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El general López de Ochoa elogiaba el día 29 en su alocución en Astorga el alto espíritu demostrado por las tropas en los días de maniobras, resaltando “la inutilidad de las propagandas subversivas que solapadamente se intentaron hacer cerca de ellas”. El mismo general trasladaría después a Destriana “la satisfacción y el reconocimiento personal de las unidades que permanecieron en ese municipio”, y su gratitud a La Bañeza y al pueblo bañezano por su colaboración de aquellas fechas y por la buena acogida que se dispensó a los allí acantonados, a la que se responderá desde la novel alcaldía el 18 de octubre (calmadas ya las alteraciones del orden público que la revuelta socialista también por aquí había traído) indicándole que “el comportamiento de este vecindario no merece tan alto reconocimiento, pues no hizo más que cumplir con un deber de ciudadanía”.

El 30 de septiembre continuaban en Hinojo los aparatos de aviación que han venido a tomar parte en las maniobras militares, y se cuentan por millares las personas de La Bañeza y de los pueblos comarcanos que van a aquel lugar todos los días para verlos volar (informaba El Adelanto), y el 2 de octubre en Astorga sigue realizándose el embarque de las tropas, que prosiguen pasando por León de regreso a sus destinos, finalizadas ya las maniobras con toda normalidad. También para Madrid ha regresado el general López de Ochoa, acompañado del general de brigada Toribio Martínez Cabrera, el verdadero organizador desde su reciente puesto de director de la Escuela Superior de Guerra de aquellas maniobras militares (que serían la antesala de lo que hoy es el campo de tiro militar de El Teleno) precisamente en su cuna maragata, decisión que con la de llevar la carretera hasta su pueblo merecerá el agasajo de los prohombres del país y que lo reconozcan y lo nombren, pasados tantos años, Hijo Predilecto de la Región de Maragatería. Fueron las de 1934 las más grandes previas a la guerra civil, después de las del Pisuerga de octubre de 1932 (“que habían servido para comprobar la maniobrabilidad del Ejército en terreno llano y fangoso por la lluvia, mientras estas la evaluarían en un territorio escarpado, inhóspito, con escasas vías de comunicación y recursos, y rudimentarios modos de vida”, se indicaba en las Instrucciones que las preparan y desarrollan”) y las del Segre de 1933, y anteriores a las de Llano Amarillo, en Marruecos, de julio de 1936.

La normalidad referida había estado salpicada por algunos incidentes, como el sucedido el 1 de octubre cuando en el nacimiento de la carretera de Santa Colomba de Somoza una motocicleta perteneciente al 5º Grupo de Intendencia ocupada por un cabo y un teniente coronel de Estado Mayor de la Jefatura del Servicio de Arbitraje de las maniobras militares atropelló a un carro de bueyes, con el resultado de sufrir heridas los militares y el destrozo de los dos vehículos, o el que se dio al día siguiente en Foncebadón al arder diez pajares repletos de hierba y paja, “se cree que por la colilla arrojada por algún soldado de los que están de maniobras”.

También en La Bañeza llegaba en la misma fecha al juzgado de Instrucción la notificación sobre los hechos ocurridos entre un suboficial y el sereno Eugenio Blanco García, altercado en el que participarían además Arturo Agustín (Álvarez) del Álamo, casado, factor de la estación de La Bañeza, y Baldomero Lodeiro Sánchez, soldado de Ingenieros, dedicándose a cantar por la ciudad el 2 de octubre, después de finalizar las maniobras militares, por lo que los llamó al orden el sereno, al que lejos de obedecer maltrataron de palabra y de obra hasta el punto de verse este obligado a hacer uso de su arma disparando un tiro contra ellos (según la vista que contra ambos y por atentado a la autoridad se celebra ante el Tribunal de Urgencia de la Audiencia Provincial el 11 de noviembre de 1935, que los condena al pago de 15 pesetas de multa, habiéndose decretado por el juez de Instrucción la prisión incondicional de los dos el 13 de junio y el traslado del primero a la cárcel de León el 1 de octubre), y desde su alcaldía se enviaba el día 13 de octubre de 1934 a la Comisión de Indemnizaciones de Madrid y a la de Valladolid la relación de los daños causados por las tropas y ganados. Además, las estaciones de los Ferrocarriles del Norte y del Oeste se congestionaron por las maniobras militares, y la Federación Católica Agraria no podía servir en los primeros días de octubre abonos a sus sindicatos asociados y a los labradores que preparaban entonces las labores de la sementera.

Entre tal cantidad de tropas y pertrechos bélicos acumulados en aquel escenario alguno debió de perderse o despistarse, al menos así ocurriría en La Bañeza, pues del Parque de Intendencia de Valladolid solicitan a su alcaldía el 19 de octubre se les indique quién hizo entrega de 18 bultos que contenían 42 equipos de tiendas individuales de montaña, e insistían aún en ello el 20 de noviembre, aunque más azarosa y agitada habría de ser la trayectoria aquí del carro-cuba enviado el 19 de septiembre (uno de los flamantes auto-aljibes utilizados para el abastecimiento de aguas, un servicio que por primera vez se ensayaba, hermanado acaso con el vetusto y sufrido que apodaban “Nicolasa” de los detritus bañezanos) a juzgar por las requisitorias que a su cuenta al regidor se hacen: de Valladolid, de Intendencia, solicitan ya el 8 de octubre que se devuelva un carro-cuba que se halla en esta plaza; por su paradero se interesan el 23 desde la comandancia militar de Astorga (a cuyo jefe se comunica “hallarse en esta estación férrea”), insistiendo el 13 de noviembre, para terminar requiriendo el 6 de diciembre desde la Jefatura de Transportes Militares “que se envíe el carro-cuba y se indique el número de atalajes y cajas en la documentación”, lo que se haría al poco, remitiéndolo por fin (se dirá) a la sede en Burgos de aquella Jefatura, aunque no debió de ser así, pues todavía a la mitad de enero de 1935 de la Inspección General del Ejército pedirán datos sobre el famoso carro-cuba enviado desde Zaragoza, y se contestará por entonces al Jefe del Batallón de Caballería nº 7 de Salamanca que el tal aljibe móvil por el que se interesa “se halla en la estación de esta ciudad”, y al coronel Jefe de Estado Mayor de Madrid que el día 15 ha sido facturado (definitivamente, y con su equipamiento) al 7º de Zapadores, poniendo fin (suponemos) a sus enrevesadas peripecias.

En las inmediaciones de Astorga desarrollarían también en el otoño de 1935 las fuerzas de la Octava División su plan de maniobras y las Escuelas prácticas militares, y allí se volverán a concentrar entonces 4.000 hombres de 4 batallones de Infantería procedentes de los regimientos que guarnecen las plazas militares de La Coruña, Lugo, Ferrol y León, además de dos baterías de Artillería y una compañía de Intendencia, en unas operaciones desplegadas en los mismos emplazamientos que las del pasado año y que durarán del 14 al 30 de septiembre, dirigidas por el general que las comanda y bajo la inspección del general Manuel Goded, jefe de la 3ª Inspección del Ejército, que revistaría, acompañado del coronel del Regimiento Burgos 36, el Cuartel de Santocildes cumplimentado por el general Toribio Martínez Cabrera. El cuartel general de las maniobras militares, al mando del general Fernando Martínez Monje, se establecerá esta vez en el Hotel Moderno, y todas las tropas participantes en ellas se desplazan en tren, excepto el batallón de guarnición en León, que lo hará por carretera, dejando allí solamente las fuerzas indispensables para el servicio de la plaza.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Antiguo plano de maniobras en los Montes de León.


Dicen que cada vez nos cuidamos más, y quién soy yo para decir lo contrario. Quizás algunos reportajes en blogs y revistas sobre vida sana y hábitos saludables pasan por alto ciertas cosas o han sucumbido al soborno de las grandes multinacionales, o quizás sea el propio consumidor que haciendo excesivo caso de la publicidad y sin pensar que ésta tiene otra funcionalidad, en ocasiones le lleva a creerse al pie de la letra todo lo que dice la tele, pero el caso es que cada vez hay que estar más atentos a lo que comemos, porque los ingredientes extraños se cuelan con mucha facilidad en nuestras mesas.

Con tanta hartura de programas en los que chefs y aprendices de chef denominados innovadores y a los que ya no les sirve presentar en el plato una comida normal, nos bombardean con productos químicos que -según ellos- garantizan una textura, un color, o una apariencia muchas veces innecesaria y siempre antinatural, desde el otro lado de la pantalla animan al ama de casa de toda la vida a experimentar nuevas técnicas que no pueden competir ni de lejos con una paella, un plato de pasta, un estofado o unas Alubias de La Bañeza, por poner algunos ejemplos.

Tanto es así, que las amas de casa tradicionales se acaban sintiendo desplazadas cuando llega –vamos a suponer– la sobrina entendida y moderna con la brillante idea de hacer al cocido de garbanzos de toda la vida una deconstrucción, una esferificación, una liofilización, una cocción con nitrógeno líquido o cualquier otra técnica llegada del programa de la tele; un lugar donde la superficie de trabajo más parece la mesa del laboratorio de un científico sacado de un capítulo de Los Simpson que una cocina, y donde los recipientes con polvos sospechosos ocupan el lugar de las especias y los ingredientes de toda la vida.

Quizás en estas cosas se me nota mucho mi procedencia rural, pero yo no me como una tortilla comprada ni aunque me aten de pies y manos y me la metan en la boca… es más, desde que al Ministerio de Sanidad le vale todo, yo puedo dedicar un cuarto de hora en el supermercado a mirar los ingredientes de todas las marcas de un único producto y acabar dejándolo de nuevo en la estantería si el fabricante no logra convencerme.

Hace ya bastantes años y gracias al último supermercado que aterrizó en La Bañeza y a sabiendas de dónde envasa muchos de sus productos de marca blanca, no meto nada en el carro sin haber hecho antes un análisis exhaustivo de todo aquello que no tiene que llevar. Por ejemplo: antioxidantes, humectantes, conservantes, colorantes, potenciadores del sabor y un sinfín de pócimas o “venenos lentos” que tras un código que intentan disfrazar con un inocente  E- se esconden ingredientes nada recomendables para el consumo humano; algunos de ellos prohibidos por las autoridades sanitarias de otros países de la UE.

Dice Arguiñano (y era el único cocinero televisivo del que me fiaba hasta que empezó a publicitar caldos concentrados), que “somos lo que comemos”, por eso en mi casa no comemos cualquier cosa. Es así que cuando vi que una conocida marca de magdalenas en cuyo envase figura en letras grandes la palabra ‘natural’, mientras exhibía entre sus ingredientes glicerina (yo pensé que se utilizaba para hacer jabones y perfumes…) empecé a comprar las magdalenas a Tomás Guerrero siempre que la pereza o la falta de tiempo me impide coger harina, huevos, azúcar, zumo de naranja o de limón, levadura y unos cuantos papeles y hacerlas en casa. Con el resto de alimentos, igual.


El primer concierto en el que participé con la Banda Municipal

Publicado por José Cruz Cabo el 20/02/2017 8:23 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Corría el año 1950 y yo era trombón educando en la Banda Municipal. Los ensayos se hacían en donde hoy está el Hogar del Jubilado. El director era don Eloy y para nuestro asombró le llamaron del Ayuntamiento –entonces el alcalde era Inocencio Santos–, porque habían pedido desde el Obispado de Astorga que la banda de La Bañeza diera un concierto en el Seminario de allí, para la curia y los muchos seminaristas que entonces llenaban el Seminario Mayor, unos cuantos procedentes de La Bañeza.

Don Eloy escogió un repertorio de dos pasadobles y tres zarzuelas, que estuvimos ensayando con gran entusiasmo y llegado el dia, un autocar de Ramos nos llevó al Seminario de Astorga, donde nos recibieron con gran entusiasmo.

El concierto se desarrolló en medio del fervor y alegría de sacerdotes y seminaristas, y todo resultó perfecto. Lo que yo más recuerdo de aquella jornada, fue la cena que nos ofrecieron las Monjitas que llevaban la cocina, ya que hasta ese día nunca había asistido a una cena tan bien hecha, con toda la urbanidad de las grandes cenas, cosa a la que seguramente ninguno estábamos acostumbrados. Yo desde luego nunca había comido esos manjares que nos pusieron y para mí y para otros chavales más de nuestra banda, fue un descubrimiento culinario que no habíamos tenido nunca.

Fue el primer y único concierto que se dió fuera de la ciudad, en aquellos años, y en un lugar tan emblemático como el seminario astorgano. Pero mis recuerdos se centran en la cena degustada, ya que nunca había comido cosas tan ricas y tan bien hechas y que además tardé en volverlas a comer.

Es verdad que algunos años las cofradías o el ayuntamiento nos daban limonada y al mendras al finalizar las procesiones del viernes santo, ya que todos los años había una discusión con la Cofradía de Jesús, porque la banda no quería tocar en la procesión de los pasos, dado que no era oficial, y más de un año nos obligó el ayuntamiento a tocar en ella y en compensación nos enviaban a la academia limonada y almendras.

También recuerdo el primer uniforme que se mandó hacer que era de color gris y el día que salimos con él, las gentes nos tomaban por barrenderos y no llegamos a terminar el desfile, ya que los músicos mayores se negaron a seguirlo y el estreno terminó con los trajes en la academia y nunca más nos volvieron hacer otros durante aquellos años, que fueron unos cuantos.

Son recuerdos de una época de mi vida que ahora se me vienen a la memoria, quizá porque voy siendo viejo y los viejos recordamos mas las cosas de la juventud.


Maniobras militares de los Montes de León en septiembre de 1934 (II)

Publicado por Ibañeza.es el 13/02/2017 8:42 Comentarios desactivados

Aquellas unidades saldrían para Astorga y otros pueblos próximos a Foncebadón, y se esperaban para el día 22 los escuadrones Pesado (con sus mandos, 75 individuos de tropa y 20 carruajes) y Ligero (mandos, 80 soldados, 24 carruajes y 95 cabezas de ganado), el de Artillería, y la Sección Veterinaria (mandos, 15 de tropa, 3 carruajes y 17 animales). Aquel mismo día pernoctará en la ciudad para trasladarse después a Destriana (cuya Corporación acordaba en pleno municipal en esta fecha “prestarle por parte de todo el vecindario la mayor facilidad y comodidad posible para el desempeño del cometido que les está encomendado”) el Regimiento de Infantería n º 21 de Cáceres (con sus 41 jefes y oficiales y 1.138 soldados), y el día 23 el Grupo de Artillería Pesada (10 jefes y oficiales y 211 de tropa). En la tarde del 24 llegará el Taller Móvil de Artillería, y el 25 su Plana Mayor. Todo aquel movimiento de tropas y materiales, aunque La Bañeza está situada en un extremo, destinado al campo de las maniobras, cuya línea de fuego quedaba constituida entre esta ciudad y las de Astorga y Ponferrada (decía El Adelanto).

En las “maniobras militares en los montes de León” (a las que asiste una misión militar portuguesa) toma parte muy activa la aviación. El Grupo 21 del aeródromo de la Virgen del Camino ha establecido su base en Hinojo, a tres kilómetros de La Bañeza, y para este punto salían ya el sábado, día 23, los 20 vehículos del escalón precursor rodado, y el domingo tres aparatos de la Plana Mayor con el jefe de Grupo, el comandante Ricardo de la Puente Baamonde, 9 Breguets de reconocimiento y bombardeo, y una escuadrilla de caza (dos según otra nota del mismo día de El Diario de León) formada por 7 aviones Nieuport llegados de la base de Tablada (Sevilla), seguidos del escalón de retaguardia. La aviación del ejército enemigo, o bando rojo, tiene su base en Sarria (Lugo), y la componen una patrulla de 4 aparatos de bombardeo del aeródromo de Logroño, y una escuadrilla de caza de 11 aviones de la base del Prat (Barcelona). A media tarde del día 25 se estrellaba en Sarria un avión Nieupórt de los de la escuadrilla de caza del Prat, muriendo el oficial piloto teniente Eduardo Dalias Chartres, que había estado destinado en la Virgen del Camino en 1930. El comandante del aeródromo leonés, primo carnal de Francisco Franco, sería al poco procesado y suspendido del Ejército por su apoyo a la revolución de Asturias (se mantuvo leal cuando la sublevación militar de julio de 1936, al mando de las Fuerzas Aéreas en Marruecos, y fue fusilado el 4 de agosto sin clemencia alguna por parte de su directo familiar). En cuanto a la “coloración” de los contrarios, creemos que el redactor se equivocaba, pues según el planteamiento, o Tema, de las maniobras en sus Instrucciones y Memoria, el simulado ejército enemigo, e invasor desde Galicia, sería el bando azul, y el propio el bando rojo, al que pertenece el Segundo Cuerpo de Ejército, el ejecutante de las maniobras. Así lo noticia también ABC el 15-09-1934.

Aquel mismo día 25 de septiembre terminaba la concentración de tropas en Astorga, que presenta un aspecto singular, especialmente en las horas de la comida, en que se reúne el cuartel general en la población (después, en enero de 1936, en un epigrama crítico con el general Martínez Cabrera, dirán desde El Combate que “entonces hizo el caldo algún fondista”); el resto del tiempo las fuerzas salen por los pueblos próximos. Muy impactante hubo de resultar tal acumulación de personas (23.000, según La Vanguardia del día 28) y de impedimenta militar (6.750 caballos y mulos, 496 vehículos, 91 motocicletas, 598 carros y 88 camiones-aljibes y carros-cuba) en el paisanaje y el paisaje, tanto rural como urbano, de una tierra sembrada de pequeñas poblaciones y en la que sus mayores núcleos, Astorga, con poco más de 8.000 habitantes, y La Bañeza, con algo menos de 4.300, eran habitados por algo más de la tercera parte, el uno, y el otro por no mucho más del triple de los contingentes que entonces los visitan, o el incremento en un lugar como Destriana de los casi 1.200 efectivos del Regimiento que acoge, tantos como entonces eran los vecinos del lugar.

El ministro de la Guerra (Diego Hidalgo Durán) presenciaría la última parte de las maniobras, del 28 al 30, y para visitarlas también saldrá el día 28 de Madrid el presidente de la República. El primero llegaba a León el 27 por la noche, con la previsión (cumplida) de asistir a las maniobras y volver a pernoctar en el Hotel Oliden. La del viaje del segundo era llegar a León el 28 (acompañado del jefe del gobierno, Ricardo Samper), deteniéndose apenas en la ciudad, almorzando seguramente en el campo (se informaba el día antes), para regresar de Astorga al anochecer, haciendo la cena y el almuerzo en el Oliden en la intimidad con los altos jefes y las personas del séquito presidencial. Los planes del alto mandatario cambiaron a última hora, y don Niceto Alcalá-Zamora iría solo y directamente a Astorga (haciendo una breve parada en La Bañeza y recibiendo Imperiales como obsequio), donde los jefes y oficiales le ofrecerán una recepción y banquete en el Casino, sin pasar por León hasta el 28 por la noche, hospedándose en el Hotel Oliden y saliendo para Salamanca el sábado 29 por la mañana para asistir allí al homenaje tributado a don Miguel de Unamuno.

El viernes día 28, sobre las 13 horas, pasaba en automóvil acompañado por otras personas de su comitiva el presidente de la República. Una nutrida representación de la Corporación bañezana y autoridades se destacó (en dos coches de punto –tres, según otra fuente-) al límite de la provincia en la carretera Madrid-Coruña, cerca de Pobladura del Valle, donde con otras comisiones oficiales provinciales cumplimentó al Primer Magistrado de la Nación. El alcalde accidental de La Bañeza, Ángel González González (el titular, Juan Espeso González, disfrutaba desde mediados del mes de un permiso), obtuvo don Niceto el favor de que se detendría en la ciudad, lo que cumplió, peandose en la Plaza Mayor, donde numeroso público lo recibió con efusión y respeto (y con la Banda de Música y aplausos), parando unos breves momentos y continuando después viaje a Astorga acompañado de las delegaciones oficiales referidas para asistir al colofón de las Maniobras Militares de los Montes de León que se venían desarrollando desde días antes. “Algún joven bañezano distinguido lo saludó a su paso con el brazo en alto y el puño cerrado”, diría El Adelanto. Corta fue la parada del presidente en La Bañeza, pero aún así hubo ocasión y tiempo de que dos jóvenes, Conrado Blanco González (hijo de Conrado Blanco León) y Julio Fernández Casado (vástago de Herminio Fernández de la Poza), le agasajaran, a él y a sus acompañantes, con unas cajas de los afamados productos de confitería bañezanos.

En el Consistorio de la ciudad episcopal se ofreció el mismo viernes al presidente de la República un vino de honor después de ser aclamado en la Plaza Mayor al medio día (aludiría el alcalde, Miguel Carro Verdejo, en su discurso “a la solidaridad que une al Ejército con el pueblo y a la conciencia nacional que repudia la guerra porque es la negación del espíritu humano”), al tiempo que los jefes (el general Franco entre ellos, invitado a las maniobras por el titular de la cartera militar como su asesor personal) y oficiales obsequiaban con un ágape en el Hotel Moderno a los informadores de Madrid, León y Astorga y a los delegados y observadores militares venidos de Portugal, México, Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos, y se brindaba el sábado un banquete al ministro de la Guerra. Se le honró también con una función de gala en el Teatro y se organizaron variados e interesantes festejos populares. Estaba previsto que el mismo sábado el ministro revistara a la Octava División en Foncebadon, y el domingo a la Séptima en la explanada de El Ganso, cerca de San Esteban de Somoza, lo que hubo de ser suspendido por la lluvia, sin que tampoco pudiera ser recogido por los cameramans de la casa Fox, que se hallan en Astorga con el objeto de impresionar una película sobre las maniobras.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Antiguo plano de maniobras en los Montes de León.


Mi participación en el III Congreso de cofradías

Publicado por A. Cordero el 3/02/2017 8:17 Comentarios desactivados

El pasado domingo tuve ocasión de compartir una experiencia nueva, gracias a que la Junta Profomento de la Semana Santa de La Bañeza confió en mí para ejercer las labores de presentación de un evento que también para ellos suponía un reto; el de superar con nota una jornada dedicada a compartir todas las inquietudes y cuestiones -en ocasiones- menos gratas y que se encuentran de puertas adentro de cualquier hermandad o asociación. Y lo consiguieron. La Bañeza volvió a demostrar una vez más su hospitalidad, sus dotes organizativas y su poder de convocatoria, juntando a una treintena de cofradías de toda la provincia y la presencia del Sr. Obispo para clausurar con una Eucaristía una jornada en la que los asistentes tuvimos ocasión de disfrutar y aprender.

Me siento afortunada por presenciar en primera fila el recorrido por pueblos y ciudades de toda España, de la mano del Cronista Oficial de Orihuela, Antonio Luis Galiano, que desgranó con todo detalle muchas curiosidades que acompañan a algunas imágenes, cofradías o procesiones de toda la geografía nacional y que resultaban desconocidas para mí. Muchas por no haber tenido ocasión de viajar a esos lugares y otras porque nos acercó pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos; tal vez por no prestar la atención que se merecen las tallas, o por desconocimiento del significado de la simbología que el autor de los pasos escondió entre lo más vistoso, lo visible para quienes no nos detenemos a estudiar los detalles, como este experto alicantino que nos regaló su conocimiento y las conclusiones de sus viajes por la iconografía de la pasión.

Pero no menos interesante fue la segunda parte, a pesar de que por el título hacía pensar en densos temas legales, esos que son menos atractivos pero que hay que tener presentes para cumplir con las exigencias fiscales vigentes. Sin embargo, fueron los puntos sobre la gestión humana de las Entidades lo que más espacio ocupó en la mesa-coloquio, donde pude atesorar conocimientos y unos cuantos titulares para escribir de cada uno de ellos una columna de opinión, pero he preferido hacer solo una a modo de resumen y de forma más genérica y resaltar únicamente la riqueza que adquirí con mi presencia en el III Congreso-Simposium de Cofradías de Semana Santa de León.

Aspectos distintos al ser cofradías diferentes, pero idénticos, porque los patrones de comportamiento se repiten en todas ellas, así fueron los temas tratados en los distintos apartados que Marcelino García Seijas puso sobre la mesa para ser debatidos. Las bandas, los braceros, los ex, los radicales libres… Una extensa biografía  que se ajusta a las identidades de todos los miembros de una cofradía y que ilustraron -sin nombre ni rostro- a los que alguna vez han ido por libre sin pensar que “la entrada en una Cofradía es libre, pero una vez dentro ya comienza a haber obligaciones”, conclusión a la que llegaron en algún momento todos los componentes de la mesa y que no siempre se comparte.

Así, bajo la agente mirada de Nuestro Padre Jesús Nazareno, inmortalizado en la fotografía de Xenia, que ilustra el cartel de este año, me di cuenta de lo afortunada que soy al haber  sido elegida para poder participar en esta enriquecedora jornada dedicada a la Semana Santa y de la suerte que tenemos los que pertenecemos a una cofradía, aunque nuestra labor no sea la de tocar un instrumento o pujar un paso; imagino que eso es un orgullo añadido. Es por eso que he querido que estas humildes palabras sirvan para agradecer a la Junta Profomento el que hayan contado con mi presencia para un acto de esta categoría. Por la jornada del domingo y por vuestra confianza, Gracias.


Maniobras militares de los Montes de León en septiembre de 1934 (I)

Publicado por Ibañeza.es el 30/01/2017 8:03 Comentarios desactivados

El 19 de mayo de 1934 se recogía ya en la prensa que en septiembre se realizarán unas importantes maniobras militares conjuntas del Ejército y la Marina, en las que tomarán parte cerca de 30.000 hombres. Sobrepasada la mitad de junio, ante el anuncio de las maniobras que se preparan para el otoño (ya solo del Ejército) se presentaban dos tendencias, partidaria una de que se celebren en Astorga, y en León, en Ferral del Bernesga, la otra. Las comisiones de Estado Mayor han dictaminado que la primera opción es mucho mejor que la segunda, pero desde El Diario de León estimaban lo contrario por varias razones, entre ellas que la zona de Astorga tiene pueblos dentro del área de fuego; está cruzada por la carretera Madrid-Coruña y por la vía férrea, además de por numerosos caminos, y tiene escasez de agua (es sabido que para abastecer el cuartel de Santocildes es preciso cortar algunas horas el agua a la ciudad).

Tal vez porque (como sostienen algunos autores) desde el Gobierno se preveía cada vez con mayores probabilidades de certeza el estallido de un movimiento revolucionario en Asturias, se decantaba el ministerio de la Guerra ya en julio por los terrenos astorganos y de los Montes de León para realizar las maniobras, más similares a los asturianos en relieve y condiciones (contempladas, según aquellos, como medida preventiva y con la finalidad política -además de la estrictamente militar- de contrarrestar la sombra de la insurrección armada de la izquierda), y se pedían así de la 3ª Inspección General del Ejército a final de aquel mes a la alcaldía bañezana “detalles sobre la vida y medios que puedan proporcionarse a las tropas en la zona de operaciones”, un país en el que, en todo caso y según el apartado que en las Instrucciones para la preparación y desarrollo de las Maniobras Militares en los Montes de León la Dirección de Estado Mayor dedica a la psicología, “sus habitantes son virtuosos en todos los órdenes, acogedores, trabajadores, y en modo alguno toleran la exagerada licencia entre los sexos, … son veraces, honorables, no transigen con la mentira ni con la adulación, ni toleran tratamientos autoritarios”.

Se anunciaban oficialmente al comenzar agosto aquellas maniobras (una circular del BOP se referirá a ellas el 31 de aquel mes), con duración desde el 22 de septiembre al 2 de octubre, bajo la dirección del Inspector del Ejército, general Eduardo López de Ochoa, y participando más de 20.000 hombres de las divisiones Séptima y Octava, mandadas por los generales Nicolás Molero Lobo en Valladolid y Pedro la Cerda y López-Mollinedo en La Coruña. Siete de las jornadas se dedicarán a la concentración y dislocación de las distintas unidades, y las cinco restantes al desarrollo de los temas y los supuestos tácticos.

“Durante todo el mes de agosto, marchas e instrucción preparatorias, sin descansar noche y día. Instrucción hasta el día 20 de septiembre. El 22 salimos para Astorga; después a pie, hacia las montañas, muertos de sed y de cansancio de tanto caminar, cargados como mulos. Llevábamos de equipo, en el morral de espaldas: la tienda de campaña, la muda, el traje de repuesto, el tabardo, los clavos de la tienda, el casco de hierro, los zapatos, y otras alpargatas; en el de costado: el plato, la cuchara, tenedor, jarrillo, toalla, peine, jabón, el fusil, los correajes con tres paquetes de munición, la manta, el palo de la tienda…”, dirá uno de los soldados de reemplazo, malagueño, enviados desde Zamora a aquellas maniobras, “regresando el 2 de octubre, el día 3 lo tuve franco y el 4 nos acuartelaron” (para destinarlos a pacificar Asturias).

Ya el 3 de septiembre la 4ª División de Estado Mayor requería de la alcaldía bañezana datos sobre el alojamiento de las tropas y demás en las previstas maniobras, y de la 7ª División Orgánica, de Valladolid, avisan el 4 de que los días 19 y 20 llegarán tropas a la ciudad, comunicación que se repite el 11 desde la dirección de las maniobras militares, en Madrid, avisando del estacionamiento de otras unidades el 21, 22 y 23. A la mitad del mes el ministro de la Guerra desmentía que por la mala situación económica se fueran a suspender las maniobras militares, y el día 20 salían las tropas de La Coruña para tomar parte en ellas. Dos días más tarde fuerzas militares de Segovia, Madrid, Valladolid, Palencia y Burgos pasan por León en dirección a Veguellina y Astorga para sumarse a las que ya también desde otros lugares se desplazan; en total once trenes militares especiales serán los que transiten hacia la ciudad maragata por la estación férrea leonesa, llegando por carretera Intendencia y los parques de Artillería

El día 15 desde Valladolid informan al alcalde de que, contra lo previsto y notificado unos días antes, el Batallón de Zapadores no pasará por La Bañeza. El 16 remiten desde Burgos, de la Jefatura de Transportes Militares, las guías del material de campaña para las maniobras; el día 17 piden desde Valladolid, de la Jefatura de Administración de Maniobras Militares, relación de precios de artículos de primera necesidad, cebada, paja y tabaco (avisando de que el 25 al medio día llegarán más tropas), y el 18 de Badajoz envían las guías del material de guerra que se transporta por ferrocarril, a la vez que remiten de la Aviación Militar, de Madrid, las del material con destino al Aeródromo de Hinojo (también para esta base aérea provisional expedirán un talón por material el 29 desde la Aviación Militar de León). El día 19 enviaban desde Transportes Militares, de Zaragoza, la guía del que será después tan traído y llevado carro-cuba destinado al Regimiento de Zapadores nº 7, quizá el de los mismos soldados que por mandato del general Toribio Martínez Cabrera, y a cuenta de su bolsillo, construirán la carretera de Turienzo a Andiñuela de Somoza, patria chica del militar benefactor (después, en enero de 1936, en el semanario socialista astorgano El Combate se versificará que el camino concluye en una finca / que -¡qué casualidad!- resulta suya).

El 12 de septiembre la Corporación bañezana en su pleno de tal día decidía condonar a los carniceros los arbitrios de consumo de la carne de las reses que se sacrificarán para servir a las tropas con motivo de las maniobras militares, pero no los de degüello de las que se consuman fuera del término y se conduzcan cuarteadas en los camiones de la Intendencia. Tres días después se contrataban cinco vagones de harina para los militares movilizados en Astorga a la fábrica de Miguel Delgado en Santibañez de Vidriales, y el alcalde de La Bañeza emite un bando llamando a “mostrar atenciones y consideraciones a los servidores de la Patria que llegarán a la ciudad para las maniobras militares, y a ejercer cultura y hospitalidad en la agradable visita de los huéspedes”. En otro edicto exhorta a los comerciantes y exportadores a abstenerse de hacer en la estación facturaciones al detalle en pequeña velocidad, para evitar aglomeraciones y facilitar el desembarco de las unidades del Ejército entre los días 19 al 23. Mientras tanto, se está nivelando por numerosos obreros el campo de Hinojo para que sirva de lugar de aterrizaje de los aviones de la Base de la Virgen del Camino, de modo que se establecerá en él un verdadero campamento de aviación, “por considerarse punto muy estratégico, ya que dado el carácter abrupto y accidentado de la zona de maniobras, solamente las márgenes del río Órbigo ofrecen llanuras y planicies aptas para establecer bases aéreas”.

Con motivo de las maniobras militares son acogidos en La Bañeza ya desde la tarde del día 19 de septiembre un Grupo de Intendencia compuesto de oficiales, suboficiales y 210 individuos de tropa, 32 carruajes y 100 cabezas de ganado, y una Columna de Subsistencias formada por oficiales, suboficiales y 114 soldados, 20 carruajes y 23 cabezas de ganado. Todos los pertrechos y animales se hallan acampados en los terrenos que dan vista a las eras, en la proximidad de la carretera de Jiménez, donde se han instalado dos hornos para fabricar pan, y en cuyas inmediaciones tienen almacenados los víveres y otros suministros. La tropa ha sido alojada en domicilios particulares, y parece ser que se hallan satisfechos de estar en la ciudad, que también se halla animadísima.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Antiguo plano de maniobras en los Montes de León.


Los concursos literarios para niños

Publicado por José Cruz Cabo el 21/01/2017 8:29 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

A propósito de que la Cofradía de San Antón convoca todos los años un concurso de cuentos sobre los animales, entre los niños y niñas de los colegios de nuestra ciudad y que este año ha estado abierto a otros centros de la zona, sería bueno que algún comercio volviera a revivir el concurso de cartas a los Reyes Magos que tuvo varios años mucha aceptación y que desapareció porque el comercio que lo patrocinó también cerró.

Nadie quiso seguir este concurso a pesar de que se le propuso a algún comercio y es una pena que no siguiera, porque yo que he estado en los jurados del desaparecido concurso como ahora lo estoy en el de San Antón, sé el valor que tienen estos certámenes no sólo para los pequeños, sino porque tanto su inventiva prodigiosa en muchos casos, como los dibujos con que adornan el trabajo, son dignos de exponer y de que los bañezanos vean que en los colegios de la ciudad y comarca hay verdaderos artistas.

Verdaderos artistas tanto escribiendo como pintando y la mejor preparación para ellos, sobre todo para provocarles su inventiva, son estos concursos, ya que en ellos se ve con mucha claridad lo que los niños y niñas quieren, lo que piensan de la vida y sobre todo lo que pueden llegar a ser el día de mañana. Pues en sus trabajos, algunos verdaderas maravillas, tanto de pintura como de escritura, se puede uno deleitar con las formas de redactar, pero sobre todo de contar y pintar las cosas.


Los perritos de sus dueños y los excrementos de los vecinos

Publicado por A. Cordero el 20/01/2017 8:49 Comentarios desactivados

Hace un año por estas fechas estaba ultimando el pregón que tenía que pronunciar en la fiesta de San Antón, y jugando entre lo serio y lo jocoso, metí entre los versos de mi discurso algunos que hacían mención a los dueños de los perros y de lo poco que agradarían al Santo algunas actitudes tan poco sociales y tan distintas a las normas de convivencia que nos rigen y que a todos nos gustan. La intención era que el eco de mi ironía se mezclara con la bendición y llegara a alguno de ellos, a ser posible perdurando en el tiempo.

Creo que no lo conseguí, porque cada noche cuando salgo a caminar por las calles aledañas a la mía, tengo que ir pendiente de dónde pongo los pies si no quiero llevarme un recuerdo para casa. Se nota que cuando se deja de hablar de las ordenanzas municipales en materia de excrementos perrunos y de la multa que le pusieron a “Fulanito”, los dueños de los perros se relajan y continúan cada día dejando su impronta en cualquier rincón apartado donde pasa menos gente que en el centro, sin despeinarse y saltándose a la torera todo tipo de normas, leyes, conductas y comportamientos.

Ajenos al hecho de ser protagonistas de este artículo y creyéndose poseedores de una bula o similar que les deja hacer a su antojo, hacen uso de la doble vara de medir y no se paran a pensar ni por un momento en el derecho que tienen los paseantes y los vecinos del portal de tener su entrada libre de semejantes dádivas. Se parapetan detrás de los derechos perrunos y no se cortan un pelo en poner a los pobres animalitos a dejar sus deposiciones en cualquier parte, sin distinguir si el lugar elegido por el can es la puerta de la iglesia o las escaleras de una casa particular.

Quizás la proximidad de la festividad de San Antón y la devoción que me inculcaron mis padres de pequeña, me ha servido a mi como inspiración para este artículo; espero que de igual modo les sirva a los marranos (de dos patas) para tomar conciencia de lo que significa tener devoción a un santo y dejarse llevar por sus enseñanzas; o más bien, para intentar al menos meterse por un momento en la piel de San Antón e imaginar lo que éste les diría si los sorprende obsequiando a los vecinos y viandantes con este tipo de presentes.

Igual imaginan bien, porque tontos no son y eso que se imaginen es lo que desde estas líneas les recomendaría que les digan a sus hijos cuando los encaminen a la plaza del Salvador a recibir de manos de don Arturo la bendición del Santo y, claro está, ponerlo en práctica cada día, porque San Antón no descansa y es patrón todo el año…

*Dueños de dulces perritos, ¿se imaginan a sus hijos recordándoles cada día que San Antón los mira y los ha visto dejando un recadito olvidado? No, no se precipiten y piensen bien lo que les van a responder.


Cuando se quiso poner tasas al toque de campanas

Publicado por Ibañeza.es el 16/01/2017 8:53 Comentarios desactivados

A finales de 1932 se promulgaba la Ley de contribución general sobre la renta (un impuesto aún muy limitado y de escaso poder recaudatorio, tímido primer paso en la creación de la moderna fiscalidad), cuando la renta per cápita alcanzaba las 1.083 pesetas. En La Bañeza, en los extensos debates sobre los presupuestos municipales para 1933 los socialistas habían pretendido la incongruencia (que les señala desde el local semanario La Opinión su director) de recuperar el impopular y ya suprimido impuesto de consumos, una carga indirecta y nada progresiva contra la que tantas protestas y motines había habido en el pasado, y tratado de establecer un gravamen por el toque de campanas (“asesorados por algunos entre los cuales hay fervorosos monárquicos hasta el 14 de abril de 1931”, dirá El Adelanto), que rechazaron los demás miembros de la corporación. También en León fue desechada la propuesta socialista de incluir en los presupuestos del año próximo a iniciarse una tasa anual por el tañido de campanas (150 pesetas por una, 200 por dos, 300 por tres o más), pero prospera gravar con 25 céntimos los carteles que anuncian funciones religiosas y cobrar impuestos por tirar cohetes y tocar organillos.

En La Bañeza, en realidad las discusiones y la elaboración de aquellos presupuestos (en múltiples y maratonianos plenos) fueron bastante más complejas y ajetreadas: la minoría socialista decidía el 23 de noviembre contar con sus representados antes de entrar a discutirlos, y lleva enmiendas en la sesión municipal del 28 al proyecto que presenta la comisión de Hacienda, basado en el percibo de ingresos por arbitrios (como el de 1932, al que supera considerablemente), que perjudica al vecindario (se dice), opuesto al de ingresos por consumos (como lo fue aún el de 1931), de mayor recaudación y por el que los forasteros pagan más, y derogado por una de las disposiciones transitorias del Estatuto Municipal y otras legales. Se acuerda por mayoría (los cuatro concejales de la minoría socialista, José Santos Pérez y Joaquín Lombó Pollán) obtener los ingresos por consumos, con lo que se rechaza el proyecto de la comisión de Hacienda; el alternativo de la minoría socialista también era por arbitrios, por lo que procede confeccionar uno nuevo basado en ingresos por impuestos de consumos.

Antigua postal de la Iglesia de Santa María de La Bañeza.

En el pleno del 7 de diciembre se revoca el anterior acuerdo (volver al sistema de consumos) y se desecha el proyecto de presupuestos de la comisión especial surgida de la anterior sesión, según votación en la que solo opta por no hacerlo el concejal Joaquín Lombó. Los socialistas aclaran su pretensión de reemplazar los arbitrios de 1932 por otros más justos, y de rebajar algunos como el de la carne, que consideran alto, para que deje de regir lo que manifiestan que algún concejal habría afirmado (“el que no pueda comer carne, que coma bacalao”), y que es desmentido por el alcalde (Juan Espeso González), sustituyendo con otros gravámenes lo dejado de recaudar por ello. Por mayoría se acordó presentar otro nuevo proyecto en el pleno del lunes próximo, confeccionado por la comisión de Hacienda una vez más. En cuanto a las carnes, a pesar de haberlas clasificado por categorías ya en enero de 1933 y de haber rebajado sus arbitrios, no han bajado sus precios los carniceros, lo que expondrán algunos concejales como queja en el pleno del 18 de aquel mes.

El día 12 de diciembre se entra por fin a estudiar y discutir el proyecto de presupuestos para 1933, en su apartado de Gastos, y se hace por artículos, partidas y capítulos. Se retira la partida de 480 pesetas del teléfono del alcalde (ya hay uno en secretaría) y el del cuartel de la Guardia Civil. Se destina una partida para el deslinde y amojonamiento de los terrenos comunales (en la fecha determinada en que se revisan anualmente las marras o mojones municipales), otra para salarios de los 15 vigilantes de arbitrios que habrán de atender el servicio junto con los serenos, y una más destinada a retribuir las nuevas plazas de arquitecto y de maestro de obras que se crean.

El pleno del 14 de diciembre, cuando cerrado ya el capítulo de Gastos se discuten los arbitrios que habrán de generar los Ingresos, conoce debates sobre si las bicicletas son artículo de lujo (como afirma el concejal socialista Porfirio González Manjarín), o no lo son, pues las usan mucho los obreros (según argumenta David González Moratinos). Y no debían de serlo, ya que se aumenta su canon, quedando en 6 pesetas anuales. También se establece una tasa a la circulación de perros, y un arbitrio por los anuncios o carteles que se exponen. Algunos concejales alegan haber determinado gravámenes elevados para las carnes de cerdo y de ternera, que consumen los ricos, para que los presupuestos no sean tachados de burgueses; los socialistas exponen por su parte que su tendencia no es obrerista, y abogan en prueba de ello por la rebaja de tales gravámenes.

Propone el edil Porfirio González Manjarín el impuesto de 100 pesetas anuales por cada una de las 11 campanas de la ciudad, consideradas como anuncios. La comisión elaboradora del proyecto pensó en ello, se dice, pero observó su ilegalidad (en la que coincide la Revista de la Administración Pública del mes de la fecha, que se consulta en la sesión). Hay empate en la votación (a favor, la minoría socialista y el concejal Toribio González Prieto), que se repite por dos veces, y decide la cuestión el voto de calidad del alcalde-presidente, rechazando la propuesta. El edil Joaquín Lombó Pollán vota en contra, pero añade que vería tal impuesto con satisfacción por vivir cerca de la Iglesia, y que vota como lo hace porque ha visto que la tasa no se impone en ninguna población (en la mayoría de las que la establecen, las delegaciones provinciales de Hacienda la revocan después, como sucedería en Huelva finalizando el siguiente mes de enero, o en marzo en Ponferrada), además de que “el asunto se resolverá cuando se promulgue la Ley de congregaciones religiosas, por la que los templos pasarán a ser propiedad del Estado, sobre cuyos bienes no se pueden imponer arbitrios” (parecida argumentación se había manejado en su momento en el consistorio leonés). El concejal David González Moratinos alegaba que en tal caso debería de gravarse también el timbre del Teatro y la sirena de la Azucarera.

Finalizaba la elaboración del presupuesto municipal para 1933 con la asignación de Ingresos en superávit sobre los Gastos, y se debate entonces si aplicarlo a rebajar las tasas de las carnes o al aumento de sueldo que los empleados municipales habían solicitado, sobre lo que hay empate y resuelve, en contra de la subida de salarios, de nuevo el voto del alcalde. Queda aprobado el presupuesto de Ingresos en 234.166,06 pesetas, con superávit sobre el de Gastos en 5.377,26 pesetas, que asciende a su vez a 228.788,80 pesetas.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Anécdotas y curiosidades de los carteros rurales de 1940 a 1970

Publicado por Ibañeza.es el 14/01/2017 9:06 Comentarios desactivados

Landelino Franco Fernández – Cronista Oficial del Ayuntamiento de Villamontán

No son demasiadas las referencias que aparecen publicadas sobre las administraciones urbanas de correos y carterías rurales como son el monumento al Cartero en Baracaldo y otros en Cazorla y en la tinerfeña Anagra. La Bañeza goza de una calle de los Carteros con su acogedora plaza en la zona de Doctor Palanca, pero el viejo buzón en piedra de Mayorga de Campos con la fecha de 1762 parece ser el recuerdo mas antiguo del inicio en 1716 del Servicio de Correos en España.

Motivos sobrados hay para un reconocimiento de un cuerpo tan benemérito y eficiente por su entrega y profesionalidad. Hasta el 2015 dependían del Servicio Postal Universal, y en la actualidad del SPEE, atendiendo más a la optimización logística más que a los límites provinciales.

Sin olvidar a los actuales funcionarios urbanos de Correos que desempeñan su meritoria labor en medio de las dificultades administrativas, incidiré en aquellos carteros de las décadas de 1940 a 1970, cuando la entidad tuvo su sede en la calle del Comercio primero y, posteriormente, en la calle del Dr.Palanca donde permanece aún el vetusto edificio de aquellos tiempos como sede central de los servicios de Correos de La Bañeza y sus carterías rurales.

Allí se presentaban a las 8 de la mañana todos los carteros para clasificar y distribuir la correspondencia por cada sección. Previamente, a las 6 de la mañana, un cartero por turno, al igual que a las 6 de la tarde, entregaba y recogía las sacas de los trenes. Cada cartero partía para el reparto lloviera, nevara, hiciera calor o frío, barro o hielo en aquellas carreteras sin asfaltar de los pueblos.

Por los años 40 se hacía a pié, con la valija al hombro, que sería causa de muchos traumatismos de espalda. Algunos privilegiados disponían de una caballería y de la bicicleta, llevando colgada en el portabultos la valija, que era muy apetecida por los perros, lo mismo que las piernas del cartero, provocando a veces caídas no deseadas.

El cartero era esperado con ilusión como fuente de noticias recientes o como posible portador del esperado envío de dinero del familiar desde América, de la emigración europea o del interior de España. Doloroso servicio era la entrega de telegramas comunicando defunciones o graves enfermedades de familiares.

Tiempos aquellos cuando aún no había callejero donde cartero tenía que saberse los nombres, apellidos y motes de cada vecino; conocer las costumbres, horarios, idiosincrasias de cada uno de los habitantes y hasta los chismorreos del momento… Sabiduría práctica la suya, buena para el desempeño puntual del servicio. Incluso en La Bañeza tenía que pasar por farmacias, pescaderías, carnicerías y otros comercios para hacer los encargos que llevaba de vecinos apremiados por la necesidad, recibiendo un servicio impagable recompensado pocas veces con sencillas propinas.

En los inicios la distribución del correo se hacía todos los días de la semana, incluyendo sábados y domingos. Posteriormente, los domingo, se reservaban para el servicio de urgencias, telegramas y periódicos, hasta la supresión definitiva con harto disgusto de algunos destinatarios de la prensa. El horario de trabajo era el necesario hasta cumplir el servicio diario y luego a trabajar en labores del campo o en otros trabajos complementarios, porque sólo del sueldo de correos era difícil vivir.

En Castilla y León existen actualmente 798 carteros rurales y 785 urbanos, con tendencia a reducirse debido a las nuevas reformas, aunque va desapareciendo de los pueblos la figura clásica del secretario, el maestro, el médico y el sacerdote, pero el cartero sigue llegando puntualmente. Bien se merecen un homenaje.


La Navidad que vivíamos antes y la que vivimos ahora

Publicado por José Cruz Cabo el 9/01/2017 8:55 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Es verdad que la Navidad ha cambiado mucho en estos últimos tiempos, hasta el extremo de no conocerla los que somos mayores. Por ejemplo, por la tarde salíamos grupos de chavales y chavalas a cantar los villancicos por los comercios y las casas, para recoger unas perricas con que comprar algo que luego no ibamos a tener.

Las cenas se celebraban en las casas y como mucho, algunas familias se reunian en alguna casa de amigos, donde siempre eras bien recibido y entre unos bailes, el juego de la lotería (hoy bingo) o las cartas, se pasaba la noche comiendo higos o avellanas, asi como pasas, porque el turrón estaba muy caro y no eran muchos los que podian comprarlo.

Hablar de marisco era en casas muy pudientes, el resto con la lombarda y algún pescado barato o cosa barata, así como unas nueces o unos higos ibas que chutabas. Los niños no salíamos a la Plaza Mayor a enseñar los juguetes, porque no se regalaban.

El dia grande de las fiestas era el Año Nuevo, pues ese día en la mayoría de las casas no habia reloj y algunos podían comerlas al sonido de la radio, pero la mayoría de la juventud llenaba nuestra Plaza Mayor con las doce uvas contadas para comerlas al sonido de las campanadas del Reloj del Ayuntamiento, en aquella época era cuando se llenaba la Plaza.

También en aquellos años había misa a las doce de la noche pero para la Adoración Nocturna que comenzaba su guardia al Santísimo Sacramento a las once y media de la noche, y a las doce en punto, con las campanadas del reloj del Ayuntamiento, se tiraban boca abajo en el suelo para pedir por los pecadores.

Finalizada la Misa a la una de la madrugada y ya con la plaza vacia, los adoradores nocturnos nos llegabamos hasta el pasaje, donde nos invitaban los hermanos Blanco a una consumición en su Café Pasaje.

Esas eran las fiestas que había durante los días de la Pascua y uno de los espectáculos más importantes para los pobres, era contemplar el cocodrilo de Confitería Viloria, o las otras delicias que hacian Baudilio, Conrado o Imperiales- Pero solo nos servian para mirarlas porque comprarlas solo las familias que tenian mucho dinero

Hoy la Plaza Mayor está vacía, los restaurantes llenos y las uvas los que no pueden salir de casa las comen al sonido de la televisión. Como diría Don Hilarión en su ‘Verbena de la Paloma’: “Los tiempos cambian que es una barbaridad”.


El ‘pucherazo’ y los caciques (y III)

Publicado por Ibañeza.es el 2/01/2017 8:28 Comentarios desactivados

Conseguido el triunfo, continuaba el engaño electoral con el reparto de prebendas y cargos entre los adictos y paniaguados y con la aplicación de las temidas cesantías en los empleos públicos, que se extendían hasta los estanqueros y los peatones postales y carteros rurales, y a las que, con sorna, se alude a veces en la prensa bañezana de la época, como se hace en El Jaleo de marzo de 1914 a cuenta de los cesantes Cástor; el sereno Vicente García (“Nanín”); Esteban el alguacil; Clemente, Porta y demás, que se consuelan de abandonar ahora sus empleos, ya que “otros los dejaron antes para tomarlos nosotros”, como dejarían los suyos de empleados de la cárcel Braulio Fernández y Joaquín de la Huerga a primeros de 1916 para ser sustituidos por Adolfo Aguilar Sieteiglesias y Carlos Gil Casquete al pasar entonces la alcaldía a manos de Leopoldo de Mata Casado.

Irregularidades se darían en las elecciones municipales del 12 de noviembre de 1905 en ambos distritos del ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz y que llevaron a solicitar su nulidad, pues en el primero, el de Villanueva y Santa Elena, se suspendería la votación sin otro motivo que el temor del alcalde de que se derrotara su candidatura, y en el segundo, el de Jiménez, no se habría permitido acceder a los interventores a la mesa electoral ni votar a algunos electores, extendiendo después el teniente de alcalde el acta en una taberna y a su conveniencia, hechos que se denuncian ante la Comisión electoral de la provincia, que da por válidos los comicios y desatiende la reclamación.

También se recordaban las antiguas elecciones, “las anteriores a la invasión militar de la dictadura” (próximas ya las municipales de abril de 1931) en La Opinión, semanario bañezano, del 15 de febrero de aquel año, para denostarlas por sus manejos caciquiles y escamoteos burdos y porque en ellas “se llegaba a inculcar el ideal a golpes, se compraban sufragios por un cacharro de vino, y se tranquilizaban conciencias por dos pesetas”, en prácticas que llegaron a ser tan naturales que por ejemplo en El Diario de León se noticiaba en diciembre de 1909 la “visita al gobernador de muchos pequeños caciques de importantes pueblos de la provincia, dícese que para tratar de asuntos electorales” (aquellas visitas, de alcaldes y secretarios municipales, persistían y se denunciaban desde la prensa leonesa en el tiempo de la Segunda República), y que se mantenían aún en 1933 en las elecciones municipales parciales del 23 de abril (las habidas en los 2.653 ayuntamientos designados en el mismo mes de 1931 por el artículo 29, los denominados “burgos podridos”) en el pueblo leonés de Láncara de Luna, donde “a la puerta del colegio electoral están con las papeletas cuatro agentes del cacique. Dentro, otros dos hombres con un tarro de cristal lleno de ellas. En el exterior un cura con un jarro de vino convida a los presentes. El cura y el cacique cerca del lugar de los comicios. El pueblo es republicano, pero los propietarios de la mayoría de las fincas, y de las mejores, han recomendado a sus colonos la candidatura caciquil (la de los antiguos monárquicos, unidos ahora bajo las siglas de los agrarios). Los colonos les temen, y eso es todo: votan lo que manda el cura y los oligarcas dueños de la tierra…”.

En los comicios generales de febrero de 1936 se practicará también desde el ejecutivo gobernante algún “encasillado afectivo y caprichoso”, y se prepararán, al menos, contra el gobierno en este caso, “los pucherazos de ciento diez pueblos” por el gobernador de Cuenca, según consignaría al hilo de los hechos don Niceto Alcalá-Zamora en su dietario; aún entonces en lugares como el zamorano pueblo de Záfara aludirá su maestra (cuando después sea depurada) a “la indignación que le causaba ver a los incultos caciques llevar como borregos a los desgraciados labriegos a emitir su voto a la fuerza”, y ya antes, en las municipales de abril de 1931, “en Granada votaban los jesuitas una vez con el hábito, otra con ropa de calle,… y facilitaron y usaron nombres de fallecidos para votar de nuevo en nombre de los mismos, lo que originó una protesta popular”. Algunos de los caciques de entonces y de más tarde, en algunos lugares, fueron también represaliados por el franquismo después del golpe militar de 1936, pues en su apego al poder y a sus cercanías jugarían a última hora (mal y con poca fortuna) la carta del Frente Popular.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Una imagen de las elecciones de febrero de 1936.


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