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La Banda de Música: ornato y lujo

Publicado por Ibañeza.es el 23/06/2017 8:31 Comentar

Tino Valderrey

Hacía 20 años que no presenciaba la procesión del Corpus, y éste me ha tocado muy de cerca, al colaborar como músico en nuestra Banda Municipal.

Tengo que decir, que ha sido verdaderamente una experiencia decepcionante, por parte de quien o quienes organizan la procesión, sabiendo de HACE CIENTOS DE AÑOS, que participa la BANDA MUNIPAL DE MÚSICA.

No voy ni pretendo regañar a nadie, ni culparle de algo mal hecho. Pero sí me gustaría que recojan el guante aquellas personas, a quienes corresponde ensamblar este tipo de eventos, precedidos de una Agrupación Musical.

Cuando en una procesión, va la Banda DESFILANDO – y lo pongo con mayúsculas – hay que tener en cuenta que, en este tipo de actuación, la Banda va marcando un paso de MARCHA LENTA.

Pues este año, alguien tuviera prisa para irse de “cortos” mañaneros, ignorando por completo a ésta Banda de Música, que dejando estudios y trabajos, se pasan horas de ensayo, para que las marchas, salgan lo mejor posible.

de costumbre, hay personas que no les importa tirarlo todo abajo. Pues… Señores, esto no es así!

cabeza de procesión, tiene que regular el paso para que las Bandas, en este caso la de nuestra ciudad, desfile cómodamente, y no tengamos que ir, yo también me incluyo, dando “zancadas”, corriendo y de repente echar el freno en seco. La gente que acompaña, no debe de situarse NUNCA al lado de la Formación Musical, porque incomoda la ejecución del músico, cuando va tocando. O se queda uno en la acera, o habrá que poner en lo sucesivo un policía que vaya velando por la buena disposición de la Banda.

La Banda de Música, no es un “trasto viejo” que lo sacamos para que le dé el aire de vez en cuando, ni está para tapar agujeros. Exijo más respeto a mis compañeros y su directora Pachi. Se merecen una Matrícula de Honor, cada uno de ellos.

En palabras de mi buen amigo el Ilmo D. Conrado Blanco, la Banda de Música es ORNATO, LUJO, EXPRESIÓN CULTURAL DE UN PUEBLO, que da categoría a la ciudad.

Esperemos que, en lo sucesivo, no vuelvan a ocurrir este tipo de desencantos, y se mime mucho más a esta EXCELENTE Banda Municipal de Música de La Bañeza.


Gaudí y la alfarería jiminiega (II)

Publicado por IBAÑEZA.ES el 19/06/2017 8:03 Comentarios desactivados

Antonio Gaudí era un artista completo que, como tal, diseñaba e intervenía incluso en los más pequeños detalles de sus proyectos. Por ello pasaba muchas horas supervisando y modificando sus trabajos en los talleres de los artesanos colaboradores. Y así debió también de manejarse en el encargo del palacio episcopal astorgano cuyo avance seguía por fotografías y viajando frecuentemente a Astorga, donde era mal recibido por las fuerzas vivas de la ciudad y muy bien acogido por el obispo Grau, quedándose varios meses para seleccionar materiales de la zona, como tenía por costumbre, así como para contratar a los diversos artesanos que habrían de participar en la obra: herreros, carpinteros, forjadores, hojalateros, albañiles, ceramistas, o canteros (“uno de los que participaron, Yanutolo, falleció el 26 de diciembre de 1893 en Santa Colomba de Maragatería al caerle accidentalmente una piedra encima cuando dirigía una obra contratada en este pueblo”, informaba entonces La Provincia). Después de puesta la primera piedra se quedó más de dos meses; en su aposento del Seminario rehízo los planos, y recorrió prácticamente toda la diócesis, buscando canteras de granito, arenales, cal, yeso, pizarra, madera, cerámica, ladrillos, etc. Quería que los trabajos del palacio contribuyeran al levantamiento económico del país en el que se asentaba, y por ello escogió los materiales para que sólo se tuvieran que traer de Cataluña los mínimos indispensables, contando también para su obra con los vidrieros maragatos y los pizarreros cabreireses.

Visitó Astorga por vez primera en diciembre de 1888 para conocer el solar y el ambiente arquitectónico, decidiendo reformar el anterior proyecto, y por segunda en junio de 1889, y lo decepcionó la urbe con la hostilidad de su Cabildo, y toda la comarca, sumida en un subdesarrollo muy patente. Volvió tres veces en el siguiente año, en primavera, en verano, y a su final. Al repentino fallecimiento del obispo Grau en tierras zamoranas Gaudí se encontraba en Astorga dirigiendo a pie de obra su palacio, y enterrado aquél en el sencillo, singular e incomparable mausoleo que también el genial arquitecto diseñó para sus restos en la catedral, con su equipo y con gran alegría de casi todos quienes habitaban aquella ciudad levítica de poco más de 5.500 habitantes, amurallada y de calles empedradas, hubo de volverse a Cataluña desde León, que con sus casi 13.500 almas le había parecido a su llegada “una ciudad venida a menos, encerrada tras sus murallas y medieval aún, triste y afeada por sus casas ennegrecidas y sus calles mal pavimentadas, por las que deambulaban muchos indigentes”.

El alfar-museo de Jiménez de Jamuz preparó las piezas para la restauración del Palacio Episcopal de Astorga con los moldes originales diseñados por Gaudí.

Debió de contribuir sin duda su elección a impulsar las economías familiares de los alfareros de nuestro pueblo, con los que habría contactado en alguno de aquellos recorridos y con quienes en ellos trataría los detalles de todo tipo y las modificaciones del artista en aquella alfarería secular que cristalizaron más tarde en la inclusión de sus creaciones subrayando al más puro estilo mudéjar la obra del maestro como motivos decorativos en arcos de puertas y en nervaturas de bóvedas. Bastantes debieron de ser los artífices que participaron del encargo -Cándido Pastor Fernández, mi bisabuelo paterno, habría sido el principal y quien más ladrillos al parecer suministró, y diversas las familias alfareras que elaboraron aquellas piezas de variadas formas, vidriadas y con los tradicionales dibujos a la cal las más, y otras a lo basto, sin vidriar, en los moldes de madera recubiertos con latón bronceado (catorce al menos, diseñados por Gaudí para la hechura de aquellos adornos) que aún quedan, con remanentes de aquella producción, en los desvanes de algunas casas de antiguos artesanos, y depositados varios en el Alfar-Museo del lugar, en el que todavía, en el año 2002 y con ocasión del centenario del arquitecto, han sido las hormas de nuevo utilizadas como entonces: introduciendo la arcilla en ellas y después del vaciado y el secado pintando los segmentos con cal y con dibujos característicos (el ramo, la mano, el peine, el gallo, la mariposa, la hoja, etc.) antes del vidriado, menesteres ambos realizados como algunos otros en exclusividad por las mujeres, el del pintado con la preceptiva pluma del ala derecha de una gallina. Finalmente se cocían en los hornos mozárabes de tiro superior en los que como combustible se arrojaban las urces y las jaras del monte bajo de diversos lugares de la comarca de Valdejamuz como Torneros o Tabuyo.

En la elegante mansión episcopal, adornan las piezas jiminiegas los nervios de las bóvedas de crucería de las salas de la planta baja y de la planta noble, vidriadas y decoradas en algunas y en otras sin vidriar, de manera que es la cerámica del pueblo de Jiménez de Jamuz el elemento decorativo principal de su interior. Gaudí alumbró la idea genial de utilizar este producto, conjugando con el gusto y acierto que sólo a él tocaba la majestuosidad de un palacio con la sencillez y sobriedad de nuestra alfarería popular. Por cierto, en aquel edificio entonces inhabitado y sin uso se pretendió en el periodo inicial de la Segunda República (a mediados de 1933) emplazar el Instituto de Segunda Enseñanza que entonces se solicitaba para Astorga- al que se opusieron los oligarcas de la ciudad por considerar que resultaba suficiente el Seminario-, lo que hubieron de desechar los promotores de tal iniciativa al encontrarse con la negativa del obispo Antonio Senso Lázaro (que iniciaba justo entonces reparaciones y la instalación de luz eléctrica en el mismo después de muchos años de abandono, y ante la que se iniciaron las gestiones –que los posteriores cambios políticos harían inviables- para pedir su incautación al ministerio de Justicia), el mismo prelado que en el verano de 1936 lo cedería gustoso a la Falange, que lo usó como cuartel y lugar de detención, según señala El Pensamiento Astorgano del 22 de agosto de aquel año.

Tal vez inspirados por la elección del genio, también en La Bañeza fue después “adornado el artístico edificio que albergaba los obradores de la confitería la Dulce Alianza con ladrillos y remates de la fina y arábiga cerámica de Jiménez de Jamuz decorados con los estilizados trazos amarillos y barnizados con su melo cristalino y peculiar”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Enhorabuena, Camino, por ese merecido premio a tu trayectoria

Publicado por José Cruz Cabo el 17/06/2017 8:35 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Querida amiga Camino Gallego, te escribo estas líneas en recuerdo de tu gran valía como periodista, enamorada de nuestro León y un grandísimo ser humano. Como te dije por teléfono, siempre he sido un gran admirador tuyo y sigo siendo, porque todos los dias leo tus crónicas en nuestro Diario de León, a mi también me toca parte de la historia de nuestro querido diario, me saben a tu pasión por las cosas de la capital y se ve en ellas lo mucho que quieres, sientes y estás dispuesta a trabajar por el engrandecimiento de nuestra capital y provincia.

Los años que estuve de corresponsal del Diario de León en La Bañeza fueron buenos, pero cuando tú estuviste de responsable de provincia, fueron mucho mejores, porque no había nada de lo que te enviaba que no me publicaras, cuando alguna vez tenias que retrasarlos por circunstancias, me llamabas por teléfono para decirme: “mañana no re lo puedo poner pero en cuanto tenga hueco te lo publico” y lo cumplías a rajatabla.

Siempre te he tenido en el corazón por tus muchos méritos y tu gran valía como periodista y como persona, por eso quiero enviarte esta felicitación, con todo el cariño y afecto que siento por ti y por no haber podido ir a Astorga, como hubiera querido para acompañarte, deseando que te den muchos premios más y que sigas escribiendo y trabajando por que nuestro Diario de León esté muchos años contandonos las noticias de León y sus pueblos y ciudades. Camino, un fuerte abrazo y disfruta el premio con salud y alegría.


Dos grandes piezas musicales que no se han vuelto a tocar

Publicado por José Cruz Cabo el 11/06/2017 9:14 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Recuerdo con emoción la puesta en escena en el entonces Teatro Pérez Alonso, que se estrenó a nivel mundial en nuestra ciudad, gracias a sus creadores, Antonio Alonso González y Odón Alonso González, el primero realizó el texto de la zarzuela y el segundo puso la música como en el Himno a La Bañeza o ‘Que sola quedas Madre mía’.

La zarzuela dirigida por Odón Alonso con la orquesta entonces de Educación y Descanso y cantantes aficionados leoneses, levantó una gran emoción en el Teatro Pérez Alonso que se llenó hasta la bandera. La zarzuela se denominaba ‘Rosina, o así se quiere en mi tierra’. La música la volvimos a escuchar en el templete de la Plaza Mayor dirigida por el genio musical bañezano Odón Alonso González.

Posteriormente, y gracias al trabajo de nuestro siempre recordado Cronista Oficial Conrado Blanco, escuché que otro bañezano, Manuel Fernández y Fernández-Nuñez, había escrito una partitura sobre temas leoneses, antes de nacer yo, llamada “Aurora”, que fue estrenada en Madrid, por la Banda Municipal de la capital de España, en el templete del retiro con un exito enorme.

En nuestra ciudad, gracias a los desvelos y trabajos de Conrado se tocó solo una vez en el entonces Cine Salamanca, el día de la patrona, por la banda de música de la Academia de Artilleria de Segovia, en un grandísimo concierto que dejó honda huella en nuestra ciudad.Tengo entendido que ambas partituras, fueron regaladas por sus autores a nuestra banda y quedaron en el archivo de la misma, pero nunca se volvieron a intepretar en público y no se si todavía el archivo de la banda las tiene y puede volver a interpretarlas alguna vez. Espero que la gran Pachi Vélez recoja el guante y si están las partituras vuelvan a escucharse en público en nuestra ciudad.

Porque precisamente don Manuel F. Núñez tiene canciones y hasta el texto de una ópera que realizó para un músico de su época de Burgos. Este gran bañezano nos deleitó durante bastante tiempo con unos artículos, cuando se publicaba El Adelanto en Gráficas Rafael, titulados “Hace Cincuenta y Años”, y al poco tiempo de finalizar los mismos murió en Madrid donde residia, yo le conocí paseando por nuestra ciudad con su capa, pero nunca hablé con él.

Si se pudiera recoger toda la producción tanto musical como novelística y libros de todo tipo como medicina, consejos legales, musicología eccetera, ya que fue sin duda el personaje más importante que ha tenido nuestra ciudad a lo largo de los siglos. Una pena que toda su producción musical y literaria no se conozca en nuestra ciudad.


Gaudí y la alfarería jiminiega (I)

Publicado por IBAÑEZA.ES el 5/06/2017 8:39 Comentarios desactivados

En Astorga, lugar de paso estratégicamente situado en el Camino de Santiago y ciudad con sede y palacio episcopal desde una considerable antigüedad, la primera referencia de una mansión tal se sitúa en el siglo X. Más adelante, se tienen noticias de otro palacio que la reina Doña Urraca donó al obispo Don Pelayo dentro de las murallas de la ciudad –en el año 1120- en el terreno en el que antes se alzaba un templo pagano. Este edificio se fue modificando sucesivamente, hasta que en diciembre de 1886 el enorme caserón cuadrangular, ya viejo y poblado de numerosas y destartaladas habitaciones, sufrió un importante incendio que lo destruyó totalmente.

En aquel tiempo era obispo de Astorga el catalán Joan Baptista Grau i Vallespinós (nacido en Reus en 1832) y a él, a falta de un arquitecto de la diócesis y conocedor de la actividad creativa de su paisano Antonio Gaudí, le encargó la construcción de una nueva residencia episcopal sobre las mismas ruinas de la incendiada, lo que Gaudí aceptó en febrero de 1887 (tiempo en el que estaba trabajando en el Palau Güell y en la Cripta de la Sagrada Familia en Barcelona). El mes de marzo siguiente, el ministerio de Gracia y Justicia, organismo que debía pagar la obra, aceptó el nombramiento. Gaudí envió en el mes de junio los planos firmados al obispo, que los recibió entusiasmado. El 30 de septiembre, la Junta Diocesana de Astorga acordó despachar los planos al ministerio y éste los transmitió a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para su visado. Después de diversas modificaciones que molestaron a Gaudí, se aprobó definitivamente el proyecto en febrero de 1889, con la ayuda y las gestiones del notable astorgano Pío Gullón, entonces Gobernador del Banco de España. La obra se subastó en abril y se adjudicó al único concursante, Policarpo Arias Rodríguez, por la cantidad de 168.520 pesetas de la época.

Los trabajos comenzaron pronto, el día 24 de junio de 1889, y continuaron a buen ritmo. En aquel momento Gaudí casi había finalizado el Palau Güell, lo que le permitió trasladarse a Astorga y dirigir directamente el inicio de las obras (tan solo en sus realizaciones leonesas, además de en Cataluña, trabajó personalmente). Este desplazamiento en ferrocarril, y otros antes y mientras se construía (Gaudí visitó las obras en otras varias ocasiones entre 1890 y 1893), resultaron importantes porque hicieron posible que el genio conociera la arquitectura local y aplicara algunos de sus aspectos al nuevo palacio episcopal. Ya muy avanzada la construcción, murió el obispo Grau en Tábara (Zamora) en septiembre de 1893, “y feneció también el palacio episcopal que Gaudí había ideado junto a él, cuyos planos fueron recortándose al mismo tiempo que lo hacían las ganas del arquitecto catalán de luchar contra los impedimentos y aumentaban sus desencuentros con el nuevo prelado, producto de la tensión comunicativa surgida entre dos puntos bien diferenciados: la Barcelona de finales del siglo XIX con su potencial de renovación urbanística, arquitectónica y social, y una villa pequeña y rural, ancestral encrucijada del Camino a Compostela y la Vía de la Plata”.

El alfar-museo de Jiménez de Jamuz prepara piezas para la restauración del Palacio Episcopal de Astorga con los moldes originales diseñados por Gaudí.

A partir de entonces comenzaron las dificultades para Gaudí. Las labores hubieron de interrumpirse ya que la promotora Junta Diocesana se inclinaba más bien por realizar economías. El maestro no aceptó ningún cambio en sus planteamientos, y desde León, donde levantaba la Casa de Botines, renunció al inicio de noviembre de 1893 a la dirección de la obra y retiró todo el personal catalán -artesanos y especialistas- que había hecho venir de Barcelona, “suspendiéndola a la altura de la segunda planta, a punto de iniciarse la cubierta, y en tal estado siguió muchos años debido a causas que no honrarán jamás a los que las promovieron” diría en 1909 en su Historia de Astorga el entonces Cronista de la ciudad Matías Rodríguez Díez. También debió de influir en su decisión el importante retraso en el abono de sus honorarios de arquitecto por parte del ministerio de Gracia y Justicia, que aceptó su dimisión, argumentada desde la regencia episcopal en “no ser arquitecto diocesano, cuyo cargo desempeña quien lo es provincial”, disponiendo que se le agradecieran “el celo y el acierto en el ejercicio de su labor”.

Desde aquel punto se encargaron de las obras otros arquitectos que no consiguieron hacerlas progresar sustancialmente: Francisco Blanch y Pons (de enero a julio de 1894), que renunció al cabo de seis meses y Manuel Hernández y Álvarez-Reyero, que se ocupó de ellas desde 1899 a 1905 sin hacer nada significativo. Posteriormente, el obispo Julián de Diego y Alcolea, que lo fue de 1904 a 1913 y comprendía mejor la obra de Gaudí, se trasladó a Barcelona para pedirle que se hiciese nuevamente cargo de los trabajos, cosa que el arquitecto rechazó, por lo que encomendó en 1906 la dirección al arquitecto Ricardo García Guereta, que prescindió de muchas de las atrevidas e imaginativas ideas de Gaudí para dibujar los planos de terminación definitivos, acabando los tejados en 1910 y desistiendo de ella a finales de 1914, cuando solo faltaban por rematar detalles de la última planta y elementos decorativos de una obra devenida así mucho menos rotunda y palaciega que la inicialmente diseñada y proyectada para la ciudad por el genio catalán.

El edificio quedó en estas condiciones, sin acabarse del todo, hasta que en el año 1936 se convirtió en central de Falange Española en Astorga y albergue de militares de Artillería. Los numerosos desperfectos originados por esta utilización no fueron reparados hasta unos años más tarde, en 1943, por el organismo de Regiones Devastadas, después de la fallida pretensión del Cabildo de responsabilizar de tales menoscabos a los rojos astorganos. Finalmente el edificio se acabó durante las décadas de los cincuenta y los sesenta.

Sería en aquellos viajes a la capital maragata y a las tierras de la diócesis asturicense cuando Gaudí quedaba deslumbrado por la alfarería jiminiega, hasta el punto de incluir el barro vidriado alternando con la piedra granítica del Bierzo en los arcos de algunas de las estancias del palacio, rematando graciosa e innovadoramente sus finos ribetes con las piezas cuidadosamente elaboradas por los artífices del pueblo de Jiménez con la rojiza arcilla extraída de sus barreros, de modo que cabe afirmar que la mansión es por dentro absolutamente jiminiega: en las nervaturas de las bóvedas, en los arcos de las ventanas y de las puertas, y en cada uno de sus ladrillos (que son únicos, y hay miles) de roja arcilla de Jiménez de Jamuz vidriada y decorada con el baño y los trazos típicos de las realizaciones de sus alfareros.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Lo que va de ayer a hoy

Publicado por José Cruz Cabo el 4/06/2017 9:03 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Con motivo de las últimas noticias que protagoniza el Ayuntamiento, a uno se le afilan los dientes porque hace muchos años que desde el consistorio no se podía o no se quería trabajar, como lo está hciendo en la actualidad.

Hace años se habló y la Asociación de Cabezas de Familia luchó denodadamente por conseguir para la ciudad una feculera, y se trabajó por conseguirla, el Ayuntamiento de entonces no puso ningún interés y la feculera marchó para Astorga. Después se le ofreció a nuestra ciudad poner aquí la oficina de Hacienda, pero la contestación del municipio fue que no tenían sitio donde albergarla y además para darle dinero a Hacienda era una bobada, pero la oficina de Hacienda fue para Astorga y allí tienen muchos bañrezanos que ir a solucionar las cosas de los impuestos.

Poco tirempo después y apoyado por el entonces director de la Banda Municipal, Agapito Toral, que intentó por todos los medios que el conservatorio se pusiera en nuestra ciudad, dado que había mucho interés por la música, no se le hizo caso y el conservatorio se hizo en Astorga y los alumnos de la Escuela de Música tienen que ir a examinarse a la ciudad vecina.

Sin embargo ahora el Ayuntamniento no sólo ha conseguido volver a recuperar el teatro, logro que hay que agradecerselo a Santiago Sevilla y Olga Cavero, aunque la corporación del Psoe consiguió la ayuda estatal para reahcerlo, ha puesto en marcha el sueño de Olga Cavero, con el grandísimo Museo de las Alhajas en la Vía de la Plata, sino que ha conseguido la fábrica de harina para el gran museo del Citba, la estación para hacer la Ludoteca y donde está también el Andén de Asociaciones. Se hizo el camping en el mejor sitio de la ciudad, aunque los del PP de aquella época dijeran que no. Levantó una guardería para niños hasta tres años en la zona de la estación, se hizo el museo de la agricultura en donde está la IGP de la alubia.

Se consiguió el Centro de Día en el Polvorín para los enfermos de alzheimer y otras demencias, con la fuerza de Maite González y compañeras de directiva y el apoyo incondicional del Ayuntamiento. Y no me puedo olvidar de la directiva de la Asociación Española Contra el Cáncer, que tantos éxitos está cosechando con la valentía de Mari Trini del Canto y sus colaboradoras y colaboradores.

La cantidad de nuevos deportes que se practican en nuestra ciudad así como la piscina climatizada y las nuevas obras en el Polideportivo y las pistas de tenis, la labor de la Fundación Conrado Blanco, así como la nueva Cáritas y cientos de cosas más que no es necesario resaltar por estar a la vista de todos, demuestran que no cabe duda que nuestra ciudad han cambiado para bien.


La aparición de El Adelanto y sus primeros tiempos (y III)

Publicado por Ibañeza.es el 22/05/2017 8:03 Comentarios desactivados

A la mitad de julio de 1935 en La Bañeza, desde El Adelanto, el sacerdote que firma K-Vernícola se sigue oponiendo a practicar la cristiana compasión con los sentenciados capitales por los tribunales que continúan juzgando a los revolucionarios de octubre del 34, algunos de los cuales eran aún perseguidos y detenidos, como Moisés Rodríguez Martínez, de 30 años, complicado en los sucesos de la cuenca del Sil y apresado al finalizar el mes por la benemérita de Valencia de Don Juan.

“Lea usted Trabajo, el periódico reivindicador de los derechos proletarios. Nada de política. Todo por el obrero y para el obrero. El gran periódico de los obreros todos, sin matiz político. 15 céntimos. De venta en La Buena Prensa. La Bañeza”, proclamaba la publicación bañezana el día 14 de septiembre del mismo año 1935, y añade que “se anuncian elecciones municipales (para el mes de noviembre se preveían una vez más, sin que tampoco entonces llegaran a realizarse), y urge una amplia inteligencia de las fuerzas de orden para llevar al Ayuntamiento una digna representación de La Bañeza y que no se vean más las corporaciones de gentes socialistas y de desgobierno padecidas hace algún tiempo que se entretenían en comprar lápidas laicas y en quitar las cruces del cementerio” (aunque en el Ayuntamiento republicano-socialista al que se aludía, al que le correspondió aplicar localmente las disposiciones legales sobre laicismo aprobadas en el Parlamento, los segundos habían estado en minoría de cuatro frente a ocho del total de doce concejales).

En su número del 2 de noviembre insiste El Adelanto en que en La Bañeza se continúa ”sin movernos” (así titula el suelto), y en que “desde los últimos escritos sobre la necesidad de lanzarse a la propaganda política y social en nuestra ciudad se han celebrado actos de tal naturaleza en León, en Astorga, y en  casi todas las poblaciones limítrofes de categoría similar, y en otras muchas muy inferiores. Todos se mueven, todos se ponen en marcha por el camino que conduce a la victoria, y nosotros seguimos sin movernos. Están equivocados quienes creen que el fermento revolucionario ha muerto; está oculto, agazapado, esperando el momento oportuno para lanzarse sobre los incautos y descuidados que pagarán muy cara su imprevisión y su descuido. Muchos, la mayoría, de los que piensan en revolucionario, y serán un día quizás puñal asesino o pistola traidora, viven en el mayor de los engaños… Hay que fomentar la propaganda. Hay que organizarse en nuestro pueblo. Cuando un día (en los de la revuelta de octubre de 1934) sonó por nuestras calles el grito de ‘!vienen los de Fabero¡’ el pánico irrumpió en todos los hogares aquella noche aciaga. Si los de Fabero hubieran venido en realidad habrían rodado cabezas de bañezanos, habría habido fusilamientos y pillajes. Las casas hubieran sido destruidas, las mujeres deshonradas y escarnecidas, los niños terriblemente mutilados, y la muerte hubiera sentado sus reales sobre este pueblo digno de mejor suerte. Pues los de Fabero se están criando entre nosotros, transitan por nuestras plazas, se codean con sus futuras víctimas. Un pueblo que crece en la ignorancia de la religión y la moralidad y es presa de prédicas continuas y disolventes es la mejor escuela de asesinos y bandoleros. ¿Qué se hace para evitar esto? Nada en absoluto”.

Miraba a primeros de diciembre de 1935 hacia atrás El Adelanto y realizaba balance de los tres años de la publicación, con ausencias justificadas de colaboradores, “por las razones que tiene esta pícara vida”, y también con deserciones injustificadas por cobardía y miedo, que hacen preguntarse a sus redactores “de los hombres que con nosotros empezaron, ¿cuántos quedan?” Cuando se trata de apoyar al periódico todos son sordos, todos son mudos, todos son mancos (dicen). Para exigir, todos implacables; para ayudar, ausentes todos, “conducta en la época que corre verdaderamente suicida, pues la revolución acecha cual pantera herida el momento de echar su zarpa sobre la sociedad, mientras esos elementos gustan más del vivir tranquilo y ciego de la ciudad alegre y confiada”.

En lo que hemos podido conocer, muy lejos estuvo la propaganda y la campaña electoral de los comicios generales del 16 de febrero de 1936 desde el periódico socialista leonés La Democracia tanto de la extensión como de los excesos, la acometividad y las agresividades, los tonos apocalípticos y los modos irrespetuosos de El Diario de León (uno de sus competidores ideológicos en la capital), y sobre todo de la además gruesa, falaz, visceral y pasionalmente incendiaria artillería desplegada por El Adelanto.

“¡Leoneses, a luchar contra los traidores y los cómplices! (los que ayudan con sus candidaturas a que saquen menos votos las derechas –porque las dividen- y por tanto ganen las izquierdas)”, llamaba el semanario bañezano en su edición del 25 de enero de 1936, insistiendo en que en las elecciones que se avecinan “dos ejércitos, dos fuerzas se disputan la posesión de España: la revolución por un lado y la contrarrevolución por otro. Los que quieren que triunfe España, y los que quieren que seamos el estado soviético número dos. Nos vamos a jugar la existencia; peligra la Patria; la Religión es amenazada. Españoles: nos quieren convertir en un pueblo salvaje, sin Dios, sin Patria, sin Familia, sin Propiedad. Nos quieren hacer esclavos… En Rusia han quitado los hijos a los padres y los han declarado propiedad del Estado; han roto la Familia, y cuántos se encuentran sin mujer, sin hijos, sin bienes, obedeciendo al látigo de un tirano… ¡A votar todos integra la candidatura de las derechas!”, aunque ya desde más de una semana antes habían publicado las izquierdas del Frente Popular su manifiesto y su programa, tan alejado de lo que propalaban aquellos insistentemente aireados e interesados y catastróficos augures y de lo que sucederá cuando estas triunfen en las urnas.

Ante ellas (según publicará El Adelanto el 22 de febrero de 1936) “se celebró el domingo pasado en La Bañeza la contienda electoral, y nos sentimos orgullosos de este pueblo honrado y progresivo, donde absolutamente todos conservaron una gran serenidad y continencia. El día de las elecciones transcurrió con toda normalidad y sosiego. Fue un gran triunfo de la ciudadanía y la cultura a la que todos contribuyeron ahogando las pasiones que en estos casos excita la política. Merecen un cerrado aplauso las diversas organizaciones por su ciudadano comportamiento. Hoy (transcurrida casi una semana de la victoria electoral general de los republicanos y los socialistas, ‘los revolucionarios’), existe en La Bañeza orden, tranquilidad y sosiego. No se ha producido altercado alguno”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Los plenos interminables de los años 60

Publicado por José Cruz Cabo el 17/05/2017 9:57 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Yo comencé a asistir a los plenos en el año 66, siendo alcalde Fidel Sarmiento Fidalgo; en aquellos tiempos tanto los alcaldes como los concejales eran designados por el Goberador Civil, por lo que había concejales que a las sesiones iban más por pasarlo bien que por aprobar cosas para beneficio del pueblo.

Nunca decían no, pero habia varios concejales que si algún punto no lo querian aprobar, no decian no. Simplemente comenzaban a discutirlo y estaban dandole vueltas al tema durante horas y el pleno había comenzado a las ocho de la tarde, a base de hablar, hablar y hablar, daban las doce de la noche y el secretario tenía que decir que se levantaba la sesión y el tema quedaba aparcado hasta otra sesión, en la que se volvian a repetir las mismas cosas y al final terminaba por desaparecer de los plenos y quedaban sin resolver.

Una de las cosas que más dio que hablar fue la construcción de la Plaza de Abastos, donde Fidel habia puesto todo su interés y que al final consiguió aprobar a pesar de que había tres concejales que no la querian ni a tiros.

En los años finales de esta década, después de los enormes disgustos que tuvimos que aguantar Fidel y yo con lo del Plano de Urbanización, llegaron las elecciones de cabezas de familia, del tercio sindical y del tercio de entidades. Franco nos dejaba votar para las elecciones a concejales de los distintos ayuntamientos de España y al poco tiempo de celebrarse las primeras Fidel era cambiado como Alcalde por su hermano Leandro. Dos hermanos alcaldes de feliz memoria para nuestra ciudad.

En esos años se hicieron la Plaza de Abastos, el hoy Instituto Ornia y el Instituto Via de la Plata, el colegio San José de Calasanz y otras muchas cosas y los plenos ya comenzaron a ser normales. En un par de horas como mucho se aprobaban o se denegaban los asuntos llevados a los plenos. Nunca hubo que volver a dejar cosas sobre la mesa porque Antonio Pernas, Felipe Pérez, Bernardo Bécares y otros se empeñaran en sacar cosas en la discusión para alargarlo hasta las doce de la noche y tener que dejarlas sin aprobar para otra ocasión.


‘No eres de La Bañeza’ si no compras en empresas de aquí

Publicado por A. Cordero el 15/05/2017 8:25 Comentarios desactivados

Igual es muy fácil escribir estas letras teniendo en cuenta que soy parte implicada y para mí constituyen el agradecimiento que voy a hacer por medio de ellas. La empresa familiar de la que he formado parte toda mi vida laboral, ha sido una de las elegidas para formar parte de una reivindicación que deberíamos hacer todos: Comprar en La Bañeza. Consumir productos de La Bañeza. Quedarnos a vivir en La Bañeza. Trabajar en y por La Bañeza. Llevar a la práctica eso que tantas veces nos llena la boca al mencionar La Bañeza; no quedarnos sólo en esa especie de amor virtual que no llega a más, mientras por un lado decimos añorar y por el otro escapamos en el primer tren sin tener en cuenta el destino ni las condiciones de vida a las que nos llevará.

Agradezco enormemente la labor de investigación y el detalle de esta chica de sugerir entre sus ejemplos, el nuestro, porque eso es una publicidad impagable y directa, y sobre todo, porque no llega de la mano de las instituciones que igual son las que deberían luchar de verdad desde sus campañas del comercio para que sean realmente efectivas.  Esto me gusta y siempre he defendido la necesidad de comprar al tendero del barrio, porque es quien mejor sabe el perfume que nos gusta, los zapatos que se adaptan a nuestros pies y a nuestro estilo de vida, cómo de hecho nos gusta el solomillo, qué corte de pelo nos favorece más o qué es lo que nos gusta tomar cuando vamos al bar de siempre, mejorando las relaciones, los negocios y la atención al cliente de forma considerable.

Ahora quiero hacer un inciso en una noticia que leí hace unos días (y que no me dio ninguna pena, por cierto), sobre el cierre masivo de centros comerciales en Estados Unidos por aquello de que “se había pasado el boom” y que esa especie de epidemia se estaba contagiando a otros países. Al parecer las marcas más comerciales vuelven a apostar por la individualidad y prefieren tener una sola tienda situada estratégicamente en calles céntricas que varios cuchitriles hacinados en un espacio común separado por paneles de Pladur.

Tal vez, con este hilo conductor sea momento de recapacitar un poco y valorar la pequeña tienda de nuestros vecinos, porque son ellos, no las grandes superficies, ni las grandes cadenas alimentarias que “lo regalan todo”, los que a su vez son también nuestros clientes, los que nos saludan por la calle, los que nos invitaron ayer en la cafetería de enfrente, los que forman parte del mismo grupo de carnaval, de la misma Peña, de la clase del niño, o del grupo de Pilates….

Así, con la obligatoriedad de agradecer este gesto, encuentro la excusa perfecta para seguir haciendo hincapié en lo que he dicho tantas veces y que siempre me recuerda a una campaña del comercio promovida por el ayuntamiento y que tiñó de verde aguamarina la zona comercial de la ciudad con un eslogan que quedó grabado en nuestra memoria y que decía así: “Compra en La Bañeza, tienes de todo”. Con permiso de la autoridad de entonces, yo añadiría: “y todo de la mejor calidad”. Esta chica, que probablemente no habría nacido en aquel momento, adaptó sin querer el anuncio a los formatos y tiempos actuales y dijo: “No eres de La Bañeza si consumes productos fabricados en otras provincias en lugar de los de nuestras comarcas”. Cualquiera de los dos ejemplos va encaminado a hacer crecer a La Bañeza, que es lo que todos queremos, ¿o no?


La aparición de El Adelanto y sus primeros tiempos (II)

Publicado por Ibañeza.es el 8/05/2017 8:55 Comentarios desactivados

Había irrumpido el nuevo “semanario católico independiente” (así se definía) combativo y beligerante, recuperando y reactivando en La Bañeza incluso controversias y pugnas que ya habían tenido su cima de algidez y su declive un año antes (como la de la laicidad de la enseñanza, exacerbada ahora) e introduciendo otras como la de la retirada de las asignaciones estatales al culto y clero que (al contrario de las respuestas en otros lugares provinciales) habían tenido aquí escaso eco, atizadas ardorosamente ahora por plumas casi siempre ocultas por pseudónimo, y entre los propósitos de actuación y metas que en su número del 31 de diciembre se marcaba El Adelanto para 1933 se hallan los de “potenciar la Acción Católica y luchar, hasta dar la sangre si es preciso, por la prensa y la enseñanza cristianas, combatiendo el esperpento, el monopolio inicuo de la escuela única, laica, atea, aborto de la masonería, que quiere descristianizar España y poner a todos los niños en manos de cuatro maestros sin Dios…, no enviando jamás a los hijos a esa escuela e impidiendo que vayan los de los parientes, amigos y conocidos, y favoreciendo por todos los medios los colegios católicos; peleando contra el divorcio (y los matrimonios civiles, que también en la ciudad se iban produciendo) como leyes injustas, heréticas e inmorales; guerreando hasta desterrar a la prensa impía, oponiendo a la prensa mala la prensa católica, favoreciéndola y reforzando este arma de combate”. Así, de acuerdo con aquellas pretensiones, traería frecuentemente a sus páginas artículos de la buena prensa de derechas, como El Debate, del que copiaba para su primer número del nuevo año el que versaba sobre la influencia masónica en las decisiones del gobierno de España.

Una oposición maniquea entre el Bien y el Mal presentes en los textos fascistas de preguerra y en el discurso de la prensa de derechas desde abril de 1931, mantendría el semanario católico independiente bañezano desde su creación y a lo largo de la época republicana, exacerbada en momentos como los electorales de noviembre de 1933 y los de 1936 y los posteriores a la revolución de octubre de 1934, y enardecida hasta la exaltación de la Cruzada después del golpe militar que desatará el enfrentamiento armado.

En La Bañeza, según El Adelanto, la Juventud de Acción Popular se proponía a finales de noviembre de 1933 iniciar la campaña electoral dando mítines y conferencias en los pueblos principales del partido, y “como estas propagandas cuestan sus buenos puñados de pesetas, se encarece a los elementos de derechas a que coadyuven en esta hermosa labor”. Se anima al triunfo, y a votar contra las izquierdas para evitar “la vuelta a los días de prisión de sacerdotes y de personas de significación católica” (alusión aquella sin duda local y muy directa, pues no estaban muy lejanas las respectivas detenciones gubernativas de los dos principales soportes del semanario, Ángel Riesco Carbajo y José Marcos de Segovia), y se seguiría haciendo en los sucesivos números, llamando a “votar contra los verdugos de España, contra los que han perseguido nuestros ideales y conculcado con sus decisiones la Religión que profesamos”, y por la candidatura agraria, cuya lista y programa presenta en las portadas, señalando a quienes se ha de votar (agrarios y personas de orden) y a quienes no: “ningún católico puede votar en conciencia a radicales”. Aunque muchos de ellos fueran conservadores ideológica y socialmente, como lo era su líder bañezano el militar y diputado Herminio Fernández de la Poza (tenido en 1939 por masón, aunque no es seguro que lo fuera), quien a pesar de sus cercanos familiares valedores no podrá evitar ser represaliado por el franquismo (al que después rendirá importantes servicios bélicos) con multa y una breve y privilegiada detención en el otoño de 1936.

Al principio de enero de 1934 se denunciaba desde El Adelanto que los lectores de El Debate y ABC de la ciudad bañezana están hartos de verse burlados por el servicio de Correos, y que no entienden que saliendo los paquetes de periódicos del mismo lugar, en la misma fecha, y por el mismo conducto, lleguen a unos destinatarios y a otros no, por no ser gratos a ciertos elementos, y se anuncia que, de no corregirse la anomalía y la arbitrariedad, desde La Buena Prensa elevarán queja documentada y firmada por los lectores al ministro de Comunicaciones contra el entorpecimiento de que son objeto las publicaciones de derechas, que no debió de cesar, pues el 17 de marzo desde el semanario se continuaba acusando de seguir siendo escamoteados y saboteados los ejemplares de El Debate por socialistas de los servicios de Correos, y de que en La Bañeza el día 13 hubo de bajarse de la estación para La Buena Prensa el paquete de aquel diario protegido por la Guardia Civil. El 14, miércoles, ya no llegó, sino que lo llevaron a Astorga, de donde lo devolvieron al día siguiente por la mañana. Ya el 25 de marzo de 1933 se habían quejado desde El Adelanto de que “algunos suscriptores de muy cerca de La Bañeza no reciben el semanario que les envían por correo”, impedimentos y obstrucciones que también se practicaron antes contra el socialista semanario Avance, en el que el 17 de septiembre de 1932 se relatan las dificultades existentes para que lleguen los ejemplares a lugares como Redelga, Bercianos del Páramo o La Nora, y como en Santa María del Páramo se agudizan, pues “hay allí cura que sale al paso de los peatones (carteros rurales) del correo y los cachea para despojarlos de la prensa mala”.

Las de El Adelanto se reproducían en enero y febrero de 1936, según cuenta su corresponsal en Destriana el día 8, en plena campaña de las elecciones generales que se celebrarían el día 16, quien señala que “desde hace más de un mes ha vuelto a llegar allí aquel semanario con retraso, como otras veces en que también se ha protestado por las trabas y estorbos que se dan en la administración de Correos bañezana”. Ya adivina el delegado en la Valduerna donde puede estar la causa, añadiendo que “el que tenga oídos que oiga y no dé lugar a que alguien se tome la justicia por su mano”. No solo se saboteaba en ocasiones, al parecer, a la prensa de derechas, pues el 25 de marzo de aquel año desde la Agrupación Socialista de Sabero se trasladaba queja al administrador de Correos de León por la repetida falta de los paquetes del periódico El Socialista que allí se envían (noticiaba La Democracia entonces).

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras de la provincia, de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Cuando el maestro Palomo Linares toreó en La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 25/04/2017 21:58 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Cuando Palomo Linares, junto al Cordobés, le hicieron el vacío a los propietarios de las plazas de toros por no ponerse de acuerdo en los precios, estuvieron todo ese verano toreando en plazas portátiles y en las fiestas patronales de nuestra ciudad. Por eso el maestro Palomo Linares vino a torear a la plaza portatil que ese año se puso en donde hoy está la piscina de verano, entonces denominado Campo de San Manuel.

El concejal de fiestas de aquel año, sobre el 69 o el 70, era Francisco Carracedo, uno de los grandes aficionados a los toros y un concejal que siempre me atendió de maravilla.

La corrida era, como entonces se decia, a las cinco en punto de la tarde. Poco antes de las cuatro llega a mi casa uno de los policias y me dice “de parte de don Paco Carracedo, que aquí tiene los pases para la corrida y si quiere puede ir a hacerle una entrevista a Palomo Linares que está hospedado en donde Candongo”.

Acababan de salir las grabadoras y me dejaron una, me dijeron como tenía que ponerla en marcha y me dirigí al hostal de los hermanos Candongo. Enseguida me subieron a su habitación y me lo encontré echado en la cama descansando, y muy amablemente le dije quien era y lo que quería” me dijo que pusiera en marcha la grabadora y le preguntara lo que me apeteciera”.

Comenzamos la conversación y estuvo muy amable contestandome lo que le iba preguntando y al cabo de media hora., me marché deseándole buena suerte,

Llegué a casa, dejé la grabadora, y me marché con los cuatro hijos a la corrida, que por cierto fue impresionante, ya que tanto él como el torero acompañante estuvieron muy bien y el público sacó a hombros a Palomo Linares después de cortar las orejas y el rabo de sus dos toros.

La plaza se abarrotó ya que vino mucha gente de León y de otros sitios. Hice la crónica para el Diario, El Adelanto y Radio Astorga y salimos mi esposa Nieves y yo a la verbena con los amigos y la tertulia de esa noche trató sobre Palomo Linares.

Al día siguiente cogí la grabadora y cual no sería mi asombro al ver que todo el tiempo que estuve con Palomo Linares charlando sobre muchas cosas, la grabadora no había funcionado y me quedé con una cara de tonto de muchos quilates, porque la entrevista me hubiera valido unas cuantas pesetas, tanto en El Diario como en cualquier medio periodistico o radiofónico de entonces. El Adelanto y Radio Astorga no me dieron ni una peseta por la crónica de la corrida. En la colección de El Adelanto se puede ver mi crónica de aquella tarde de toros. En fin que siempre he metido la pata con los caharros modernos ya que soy muy lento para entenderlos.


Una propuesta para poder mejorar nuestra Semana Santa

Publicado por José Cruz Cabo el 24/04/2017 9:02 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Como no podía ver las procesiones de mi ciudad el jueves y viernes santos, estuve conectado a Canal Sur Televisión, viendo las procesiones que tuvieron lugar en las capitales y ciudades de Andalucía y recordando mi visita a Sevilla en la Semana Santa del año 81; la verdad es que viéndolas me convencí de que nuestra ciudad puede presumir de tener una gran Semana Santa. Los pasos que vi no tienen nada que desmerezcan a muchos de los pasos de las tres cofradías que tenemos aquí.

El Nazareno de Jesús, el de la caída de la Vera Cruz, el Cristo crucificado de Sanz Herranz, el Cristo de Palau, las virgenes de Las Angustias, la Amargura, la Esperanza o las dos soledades, así como el Cristo de la Cañica o el San Juan, son tan buenos como pueden ser los mejores de Andalucía y la copia de la Piedad puede competir con cualquier paso de cualquier ciudad de las buenas en el tema semanasantero.

Hace unos años se propuso en una reunión de la Junta Pro Fomento de la Semana Santa bañezana, que el Jueves santo se hiciera una procesión de hermandad de las tres cofradradias, ya que la Vera Cruz tiene una imagen de la Verónica y se podía hacer una procesión con las tres cofradias y dos encuentros que completaban lo que pasó en el camino del Calvario. El entonces Juez de la Cofradía de Jesús dijo “¿que pinta en el calvario la Verónica, quién es esa señora?” Tampoco la cofradía de las Angustias se interesó entonces en el tema.

Lo mismo que la cofradía de Jesús Nazareno tiene una hermandad con la de Divino Obrero de León, ahora sería el hermanamiento entre las tres cofradías bañezanas. La Vera Cruz salía con la Verónica por el parque infantil, calle Don Angel Riesco, Plaza Obispo Alcolea, Conrado Blanco y en la esquina del Comercio El Cielo, venía la cofradía de Jesus con su grandioso Nazareno y se encontraba con la Verónica, después seguian juntos la procesión hasta encontrarse con la Soledad de la Cofradía de las Angustias y celebrar el encuentro de las dos imágenes con la Soledad y entonces el pañuelo que la Verónica uso para limpiar a Jesús y que este le dejó su cara impresa, tendría un significado mayor que el encuentro actual, las tres cofradías se hermanar´an y además darían un mayor significado a la procesión del encuentro del Jueves Santo.

Hace años que quería contarlo, pero antes de dejar este mundo no quería que esta magnífica propuesta quedara sin contestar ni sin explicar, y se pudiera en el próximo año hacer realidad y mejorar aun más la magnífica Semana Santa que tenemos en nuestra ciudad, con unos pasos valiosos y de calidad imaginera contrastada. Aunque yo no lo pueda ver por mis años, me gustaría que esta procesión del encuentro y hermandad entre las tres cofradías se celebrara el día de Jueves Santo del próximo año.


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