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Penurias escolares en 1934

Publicado por Ibañeza.es el 3/06/2019 7:33 Comentarios desactivados

A la mitad de enero de 1934, a petición de los maestros (maestra y maestro) regentes de las escuelas unitarias del local de Severino Hernández Cancelas, se colocan en ellas unos cristales; el arreglo del retrete ha de hacerlo por su cuenta el arrendador de los locales, que se dotaban por entonces de estufas y de luz eléctrica, por cuya instalación se abonaban 77 pesetas al industrial Bernardo Canton Blanco, titular de la compañía Electra Bañezana.

Manifestaba por entonces el ministro de Instrucción Pública que el asunto de la calefacción de las escuelas corresponde a los ayuntamientos (por carecer de ella se habían cerrado en Madrid cinco grupos escolares), aunque “por una sola vez y sin continuidad” se ocupará de ello el Estado, que tendrá que rebajar el presupuesto de su departamento al hacerse cargo de los gastos de calefacción de las escuelas municipales, cerradas muchas de ellas en España por negarse los ayuntamientos a pagarla. En La Bañeza en el pleno del 14 de febrero se desechaba la petición de los maestros encargados de las escuelas unitarias de que se les provea de carbón para las estufas recién instaladas. Ya se había desestimado una solicitud semejante de las escuelas graduadas por considerar que el Estado les da consignación para calefacción (en realidad, se dice, 150 pesetas para todos los gastos de atenciones y servicios), y se propone la intervención del delegado municipal en el Consejo local de Primera Enseñanza, el concejal Joaquín Lombó Pollán, y la convocatoria de una reunión del mismo, cosa difícil dice el delegado (no se reunió ni cuando en el otoño de 1933 se clausuraron las escuelas), que añade que funciona irregularmente y manifiesta su deseo de, por ello, dimitir como vocal. Se reconoce que 30 pesetas es poca cantidad para la calefacción de cada escuela, aunque se puede contar, se dice, con la gratificación que por la enseñanza de adultos reciben los maestros.

Maestra y niñas de una escuela en La Cabrera en 1934.

En la sesión municipal del 18 de abril se acuerda realizar las obras necesarias en el pavimento de la escuela de Sacaojos, ya en mal estado bajo el mandato del anterior alcalde, pero que no se reparó por no dilucidar entonces si las obras correspondían al Ayuntamiento bañezano o a la Junta administrativa de la pedanía. Debió de hacerse aquél cargo de su estado, “pésimo (según el informe del arquitecto municipal del 13 de junio) tanto en la planta baja como la casa del maestro, por lo que debiera de construirse otra nueva”, y se acuerda al acabar el mes repararla durante las vacaciones de verano, ya que no se encontró en el pueblo local adecuado para sustituirla, ni tampoco a la vivienda del docente. Ya en agosto, dado que el importe de reparación de la casa-escuela según el proyecto del arquitecto municipal sería sobre una casa ruinosa, lo que representará perderla, se acuerda estudiar la conveniencia de construir un edificio de nueva planta, convocando a tal efecto a la Junta vecinal para ver si tal construcción puede abordarse, y como las posibilidades y condiciones aportadas no satisfacen a la Corporación bañezana (el pueblo acarrearía y cedería la piedra de sus canteras y tres árboles para la madera –ya en diciembre dirán hacerse tan solo cargo del transporte de la piedra-, pero debía ser construida por el Ayuntamiento), después de votarse en el pleno del día 29 se decide esperar a que la construya el Estado, frente a la desechada alternativa de ser levantada por el municipio, que satisface a la minoría socialista.

No eran las únicas escuelas en lamentable estado: por las mismas fechas las de Jiménez de Jamuz, y también las casas-vivienda de los maestros, estaban en completa ruina, y acordaba la Corporación del Ayuntamiento al que la pedanía pertenece vender en pública subasta (con la urgencia que el caso requiere) un solar municipal bien situado y conocido por el Pósito y reformar unas y otras con los fondos obtenidos. A otro de los maestros nacionales en el pueblo se le enviaba con igual premura uno o dos albañiles que a cuenta del Ayuntamiento le recorran el tejado y reformen la casa-habitación. Finalizando el mes de julio los corporativos habían ya acordado la necesidad de construir nuevas escuelas, y a mediados de septiembre se aprobaba la cuenta de 300 pesetas por el alquiler en 1932 y 1933 de la casa-habitación y edificio escuela de niñas de Santa Elena de Jamuz a Manuel de Blas del Palacio.

A la mitad de julio la Dirección General de Primera Enseñanza había enviado un aparato de proyección para las Escuelas Graduadas bañezanas, y se denunciaban por entonces desde el semanario socialista astorgano El Combate algunas irregularidades y desatenciones en la primera enseñanza, como eran las de que en Castrocalbón la maestra no apareciera por su escuela, lo mismo que hacía la de Soguillos, en Laguna Dalga, y en La Bañeza redujera su dedicación a ella la maestra que vivía en Astorga y se desplazaba cada día en tren entre las dos ciudades (se trataba de Tránsito Castro González, esposa del abogado astorgano Olegario Combarros).

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Quince días y un punto y final a los escaparates de humo

Publicado por A. Cordero el 26/05/2019 8:00 Comentarios desactivados

No hace falta ser psicólogos, ni sociólogos; solo hay que tener un poco de vista, un poco de sentido común, y dejar transcurrir el tiempo de la campaña electoral para ver que a medida que pasan los días esperando el momento de contar las papeletas y comparar con las encuestas, esas tan criticadas y puestas en tela de juicio por los menos favorecidos, los hay que pierden los nervios, y las buenas formas a medida que avanza la campaña.

Quince días de sonrisas, apretones de mano y promesas, quizás a algunos les parezcan pocos para conseguir esos votantes que no saben bien a quien confiar su voto para gobernar durante cuatro años, pero a mi modo de entender –siempre muy particular, he de reconocer–, si la campaña hubiera durado tres o cuatro días muchas meteduras de pata, pataletas e incoherencias se habrían evitado y los escaparates de humo en que se convirtieron algunos programas electorales no habrían llegado a las manos de los votantes, con el peligro que ello supone…

A pocas horas de que se desvelen los resultados y se vayan cayendo del guindo todos aquellos que nunca tuvieron los pies sobre la tierra, apenas queda la opción de dejar de soñar para coger la calculadora y comprobar de primera mano que todas las cábalas que hacían en la red los que ni van en la lista ni se juegan gran cosa, quedaron atesorando dos o tres caretas y la satisfacción de haber engañado a Facebook y haber protagonizado por unos días unos insulsos diálogos –monólogos en algunos casos–para matar el tiempo e imaginarse las papeletas del color de sus sueños.

El problema es que en las redes sociales no se contabilizan los votos –aunque a los que les vale todo se piensen lo contrario– y la urna está a punto de destapar la realidad. Es entonces el momento de dejar a un lado los juegos y ocuparse de las cosas serias para entender que ser alcalde dista mucho de ser un juego y no se debe tratar al votante como si fuera tonto. Pero será el domingo a última hora y, queridos lectores, ya será demasiado tarde, el humo se habrá desvanecido y las caretas de las redes sociales habrán dejado al descubierto la dura realidad, la de gobernar una ciudad, en serio.


Cuando se quiso poner tasas al toque de campanas

Publicado por Ibañeza.es el 20/05/2019 8:03 Comentarios desactivados

A finales de 1932 se promulgaba la Ley de contribución general sobre la renta (un impuesto aún muy limitado y de escaso poder recaudatorio, tímido primer paso en la creación de la moderna fiscalidad), cuando la renta per cápita alcanzaba las 1.083 pesetas. En La Bañeza, en los extensos debates sobre los presupuestos municipales para 1933 los socialistas habían pretendido la incongruencia (que les señala desde el local semanario La Opinión su director) de recuperar el impopular y ya suprimido impuesto de consumos, una carga indirecta y nada progresiva contra la que tantas protestas y motines había habido en el pasado, y tratado de establecer un gravamen por el toque de campanas (“asesorados por algunos entre los cuales hay fervorosos monárquicos hasta el 14 de abril de 1931”, dirá El Adelanto), que rechazaron los demás miembros de la Corporación. También en León fue desechada la propuesta socialista de incluir en los presupuestos del año próximo a iniciarse una tasa anual por el tañido de campanas (150 pesetas por una, 200 por dos, 300 por tres o más), pero prospera gravar con 25 céntimos los carteles que anuncian funciones religiosas y cobrar impuestos por tirar cohetes y tocar organillos.

En La Bañeza, en realidad las discusiones y la elaboración de aquellos presupuestos (en múltiples y maratonianos plenos) fueron bastante más complejas y ajetreadas: la minoría socialista decidía el 23 de noviembre contar con sus representados antes de entrar a discutirlos, y lleva enmiendas en la sesión municipal del 28 al proyecto que presenta la comisión de Hacienda, basado en el percibo de ingresos por arbitrios (como el de 1932, al que supera considerablemente), que perjudica al vecindario (se dice), opuesto al de ingresos por consumos (como lo fue aún el de 1931), de mayor recaudación y por el que los forasteros pagan más, y derogado por una de las disposiciones transitorias del Estatuto Municipal y otras legales. Se acuerda por mayoría (los cuatro concejales de la minoría socialista, José Santos Pérez y Joaquín Lombó Pollán) obtener los ingresos por consumos, con lo que se rechaza el proyecto de la comisión de Hacienda. El alternativo de la minoría socialista también era por arbitrios, por lo que procede confeccionar uno nuevo basado en ingresos por impuestos de consumos.

Antigua postal de la Iglesia de Santa María de La Bañeza.

En el pleno del 7 de diciembre se revoca el anterior acuerdo (volver al sistema de consumos) y se desecha el proyecto de presupuestos de la comisión especial surgida de la anterior sesión, según votación en la que solo opta por no hacerlo el concejal Joaquín Lombó. Los socialistas aclaran su pretensión de reemplazar los arbitrios de 1932 por otros más justos, y de rebajar algunos como el de la carne, que consideran alto, para que deje de regir lo que manifiestan que algún concejal habría afirmado (“el que no pueda comer carne, que coma bacalao”), y que es desmentido por el alcalde (Juan Espeso González), sustituyendo con otros gravámenes lo dejado de recaudar por ello. Por mayoría se acordó presentar otro nuevo proyecto en el pleno del lunes próximo, confeccionado por la comisión de Hacienda una vez más. En cuanto a las carnes, a pesar de haberlas clasificado por categorías ya en enero de 1933 y de haber rebajado sus arbitrios, no han bajado sus precios los carniceros, lo que expondrán algunos concejales como queja en el pleno del 18 de aquel mes.

El día 12 de diciembre se entra por fin a estudiar y discutir el proyecto de presupuestos para 1933, en su apartado de Gastos, y se hace por artículos, partidas y capítulos. Se retira la partida de 480 pesetas del teléfono del alcalde (ya hay uno en secretaría) y el del cuartel de la Guardia Civil. Se destina una partida para el deslinde y amojonamiento de los terrenos comunales (en la fecha determinada en que se revisan anualmente las marras o mojones municipales), otra para salarios de los 15 vigilantes de arbitrios que habrán de atender el servicio junto con los serenos, y una más destinada a retribuir las nuevas plazas de arquitecto y de maestro de obras que se crean.

El pleno del 14 de diciembre, cuando cerrado ya el capítulo de Gastos se discuten los arbitrios que habrán de generar los Ingresos, conoce debates sobre si las bicicletas son artículo de lujo (como afirma el concejal socialista Porfirio González Manjarín), o no lo son, pues las usan mucho los obreros (según argumenta David González Moratinos). Y no debían de serlo, ya que se aumenta su canon, quedando en 6 pesetas anuales. También se establece una tasa a la circulación de perros, y un arbitrio por los anuncios o carteles que se exponen. Algunos concejales alegan haber determinado gravámenes elevados para las carnes de cerdo y de ternera, que consumen los ricos, para que los presupuestos no sean tachados de burgueses. Los socialistas exponen por su parte que su tendencia no es obrerista, y abogan en prueba de ello por la rebaja de tales gravámenes.

Propone el edil Porfirio González Manjarín el impuesto de 100 pesetas anuales por cada una de las 11 campanas de la ciudad, consideradas como anuncios. La comisión elaboradora del proyecto pensó en ello, se dice, pero observó su ilegalidad (en la que coincide la Revista de la Administración Pública del mes de la fecha, que se consulta en la sesión). Hay empate en la votación (a favor, la minoría socialista y el concejal Toribio González Prieto), que se repite por dos veces, y decide la cuestión el voto de calidad del alcalde-presidente, rechazando la propuesta. El edil Joaquín Lombó Pollán vota en contra, pero añade que vería tal impuesto con satisfacción por vivir cerca de la Iglesia, y que vota como lo hace porque ha visto que la tasa no se impone en ninguna población (en la mayoría de las que la establecen, las delegaciones provinciales de Hacienda la revocan después, como sucedería en Huelva finalizando el siguiente mes de enero, o en marzo en Ponferrada), además de que “el asunto se resolverá cuando se promulgue la Ley de congregaciones religiosas, por la que los templos pasarán a ser propiedad del Estado, sobre cuyos bienes no se pueden imponer arbitrios” (parecida argumentación se había manejado en su momento en el consistorio leonés). El concejal David González Moratinos alegaba que en tal caso debería de gravarse también el timbre del Teatro y la sirena de la Azucarera.

Finalizaba la elaboración del presupuesto municipal para 1933 con la asignación de Ingresos en superávit sobre los Gastos, y se debate entonces si aplicarlo a rebajar las tasas de las carnes o al aumento de sueldo que los empleados municipales habían solicitado, sobre lo que hay empate y resuelve, en contra de la subida de salarios, de nuevo el voto del alcalde. Queda aprobado el presupuesto de Ingresos en 234.166,06 pesetas, con superávit sobre el de Gastos en 5.377,26 pesetas, que asciende a su vez a 228.788,80 pesetas.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Diecisiete entre seis?, no sé si me saldrán las cuentas

Publicado por A. Cordero el 19/05/2019 9:15 Comentarios desactivados

Dice la calculadora –que es la que más sabe de estos asuntos– que son 2,8333333… y como no vamos a poder partir a nadie en trocitos para hacer las cuentas exactas, nos tendremos que conformar con hacer un reparto aproximado y colocar los culos en los sillones manejando otros criterios que poco o nada tengan que ver con las matemáticas, que dicho sea de paso, aquí no funcionan del todo bien.

El caso es que yo siempre me fío más del sentido común que de las ciencias exactas y, como el calendario me dice que ya han pasado cuatro años y volvemos otra vez a enfrentarnos a las papeletas, habrá que buscar en ellas los nombres nuevos, los de otras veces y ciertas caras cambiadas de bando con apretones de mano y abrazos desmedidos, que no vienen a cuento y con demostraciones de cariño desorbitadas que se exceden, en muchos casos y acaban haciendo una clara demostración de hipocresía.

Pero los tiempos cambian y las campañas electorales se adaptan a ellos, aquello que decían de que un apretón de manos era un voto, quizás haya que cuestionarlo. Ahora, antes de llegar a las urnas, ya se baten en duelo las páginas con las candidaturas aspirantes al sillón y al mismo tiempo que proliferan éstas, lo hacen ciertos “seguidores” cuyo perfil, de reciente creación, contribuye a hacer política de chirigota y baratillo, confiados en que el hecho de colocar un nombre falso o un personaje de comic, garantiza el anonimato para crear debate y asegurar la zona más visible a cuantos seguidores hayan conseguido captar.

Y algunos en lugar de salir a la calle a pegar carteles y a hacer campaña puerta a puerta (como nos gusta en los pueblos), con apretón de manos y palmadita en la espalda incluida, se parapetan en su página, sonríen desde la foto mientras esperan que los votos le lleguen por arte de magia, y se frotan las manos mientras hacen las cuentas, evidentemente con resultados distintos a los míos, convencidos de que la división se hará entre dos y a ser posible al alza y se imaginan a sí mismos ocupando el sillón presidencial del salón de plenos.

Y otros, los que más papeletas ganadoras tienen, son realistas, precavidos y trabajan desde el minuto 0, como mandan los cánones, sin confiar en la providencia y peleando cada voto, recorriendo cada rincón y visitando a cada persona que, con su voto pueda hacer una división más o menos orientada a su favor, con los pies en la tierra, porque saben que las ciencias en ocasiones fallan y los votos como mejor se cuentan es cuando se sacan de la urna.

Pero yo espero que mi calculadora falle y esas cifras que me arroja no tengan ningún parecido con la realidad, que aquella obligatoriedad de sacar el resultado exacto de los tiempos del colegio, simplemente era para el examen, pero ahora, que ya hemos aprendido algo –aunque no sea mucho-, sabemos que una división entre dos sería ideal, entre tres, bastante buena; cualquier otro resultado sería difícil de asimilar y en cuatro años el desaguisado podría ser demasiado evidente.


La diversión antaño en La Bañeza

Publicado por Ibañeza.es el 6/05/2019 7:55 Comentarios desactivados

El 9 de abril de 1916 se refería La Crónica a la partida de La Bañeza de La Rentina, vedette de cuplé y tango que, “cual estrella fugaz de las que de vez en cuando aparecen por estos pueblos de menor cuantía, había alegrado la vida de multitud de ciudadanos”. Se cuenta en el ejemplar del 16 de julio del mismo semanario que no entusiasmó a la concurrencia la vedette Nieves Mimosa que actuaba en el Café Marina (en el verano de 1931 tenía “orquesta tarde y noche”), y que su dueño, Avelino García, “tiene la palabra con Conchita Ulía, que en breve debutará en el Teatro Ideal Cinema” (traerán a la canzonetista en aeroplano, se dice, si la huelga ferroviaria que entonces se daba persistiera), y también que habrá concurso de aviación en el programa que para las ya cercanas fiestas se preparan.

En la inauguración del nuevo Café Victoria, espacioso y elegante (en la calle Pérez Crespo, propiedad de Jerónimo González Álvarez), actuó un sexteto formado para la ocasión por jóvenes bañezanos aficionados a la música, Odón Alonso entre ellos, dirigidos por José Gutiérrez Pascual (volvieron a agradar en otras actuaciones posteriores). Proseguían las regulares sesiones de teatro, y a veces las compañías actuantes en las giras se deshacían y separaban, como ocurrió entonces aquí con la del señor Sepulveda por diferencias y rencillas entre los integrantes de su elenco. De la inauguración de aquel Café informaba también El Pueblo, que compartía entonces el kiosco de prensa bañezana, e igualmente de la renombrada tonadillera Conchita Ulía, “artista genial que ha cautivado y conseguido el aplauso de todos los públicos de España y de las posesiones españolas en Marruecos”, y que se presentará al bañezano el sábado 22 de julio solo por cuatro funciones y de paso para los principales teatros de Galicia. Se noticia el día 30 la actuación en el Teatro de la cupletista Favorita, y de que van adelantados los trabajos de construcción de la plaza de toros (que no se llegaría a rematar).

En 1927 el monarca y la reina Victoria Eugenia visitaban León y en octubre se inauguraba en La Bañeza el elegante Gran Café Novelty, rebautizado poco después en “Café Minuto”, propiedad de Francisco Miranda del Palacio (antiguo botones y conserje más tarde del Círculo Mercantil) y concebido, con su permanente orquestina, como café-espectáculo, al igual que sus competidores en la localidad, los cafés Pasaje (abierto en 1926, ya como café teatro y regentado durante muchos años por la familia Blanco Toral), Central (éste de efímera vida), y Royal (fundado por Maximino Ruiz García). En un anexo del último, que contaba además con reservados en los que era frecuente el juego de dinero, estaba instalado el Royal Cinema, competencia en la proyección de películas de los teatros-cines de más aforo.

En aquellos cafés cantantes amenizaban el ocio de los concurrentes algunas artistas, pícaras y divertidas cupletistas, ligeras de ropa y generosas en la exhibición de sus cuerpos y procaces en sus ademanes y en el doble sentido de sus canciones, lo que incitaba a algunos clientes desprendidos a alternar con ellas y a gastarse en el descorche sus dineros. Más allá de lo sicalíptico, tan del momento, y del Bar La Alegría de Cándido González, “servido por camareras” (según se anunciaba en la revista Azul en 1920), existía desde el inicio de 1933 y creado a lo que parece por David González Manjarín (su titular en febrero de aquel año) en el camino de los Molinos, cercano a la Azucarera Bañezana, un establecimiento de señoritas (Bar Azucarero se llamaba en febrero de 1934, regentado por Francisco Alonso Prieto, casa de lenocinio más o menos encubierta y clandestina), que se mantuvo en este uso largos años y que en 1935 y 1936 dirigía Tomás Martínez Prieto, natural de Santibañez de Vidriales, regresado después de 1933 de Argentina y domiciliado entonces en la bañezana calle Pablo Iglesias.

Desde años antes funcionaba el salón de baile Variedades, otro local de diversión en el que a veces se pasaban “originales secciones cinematográficas”, regentado por Patricio González, quien también era dueño del Frontón Novedades (sito en el interior de la manzana delimitada por las calles del Carmen y Juan de Mansilla). Existía en 1916 el salón de baile El Recreo, de Gabriel González, y un baile más popular solía celebrarse en la Fonda la Galocha, en la salida de la población hacia el Monte de Riego, y a los de disfraces y máscaras, y al de Piñata del Carnaval, se concurría en el Teatro Seoanez, del que para la ocasión se retiraban algunas butacas (contaba con 650 y 6 plateas) y convertía en elegante y espaciosa pista.

Había además otros lugares de recreo: los locales de las sociedades el Casino, el Círculo (que disponía de Estudiantina y de Rondalla), La Caridad, el Liceo y los Recreos ya citados; cines como el Ideal Cinema; el Teatro Seoanez; cafés como los de Maximino Ruiz García; La Unión, de Modesto Ruiz García y Modesto Arias (en los locales del Casino de igual nombre; en 1907 lo regentaba Jerónimo González Álvarez); Nogarol; Marina (con cuplés), o el Café Victoria…, y también el Bar Moderno de José Concejo Grandoso, muy frecuentado por la intelectualidad bañezana que redactaba El Sorbete en 1921, al que llamaban El Boliche del Che, o El Casinillo, y en cuya amplia terraza “se hablaba y se discutía de socialismo, anarquismo y sindicalismo”.

En junio de 1931 no todo era propaganda política y elecciones constituyentes próximas a celebrarse: cerraban a altas horas de la noche los cafés de Maximino Ruiz, Francisco Fidalgo y Ramón Acebes González, y en el Café Minuto (a veces también en el Marina) debutaban por aquellas fechas gentiles canzonetistas (prácticamente una atracción por semana a lo largo de aquellos años, según publicitaba la prensa local) que entretenían a su público con sesiones de tarde y noche, como Lia Foli, a la que seguiría la vedette de cante flamenco Lola Alcázar y la colosal artista y estupenda bailarina Teresita Aguirre; el Teatro Pérez Alonso combinaba espectáculos arrevistados con sesiones cinematográficas y recitales de canciones, y algunos patricios bañezanos viajaban por entonces a Madrid para asistir a la inauguración de la nueva plaza de toros.

Se denuncia el día 11 de agosto de 1933 ante el juez municipal lo sucedido la noche anterior, cuando “contestaron con frases gruesas y ofensivas” al sereno Manuel Casasola Pisabarro el dependiente del despacho del Café de “Minuto” y el cartero Luís Pérez Fernández, que “venían dando voces con tres artistas” (del cuplé o canzonetistas que actuaban aquellos días en los cafés de la ciudad).

En septiembre de 1935 se daba desde la alcaldía a los cafés bañezanos “orden de no exhibir en los escaparates o transparentes imágenes o fotograbados indecentes”, después de que se ruegue el 27 de agosto a Francisco Miranda del Palacio, Maximino Ruiz, Francisco Fidalgo, y Vicente Blanco que “se abstengan de exponer fotografías de artistas que atenten a la moral, y que prohíban en sus establecimientos la entrada de menores”, se recuerde a Ángel González (que regentaba un kiosco de prensa en la Plaza Mayor) “la prohibición que existe sobre exhibir escritos pornográficos en la vía pública”, y de que Servando Juárez Prieto, como alcalde accidental, proclamara el día 30 un bando llamando a los residentes a que “se abstengan de proferir blasfemias y palabras indecorosas”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Al hombre de memoria precisa

Publicado por Ibañeza.es el 22/04/2019 16:13 Comentarios desactivados

Luisa Arias González

Amigo Pepe, qué pena nos dejas.

Tú que escribiste tantos artículos a personas que se iban para siempre, ahora, es obligado que tengas tu necrológica.

La comienzo, abrumada por la noticia de tu partida que recibo de parte de mi hija desde más de dos mil kilómetros de distancia; y yo aquí, tan cerca, no me había enterado, inmersa estos días en el acontecer de la Semana Santa que, afortunadamente, lo impregnó todo.

Los primeros días de abril, tuvimos ocasión de hablar, mientras tú, al ordenador, escribías directamente una de las crónicas para uno de tantos periódicos en los que desinteresadamente colaborabas.

Hablamos del Pregón de Semana Santa y cuando tú tuviste que reemplazar a Roberto García Calvo que finalmente no pudo realizarlo por motivos familiares. Te liberaron del trabajo y lo preparaste en el tiempo récord de dos días, me contaste. También hablamos del Albergue de Turismo de La Bañeza y recordabas perfectamente toda la gente importante que pasó por aquí y paró en él. Te acordabas del año y periodo estacional en que esos hechos habían ocurrido y, después de preguntarte cómo era posible que te acordaras de esos detalles, me contestaste relacionándolo con algún hecho importante personal o familiar que, por lo que te afectaba, tenías ubicado en el tiempo.

Ahora mismo eres “la memoria viva de La Bañeza” te dije, y tú continuaste escribiendo el artículo que tenías iniciado en el ordenador y que trataba del Círculo Mercantil Bañezano.

Ahora tus crónicas tendrán lugar en otra dimensión y te habrás encontrado con tu amigo Victor el fotógrafo, al que dedicaste tu última necrológica, y con Conrado y Charo y tantos amigos que te precedieron en la partida a la otra vida y que querías y admirabas.

Aquí, te echaremos de menos. Ya no te encontraré trabajando en el ordenador cuando yo vaya a la imprenta. Echaremos de menos tus colaboraciones en periódicos y tus crónicas en la radio, pero sobre todo tu defensa de todo lo bañezano.

Sabías buscar la noticia en lo más sencillo y cotidiano, en el devenir diario de La Bañeza y sus gentes, en lo que a los demás pasaba desapercibido.

Por ello, te pedimos que desde allí cuides de tu ciudad y sus habitantes, pero sobre todo de tu “Nieves”, hijos y familia. Yo le pido al Padre que sea justo contigo, pues el cielo lo has ganado con una vida ejemplar, tu larga trayectoria de trabajo y una dedicación, desinteresada y sin límites, a lo que querías y a los que querías.

Hasta siempre, amigo Pepe.


El concejal comunista de La Bañeza que nunca existió

Publicado por Ibañeza.es el 22/04/2019 7:57 Comentarios desactivados

En La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945) (Aguilar, 2006), el historiador Secundino Serrano cuenta el papel decisivo que desempeñaron tres leoneses contra la ocupación nazi de Francia: El maestro y guerrillero Julián García Villapadierna luchó con las tropas francesas y fue uno de los escasos supervivientes. También el leonés Teodoro González, alias Fernando, combatió contra las tropas de Hitler y falleció luchando en junio del 44 en Fôret de Saint-Léger. Por último, “el concejal del Partido Comunista en La Bañeza” Erasmo Díez Zapico, que huyó a Francia tras el fin de la Guerra Civil, se unió al ejército francés, y fue uno de los republicanos que entró en España con las invasiones del valle de Arán.

Tan solo 22 comunistas se proclamaron candidatos en todo el país en las elecciones a Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931 (67 concejales de esta ideología habían sido elegidos en las municipales del 12 de abril, y un único diputado comunista, por Málaga, obtendrá escaño en las Cortes de 1933, para alcanzarlo 17 en las de febrero de 1936), ninguno en León, como ya había ocurrido en las citadas de abril y ocurriría en las siguientes. En la provincia las derechas no saben entonces a quién votar, después de la abstención de los que eran aspirantes de Acción Nacional que deja como protagonistas casi exclusivos de la vida pública a los republicanos ante el desprestigio y el retraimiento de los monárquicos.

El Partido Socialista nunca fue numeroso durante la Segunda República en el territorio leonés, aunque llegó a tener en él unas 50 agrupaciones que sumaban 1.487 afiliados en 1932, cifra que aumentaría en los años siguientes. Los escasos comunistas en el país y en nuestra provincia, donde su partido no cuajó hasta después de iniciada la guerra civil, debieron de serlo más aún (casi testimoniales) en la comarca bañezana, y de hecho de los más de 400 represaliados después de julio de 1936 que en nuestro primer volumen (La Bañeza 1936. La vorágine de julio. Algunas consideraciones previas, publicado en el año 2010) hemos censado no tenemos constancia de que lo fueran más de cuatro (desperdigados y ni siquiera unitarios, pues alguno era del POUM), y no hubo nunca, desde luego, ningún “Erasmo Díez Zapico, concejal del Partido Comunista en La Bañeza, huido a Francia tras el fin de la contienda y unido al ejército galo para ser uno de los republicanos que entraran en España con las fallidas invasiones del valle de Arán”, por más que así se haya publicado por aquel prestigioso historiador leonés, que ha obtenido el dato de errados testimonios familiares (uno de los hijos del guerrillero, residente en Burdeos), un error que ya llamó nuestra atención hace unos años, que ha sido copiado y difundido luego por otros investigadores (como el astorgano Alejandro M. Gallo, que ha novelado historias del maquis en Asturias), y que, después de arduas indagaciones en el entorno local de aquel personaje y de consultas con el historiador confundido y con la investigadora francesa Evelyn Mesquida, de origen español y experta en la historia de la resistencia francesa al nazismo y en la participación en ella de los republicanos españoles, hemos tenido ocasión de corregir ahora:

En 1990 fallecía en La Mata de Curueño (León), a los 81 años, Erasmo Díez Zapico, el resistente erróneamente referido, sin ninguna vinculación con La Bañeza, donde no hubo en el periodo republicano estructura comunista ni presencia municipal alguna de ningún partido de tal signo, y no habría concejales comunistas (dos, Santiago Fonfría Rodríguez y Gaspar Santos Santos) hasta las elecciones municipales de 1979.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Dulzuras y amargores del Bar Azucarero

Publicado por IBAÑEZA.ES el 8/04/2019 8:05 Comentarios desactivados

En enero de 1933 se requería desde el consistorio bañezano a David González Manjarín (en junio formaría parte del Jurado Mixto de Industrias Hosteleras de León), cursado aviso de la Sociedad General de Autores de España (representada en la capital desde el inicio de noviembre del año anterior por Pedro Fernández-Llamazares Escobar) tras la denuncia interpuesta por el músico Odón Alonso González, para que suspenda toda ejecución de obras musicales en público en el Café de camareras que regentaba en el extrarradio (Bar Azucarero se llamaba), en el camino de los Molinos, en las inmediaciones de la fábrica de azúcar, cuyo poco ejemplar funcionamiento merecería la reprobación de algunos concejales en el pleno del 15 de febrero y que se acuerde informarse “para evitar muchos abusos”, para terminar siendo denunciado el 23 de mayo ante el juzgado de Instrucción, inspeccionado sanitariamente para certificar su idoneidad el 30 de agosto, y requerido a su cierre el 9 de diciembre quien era ya su dueño, Francisco Alonso Prieto, después de haberlo comprado al anterior (deducimos de las insistentes reclamaciones que por entonces se le hacen desde la Oficina Liquidadora de Derechos Reales de Astorga para que abone lo que en concepto de aranceles de compra-venta adeuda).

En la última fecha (según los informes que obran en la alcaldía, procedentes de los policías y serenos) “se venía ejerciendo en aquel establecimiento descaradamente la prostitución clandestina con varias mujeres que se suceden destinadas a este tráfico, del que su dueño hace su medio de vida, y que además de ser un delito perjudica a la salud pública del vecindario”, y en el que se producían altercados como el promovido en la noche del cinco al seis de noviembre por un parroquiano portugués al agredir a una mujer, de Ponferrada, de las siete que allí se encontraban, y otras incidencias comentadas por algunos jóvenes de los que acuden al lugar, en el que “mantener trato carnal cuesta dos duros” y dilapidan algunos en aquel comercio y en francachelas sus dineros debiendo ser en alguna ocasión rescatados en lamentable estado de embriaguez para sus casas por aquellos mismos atareados serenos que informaban (como sucedía a primeros de diciembre ante la petición de ayuda que les hace Cecilio Toral de la Fuente, de 20 años, dependiente del comercio de Cástor Soto de las Heras, para recoger de aquel establecimiento a su tío A. F. M.). Sería Cecilio Toral en los años siguientes maestro-estudiante (cursillista), y representante de Unión Republicana, como su secretario, en el Frente Popular bañezano, por lo que se le encarcelará después de julio de 1936.

Por el daño causado, sanitario y moral, por la corrupción de las costumbres, y por el grave escándalo y los disgustos familiares ocasionados, el alcalde clausura entonces provisionalmente el local y ordena el 6 de enero de 1934 su cierre definitivo (que el día 14 seguía sin acatarse), para desestimarle el 14 de febrero su petición de reapertura al titular. Aquel mismo Bar Azucarero será regentado a la altura de julio de 1936 por Tomás Martínez Prieto, de Santibañez de Vidriales, regresado unos años antes de la emigración en Argentina (en torno al inicio de 1934; su hijo Mateo Martínez Villalba figura en el padrón de 1935 como nacido en abril de 1933 en el país andino, en Santiago del Estero) y desposado con la bañezana Modesta Macías Castro (residían en la bañezana Avenida de Pablo Iglesias). El negocio era para entonces, además de un local mitad lupanar y mitad tasca, lugar que frecuentaban los trabajadores de la cercana Azucarera Bañezana, y por causa de una pelea o discusión habida allí entre falangistas y obreros de la fábrica en los primeros días después de haber sido tomada La Bañeza por los sublevados contra la República, de aquel bar será sacado para el martirio en una cuneta su dueño el 27 de julio para ser seguramente el primero de la larga lista de los que a partir de aquella fecha serían en la ciudad y en la comarca paseados y desaparecidos (en su caso, a la edad de 29 años y en las cercanías de Castrocalbón), víctimas de la extensa y mortal represión perpetrada por los esbirros de Falange y quienes los dirijan.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Qué pasa con el Círculo Mercantil?

Publicado por José Cruz Cabo el 3/04/2019 8:33 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Hace ya tiempo que el Círculo Mercantil Bañezano no consigue levantar cabeza y cada vez son menos los socios que tiene, ya que se van muriendo y nadie coge ese vacío. Sería una buena ocasión para que el Círculo no tuviera que cerrar, ya que es la asociación más antigua que tenemos en nuestra ciudad y ha tenido presidentes de mucha categoría profesional a través de más de dos siglos de existencia.

Según mis datos, inició su vida como sociedad recreativa en el siglo XVIII y durante muchos años estuvo en la casa con balcones, hoy desierta, de la calle Padre Miguélez. Al desaparecer el Nuevo Casino pasó el Círculo a la calle Nueva o calle de Juan de Mansilla, y como la renta era mayor subieron la cuota y algunos se dieron de baja. El contratista Miguel Lobato les preparó un buen lugar en el inicio de la calle Juan de Ferreras y el Círculo volvió a aumentar y su bar estaba siempre a tope porque dejaron libre la entrada al bar aunque no fueras socio.

Pero ahora el tiempo ha pasado y los socios son mucho menos que entonces, al haber fallecido muchos y muchas de ellas, por lo que sería bueno que los bañezanos volvieran a hacerse socios en cantidad para que el Círculo no muera, como tantas otras cosas, que hemos dejado desaparecer.

La Sociedad del Círculo Mercantil es necesaria y buena para la ciudad que nos vió nacer, por lo que todos los bañezanos que puedan se hagan socios del mismo y siga otros muchos años siendo una de las mejores sociedades recreativas que tiene La Bañeza.

La construcción y el espacio que tiene hoy día es muy buena y merece la pena seguir con las fiestas que siempre tuvo y que tan animadas fueron. Esperamos de todos los bañezanos que puedan, estén aquí o fuera de aquí, se den de alta y el Círculo pueda volver a ser el faro de entreteniento y cultura que siempre fue.


La chispa del ferretero bañezano en los comicios generales de 1933

Publicado por Ibañeza.es el 25/03/2019 7:39 Comentarios desactivados

Se publicaba en El Adelanto el día 4 de noviembre de 1933 la composición de las mesas electorales de los comicios generales del próximo día 19 en los dos distritos de La Bañeza y sus respectivas secciones, de las que formaban parte, entre otros, el sacerdote José Víctor Rodríguez Blanco, Gaspar y Víctor Marqués Pérez, Sofía Alija Fernández, Ricardo Álvarez Acedo, Balbino Nistal Fernández, Hipólita Carbajal Sánchez, Melchor Lombó Pollán, Julia Cabañas Martínez, Arturo Cabo Moro, y Elisa Carnicero Fernández. Componían el censo electoral en la ciudad 2.348 electores, 1.220 hombres y 1.128 mujeres, mayores todos de 23 años.

En su número del día 12 alardea el semanario católico bañezano de que las derechas hacen propaganda electoral por los medios más modernos, la radio y el avión, “algo nunca visto en España y que la iguala a los países más cultos y adelantados como Estados Unidos y Alemania”. Cuando el día 9 el gobierno la prohíba mientras dura el periodo electoral (excepto por la radio para los discursos en los actos públicos autorizados) Acción Popular habrá gastado mil kilómetros de papel en pasquines y 50 millones de octavillas (cuatro millones por día venían repartiendo y arrojando los aviones), lo que suponía 750 duros diarios en reclamos, aunque desde sus páginas se dirá el 9 de diciembre que “las derechas casi no hicieron propaganda en La Bañeza, excepto las gestiones hechas desde el comité local de Acción Femenina y la intensa campaña de El Adelanto (que ha sido insuficiente), añadiendo que se echa de menos la organización efectiva de las derechas bañezanas, y se las llama una vez más a organizarse, “pues de no hacerlo sus intereses estarán a merced de gentes ignorantes y mangoneadas por la política perturbadora de la Casa del Pueblo”, cuya nueva sede se había inaugurado, por cierto, unos meses antes.

Las agresivas y modernas propagandas de la CEDA habían contado con cuantiosas donaciones de potentados que querían acabar con lo realizado en los dos años anteriores, como las del banquero Juan March, millonario y reconocido antirrepublicano. Las izquierdas, al menos las bañezanas que se acogían en aquella Casa del Pueblo, debieron de gozar de menores medios, y más tradicionales y artesanos (la brocha y el bote de pintura), a juzgar por lo que el mismo semanario narrará el día 25 de noviembre en un suelto que titula “Los hay con chispa”, según el cual, en la fachada de un comercio local de ferretería, pusieron “votad a los socialistas” y debajo una hoz y un martillo. Por la mañana, sin inmutarse, el comerciante añadió un “No”, con lo que se leía “No votad a los socialistas”, y debajo de la hoz y el martillo añadió “Ferretería”. Ilustra además la publicación católica independiente de algunas otras anécdotas electorales sucedidas en La Bañeza cuando las votaciones: una mujer que se presentó a votar por otra, que resultó ser la presidenta de la mesa; una más que dijo ser quien no era, y fue desenmascarada por una integrante del colegio electoral; o un hombre que no consiguió su pretensión de colar una docena de papeletas en la urna, manejos fraudulentos y caciquiles tradicionales y presentes todavía en variados lugares en aquellas elecciones y también en otras posteriores.

Nada indica la católica publicación bañezana sobre quién de los siete que según el anuario de 1928 regentaban en la ciudad ferreterías (Liberto Díez Pardo, Eumenio Fernández Alonso, Julián Fernández de la Poza, Benigno Isla Carracedo, Pedro López, José Ramos Pérez, y Francisco Ruiz García) pudiera haber sido aquel sereno y gracioso ferretero.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Una imagen de las elecciones de febrero de 1936.


La maestra Mari Sol en los años 20 en Villanueva de Jamuz

Publicado por Ibañeza.es el 11/03/2019 7:05 Comentarios desactivados

En 1928, el que había sido Delegado gubernativo de varios distritos provinciales en los años  anteriores durante los Directorios de la dictadura primoriverista y era concejal del ayuntamiento de la capital y secretario de la Unión Patriótica Nacional, el capitán José Mourille López, publicaba La provincia de León. (Guía general), y en ella señala existir en León 1.546 maestros y maestras y 1.507 escuelas nacionales (además de una buena cantidad de otras privadas), de aquéllas 82 de maestros (1 graduada, 27 de niños y 54 mixtas) y 58 de maestras (1 graduada, 27 de niños y 30 mixtas) en el partido judicial de La Bañeza, y ser la décima provincia por su menor número de analfabetos (el 36,61%), mientras este índice es en nuestro partido del 39,44%.

Portada del libro. / Archivo de José Cabañas

Según aquella Guía, hay en Santa Elena de Jamuz buen local escolar (en julio de 1921 había cesado Lorenzo Hernández Prieto como maestro de instrucción primaria, el cual remitía en febrero de 1915 Oficio de residencia como sustituido), regular en Villanueva (figuran en 1928 un maestro y una maestra, al igual que en Jiménez, y tan solo un maestro en Santa Elena), y se halla en construcción la escuela en Jiménez de Jamuz.

En aquel regular local-escuela de Villanueva de Jamuz (donde figura Teresa Martínez como enseñante en 1928) había sido maestra propietaria desde 1921 hasta 1929 Josefa Álvarez Díaz, una experiencia que, combinada con la de su paso como docente por el pueblo asturiano de Carbayín, y firmando como Josefina Álvarez de Cánovas (Inspectora de Primera Enseñanza y Licenciada en Derecho), plasmaría en cuatro libros de lectura para las escuelas (ya nacionalcatólicas) de niñas, y en especial en el titulado Mari Sol, maestra rural, que publicó la Editorial del Magisterio Español en 1944, aprobado por el ministerio de Educación Nacional, con licencia eclesiástica, el Imprimatur del Vicario general, y el Nihil Obstat del censor.

Había nacido Josefa Álvarez Díaz en Puertas de Cabrales (Asturias) en mayo de 1898. Desarrolló después su labor profesional como Inspectora de Primera Enseñanza en la provincia de Toledo (1929-1931). Entre su producción anterior prologó en 1933 el libro Hacia una Escuela Nueva. Fue una de las 100 mujeres pensionadas por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), en su caso en Francia, Bélgica y Suiza en 1935. (Resultaría sin duda interesante comparar aquellos místico-patrióticos libros de lecturas de la posguerra con su Plan de Hacer Escolar para el curso 1934-1935).

Según el relato de la maestra Mari Sol, el pueblo de Villanueva de Jamuz no tenía entonces carretera (la de Alija, en la que se halla, pasaría aún en 1934, con el ensanche y el acondicionamiento en su extremo bañezano, a serlo desde su anterior categoría de camino), y sus casas estaban “rodeadas de altos muros de adobe con portón que da a la vivienda recoleta de habitaciones, todas abiertas al corral, con piso de barro (lo que obligaba a calzar galochas en invierno) y alumbradas con candil de mecha (la torcida), no anidando en su castillo ya desde hace muchos siglos más que las cigüeñas y las golondrinas”. Sin acomodo ni vivienda para la maestra, comiendo las familias de la olla común (“al pilón”, bien sazonado de pimentón picante), con la anterior escuela en un local arrendado y la que aquella maestra desempeña instalada también en alquiler “en la antigua y desocupada panera de los diezmos y primicias de la Iglesia, que las alumnas han de abandonar cuando llega el tiempo de la siega”… Una obra que compone un mosaico en el que no faltan la descripción (entreverada de términos propios de sus gentes) de tipos populares de la tierra, las alusiones a tradiciones y costumbres del lugar, y la narración de las estacionales faenas campesinas de sus naturales.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Quién nos robó aquella Noche Bruja?

Publicado por A. Cordero el 5/03/2019 9:03 Comentarios desactivados

Mucho se habla de la Noche Bruja de La Bañeza y quienes no saben de qué va el asunto están convencidos de que es la noche grande del carnaval bañezano, quizás por escuchar a sus padres y abuelos hablar de ella con nostalgia año tras año, o porque la nomenclatura ‘Noche Bruja’ tiene algo que engancha. Tal vez sea por eso que todos los adolescentes de la provincia se frotan las manos al imaginarse hacer realidad el sueño de asistir a uno de los eventos más sonados en el programa carnavalero.

Desde el ayuntamiento se hace un despliegue de medios para intentar tapar la mala imagen que los empleados de la limpieza se encuentran a la mañana siguiente y tratando de prevenir desgracias que, todo hay que decirlo, a día de hoy no se han producido, mientras añoran aquellas noches brujas que vivimos los que ya peinamos alguna cana y rememoran disfraces, lugares y momentos inmortalizados en viejas fotos.

Estos últimos años he oído decir, de forma muy acertada, que la mañana del sábado y parte de la tarde es ahora ‘la nueva Noche Bruja’, donde el auténtico carnavalero bañezano saca a la calle su personaje disfrutando y haciendo disfrutar a los que solemos verlos desde la barrera, pero admiramos el ingenio y la imaginación que se dan cita cada año en los aledaños de la Plaza Mayor. Sin duda es el momento más esperado por quienes lo hacen y quienes lo vemos, sin organización, sin normas, sin impedimentos de ningún tipo, pero carnaval auténtico, como suelen titular en los papeles.

Así, esos carnavaleros auténticos que –ayer mismo se lo dije a uno de mis favoritos– cada año se merecen ganar un premio, porque cada año se superan a sí mismos y cada año dan lo mejor de si, que salen a la calle interpretando un papel sin necesidad de grandes alharacas y –sobre todo– sin ir pegados a un vaso que les haga desinhibirse y romper el hielo para meterse en la piel del personaje al que dan vida de forma magistral.

Quizás decir que hemos perdido la Noche Bruja sea un poco exagerado por mi parte, así que voy a decir que con el ‘todo vale’ y el afán por atraer autobuses llenos de chavales a cualquier precio, la hemos convertido en algo que afea la imagen de un carnaval con ‘denominación de origen’ y recuperarla para que vuelva a ser lo que fue hace 20 años será casi imposible; por eso y para dejar buen sabor de boca diré que acaparamos las portadas de los periódicos de tirada provincial porque el Carnaval de La Bañeza se supera cada año gracias a todas esas personas involucradas en el éxito indiscutible de esta fiesta de Interés Turístico Nacional.

Sirvan estas líneas para felicitar a esos carnavaleros GRANDES que cada año se merecen un premio por el ingenio, la interpretación, la puesta en escena, el aguante, el trabajo que todo ello conlleva y por arrancarnos a quienes los disfrutamos tantas y tantas sonrisas. Ellos son el auténtico carnaval. Enhorabuena por tanto derroche de imaginación.

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