosa y afortunada de haber tenido ese padre y de tener tantas chaquetas, claro que para esos que no distinguen la de ir a correr de la de ir a misa, poco o nada podemos hacer los entendidos en estilo y moda.

Dice el manual del prefecto caballero; un libro muy aburrido que habla de americanas, cuellos abotonados, zapatos de vestir, corbatas y todas esas prendas tan incomodas que se ponen algunos hombres, y cuyo estudio en profundidad recomiendo a estos tipos de chándal y camisetas de propaganda, que “el bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza y el elegante se viste”. Un interesante consejo de Honoré de Balzac que por supuesto yo no discutiré, pero si me tomaré la licencia de recomendar su uso, abuso y reflexión.

Y no, querido escribidor de piropos chaqueteros para mi persona, creo que no le hará falta que yo le diga cuál es el grupo en el que mejor se adapta usted y los suyos, seguro que aunque esos datos le parezcan de “pijos” verá que es todo un arte el saber combinar prendas y lucir un aspecto agradable a los ojos de quien nos mira, porque, déjeme que le diga, que no sólo hay que sentirse a gusto uno mismo, sino que hay que tratar de que quienes nos rodean, se sientan a nuestro lado o se cruzan con nosotros, también se sientan bien al compartir espacio. En mi caso, prefiero cerca una persona limpia, bien vestida y perfumada, que un marrano sin peinar, sin pasar por la ducha y con un polar (por citar la antítesis de la chaqueta…) Igual solo es cuestión de que usted y los suyos miren alrededor, piensen en el puesto que están representando y nos obsequien con una presencia digna y de buen gusto; a veces no es cuestión de innovar sino de copiar, que no es delito.


Nudismo en La Bañeza en el verano de 1935

Publicado por Ibañeza.es el 10/04/2017 8:39 Comentarios desactivados

Publicaba El Adelanto el 6 de julio de 1935 un suelto (que titula “Por decencia y moralidad”) en el que se hace eco de protestas contra la falta de moral ya proclamadas antes desde El Diario de León, manteniendo que “en medio de la libertad, o mejor dicho de la corrupción de costumbres que sale a la superficie de la vida, ha levantado ya una reprensión unánime el desnudismo que se usa en las playas, propio de una sociedad más que paganizada, y sorprendente y chocantemente se practica en La Bañeza (hasta la fecha solamente por el sexo masculino, aunque no por ello deja de ser reprobable) sin reproche de las muchas personas decentes y cultas que han debido de observarlo”, y se llama la atención de las autoridades para que conserven el buen nombre de la ciudad que se precia de ilustrada, decente y moral y eviten tal escándalo público que se viene dando en el puente de Requejo, a escasos metros de la carretera por la que transitan toda clase de personas, cuando, sobre todo en los atardeceres, jóvenes de quince, veinte o más años, “sin más traje que el recibido por la naturaleza, algunos, y otros con un escaso taparrabos, salen del agua y pasean por las orillas del río, y hasta algunos se permiten formar tertulia con otras personas en la carretera”.

Aquel mismo día, “ante las denuncias que le eran elevadas por la práctica abusiva e inmoral y ofensiva de las buenas costumbres de baños en lugares públicos”, dictaba el gobernador civil una circular que prohibía en toda la provincia leonesa “bañarse sin vestir una prenda adecuada y permanecer fuera del agua sin llevar albornoz, excepto en los solarios preparados a tal fin con separación de sexos y aislados del resto del público de las piscinas, márgenes de ríos o playas”, prohibición en mucho similar a las que sobre la misma materia y desde el mismo ámbito se darían algún tiempo después en la provincia, instalado ya el franquismo sublevado e impuestas su rancia disciplina de cuartel y su moral de convento, desterrando desde el gobierno civil y con el beneplácito del obispado escotes, maquillajes, tintes del cabello, el fumar, vestidos provocativos, escotes, transparencias y calados, piernas descubiertas o sin medias y brazos al aire en la mujer y las niñas mayores de doce años; en las parejas las posturas poco honestas, los bailes modernos, abominables y desvergonzados (incluso los “de caridad”), y el ir por lugares de poco tránsito y escasa luz; en todos las prendas de baño indecorosas, usarlas fuera del agua y vestirlas fuera de caseta cerrada, y los baños de sol sin albornoz; y los muslos desnudos en los niños, todo ello en unos tiempos que serán “de obedecer ciegamente y respetar lo mandado”.

Finalizando el mes de agosto de 1935, en pleno refuerzo ideológico de la derecha después de su triunfo sobre los revoltosos de octubre de 1934 y su mayoritaria victoria electoral de noviembre de 1933, y formando parte del mismo, “próxima la época de producir los modelos que en otoño suelen entregarse al comercio”, la Comisión Mor Playa rogaba “a los fabricantes y comerciantes de trajes de baño se enteren de las condiciones que deben reunir los tipos que esta proyectará con su propaganda y por su organización nacional, y a cuáles hará la más viva oposición por reputarlos inmorales”.

Al cabo de un año, la intromisión de la Iglesia en el control de la moral la llevaría a crear una “línea de bañadores para que la mujer española no enseñe carne en la playa”, y en julio de 1937 en ciudades como Orense se considerará incorrecto y detestable (a pesar de los calores propios de la estación) despojarse de chaquetas y exhibirse en mangas de camisa en los paseos, calles céntricas y terrazas de los cafés “sin tener en cuenta la presencia de damas y señoritas en lugares tan concurridos, costumbres perniciosas y provocaciones que habían tomado carta de naturaleza durante los últimos años de indigna democracia”, y extralimitaciones que, según el bando del alcalde, se evitarán de manera terminante y se sancionarán con el máximo rigor, como seguían pretendiendo hacer las órdenes que sobre moralidad y buenas costumbres “prohibiendo a los mayores de 14 años el uso del traje de baño y de pantalón corto por las calles de cualquier ciudad o pueblo, por carreteras y restaurantes…”, se dictaban desde Madrid a finales de junio de 1962.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


La Semana Santa bañezana ya no es la misma que conocí

Publicado por José Cruz Cabo el 9/04/2017 9:03 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

No cabe duda que nuestra Semana Santa ya no es la que yo conocí durante muchos años. Entonces no había bandas de cornetas, tampoco las cofradías usaban capuchones y las procesiones eran mucho más cortas que las de ahora, ya que se pujaba a hombros cada uno de los pasos. Mientras yo fui niño y adolescente, el Domingo de Ramos, solo se salía desde la iglesia de Santa María hasta la plaza, donde se bendecían los ramos y se hacía una pequeña procesión.

Pasados unos años, la Cofradía de Jesús compró el paso de La Borriquita y a partir de entonces se comenzó a hacer una procesión que salía de la iglesia de Jesús, en la Plaza Mayor se bendecian las palmas y los ramos y se iniciaba una procesión que entraba por la calle hoy de Conrado Blanco, daba la vuelta en la Plaza Obispo Alcolea para entrar en Padre Miguéles y a la iglesia, después se amplió hasta la calle Juan de Mansilla y a la iglesia, con bastante más rapidez que ahora dado que fue el primer paso que tuvo ruedas.El lunes el viacrucis se hacia en la iglesia de Santa María y capilla de Jesús. El martes no había procesión y el miércoles tampoco hasta que llegó la gran imagen de la Virgen de la Amargura, que inició su andadura por la calle Juan de Mansilla, la cárcel, la calle Santa Elena, el Jardín, Santa Lucía, Angustias, Primo de Rivera, General Franco y Juan de Manilla hasta su capilla.

El jueves se celebraba el encuentro de la Cofradía de la Vera Cruz, entre la Verónica y Jesús de la Caída, Jesús venía por la calle Juan de Mansilla y la Verónica lo hacia por la entonces calle de la Verdura, Se encontraban en el embaldosado de la Plaza Mayor. Se había puesto un piano debajo del templete, que tocaba Don Rogelio y cantaban un grupo de señoritas jóvenes y muchachos también jóvenes. Finalizado el encunetro las imágenes entraban en la iglesia de Santa María y al finalizar el sermón las dos imágenes iban juntas por Juan de Mansilla hasta su capilla. El año 55 se cayó la capilla y esta procesión no se volvió a producir hasta finales del siglo 20 que esta cofradía ha vuelto con fuerza y ahora son tres las procesiones que realiza. El jueves por la tarde salía el encuentro de Jesús Nazareno y la Virgen de las Angustias, que se encontraban a la altura de lo que hoy es el jardín de Odón Alonso y después las dos cofradias juntas entraban en la iglesia de Santa María y al salir cada una regresaba a su capilla.

El Viernes Santo la procesión de los Pasos de la Cofradía de Jesús, salía a las siete de la mañana y la Virgen de la Soledad iba por la calle Padre Miguélez a encontrarse con el Nazareno en la Plaza los cacharros, que entonces había todos los sábados cacharros. Mi padre Manolilllo cantaba las saetas hasta el año 45 que fue el último. Luego toda la procesión llegaba a la Plaza Mayor, paraban un buen rato para descansar mientras en la iglesia se decia el sermón. Por la tarde a las cinco, salía el Santo entierro con la urna de la cofradía de Las Angustias hasta la iglesia de Santa María, después del sermón volvian a la capilla. A las nueve de la noche salía la Soledad, que hacia el mismo recorrido de las Angustias a Santa María y vuelta finalizado el sermón.

El Domingo de Pascua, a las doce de la mañana salía la custodia con el Santísimo de Santa María, daba una vuelta por la Plaza bajo palio, con la cofradía del Sacramento y se volvia para celebrar la misa solemene y la bendición. No había música más que en el encuentro de la Vera Cruz, en el del jueves, en la procesión del entierro y algunos años en la de la madrugada de Jesús Nazareno el viernes, si conseguian convencer a la banda. El domingo la banda tocaba el himno nacional en la Plaza Mayor y si hacía bueno había un pequeño concierto en el templete a continuación de la Misa. El recogimiento y la seriedad estaban garantizadas en las procesiones.


La desconocida Escuela Agronómica de Nogales (II)

Publicado por Ibañeza.es el 27/03/2017 8:32 Comentarios desactivados

A Eugenio García, que era además comisionado del Banco Agrícola Peninsular y encargado de su agencia en La Bañeza, y un empedernido traficante de bienes de la desamortización, que compraba para revenderlos, quizá valiéndose de los fondos de dicho Banco, le disgustó que el acomodado de Boisán y el no menos opulento de Santiagomillas Francisco Alonso Cordero compraran también una importante porción de bienes pertenecientes al convento de Nogales (que el bañezano consideraba su exclusivo feudo y cuyas totales pertenencias pretendía adquirir), por lo que desde entonces emprendió ante el juzgado de la villa bañezana un rosario de pleitos y demandas contra aquellos, que llevarán a que en 1849 permuten los unos con el otro “tres huertas en San Esteban de Nogales, que compraron a la Nación, por otras fincas también compradas al Estado por don Eugenio, todas procedentes de los bienes del convento de la localidad”. Los enrevesados contratos, pleitos, convenios, ventas, hipotecas, préstamos, obligaciones y foros urdidos en los siguientes años en torno a la adquisición de aquellas propiedades desamortizadas (afectando algunos al pueblo asentamiento del monasterio y a sus vecinos y al aprovechamiento de los montes desamortizados) debieron de estar relacionados, directa o indirectamente, con la muerte de Francisco Martínez “Cuarentavacas” el 20 de noviembre de 1854 como consecuencia de las heridas que le causara 13 días antes en una pierna un casual o intencionado tiro de escopeta cuando se hallaba en el bañezano mesón del Cabildo, una taberna y casa de comidas situada al otro lado de la calle o carretera, frente a la iglesia de Santa María.

En la que entonces seguía siendo hacienda del potentado bañezano se estableció en 1852 una Escuela Agronómica fundada por ambos y bajo la dirección de José de Hidalgo Tablada, Catedrático de Agricultura, director de la Asociación General de Labradores, inventor de algunas “máquinas aratorias”, y entre otros muchos y meritorios cargos director y propietario de la revista El Agrónomo, y se hizo “para formar en ella agricultores que dirijan en su tierra las operaciones del campo con arreglo a las leyes de las ciencias”, empresa en la que sus dos socios se aventuran sin subvención alguna del Estado.

Se da en tan saludable espacio enseñanza primaria y religiosa, acompañadas por una instrucción sólida y moral y por la práctica como principal estudio, se dice en su Reglamento, que dispone los grados de primaria elemental, agricultura práctica (en la que se forman capataces o mayordomos), y agricultura teórico-práctica superior (que forja ingenieros agrícolas), aunque por el momento imparte solo las dos primeras enseñanzas. La Escuela imita las que en abundancia existen ya en países como Bélgica, Rusia y Francia, y pretende desarrollar la riqueza agrícola del país brindando sus servicios sobre todo a los hijos de los labradores de mediana fortuna, y aún a los adultos que deseen perfeccionar sus usos campesinos y a los artesanos (carreteros y herreros, por ejemplo) de los oficios cercanos y precisos al agrícola. Se prevé hacer públicos los resultados de tan ambicioso proyecto en Los Anales de la Escuela Agronómica de Nogales, que se difundirán por entregas trimestrales.

El predio en el que se asienta es el del exmonasterio de Santa María, desamortizado como coto redondo de Nogales y adquirido por Eugenio García, y que cuenta aún con buenas habitaciones, extensos graneros, excelentes cuadras, y las oficinas precisas para la explotación que se establece. En sus inmediaciones y cercados por grandes y sólidos tapiales hay un molino harinero de dos piedras, movidas por un amplio canal derivado del adyacente río Eria, y dos huertas, además de tierras de secano, monte y prados ajenos a la cerca.

Dispone el Reglamento, además de la enumeración de los abundantes y modernos medios y herramientas con los que cuentan los alumnos, una distribución minuciosamente rigurosa y metódica del tiempo que éstos habrán de dedicar a formarse según sea en el invierno o en verano, de modo que en el último, por ejemplo, “dispondrán de 8 horas de descanso, 1 de policía y para alabar a Dios, 4 de estudios teóricos, 7 de trabajos y estudios prácticos, 4 para las comidas, y tiempo para ir y volver a los trabajos y el descanso”. Recoge también las diversas condiciones de estancia y de retribución según los grados de enseñanza, y así, abonarán 4 reales diarios los educandos de la instrucción primaria, y 2, 4 ó 6 reales los del nivel siguiente, según la clase de asistencia o “si se sujetan a los trabajos prácticos excepto las horas de cátedra”, los primeros. Desde los 8 años para el primer nivel y los 14 para el segundo acceden los internos a la Escuela (en cursos que duran desde el 1 de noviembre al 30 de septiembre), y desde los 22 los que con su trabajo en ella se pagan los estudios y alimentos en una suerte de “acceso para mayores” que les permite, según sea su nivel, agregarse a uno u otro grado. Existe también un taller de construcción de máquinas agrarias para instrucción de los alumnos, y las precisas al establecimiento, en el que en un tercer nivel de formación se instruyen durante cuatro años quienes saldrán Maestros en herrería y carreteros.

Portada de la publicación y parte de la fachada del Monasterio desde el interior.

Además de unos estipendios modestos y “previstos para facilitar la instrucción agrícola a los hijos de labradores de todas las fortunas”, se beca a uno de cada veinte alumnos del primer nivel para el segundo, y se admiten como “externos y por un módico devengo a los hijos de las familias pobres de los alrededores de la Escuela en el radio de una legua”. Se reglamenta también y con detalle el régimen de vida del internado, las modalidades de enseñanza y los tipos de trabajos prácticos que conlleva, y los exámenes, el tiempo, el orden, la distribución y las materias de estudio según los años que se cursan, y se pone la Escuela Agronómica creada y los positivos frutos que de ella se esperan a disposición del Gobierno, de las Juntas de agricultura y de las sociedades económicas y los particulares, y a las Juntas de beneficencia se ofrece “para educar a los jóvenes desvalidos que les remitan, con los solos gastos que éstos originen en el establecimiento de caridad al que pertenezcan, apartados de los pupilos procedentes de casas particulares pero bajo el mismo régimen que los demás”.

Loable y meritorio empeño progresista e ilustrado el emprendido entonces por estos dos adelantados en la feraz campiña de Nogales, en el noroeste de las tierras bañezanas, del cual desconocemos el alcance, la trayectoria y la dimensión que pudo tener en los años que siguieron. Tan solo disponemos de evidencias en algunas de las numerosas obras y tratados posteriores del erudito agrónomo que la dirigía de que al menos en 1853, un año después de ser creada, aquella avanzada Granja Escuela de Nogales funcionaba y daba provechosos rendimientos, lo que ya no ocurría en 1879 cuando por las deudas contraídas por el propietario Eugenio García (al participar en la construcción del ferrocarril de Andalucía) el monasterio y las fincas sobre las que se asentó fueron embargados por Enrique Surrentinez, de Lorca (Murcia). Habitado al poco y durante algunos años por su viuda y sus dos hijas, al cabo lo vendieron al benaventano Joaquín Núñez Grais, marqués de los Salaos, que terminó vendiéndolo a su vez en 1911 a los vecinos de San Esteban de Nogales, que acabaron de expoliar el edificio extrayendo para los dinteles y fachadas de sus construcciones variados elementos de sus muros, después de la venta que aquel hace de las estatuas yacentes de Suero de Quiñones y su esposa Elvira de Zúñiga, llevadas en 1913 a la Hispanic Society de Nueva York en cuyo museo pueden aún ser contempladas.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


La diferencia de la enseñanza de antes y la de ahora

Publicado por José Cruz Cabo el 19/03/2017 9:25 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Yo recuerdo que inicié mi peregrinaje por las escuelas a los seis años, ya que antes no te admitian. Recuerdo que en la Escuela Villa me acogió un maestro llamado Avelino que me puso en la primera clase, la de los más pequeños y al dia siguiente me pasaron a la segunda porque ya sabía leer y hacer palotes, gracias a mi madre Everilda que me había enseñado. En ella estuve solo dos cursos, ya que el año 1938 se murió mi madre y al finalizar el curso de este año, me llevó mi padre para Hervás, donde estuve todo el verano. En septiembre de ese año me llevaron para Puerto de Bejar, donde mi padre había encontrado trabajo. Allí estuvimos mi hermano Manolo y yo en el curso 1938-39, y allí nos enteramos de que se había terminado la guerra.

En septiembre de ese año marché para Sevilla con mis tios y tias hermanos de mi padre, y allí se puede decir que estudie de verdad. Los Maristas tenian un sistema de aprendizaje que era de animarte a ser el mejor y a que cada día supieras más. Ya que cualquier falta de uno de los alumnos de una clase se convertia en castigo para la clase entera y si algun alumno hacia una cosa bien el beneficio era para todos sus compañeros de aula. Nunca vi ni supe que castigaran o pegaran a ninguno de los alumnos. Además yo tenía la ventaja en la escritura de que no seseaba. Las eses eran eses y las ces ces. Simplemente si no sabías una cosa y otro de más atrás la sabía te ibas para mas atrás y eso dolia mas que una bofetada.

Al terminar las vacaciones navideñas de 1940, 41. En enero de este último año volví a la Escuela Villa y allí me seguí desasnando con el maestro Don Santiago Marqués, que por cierto solo una vez nos pegó, en los dos años que estuve, con una vara y a mí me tocó la mayor parte, porque se le cayó cuando estaba pegando al que estaba antes que yo. En septiembre del 42 ingresé en el seminario del Maestro Avila de Salamanca, (Los Operarios les llamaban). Nunca en la vida me volvieron a dar las palizas que me dió el rector en este seminario y todo por culpa de que me dormia en la sala de estudios y cuando iba a clase no sabía la lección, imposible saberla sin estudiarla.

El año 43 en junio, volvía para La Bañeza y estuve el último curso en la Escuela Villa. En el año cuarenta y seis comenzaron las clases nocturnas en la entonces casa parroquial, promovidas por Don Angel Riesco, teniamos buenos profesores los tres primeros cursos, y allí gané como premio por ser el que mejor redactaba, las novelas Ejemplares de Cervantes, que me regaló el maestro Enrique Alonso Sors, abogado que se volcó en enseñarnos, juntamente con mi tio Rafael Cabo y el gran juez Alberto Gutiérrez; cuando vino don Francisco Viloria de gran memoria y humanidad el año 48, seguimos con las clases en el Hospital de la Vera Cruz y allí Don Alberto, cuando yo salía de dar clase a los que estaban comenzando a aprender a leer y escribir, me sentaba en su clase y me dictaba páginas del libro de Miranda Podadera y gracias a eso aprendí toda la ortografía.

Las clases duraron hasta el año cincuenta y cinco que a Don Alberto lo ascendieron a magistrado de la Audiencia de La Coruña y se marchó de la ciudad, a la que nunca olvidó y aquí murió en Mensajeros de la Paz y está enterrado en nuestro cementerio. Nunca en las clases nocturnas hubo que pegar a nadie, el respeto de los chicos ya jovencitos, que tenían por sus profesores y por aprender, no necesitaba de bofetadas o aguantar malos modales.

Pero entonces si un padre tenía que pegar a un hijo por cuanquier falta grave, le daba unas bofetadas o como en mi caso, me ponían boca abajo y con la zapatilla me dejaban el culo caliente, pero primero me decian por qué me pegaban, y no pasaba nada y el chico o chica aprendía a respetar a los demás, porque en la escuela nos daban hasta lecciones de urbanidad y tenías que comportarte decentemente, porque si se quejaban a los padres de cualquiera, la paliza era inevitable y la enseñanza de no volverlo hacer también. Y es que sigo pensando que una bofetada a tiempo evita muchos males.


La desconocida Escuela Agronómica de Nogales (I)

Publicado por IBAÑEZA.ES el 13/03/2017 8:19 Comentarios desactivados

El largo proceso histórico, económico y social de la desamortización, iniciado en 1798 por Godoy y cerrado a finales de 1924, ya en el Directorio Militar, por el Estatuto Municipal de Calvo Sotelo, discurrió desde la emprendida por Mendizabal en 1836, de propiedades exclusivamente eclesiásticas y no compensadas, salvo los monasterios dedicados a la enseñanza o la atención de pobres, cuyos monjes irían destinados a parroquias o capellanías con un sueldo a cargo del Estado (desposesión que provocó que la Iglesia excomulgara a quienes las expropiaron y también a sus compradores), a la que siguió en 1855 la de Madoz, aplicada ahora a posesiones del Estado, la Iglesia, el clero, órdenes militares, cofradías y obras pías de beneficencia e instrucción pública, y a los bienes propios y los comunes de los pueblos, aquellos de los que desde el siglo XVI se había ido adueñando la nobleza absentista a pesar de la voluntad de los concejos de impedirlo.

Todavía en julio de 1893 el tribunal gubernativo del ministerio de Hacienda dicta resoluciones desestimando numerosos expedientes de excepciones de ventas de terrenos comunales promovidos por alcaldes pedáneos o presidentes de Juntas Administrativas de pueblos de nuestra provincia, entre ellos el de Jiménez de Jamuz, que no evita que se desamorticen y se pongan a la venta una buena proporción de “predios de monte raso, prados de secano y sardonal, y tomillares” que hasta entonces formaban parte del común. Son muy escasas las excepciones solicitadas que se conceden. En enero de 1898 la delegación de Hacienda nombra Comisionado subalterno de ventas en La Bañeza a don Toribio González, suponemos que para gestionar en el partido transacciones como estas con las que obtener liquidez para el Estado. En nuestro pueblo, diversos avatares relacionados de diferentes modos con los pagos comunales atravesaron las siguientes décadas, de manera que cuando en el otoño de 1936 se produzca la tragedia que barrerá de su suelo a 16 de sus hijos serán aquéllos en ella un factor destacado.

En la comarca bañezana afectaron aquellas desamortizaciones, y algunas exclaustraciones que como la de 1837 las acompañaron, también a los conventos del Carmen, en La Bañeza; al dominico del Sancti Espiritus, en Palacios de la Valduerna; al premostratense de Santa María de Villoria de Órbigo, y al cisterciense Real Monasterio de Santa María de Nogales, y supusieron, como en todo el país, una importante redistribución de la riqueza agraria, más bien por la adscripción de nuevas fincas a diversos terratenientes ya existentes que las compraron (la gran nobleza y la burguesía adinerada) que por la aparición de nuevos propietarios medianos, de tal modo que en la provincia de León se favorecieron generalmente hacendados burgueses locales, de la capital o La Bañeza, y algunos adinerados madrileños. Así, el potentado de Boisán Francisco Martínez Martínez (“Cuarentavacas”) adquiere bienes que pertenecían a los conventos de Carmelitas de La Bañeza (entre ellos una heredad sita en San Cristóbal de la Polantera y Matilla del Páramo) y al de San Esteban de Nogales y otros fuera de la provincia, y el acaudalado maragato Santiago Alonso Cordero, de Santiagomillas (ya uno de los primeros y mayores capitalistas del momento, residente en Madrid después de su juventud de arriero, donde llegaría a conseguir en exclusiva el transporte de los caudales del Estado), realiza numerosas e importantes compras de tierras pertenecientes al convento de monjas de Villoria de Órbigo radicadas en los pueblos próximos y en el ámbito geográfico comprendido entre dicho pueblo, Riego de la Vega y La Bañeza.

Portada de la publicación y parte de la fachada del Monasterio desde el interior.

Algún otro madrileño “negociante de la desamortización” adquirió bienes de aquel monasterio (en su caso para cederlos al natural del lugar Miguel Fernández Gironda, de la pequeña nobleza campesina, que se hizo además con las posesiones del convento en Quintana y Congosto), al igual que hicieron otros como los leoneses Genaro Bayón Luengo, con las de Turcia, y Francisco Alonso, que  cedió a Melquiades Valbuena sus adquisiciones en Antoñanes y Grisuela, o los bañezanos Mateo García, que compró fincas monacales en Villarrín del Páramo; Ignacio Fresno, en Veguellina y Acebes del Páramo; Eugenio García y Gutiérrez, en Hospital, Puente de Órbigo y San Feliz (además de las adquiridas del monasterio de Nogales y de los dominicos de León, lo que denota su gran poder adquisitivo), y Nicolás Moro, ya en la desamortización de Mendizabal, en San Pelayo, en cantidad y calidad muy inferior a las anteriores y por importe de 300 reales que ha de pagar en veinte plazos, y algunos lugareños de los pueblos (desde la nobleza rural a sencillos renteros y campesinos acomodados) que adquieren bienes en poblaciones como San Pedro Bercianos, Villazala, Santa Marinica, Valdesandinas, Castrillo de la Valduerna, Regueras de Arriba y Azares, o Riego de la Vega.

También se desamortizaron bienes de las cofradías bañezanas de las Angustias, de Jesús Nazareno, de San Roque, y de las Ánimas, establecidas las dos primeras en sus respectivas ermitas y las últimas en las iglesias de Santa María y de El Salvador (todas solicitaban indemnización por ello al Estado entre los años 1877 y 1929), y de bienes propios municipales como el predio bañezano de las Lagunas, adquirido por el acaudalado Julián Franco.

En la última abadía, la sita en San Esteban de Nogales, después del saqueo de 1807 y poco antes de la vuelta de los monjes se había producido un incendio, intencionado a lo que parece, al que siguió en el Trienio Liberal un nuevo despojo por las turbas y la ocupación en 1823 otra vez por los frailes dispersos que reconstruyen una vez más el edificio, hasta la adquisición de los bienes monacales por el bañezano Eugenio García y Gutiérrez, procurador de los tribunales casado con Francisca de Mata (el 16º de mayor riqueza territorial entre los 50 primeros contribuyentes por la misma de la provincia en el año 1871, como su vecino Ignacio Fresno lo había sido el 10º en 1855), quien se habría valido de malas artes y de la necesidad de los labradores del pueblo tras dos años de malas cosechas para añadir a aquellos muchas tierras “por un puñado de dinero y hogazas de pan”. Anticlerical, según lo pintan en el Abadologio del monasterio, habría destruido la iglesia (“los nidos para que no volvieran los pájaros”) y saqueado las tumbas de los ilustres personajes enterrados en el convento.

En aquellos años los que más contribuían por riqueza territorial en Alija de los Melones, Villazala, Valderas, Palacios de la Valduerna, Castrocalbóbn y Destriana eran respectivamente el duque del Infantado, el marqués de Campofértil, el marqués de Astorga, el conde de Miranda y de Montijo, el duque de Escalona y el marqués de Valparaiso. En cuanto a Ignacio Fresno Pérez, pintor asesinado en París al que nombraban “Monsieur Fresno”, eran sus padres Ignacio Fresno Bartolomé y Rosa Pérez Martínez, y su hermana Victoria y el progresista Menas Alonso Franco (adalid del republicanismo bañezano, alcalde de la villa a la altura de 1888, y fallecido en 1912), con quien se desposaba, serían progenitores de Aurora y de Lucas Alonso Fresno, casado este con María Ruiz García, cuyos hijos fueron: Josefina, Manuela, Victoria, Eloisa, Eudosia, Ignacio, y María Alonso Ruiz, familia represaliada por el franquismo con multas, cárceles, y el asesinato de la última, además de los cinco años que Ignacio hubo de esconderse como “topo” en la casona familiar de la calle Astorga.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Preciosa exposición de pintura que hace a la mujer protagonista

Publicado por Ibañeza.es el 12/03/2017 8:42 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

En la Sala Azul, pegando al Cafeé Royal, tiene abierta una preciosa exposición de pintura el artista leonés Ramón Villa, titulada “Ellas… Siempre en mi memoria” y dedicada a la mujer en su fiesta.

La pintura de Ramón es de un cromatismo rabioso, lo mismo sus cuadros tienen una luminosidad impresionante, como en otros es la oscuridad la que ocupa la pintura, precisamente por ello sus trabajos no pasan desapercibidos y la contemplación de los mismos hay que hacerla pausada y fijándose en todos los detalles de cada uno de sus cuadros.

Es una pintura no convencional, sino que expresa el ánimo del pintor en cada uno de los cuadros, su forma de realizarlos, de acabarlos, de sentirlos dentro, es lo que hace de esta exposición un valor documental y sobre todo una forma de pintura original y bella, que te deja pensativo y asombrado de su forma de pintar, de su manera de ver la realidad de las cosas, de su impronta para analizar lo que quiere expresar y su forma de hacerlo.

La verdad es que se nota que domina perfectamente su trabajo, y solo refleja lo que siente en su interior, buscando la forma más idónea de expresarlo. Gracias, Ramón, por hacernos partícipes de tus ilusiones y de tu trabajo pictórico. Se puede admirar todos los días laborables de 6,30 de la tarde hasta las 9,30 de la noche y su cierre será al final del viernes día 17 del actual.


Carta a una de las más grandes carnavaleras como fue Celia Amigo

Publicado por José Cruz Cabo el 7/03/2017 8:10 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Querida amiga Celia Amigo Fernández: al final te marchaste tranquila y con la vida cumplida con creces, porque para ti no fue en muchos momentos una vida ni fácil ni alegre, aunque cuando llegaban los carnavales –con prohibición o sin ella– te lanzabas a la calle sin miedo a las multas. Ahora te has ido a encontrar con tus amigas Lucila, La Curina, Brene y otras tantas como tú, que érais carnavaleras que arrastrabais con vosotras la alegría y la gracia de vivir.

Pero yo tengo muchos más recuerdos tuyos, comenzando en mi niñez. En el año 1935, mi padre Manolillo, tuvo que subirse al balcón de la zapatería de tu amado Agapito Toral, que te dejó demasiado pronto, para cantar una saetas para que las pudieran oír las Carmelitas, quienes entonces no podían salir del colegio en la procesión de los pasos de la madrugada de la cofradía de Jesús; y mi padre y tu Agapito eran amigos y aquellas saetas salieron bordadas gracias al balcón del comercio de tu marido.

Siempre nos tratamos y cuando el Grupo de Los Tranquilos quisieron honrar a los carnavaleros de pro fueron a mi casa a preguntarme a quien se le podía homenajear, y yo di los de las tres amigas tuyas y el tuyo, y cuando os ofrecieron el homenaje a las cuatro, en el Restaurante Madrid, tú me tomaste más cariño porque me había acordado de ti para que te homenajearan.

Luego cuando nos veíamos en la calle y después cuando comenzaste a andar mal, que sólo salías hasta el banco municipal que estaba cerca de tu puerta, muchas veces me paraba a charlar contigo y el beso de despedida era para mí un maravilloso dulce.

Fuiste una mjer trabajadora, sencilla, humilde, pero con coraje, madre de tus hijos, cuando tu Agapito te dejó y cuando tu hija quedó viuda como tú, demasiado pronto, de una conversación agradabilísima cuando recordábamos las anécdotas del carnaval.

Estoy seguro de que con tu gran currículo humano, de amabilidad, simpatía, bondad y ayuda a los demás, además de hacernos reír tantos años con tu salero y tus disfraces, te habrán proporcionado un lugar de privilegio en el más allá, pues tuviste una vida cumplida y llena.

Desde donde ahora te encuentres recibe el abrazo más cariñoso de este amigo que no te olvidará y que posiblemente no tarde mucho en ir a verte, mientras a tus hijos, Celina, José y Claudio, así como al resto de familiares, mi más hondo pesar. Gracias Celia por toda la amistad que me diste.


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