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Cuando Antonio perdió la Alcaldía de La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 22/01/2018 8:19 Comentar

José Cruz Cabo

En el año 1995, Antonio Fernández Calvo ganó las elecciones con ocho concejales, pero perdió la mayoría absoluta, al conseguir el PSOE 3 concejales y la UPL 6 ediles. Todos los que llevábamos la actualidad de la ciudad en aquellos años sabíamos que a Antonio se le había acabado seguir siendo alcalde porque todos conocíamos que los socialistas le iban a dar la alcaldía a Santiago Sevilla, que había sacado seis concejales, lo que con nueve votos, Antonio se iba a quedar compuesto y sin novia, porque esos dos grupos con 9 concejales no iban a permitir que Antonio siguiera siendo alcalde; y así pasó.

Pero ello trajo a la ciudad unos cuantos días de incertidumbre y dudas. Al día siguiente de las elecciones, sabiendo ya que el Partido Popular había perdido la mayoría, Antonio se podia despedir de sus bastantes años de mando municipal.

Cuando el lunes siguiente llegamos los contertulios a la emisora de La Bañeza Radio para comenzar las dos horas de tertulia que teníamos por delante, el jefe de la misma, Amador Arconada nos dijo que iba a venir a la tertulia Antonio para explicar a los bañezanos qué había pasado y sus esperanzas de que aún pudiera ser el alcalde.

Olvido Fuertes y yo le dijimos que lo trajera en otro momento pero que en la tertulia si estaba él, nosotros nos marchábamos, y que para Amador y su contrato con el Ayuntamiento era mejor que dejara las cosas como las habían puesto los votantes. No obstante el siguió en sus trece y Olvido y yo nos marchamos y quedó José Luis Martín, que una vez comenzado el espacio entre Amador y Antonio le hicieron marcharse porque no le dejaban intervenir.

Antonio no se dio por vencido y pidió ayuda a su partido, tanto a través de la Diputación como de la Junta de Castilla y León, a Olga Cavero que era la numero uno del PSOE, la hicieron ir, primero a la Diputación, donde le pidieron que votara a Antonio y ella se negó. Luego fue llamada de la Junta de Castilla y León, donde le ofrecieron de todo para que le diera el voto a Antonio y ella se negó. Al final, como todos sospechamos, la alcaldía fue para Santiago Sevilla Miguélez, al que le llovieron los problemas nada más hacerse cargo del poder. Primero fueron los músicos de la Banda Municipal, a los que se les debía unos cuantos trimestres, y Sevilla les aseguró que en cuanto tuviera una idea de las cuentas podían estar seguros de que se les pagaría hasta el último céntimo.

Al día siguiente Agapito Toral, director entonces de la Banda, dijo que no quería colaborar con Olga Cavero y presentó la dimisión; en contra de mi parecer, que le dije que con Olga iba a estar superatendido, pero no quiso y después me llamó para decírmelo y yo le dije que si él había dimitido nadie podía decir nada, puesto que lo dejaba por puro capricho. La noche antes se habían reunido con él todos los del Partido Popular.

Olga Cavero, que sabía vadear los problemas, a los pocos días logró que la banda tuviera directora y así llegó a la dirección Pachi, que lleva unos cuantos años al frente de la misma con el cariño de los músicos y de casi todos los bañezanos, porque está haciendo una labor fabulosa y gracias a ella tenemos una gran banda. Así de rápido terminó la alcaldía de Antonio Fernández Calvo, después de muchos años de gobernar el municipio.


Cuando la Guardia Civil se quiso marchar de La Bañeza (II)

Publicado por Ibañeza.es el 15/01/2018 8:09 Comentarios desactivados

El 8 de marzo anunciará El Diario de León que muy pronto se va a construir el cuartel bañezano, pues está ya abierta la subasta para ello. Mientras, se satisface el día 13 una cuenta de 516,25 pesetas por alquiler de las camas a los guardias civiles concentrados en la ciudad, y se nombra en la sesión municipal de la siguiente semana una comisión para el estudio de si es más económico adquirir los catres y las ropas necesarias para las pernoctas de los guardias que seguir pagándolas a quien las facilita, terminando por comprarse a mediados de abril siete camas plegables para el cuartel de la Guardia Civil a Julián Fernández de la Poza, después de que el día 10 se abonen 271 pesetas más por camas para nuevos guardias desplazados.

El Colegio de Arquitectos de León se dirigía el 20 de marzo a la alcaldía para que no conceda licencia de obras para el cuartel, por no estar el proyecto firmado por un arquitecto, y acuerda la gestora que rige el Consistorio interesar su firma por el arquitecto municipal, por ser asunto provechoso para la ciudad, en el mismo pleno en el que se lee una comunicación del diputado Álvarez Robles sobre la futura plantilla del cuartel, que según referencia del general Miguel Cabanellas (recientemente nombrado Inspector General de la Guardia Civil) se compondrá de un capitán, un teniente y quince números. El también diputado Gordón Ordás y el prohombre bañezano Herminio Fernández de la Poza remiten al inicio de mayo sendos escritos lamentando no poder conseguir para el cuartel alguna subvención de las previstas para mitigar el paro obrero, por depender su construcción en este caso, y la fuerza que lo habrá de habitar, del Gobernador General de Asturias.

La escasez de recursos municipales a la que entonces se aludía no será obstáculo para que en el primer pleno de junio de aquel año 1935, “reconociendo la ventaja que para el vecindario reportará la construcción que ya se está llevando a cabo del nuevo edificio para cuartel de las fuerzas de la Guardia Civil”, se proponga que “el Ayuntamiento debe de contribuir con alguna suma de dinero, en consideración al servicio público de vigilancia y seguridad que presta, y porque ello servirá de aliciente para que otras entidades, como la Diputación, puedan también colaborar”. En la misma sesión, a pesar de haberse adquirido ya en abril siete catres para el cuartel (sin su dotación de colchones y demás materiales de cama, que se entendió por un equívoco correr por cuenta de la Benemérita pero que después hubo de comprar igualmente la alcaldía) se aprobaba una nueva cuenta de pernoctas de la Guardia Civil durante el pasado mes por importe de 271,25 pesetas, y se acuerda dirigirse a su Comandancia leonesa indicando que “este Ayuntamiento ha satisfecho ya muchísimas camas por las concentraciones de la fuerza, por si fuera posible compensárselo”, criterio, el de la compensación de los esfuerzos extraordinarios sobrevenidos, que no seguirá con sus empleados municipales cuando se la soliciten por los que debieron de afrontar los días de la revuelta del pasado octubre, resolviendo en el pleno del 19 de junio “no acceder por tratarse de un caso de necesidad en que todo ciudadano debe de poner a contribución su esfuerzo, y con más razón los empleados públicos, máxime si, como es el caso, una gran parte de ellos no cumple en otras ocasiones como corresponde con su deber”. Se acordaba el 17 de julio inventariar las mantas de la cárcel y destinar 7 de las de lana al cuartel de la Guardia Civil para las 7 camas adquiridas, y comunicar al teniente que ya las puede usar la fuerza que se concentre en la ciudad, y abonar a la viuda de Tomás Pérez García una cuenta de 410 pesetas por los colchones y la ropa de cama de aquellos 7 catres, que de nuevo se dotarán con 14 mantas a mitad de febrero de 1936, vendidas por el mismo negocio, aunque debieron de resultar insuficientes para la pernocta de los guardias civiles concentrados en las fechas de las elecciones generales de entonces, ya que en el pleno municipal del 18 de marzo se abonaba una cuenta de 105 pesetas por las camas que ocuparon.

Imagen de archivo del cuartel de la Guardia Civil de La Bañeza.

En la última sesión municipal del mes de junio el jefe de línea del puesto de la Guardia Civil comunica haber quedado desierto el concurso para suministro del racionamiento del ganado, y solicita que el Ayuntamiento les abastezca desde el primero de julio de las raciones de cebada y paja necesarias, acordando la Corporación que provisionalmente continúe con tal aprovisionamiento el mismo contratista que hasta la fecha lo hacía, en tanto se anuncie un nuevo concurso por si a alguien le conviniera. En aquellas fechas publicaba El Adelanto la cuarta (y extensa) lista de suscriptores y cantidades aportadas para la construcción de la casa-cuartel, y en ella entre las numerosas y modestas cantidades destacaban las de Balbino Nistal Fernández, Inocencio Santos Vidales, José Marcos de Segovia, y Celia Alonso González, que contribuían con 1.000 pesetas cada uno, y con 500 Elisardo Moro García y Maximino Ramos Pérez.

Se pretendía a la mitad de julio enajenar el terreno del Teatro viejo para con su importe subvencionar pecuniariamente la construcción del cuartel de la Guardia Civil, a lo que en el mismo pleno se opone el concejal Tomás Pérez Benito (se anunciará el 18 de septiembre la segunda subasta de los cuatro solares en que se ha dividido), y también a que se ceda madera para el mismo, “porque ya se ha cedido el solar, que vale mucho dinero”. Insiste el edil César Seoanez Romero en que se subvencione el cuartel con el producto de aquella enajenación, ya que tampoco lo hará la Diputación si no se cuenta con la subvención del Ayuntamiento, refiriendo que la Corporación anterior (la que estos gestores y otros, por imposición gubernativa han sustituido), que califica de “francamente socialista”, aceptaba la construcción de la casa-cuartel si los vecinos entregaban 40.000 pesetas, “y ahora que ocurre esto mismo, el Ayuntamiento actual no se franquea”. Dos semanas después se acordará que el Ayuntamiento y la agrupación creada para la edificación del cuartel (que ya se está realizando) soliciten, acogiéndose a la vigente legislación sobre minoración del paro obrero, una subvención para ultimar la referida obra.

En noviembre de 1935 se rebajará el tipo de salida para subastar una vez más (la cuarta, después de quedar desiertas las tres anteriores) todo el solar sobrante de la vía pública (único terreno municipal enajenable) del Teatro viejo, que también queda desierta, y acuerda el Consistorio el 4 de diciembre convocar a una quinta, decidiendo el día 11 que no procede venderlo, después del nulo interés en las subastas, cerrando la posibilidad de financiar así aquella edificación, por lo que a la mitad del mismo mes una representación de vecinos de la agrupación interesada en la construcción del cuartel de la Guardia Civil propone al Ayuntamiento renunciar a las aportaciones de la misma ya empleadas en ella si este se compromete a terminarlo en el plazo de seis meses y lo destina al alojamiento de la fuerza, o si el Ayuntamiento no pudiera o no quisiera rematarlo en dicho plazo, se comprometería la propia agrupación a ultimarlo para dedicarlo al referido fin y entregarlo a la Corporación una vez terminado para que esta en plazo no superior a 15 años le devolviese todo lo entregado para la construcción sin interés alguno, quedando en ambos casos el edificio como propiedad municipal para utilizarlo siempre como alojamiento de la Guardia Civil. Se requería ya a mediados de noviembre “a la asociación de vecinos que se ocupan de las obras del cuartel para que ordene se remate la cerca del patio del mismo con la plaza del ganado, a ser posible antes de las próximas ferias ganaderas”.

Poco más tarde, ya en 1936, la falta de dinero hace que durante un breve tiempo se paralice la construcción del cuartel, y se acrecientan en sumo grado tras el golpe militar de julio el interés y el ritmo para rematar las obras, además de las aportaciones de efectivo para ellas, finalizadas de manera que se inauguraba el 27 de mayo de 1937 la nueva casa-cuartel que desde entonces alberga a los guardias civiles del puesto bañezano.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


El día que vino Manuel Fraga a La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 8/01/2018 8:31 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Manuel Fraga Iribarne estuvo en La Bañeza para celebrar un mitin electoral en la Sala Ramsés II, hoy cerrada y entonces en pleno rendimiento, ya que los fines de semana se abarrotaba de gente que yo tuve que aguantar varios años desde el año 67, que aún iban a comenzar las obras de la misma, hasta el año 87 que cambié de casa y calle donde desde entonces vivo.

La venida de Fraga, en aquellos años que era “Ministro de la censura” de todo lo que se publicaba, dado que había que mandar obligatoriamente tanto los periódicos, revistas, carteles, libros y todo lo que tuviera letras para poderlos sacar a la calle, si te daban el visto bueno, ya que por dos veces El Adelanto fue multado por dos artículos de José Luis Baeza y don Santiago tuvo que sudar para que le quitaran las dos multas, eran de 50.000 pesetas cada una.

Había muerto ya Franco, cuando comenzaban a organizarse los partidos para las primeras elecciones que se iban a celebrar después de cuarenta años, y Fraga acababa de crear Alianza Popular para competir con los demás partidos. Llegó por la tarde para dar el mitin en la Ramsés, fuertemente escoltado. Cuando comenzó el acto, a un joven paisano de familia conocida se le ocurrió preguntar algo que hizo enfadar a Fraga y la escolta lo sacó de la sala a correazos.

Pero lo que mejor denotó el carácter de mando de Manuel Fraga y que lo que no le gustaba que le preguntaran servía para finalizar las ruedas de prensa, fue lo que pasó después. Aquel día se nos dijo a los que cubríamos la información que al final del mitin Fraga haría una rueda de prensa para que le preguntaran lo que los periodistas quisieran.

Yo entonces, además de El Adelanto, llevaba Radio Astorga, Diario de León y Agencia Efe y todos deseaban lo que Fraga dijera. Nos hicieron subir al salón de bodas de la sala Ramsés, donde arribó Manuel Fraga entre aplausos de sus incondicionales y de algunos de la prensa.

Nos sentamos todos y a Isidro Martínez, que entonces escribía en el Faro Astorgano y se había desplazado a nuestra ciudad para el mitin de Fraga, se le ocurrió hacerle una pregunta que al dominante ministro no le gustó y acto seguido dijo “se acabó la rueda de prensa; esas preguntas a mí no me gusta que me las hagan y no quiero contestarla”, así que adiós. Se levantó y se marchó dejándonos con las preguntas en el cuerpo.

Primero mandó sacar a un joven bañezano a palos de la sala por preguntarle algo que no le gustó y luego nos dejó a todos los escribidores sin contarnos nada porque no le gustó la pregunta de Isidro. Así era Manuel Fraga…


Dicen que si los Reyes tal, que si los Reyes ‘nosequé’

Publicado por A. Cordero el 6/01/2018 7:07 Comentarios desactivados

Yo no sé si creérmelo, pero dicen que este año los Reyes Magos van a repartir el trabajo, quizás porque ya están algo mayores para recorrer el mundo en una sola noche a lomos de sus camellos llevando regalos a todos los niños, o porque están hartos de comer turrón y beber leche en cada casa; parece ser que harán una selección por edades y sólo visitarán a los más pequeños para llevarle los regalos que han pedido ellos o sus padres en su nombre, quién sabe.

Dicen que estos son reyes y a la vez magos y la magia hace milagros, pero en ocasiones es más práctico utilizar la lógica que los sueños y la lógica en este caso, hace ver la realidad aunque no sea ni la más bonita ni la más deseada. Parece ser el primer precio que se paga cuando se deja atrás la inocencia, cuando uno mismo empieza a razonar, a atar cabos, a fijarse en los pequeños detalles que los mayores no cuidan con tanto celo como debieran.

Dicen que este año algunos niños de La Bañeza han recibido una carta de sus Majestades de Oriente en la que les explican el secreto mejor guardado de los padres por Navidad; una carta donde indican a los niños –ya mayores– que a partir de esta edad empiezan a pedir ayuda a sus padres para repartir los regalos, porque ellos solos ya no se atreven a entrar por los balcones, a trepar por las paredes ni a hacer miles de kilómetros en una sola noche y, que al parecer, los padres les echan una mano con el asunto de los regalos.

Dicen que la misiva se dirige a los niños en edades comprendidas entre 7 y 10 años, cuando empiezan a ser mayores y ya están en edad de entender el misterio; un compromiso que sus padres han cumplido desde que nacieron, custodiando el secreto y asegurándose de que cada niño tuviera los regalos elegidos el día que ellos habían elegido para dárselos, fuera Noche Buena o la noche de Reyes.

Dicen que hay muchos niños en el mundo, y en La Bañeza, que no van a recibir regalos y no porque se hayan portado mal, no. No tendrán regalos porque no tienen la suerte de tener unos padres como los de estos niños que se han levantado de la cama corriendo a ver sus regalos, por eso los Reyes recomiendan no abusar en las peticiones y, en la medida de lo posible, compartir los regalos con los niños menos afortunados.

Dicen que ayer los vieron recorriendo las calles de La Bañeza subidos a unas enormes carrozas y repartiendo balones y caramelos a los niños que se habían portado bien durante todo el año y que, además, les dejaron en sus casas los regalos que habían pedido. Yo ya soy mayor, pero me voy a levantar pronto para ver si a mi también me han traído algo, porque, queridos amigos, da igual la edad que se tenga y yo estoy segura de que mientras se mantenga la ilusión, todo es posible, digan lo que digan.


Cuando la Guardia Civil se quiso marchar de La Bañeza (I)

Publicado por Ibañeza.es el 1/01/2018 9:05 Comentarios desactivados

Después de ser votado en pleno municipal, queda a finales de febrero de 1934 sobre la mesa el estudio de la solicitud que 219 vecinos de La Bañeza presentan para que se ejecute a la mayor brevedad y con el efectivo existente de los fondos municipales el acuerdo de 1911 sobre la construcción de la casa-cuartel, abordando con ello el paro obrero, ya tan notable, e impidiendo que la ciudad pueda quedarse sin Guardia Civil por adolecer su alojamiento de notables deficiencias. Habían manifestado los concejales socialistas que antes que al cuartel debiera de atenderse a la instrucción de la infancia y a construir locales para escuelas; que el cuartel beneficia solo a una clase, y se precisa también pavimentar las calles y otras cosas de suma necesidad; se insiste en que primero es la cultura, precisamente para evitar que la Guardia Civil sea necesaria, y se dice que muchos vecinos viven en peores condiciones que en el cuartel, y otros muchos ni casa tienen. Aluden otros concejales a lo necesario de su construcción, pues ahora se satisface renta por un alojamiento que no reúne condiciones, y a que la fuerza actual es escasa, pues el puesto precisa de 8 ó 10 parejas (en estas discusiones entre los ediles surgen por dos veces voces y ruidos de desacuerdo entre el público presente en la sala capitular).

No pudiendo construirse ahora el nuevo cuartel, opinaban algunos, debería tratar de mejorarse su alojamiento haciendo el dueño del local que lo acoge ciertas reformas a cambio del aumento de la renta, o hacerlas el Ayuntamiento rebajándola El 14 de marzo se desestimaba, por votación, la solicitud del guardia civil José Grande Cabero de que se le abone aparte la renta de la casa en la que habita por carecer de pabellón en el cuartel, por no haber consignación para ello en el presupuesto, y si solo para el alquiler del mismo.

Al pleno del 11 de abril llega escrito de Baltasar Otero Blanco (de San Adrián del Valle) pidiendo que se rescinda el contrato de arrendamiento del cuartel en su inmueble, y oficio de la superioridad que hace saber a la alcaldía que ha decidido suprimir el puesto de la Guardia Civil por carecer de albergue adecuado (“y negarse a construirlo por la oposición de los votos socialistas y socializantes”, dirá El Adelanto), y el presidente de la Patronal Bañezana solicita del Ayuntamiento un solar (a ser posible el del Teatro viejo), piedra, madera y dinero en colaboración con la entidad, que ha decidido construir un cuartel para la fuerza. Coinciden la rescisión del contrato del dueño del edificio y la amenaza de retirar la Benemérita, y se trata sobre la dificultad de encontrar otra residencia en la ciudad capaz de alojar a siete familias. La minoría socialista se opone a que el municipio aporte nada, pues hay asuntos más urgentes que atender, y debe de ser el Estado el que cobije a las fuerzas, y añaden que la Patronal no coadyuvó antaño para el establecimiento de un Centro de Higiene, que por ello se estableció en Astorga. Se vota y se acuerda por mayoría la propuesta del concejal Joaquín Lombó Pollán de ceder solar y materiales (y dinero si no alcanza lo anterior) hasta la cantidad de 40.000 pesetas (que es la actual renta anual del cuartel), pasando el edificio a ser propiedad municipal una vez construido. La proposición del alcalde (no aceptada) incluía establecer su copropiedad con la Patronal Bañezana.

En la sesión de la siguiente semana la Comandancia de la Guardia Civil comunica desde León que se deja por ahora sin efecto la orden de traslado de la fuerza del puesto bañezano (“revocación que a duras penas consiguieron en León los elementos sanos de la ciudad que allí se dirigieron”, de nuevo según El Adelanto), y también el arrendatario se desdice de su deseo de rescisión del contrato de inquilinato (que volverá a requerir en septiembre), mientras no hay aún respuesta de La Patronal al acuerdo del anterior pleno. A la mitad de mayo solicitaba el comandante del cuartel su anual blanqueo y la limpieza de los pozos negros, y mediado junio de la alcaldía se le pide informe sobre las últimas obras que en él se han realizado.

El asunto de la construcción de la casa-cuartel se ha parado en seco, sin que se explique esta demora, decía El Adelanto a primeros de septiembre, y poco más tarde, en nombre de un grupo de vecinos que han suscrito cantidades para ello, el abogado y propietario Gaspar Julio Pérez Alonso solicitaba la cooperación del Ayuntamiento, que se decide sea la cesión de un solar para su edificación, después de desecharse por votación varias propuestas y del empate entre dos de ellas en dos votaciones, de la declaración de urgencia del asunto y del voto de calidad del presidente, además de la puntualización de la minoría socialista de que no es procedente dar para este fin tantas facilidades como si se tratase de la instalación de una industria. De nuevo por votación se cede en el pleno del 3 de octubre el del Teatro viejo para la construcción del cuartel de la Guardia Civil, como aportación del Ayuntamiento a la agrupación de vecinos creada para erigirlo (la otra finca municipal también votada es la de las Realengas en la carretera de Villalís), desde la que ya el 22 de septiembre se rogaba “que se inscriban para dicho fin quienes no lo hayan hecho, y que entreguen el boletín los suscritos que no lo hayan presentado”.

Tras la revolución de Asturias y de la agitación que su eco trajo a La Bañeza, y de su represión plasmada aquí entre otras actuaciones en la destitución de la Corporación municipal electa sustituida por una Gestora impuesta, uno de sus primeros acuerdos será el 27 de octubre, “porque todos los nuevos concejales entienden que han de darse las máximas facilidades para su construcción por estimar que afecta al vecindario de manera decisiva y urge la solución, destinar un solar en la huerta de los Quiñones (el escogido por la agrupación de vecinos y los tres ediles encargados como el más idóneo de los tres ofertados por el Ayuntamiento como aportación municipal a su edificación, y para que sea siempre destinado a cuartel de la Benemérita el inmueble que en él se construya) para alzar en el mismo la casa-cuartel para la heroica Guardia Civil de este puesto”, cuyas obras según el proyecto que elabora el teniente de Ingenieros bañezano Fernando López Fernández se anunciaban a la mitad de noviembre próximas a comenzar, cuando se le ruega al dueño del edificio que lo aloja (que ha vuelto a solicitar se le deje libre, por precisarlo para instalar una tienda de venta de vinos) “que espere un tiempo, puesto que está en vías de ser realidad en plazo brevísimo la construcción del nuevo cuartel”, y la alcaldía acaba de instalar (de nuevo) en el vetusto caserón de la Plaza de Romero Robledo un teléfono por cuenta del Ayuntamiento y para uso de la fuerza del puesto.

Decía El Adelanto a la mitad de enero de 1935 que “hechos ya los planos de la casa-cuartel nadie se explica cómo aún no se ha dado un paso para su realización”. Se pagaban el día 21 cuentas por camas o pernoctas de la Guardia Civil a razón de 1,25 pesetas cada una, y cuando febrero se agotaba se considera urgente interesar de la Junta de Autoridades que se reunirá en León a indicación del ministro de la Gobernación para informarse de lo necesario para aliviar el paro forzoso, que se incluya como obra próxima y rápida a realizar en La Bañeza la de construcción del cuartel, siempre que por el Estado se subvencione la misma al Ayuntamiento y a los vecinos agrupados por la suma de 60 ó 70 mil pesetas, cantidad la segunda que aproximadamente alcanzan ya las suscripciones comprometidas con la agrupación.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Las tres fábricas que nunca llegaron a instalarse en La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 26/12/2017 0:01 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

A finales de los años 80 nos llamaron a los plumillas al Ayuntamiento de La Bañeza porque nos iban a presentar un proyecto de una empresa alemana, es decir un proyecto de la creación de tres fábricas con capital alemán pero que nunca llegó a ser una realidad.

Llegamos al salón de sesiones y allí estaba el alcalde, un bañezano afincado entonces en Ponferrada, Ángel Cabo, que había sido el promotor de traer y a tres personas alemanas que eran los que iban a edificar dichas fábricas para nuestra ciudad, con un total de tres empresas.

Se trataba de una fábrica de patatas para mondarlas y cortarlas, que otra fabrica las mezclaria con distintos sabores y la tercera fabricaría dicha maquina, que metiéndole un dinero te daba patatas al gusto que tu quisieras. Estas máquinas se iban a vender en Portugal y España. Se anduvo pidiendo capital bañezano para hacer una sociedad anónima.

Dos contratistas de la ciudad se encargaron de comprar los terrenos para levantar dichas fábricas, que les costó 92 millones de pesetas y estaban pegando al edificio de Cruz Roja y San Dimas, hoy todo ese terreno está edificado de empresas, pero se tardaron años en comenzar a edificarse. Uno de los socios que compró dicha finca tuvo que marcharse de la ciudad, porque el terreno no lo ocupaba nadie y había que pagar el crédito al banco.

Pasaron unos meses y volvimos a ser llamados para que diéramos fe de cómo eran las máquinas y fuimos a la cafetería Sapporo a disfrutar de dicha máquina. Llegamos a la cafetería y efectivamente allí estaba una máquina que metiéndole una cantidad pequeña de dinero te daba patatas con distintos sabores.

Una vez demostrado que la máquina valía para lo que se pretendía, todas las autoridades y la gente que pasó por allí y probó la máquina, salió contentísimo y deseando que la empresa comenzara los trabajos de edificación. Pero yo, al salir de la presentación, pregunté que dónde se había fabricado dicha máquina. Y me contestaron que en Madrid.

Por lo que volví a preguntar si la máquina se hizo en Madrid es que allí tienen la fábrica, por lo que no entiendo que quieran hacer otra aquí. Efectivamente las industrias no vinieron y como en otras ocasiones la decepción volvió a ser la comidilla de nuestra ciudad durante bastante tiempo. Pero de aquella ya estábamos acostumbrados a que nos quisieran poner cosas que terminaban marchando para otras ciudades.


El tren de los sueños, el que llega por Navidad

Publicado por A. Cordero el 25/12/2017 9:03 Comentarios desactivados

(Cuento de Navidad)

Aquellas iban a ser unas navidades vacías. Tan solo una semana antes había tenido que enfrentarse a una dura prueba y no estaba demasiado receptiva a felicitaciones de esas que van de un WhatsApp a otro, incluso de aquellos contactos que año tras año van quedando al final del listado y solo emergen a la superficie los días previos a la Navidad, como el anuncio del turrón; felicitaciones vacías de esos, apenas conocidos, que atesoran números de teléfonos y direcciones de correo electrónico como un triste coleccionista de cromos polvorientos que en esas fechas se transforman al compás de los villancicos y las luces de colores y van repartiendo felicitaciones por todas partes.

Aquellas navidades echarían por tierra todos los sueños atesorados durante años aprovechando la magia que emanan y que, de repente, y como si de un truco de un prestidigitador se tratara habían perdido todo el encanto en los días posteriores a una fatídica llamada. No, no podía sumarse a las celebraciones tradicionales de la Navidad, ni podría ofrecer la mejor de sus sonrisas, porque aunque tratara de sonreír, sus ojos se encargaban de desvelar parte de lo que escondía detrás de su sonrisa.

Decidió comprar un billete de tren sin importarle demasiado el destino, tratando de escapar de las guirnaldas navideñas que atiborraban las calles y de todos aquellos conocidos que le tendían su mano para ayudar a mitigar algo que sólo el paso del tiempo curaría. Deseaba esconderse entre desconocidos, con un cuaderno y aquel bolígrafo que desprendía mucho más que tinta convertida en palabras y escapar del escenario del dolor. Dar pena nunca formó parte de sus predilecciones y en ese lugar, del que no sabía ni el itinerario ni la situación en el mapa, conseguiría dejar de ser el centro de las miradas.

Se subió al tren y cuando llegó al final del recorrido tomó otro, y otro, y otro y después de muchas lágrimas, muchas hojas de calendario agotadas, algunos relatos inacabados, poesías desgarradoras y unos cuantos trenes sólo de ida, llegó el momento de coger alguno de vuelta, sólo por saborear de nuevo algunas sensaciones y por volver a sentir el calor de algunos abrazos que no consiguió olvidar. Y cogió otro tren. Y allí, en el asiento de al lado estaba él.

Sintió un escalofrío cuando su mirada se cruzó con la suya y notó que en el fondo de los ojos de aquel hombrecillo había algo que le era familiar. Soy tú, le dijo. No temas, llevo tiempo esperándote y por fin estas aquí. Tras intentar, sin éxito, zafarse del magnetismo de aquel personaje, se dejó convencer por la curiosidad que le provocaba y decidió escuchar lo que tenía que decirle.

“Digamos que vengo del país de los sueños; soy el guardián de tus sueños, tu conciencia… llámame como quieras, conozco todos tus pensamientos y quiero devolverte la ilusión que tenías en la infancia, cuando esperabas a los Reyes Magos en tu casita a la orilla del río. Súbete al tren de los sueños y déjate contagiar de la magia. Protagonizarás este cuento que te voy a contar. Escucha atentamente…” Cuando despertó se sintió feliz. Algo había pasado en aquel tren mientras se sumergía en las palabras de aquel hombrecillo que, por cierto, había desaparecido. ¿Lo habría soñado?, o quizás ese tren también formaba parte de la magia de la Navidad.


La enseñanza en los pueblos en 1931

Publicado por Ibañeza.es el 18/12/2017 8:03 Comentarios desactivados

En el pleno del día 7 de septiembre de 1931 la Corporación de Santa Elena de Jamuz acordaba también, en cuanto a la creación de la Escuela de Niñas en el pueblo capitalidad del municipio, que se realice por la comisión municipal de Instrucción Pública un “detenido estudio para instar expediente pidiendo subvención al Estado para la construcción de escuelas y reparación de las existentes en los tres pueblos”, acogidos a las recientes disposiciones del ministerio del ramo favorecedoras de los ayuntamientos que por su situación económica no puedan atender a su provisión de escuelas unitarias y a la dotación de materiales para ellas. La memoria se presenta en aquella sesión, en la que también se nombra como representante de la Corporación en el recién creado Consejo local de Primera Enseñanza al concejal Tomás Cabañas Carnicero, Maestro Nacional (“sin ejercicio”, se dice; daba clases particulares en los años 20), y resulta ser, además de un catálogo de la situación escolar en nuestra tierra, una excelente muestra del estado económico y social que entonces imperaba en sus poblaciones:

La situación económica de este Ayuntamiento es muy pobre, habida cuenta que el presupuesto ordinario de ingresos oscila entre 16.000 y 20.000 pesetas aproximadamente unos años con otros, con el cual se pretende solamente satisfacer casi siempre los gastos obligatorios. Por otra parte, los contribuyentes en el año actual se hallan en una situación económica verdaderamente deplorable, pues se trata de un municipio puramente agrícola en escala bien humilde donde la cosecha principal que es trigo y centeno este año precisamente es deficientísima por no haber llovido, por cuya circunstancia, además, la de alubias y patatas que existía se halla completamente seca agravando la precaria situación y haciendo que el vecindario se vea sumido poco menos que en la miseria… La única fuente de ingresos de que se nutre su presupuesto es la del Repartimiento General de Utilidades por no existir otras exacciones, viéndose en la imposibilidad de aumentarlo en las necesidades que el municipio exige, pues al contrario, esta comisión entiende que debiera realizarse alguna rebaja en los presupuestos para el año próximo por las razones apuntadas….

En el pueblo de Villanueva no existe edificio escuela de niños, y por esta razón sus niños se ven privados de los beneficios de la enseñanza, pues por haberse establecido ésta en un local que carecía en absoluto de condiciones, fue reclamado con fecha 14 de octubre de 1927 por el Inspector provincial de Primera Enseñanza. Y como tiene adquirido el pueblo local adecuado para poder construir dicho edificio escuela, procede pedir una subvención al Estado de 14.000 pesetas.

En este pueblo de Santa Elena ya fue construida por su exclusiva cuenta la única Escuela Mixta que existe, sin subvención del Estado, costando a los vecinos un verdadero sacrificio. En la actualidad se halla concedida la creación de una nueva para niñas y es imprescindible y urgentísimo acudir a la subvención del Estado para la adquisición de material escolar en cantidad de 1.200 pesetas, y para el edificio que se precisa construir la cantidad de 14.000 pesetas.

(Los fondos para aquella Escuela Mixta, y para reparar la iglesia parroquial, se obtuvieron en 1908 de la subasta de terrenos públicos del pueblo, como se habían subastado en junio de 1906 otros del mismo pueblo y del de Jiménez para el arreglo de la Casa Consistorial y la adquisición de una casa-escuela para niñas en el segundo de ellos, siendo alcalde Ceferino Cabañas Domínguez -lo fue hasta 1914-, y secretario Francisco Vivas).

En Jiménez de Jamuz se ha construido un edificio para dos Escuelas Unitarias, una para cada sexo, además de otro independiente para casa-habitación de los profesores, cuyo costo de las dos construcciones ha sido sufragado por el pueblo exclusivamente. Una vez construidos los edificios, la Junta vecinal elevó en el año 1929 el oportuno expediente pidiendo subvención al Estado, y habiéndose personado en dichas escuelas un arquitecto estatal, emitió informe negativo que ha extrañado sobre manera al vecindario, puesto que en justicia le corresponde dicha subvención importante la cantidad de 18.000 pesetas que el citado pueblo se cree con derecho a percibir, y procede solicitarla nuevamente puesto que además las casas-habitaciones para los maestros están en ruina e inhabitables y habitan otros edificios cuyo alquiler satisface el ayuntamiento. Se precisa la construcción de dos escuelas unitarias en dicho pueblo de Jiménez por rebasar la matrícula de cada escuela de 120  alumnos y pedir al Estado una subvención de 25.000 pesetas para ella.

Que se inste el oportuno expediente. El Ayuntamiento así lo acuerda por unanimidad, así como alquilar el local para Escuela de Niñas y casa-habitación en Santa Elena al vecino del mismo Manuel de Blas del Palacio en el precio convenido de 300 pesetas anuales, autorizando al señor alcalde para formalizar el contrato.

También ejercía en Castrocalbón, en la Escuela Nacional de Niños número 1, el maestro David Escudero Martínez, que acatando la ley de laicidad retiró de ella el crucifijo, la bandera monárquica y unas láminas de historia sagrada que formaban parte del material educativo disponible y que guardó “con reverente celo”, según consta en el sumario que se le instruyó en 1937 por rebelión militar y que lo llevaría a ser asesinado por un pelotón de fusileros el 13 de marzo en el leonés campo de tiro militar de Puente Castro, del que tampoco lo salvó que una de sus hijas (“la muy culta y muy simpática señorita Escudero”; se trataría seguramente de Leonor Escudero Fernández, su hija mayor, maestra como él y como algunas otras de sus hermanas) hubiera acompañado, al menos en febrero de 1932, a la inspectora de Primera Enseñanza y propagandista Francisca Bohigas Gavilanes en sus conferencias de la derechista Acción Femenina Leonesa.

Una imagen fija del estado de una escuela como aquella nos la ofrece el inventario que el maestro hace en septiembre de 1932 cuando la deja destinado a Destriana, en el que además de aquellos útiles “archivados” aparecen los enseres siguientes:

Bandera nacional, sello de la escuela, cuadro de la República, librería de dos cuerpos con vidriera, mesa y silla del profesor, encerado, varias escribanías de metal, 34 tinteros, 1 litro de tinta y 3 cajas de plumas, mapas (de España, León, América, Europa, Asia y África), reglamento escolar, cuadro de protección de los pájaros, globo terrestre y mapa regional, 5 libros reglamentarios, 15 mesas-bancos bipersonales y 5 multipersonales, brasero, 3 sillas (una de tabla y 2 de espadaña), reloj de pared, estufa, diccionario español, libros de: Gramática, Geografía, Aritmética, Geometría, Tesoros de las Escuelas, Historia de España, Deberes, Lecturas Agrícolas, Curso de ciudadanía, Lecciones de Cosas, biblioteca de 120 volúmenes, colección de cuerpos geométricos, varios trabajos manuales y juguetes infantiles, 20 pizarras de acero, 500 cuartillas de papel, varios modelos para dibujo, aparato de proyecciones, vitrina del sistema métrico, varias carpetas de trabajos escolares, pupitre para escribir de pie, varios periódicos infantiles, equipo para la crianza del gusano de seda con dos incubadoras, guía de la provincia de León, y 4 láminas de fisiología.

Sobre la tipología constructiva de las escuelas de aquel tiempo puede ilustrarnos la utilizada en Castrocontrigo: obra de una planta con cuatro aulas, dos por cada sexo, con accesos diferenciados para niños y niñas, y un patio en el que se hallan los servicios, también independientes, vallado por pared circundante dos de las cuales se aprovechan de frontón para practicar la pelota a mano, afición entonces muy común en la comarca (más de 4.000 aficionados presenciaban un partido en la villa de Coyanza el 19 de septiembre de 1932), si bien no era único el modelo, y así en las de Jiménez de Jamuz se carecía tanto de sanitarios como de muro que circundara el espacio de recreo.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Las costumbres religiosas de antes

Publicado por José Cruz Cabo el 17/12/2017 9:06 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

En mis años adolescentes y de joven, el respeto a los sacerdotes y los cultos religiosos eran el signo y señal de las fiestas de aquellos años. En las procesiones de todo tipo, Corpus, Semana Santa, ejercicios espirituales o misiones, había que arrodillarse, quitarse el sombrero o la gorra cuando pasaban las imágenes o el Santísimo; de hecho, cuando había procesión del Corpus, no solo había que quitarse el sombrero o la gorra, sino que había que arrodillarse en plena calle.

A los sacerdotes, si te cruzabas con ellos, había que besarles la mano, además de darles las tardes, los días o las noches. Recuerdo las Misiones que comenzó organizando una procesión para finalizar los mismos. Las primeras veces se puso una cruz en lo alto de la torre de Santa María, con luces de color rojo y cuando la gente pasaba en tren, pensaban que había fuego en nuestra ciudad. Entonces teníamos trenes tanto de mercancías como de correo, nuestra estación era un hervidero de gente para descargar o cargar vagones y los trenes de mercancías paraban más de una hora en nuestra estación, dado el enorme movimiento de material que había que enviar o recoger.

Recuerdo el año 1948, que fue Año Santo Compostelano, y Don Ángel preparó una gran peregrinación andando hasta el Santuario de Castrotierra para todos los jóvenes de la comarca. Nos hizo recorrer todos los pueblos de la zona a los jóvenes de Acción Católica, para que lleváramos propaganda a los sacerdotes de la comarca, y lo teníamos que hacer andando o en bicicleta, y animaran a la juventud de cada localidad a venir a la peregrinacióm. Al final fuimos más de mil quinientos los jóvenes que peregrinamos al Castro a pie ese año.

Ya siendo Vicario de la Diócesis preparó una especie de concentración en nuestra ciudad, en la Plaza Mayor, de chicos y chicas de la mayor parte de la diócesis y a las puertas de la iglesia de Santa María iba repitiendo los nombres de cada uno de los pueblos que venían a dicha concentración religiosa y se dio la circunstancia de que al llamar a los de Santa Marta, que era una canción muy famosa en la época, estamos hablando de los años cuarenta y nueve, los chavales se pusieron a cantar la canción, y resultó muy curioso y la gente lo pasó bien. Y es que a Don Ángel lo de los chicos y jóvenes se le daban muy bien; por eso en nuestra ciudad le pusieron el sobrenombre de ‘Atropachicos’.

Son recuerdos de una época que no fue ni parecida a ésta. Yo vi meter en la prevención a alguna persona por no arrodillarse o quitarse la gorra al pasar el Santísmo o uno de los santos de la Semana Santa.


“Déjame ver tu currículum para ver lo que has hecho”

Publicado por A. Cordero el 11/12/2017 9:04 Comentarios desactivados

Siempre me ha dado pena la actitud de algunas personas, que en su juventud tuvieron cierto éxito en los negocios, incluso levantando un imperio de la nada, sin más ayuda que sus propias manos; a veces para dejar en herencia a unos hijos o sobrinos que igual ni lo merecen un patrimonio que les permitiría vivir holgadamente el resto de su vida, mientras que ellos en el ocaso de su vida no tienen más aspiraciones que contar los días y esperar a que llegue la dama de la guadaña.

Hay quien se ríe de mi cuando digo que en mi imaginación veo a San Pedro a las puertas del cielo pidiendo al recién llegado que le describa los méritos que ha ido acumulando a lo largo de su vida; una especie de currículum donde aparezca todo, lo bueno y lo malo para que el guardián del cielo decida a qué lugar lo destina según sea la cosecha del visitante hasta el momento de presentarse allí.

“Déjame ver tu currículum para ver lo que has hecho”, supongo que dirá San Pedro en el umbral de la puerta y, lamentablemente, habrá quien solo pueda decir: “trabajar, comer y dormir. Y cuando los años me impidieron seguir trabajando, me dediqué a esperar a la guadaña”. Algo así, con mis palabras. Por eso empezaba este rollo hablando de la pena que me da la actitud de las personas que se ajustan a este patrón que pongo tantas veces como ejemplo, que las hay.

En cambio, me encanta la actitud y el “currículum” de otras personas que a los noventa años siguen queriendo aprender, que a pesar de sus méritos, sus éxitos, sus condecoraciones y su sabiduría, se encogen de hombros y dicen que “todavía están aprendiendo”, como el P. Álvaro Huerga, como Conrado Blanco, por citar dos ejemplos muy arraigados a La Bañeza, desafiando a la edad y a los impedimentos de ésta y dando a los jóvenes y no tan jóvenes una gran lección de humildad y demostrando que los años no tienen por qué poner trabas a los sueños.

Estoy segura de que ante currículums de esta talla, San Pedro tendrá que sentarse y tomárselo con calma para poder asimilar todo su contenido antes de asignarles el puesto definitivo, porque tendrá páginas y páginas y páginas y páginas…


La primera boda civil que se hizo en el Ayuntamiento de La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 9/12/2017 8:31 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Cuando el Gobierno aprobó la Ley del Matrimonio Civil, que para todos los efectos oficiales las bodas fuera de las iglesias, eran válidas para la marcha normal de los matrimonios, una pareja decidió casarse en el Ayuntamiento. Y como era la primera boda que en nuestra ciudad se celebraba fuera de la iglesia, Delfín Pérez Linacero como fotógrafo y yo mismo, como escritor de la noticia, decidimos ir a esa ceremonia que nos parecía histórica para La Bañeza.

Se lo dijimos a Don Santiago Carrizo, entonces director del Semanario El Adelanto Bañezano y propietario como párroco de Santa María, y su contestación fue: “pero bueno, cómo queréis darle publicidad a una cosa que me va a quitar parroquianos, si a la gente le da por no casarse en la iglesia”.

De todas formas fuimos a esa primera boda en el Ayuntamiento; Delfín sacó la foto y yo hice el artículo correspondiente, pero solo se publicó en el Diario de León, que entonces eramos ambos los corresponsales: yo de los textos y él de las fotos.

Quién nos iba a decir pasado el tiempo, que ya ni el Ayuntamiento era necesario para casarse, puesto que las parejas se casan ahora en el jardín del restaurante, en un cortijo andaluz o en cualquier local que le guste a los novios. De hecho, yo mismo asistí a la boda de mi nieta mayor en la zona de Guadalajara, que se celebró en un cortijo, con suelta dr vaquilla y todo, para que los valientes salieran al ruedo de la dehesa.


Las elecciones del 19 de noviembre de 1933 en La Bañeza (II)

Publicado por Ibañeza.es el 4/12/2017 8:03 Comentarios desactivados

Los candidatos agrarios intervienen en La Bañeza el 16, y el 17 celebran actos de propaganda en Laguna de Negrillos y La Antigua. Entre los días 16 y 20 se suspendían las clases por motivos electorales en todas las universidades del país, y el 18 se traslada al Jefe del puesto de la Guardia Civil de La Bañeza la orden del gobernador civil sobre vigilancia en las elecciones. En su número de aquella fecha alardea El Adelanto de que las derechas hacen propaganda electoral por los medios más modernos, la radio y el avión, “algo nunca visto en España y que la iguala a los países más cultos y adelantados como Estados Unidos y Alemania”. Cuando el día 9 el Gobierno la prohíba mientras dura el periodo electoral (excepto por la radio para los discursos en los actos públicos autorizados) Acción Popular habrá gastado mil kilómetros de papel en pasquines y 50 millones de octavillas (cuatro millones por día venían repartiendo y arrojando los aviones), lo que suponía 750 duros diarios en reclamos, aunque desde sus páginas se dirá el 9 de diciembre que “las derechas casi no hicieron propaganda en La Bañeza, excepto las gestiones hechas desde Acción Femenina (cuya sede se hallaba a la mitad de mayo de 1934 en la planta baja del edificio de Patricio Pérez, en la calle Astorga) y la intensa campaña de El Adelanto -que ha sido insuficiente-, añadiendo que se echa de menos la organización efectiva de las derechas bañezanas, y se las urge una vez más a organizarse, “pues de no hacerlo sus intereses estarán a merced de gentes ignorantes y mangoneadas por la política perturbadora de la Casa del Pueblo”, cuya nueva sede se había inaugurado, por cierto, unos meses antes.

Elecciones del 19 de noviembre de 1933.

Las agresivas y modernas propagandas de la CEDA habían contado con cuantiosas donaciones de potentados que querían acabar con lo realizado en los dos años anteriores, como las del banquero Juan March, millonario y reconocido antirrepublicano. Las izquierdas, al menos las bañezanas que se acogían en aquella Casa, debieron de gozar de menores medios, y más tradicionales y artesanos (la brocha y el bote de pintura), a juzgar por lo que el mismo semanario narrará el día 25 en “Los hay con chispa: en la fachada de un comercio de ferretería, pusieron ‘votad a los socialistas´ y debajo una hoz y un martillo. Por la mañana, sin inmutarse, el comerciante añadió un ‘No’, con lo que se leía ‘No votad a los socialistas’, y debajo de la hoz y el martillo añadió ‘Ferretería”. Ilustra además la publicación católica independiente de algunas anécdotas electorales sucedidas en La Bañeza cuando las votaciones: una mujer que se presentó a votar por otra, que resultó ser la presidenta de la mesa; una más que dijo ser quien no era, y fue desenmascarada por una integrante del colegio electoral, o un hombre que no consiguió su pretensión de colar una docena de papeletas en la urna, manejos fraudulentos y caciquiles tradicionales y presentes también en aquellas elecciones en variados lugares, muy llamativos en algunos de la montaña leonesa.

En La Bañeza la candidatura agraria fue a lo práctico y difundió un panfleto en el que explicaba y advertía (sobre todo a las que por primera vez votaban) de los detalles a tener en cuenta en los colegios electorales y en las mesas y las urnas de la ciudad a la hora de emitir el voto para los aspirantes de su lista. En cuanto a los resultados en el partido judicial bañezano, se produjo en La Bañeza el triunfo parcial de las izquierdas, no de un modo aplastante, y aunque el cómputo de votos agrarios superó en 718 al del total de las restantes formaciones.

En la tarde del 3 de noviembre (“ya en periodo electoral”, se dice) se realizaba un registro policial, con nulos resultados, en tres casas de La Bañeza, “en los domicilios de personas por muchos conceptos dignas del mayor respeto y que gozan de la estimación pública”. Se habría tratado del abogado Laureano Alonso y Díez-Canseco, tesorero de la bañezana Juventud de Acción Popular (JAP) desde abril, el industrial Salvador González Alonso, titular de la fábrica de pastas para sopa La Flor Bañezana, almacenista y representante de la patronal en el Jurado Mixto de Alimentación de León, y el también industrial José Cabello Fernández, tal como cabe deducir de la jocosa noticia-inocentada publicada por El Adelanto el 30 de diciembre, según la cual “ellos, José Santos Pérez, José Marcos de Segovia, y Ángel Riesco Carbajo obsequiarían el día 28 al anterior gobernador civil Francisco Valdés Casas con un almuerzo por los ‘favores’ con los que él y los ‘soplones’ locales los habían agraciado”. El día 1 se había hecho otro muy minucioso en el santuario de la Virgen de Castrotierra, en el que, según el acta firmada por el párroco, dos policías, dos guardias civiles y dos testigos, “se inspeccionaron todos los locales y muebles y muy particularmente las bóvedas y techados”, también “sin resultado alguno para el fin que se perseguía”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


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