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Costumbres que se han recuperado o perdido

Publicado por José Cruz Cabo el 22/06/2018 9:00 Comentar

José Cruz Cabo

Los mayos ya han sido recuperados, como señal de que la primavera esrá con nosotros, y la ciudad ha recueprado una costmbtre que se habia perdido y ahora esperemos que la costumbre no se pierda nunca, e inclusive aumenten sus figuras porque se pongan en otros muchos sitios.

En mi niñez en la mayoria de las calles de la ciudad, los niños y adolescentes, ayudados por las madres, preparabamos las cruces de mayo en mitad de la calle, entonces no habia problemas de tráfico, y a todas las personas que pasaban por allí se les pedía “una perrica para la Cruz de Mayo” y como ha pasado siempre, unos nos daban una perrona o un real y otros nada, pero a mediatarde, nuestras madres nos preparaban una merienda que ibamos a comer a la Peña de San Blas fue una costumbre que duró unos cuantos años, que yo viví, pero después de la guerra, la gente marchaba mal económicamente y muchas familias no tenían humor porque habian perdido a un familiar o estaba en la cárcel, por lo que esta costumbre fue desapareciendo y ya en mi juventud, mitad de los años cuarenta ya dejó de celebrarse y nunca más se volvió a realizar, por eso la idea de la Cofradia de Jesús Nazareno poniendo una cruz enfrente de la puerta de su ermita este año, me causó una gran alegría y los felicité por ello.

Y es que es importante conservar las costumbres de los pueblos y ciudades porque es una forma de atraer gente que venga a ver estas cosas y además las personas que se dedican a prepararlas llevan una gran satisfacción, porque se sienten recompensados con ver que las personas lo ven y les felicitan.

Otra cosa que también ha desaparecido son las bromas de la fiesta de los Inocentes. Antes los amigos y vecinos se dedicaban a intentar darle la inocentada a otros, habia niños que ponian un billete de cinco pesetas atado a un cordón y se escondian y cuando la gente se iba agachando para cogerlo, tiraban del hilo y se lo pasaban la mar de bien. Era una forma de divertirse sin molestar a nadie y la gente se reía.


Vengo de Santo Tirso…

Publicado por Ibañeza.es el 12/06/2018 7:03 Comentarios desactivados

José Manuel Pérez Villar

Vengo mojado… Así comienza el cantar. Este año lo podíamos haber cambiado, y haber dicho, “Voy a Santo Tirso, y llego empapado…”. En cualquier acto que se organiza, y más cuando es al aire libre, siempre hay un factor determinante “El tiempo”. Sabíamos que este año el tiempo no iba a acompañar, y así fue.

La ilusión puede más que los inconvenientes, y así fue. Ya desde la mañana, cuando empezábamos a llenar la gran perola, con las viandas para más de quinientos comensales, la lluvia hacía acto de presencia, y todo indicaba que el acto se suspendería. De repente mi teléfono empieza a sonar.

Mi cuerpo lleno de miedo, y empiezan a llegar los gritos de ánimo, y adelante (alguna llamada para que se suspendiera todo). Se acercan las once y el solar de la antigua estación del tren, se va llenando de coches, se van armando los pendones, comemos una pasta casera, tomamos un chupito de orujo, y comienza el desfile.

El agua hace acto de presencia, pero nadie se para. Se llega a la plaza de Navianos, y los pendones de la Valduerna, Maragatería, Órbigo, hasta completar diecisiete, hacen reverencia al Santísimo. Todos a una, para preparar el sitio donde comer (vuelve a amenazar lluvia).

Al son de las panderetas y castañuelas, la flauta y el tamboril, le dulzaina, y hasta una gaita, animan a todo el personal, y todo preparado para la comida, cerca de quinientos comensales. De repente me llama mi soledad, me aparta a un lado, y me anima a seguir. Si no lo hiciera, no sería yo. Gracias.


Felicidades al Instituto Misioneras Apostólicas de la Caridad

Publicado por José Cruz Cabo el 10/06/2018 8:32 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Este Instituto que yo he visto crecer y multiplicarse por varios países hispano hablantes es una de las muchas obras que nos legó y dejó Don Ángel para que nuestra ciudad tuviera voz en otros muchos sitios del mundo. Yo vi y viví con Don Ángel el inicio de este instituto secular que fue aumentando con el paso del tiempo y que a partir de la inauguración de la Casa Madre de las Misioneras Apostólicas de la Caridad, su ensanchamiento y su fuerza espiritual se han ido fortaleciendo hasta conseguir lo que hoy es, y cumplir ya 60 años de vida consagrada dentro del mundo y ayudando siempre con la caridad que llevan por bandera.

Yo fui colaborador de Don Angel desde mi niñez y he visitado sus grandes logros realizados en Tudela, donde dejó un aurea imborrable, como obispo auxiliar de esa bella ciudad.

Yo vi crecer en número las que entraban en este instituto que fue aumentando a medida que la casa madre, hoy vigilando a nuestra ciudad en un altozano, la guardería Infantil que lleva con tanto amor y cariño en el edificio del Hospital de la Vera Cruz, otra gran idea de Don Angel y seguida por el juez de la misma de los años cincuenta, D. José Marcos de Segovia, otra gran personalidad bañezana, sino este edificio estaría ya desaparecido.

Aunque no vi inciarse el semanario ‘El Adelanto’, ya que yo solo tenía dos años, seguí los avatares del mismo desde el año 1948, hasta el 2007, y como pasa con todo lo que inicia o toca Don Ángel, aun sigue en pie y firme, gracias a la persona que lo cogió en dicho año y que aun sigue fuerte y con ganas de vivir muchos años. Y es que las obras que inició Don Angel, promotor también del que fue seminario menor hoy cedido a Mensajeros de la Paz para centro asistencial de personas mayores, que gracias a otro Don Ángel sigue en pie y funcionando. Luego comenzaría su desarrollo este instituto en otras ciudades de España primero y ahora en Hispano-América.

Todo esto me ha venido a la memoria al leer el número 363 de la revista de las Misioneras, “Apostolicas”, donde me he deleitado con los artículos de la misma y he podido apreciar como en este anivesario han venido a la Casa Madre misioneras de Argentina, México y Perú, una señal inequívoca de que este instituto y con el la figura del siervo de Dios Angel Riesco sigue viva y pronto podremos verlo como persona beatificada y hasta santificada, porque en su existencia supo hacer méritos de bondad y ayuda a los demás, suficientes para poder estar en los altares y algun dia rezarle con fervor y alegría por su beatificacion.

Gracias Don Ángel Riesco Carbajo por todo lo que me ayudó y nos ayudó en los años cuarenta a los jóvenes bañezanos; y Dios y el Papa quieran que pronto sea beatificado.


Las andanzas en Astorga del Príncipe Abisinio (II)

Publicado por Ibañeza.es el 4/06/2018 7:53 Comentarios desactivados

VUELVE A ASTORGA.

Su licenciamiento tuvo lugar aproximadamente por el mes de marzo del año 1924 y a los pocos días volvió a Astorga. En este viaje venía acompañado de otro personaje llamado Ricardo, que parece que era español y venía con el supuesto príncipe en concepto de secretario particular. Tal vez hubiera sido compañero de armas en la legión.

Esta segunda y última vez llegó en automóvil, que decía era de su propiedad. Su primera visita fue para el señor Rubio y familia. Aseguraba que venía exclusivamente a ver a sus amigos, a quienes nunca podría olvidar. Durante su estancia en la ciudad maragata hacía ostentación de hombre adinerado; frecuentaba los lugares a los que iba la alta sociedad, teatros, casinos, etcétera. Fue cuando ya manifestó que era príncipe y que pronto sería proclamado emperador de su país.

Al principio todo lo que decía se tomaba a chacota, pero más tarde fue propagándose la idea de que se trataba de un personaje que encerraba algún misterio.

¿TENÍA NOVIA EN ASTORGA?

La amistad que tenía con el industrial chocolatero le obligó a confesar que sentía verdadera predilección por una señorita astorgana, cuyo nombre nos está vedado decir; pero si podemos afirmar que aquella señorita pertenecía a la buena sociedad astorgana y que se ha casado hace varios años.

Al principio ésta, como las demás astorganas, tomaba al supuesto príncipe por un personaje extraño, a quien no podía dar ninguna clase de crédito; pero a medida que pasaban los días fue creciendo en ella la idea de que se trataba de un personaje poderoso. No debió de desagradar a la señorita el antiguo legionario, pues como más adelante veremos, sostuvo relaciones con él y hasta se cambiaron cartas entre ambos, durante la estancia del supuesto príncipe en Córdoba. No sabemos a ciencia cierta el tiempo que este personaje estuvo en esta segunda y última vez en Astorga, pues, como decimos anteriormente, su “mejor amigo” el señor Rubio Valcarce que es quien podría facilitar datos completos ha fallecido.

MARCHA DE ASTORGA.

De Astorga se ausentó con la firme promesa hecha al señor Rubio de volver nuevamente, al mismo tiempo que le hacía proposiciones para ir a Abisinia, donde él procuraría darle un alto cargo. Marchó a Córdoba y, en esta ciudad, una enfermedad le retuvo en cama bastante tiempo. Desde esta población escribió distintas cartas al señor Rubio. En todas le trataba como a su intimo y mejor amigo.

PADRINO DE UNA NIÑA.

La amistad que sostuvo con el señor Rubio llegó a tal grado que prometió apadrinar a una hija de éste que nació por aquellos días en que se encontraba enfermo en Córdoba. El señor Valcarce aceptó la proposición y, aunque al acto del bautizo no estuvo presente el futuro emperador de Etiopía, en el registro figura como padrino dicho personaje.

LA PRIMERA CARTA.

La primera carta que conserva la viuda del señor Rubio, doña Aurelia Murias, es una que tiene fecha de 25 de septiembre de 1924. Está fechada en Córdoba. En ella se interesa por la señorita astorgana con quien se suponía sostenía relaciones. Después de manifestar que la había enviado dos telegramas, se expresaba de este modo refiriéndose a la supuesta novia: “Para ella será un sueño el que yo me case con ella, pero no lo es sino que para mí la dicha mayor consistirá en que desease ceñir sobre sus sienes la corona de Abisinia”.

El 29 de septiembre escribe otra carta al señor Rubio. Le anuncia que en breve saldrá para América, pero antes quiere pasar por Astorga. Muestra sus deseos de que su presunta novia sea madrina de una niña que por aquellos días había nacido al señor Valcarce, y termina diciendo que, una vez restablecido, vendrá a Astorga.

Pocos días después se efectuó el bautizo, sin que se cumplieran los deseos del supuesto heredero de Etiopía. No obstante esto la señorita astorgana figura como madrina de Covadonga, que así se llama la ahijada de Shevington.

LA ÚLTIMA CARTA.

Fotografía utilizada para alistar voluntarios en la conquista de Abisinia.

Durante aquellos días envió varios telegramas a los señores Rubio, y el día cuatro de octubre escribe la última carta que doña Aurelia Murias conserva en su poder. Manifiesta mucho sentimiento porque no fue madrina de Covadonga la señorita por quien él mostraba tanto interés, pero espera que la consideren como tal. Agrega en la carta: “Pasado mañana, domingo, salgo para Algeciras y continuaré el viaje a Londres, para ventilar asuntos importantes de mi país con aquel Gobierno”.

Esta es la última carta que obra en poder de doña Aurelia, aparte de una tarjeta que también envió, con el escudo imperial de Abisinia. Aunque en esta última carta prometía a los señores de Rubio venir nuevamente a Astorga, no lo hizo, acaso porque la señorita en quien había puesto sus ojos no correspondía a sus amores.

FESTEJOS EN ASTORGA.

Durante su estancia en Astorga se efectuaron algunos festejos en su honor. Al pronto no se tomaba en serio lo que decía, pero más tarde adquirió visos de certeza en Astorga la idea de que era el verdadero emperador de Etiopía.

LA MARCHA DEL EX LEGIONARIO.

Por aquellos días marchó a Londres como indicaba en la última carta que escribió al señor Rubio. Un periódico de León baba la noticia en los siguientes términos: “Completamente restablecido de la enfermedad que le aquejaba marchó de Puerto Real a Cádiz, donde tiene su residencia, el príncipe Shevington de Abisinia. Fue despedido por las autoridades y personalidades más salientes de la población. Durante su estancia en Puerto real fue objeto de numerosos agasajos y muestras de atención.

Por orden telegráfica del ministro de la Guerra al capitán general de la Región y de éste al Gobernador Militar de Cádiz, partió a Puerto Real un médico militar para atender y trasladar al príncipe de Abisinia en caso de que su enfermedad lo requiriese.

Su Alteza agradeció mucho el ofrecimiento oficial y no hizo uso de él por encontrase ya restablecido”.

He aquí como se expresó uno de los periódicos que dio la noticia de su enfermedad. Claramente se deduce que el Gobierno español no había tomado el caso como uno de tantos que se presentan. Este supuesto príncipe hasta para el Gobierno era el futuro emperador de Etiopía.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Las fiestas de los gremios empresariales

Publicado por José Cruz Cabo el 3/06/2018 8:31 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Sobre los años cincuenta, cuando las dos imprentas que existian en nuestra ciudad, la de Gráficas Rafael en la Plaza Mayor y la de don José Marcos en la Vía de la Plata, donde hoy está Rancho hijo, decidieron celebrar el santo patrono de la tipografía, San Juan Ante la Puerta Latina. También los relojeros celebraron unos años san Eloy, que es su patrono.

Esta fiesta del trabajo se celebró unos años, cuando la gente de las tipografías comenzaban a marchar para Madrid, u otras ciudades y capitales donde se ganaba más y habia puestos de trabajo mejor remunerados. Lo que yo quiero recordar son las fiestas que durante unos seis años celebramos los tipógrafos de nuestra ciudad unidos los trabajadores y patronos de las dos imprentas, la de Marcos de Segovia que había cogido el traspaso a Doña Julita que la tenía en la calle Padre Miguélez, donde hoy está el Bar La Isla, y la pasó para la calle ahora Vía de la Plata, donde aun está la de Rancho.

Gráficas Rafael le cogió el traspaso a doña Felisa, que tenía dicha imprenta donde hoy está el supermercado de Los Rodríguez y que él pasó a la Plaza Mayor y después se la traspasó a su sobrino Saturnino Cabo y este la llevó para donde está hoy en la Vía de la Plata y que ya ha cumplido allí más de 50 años.

En aquella época entre las dos industrias trabajábamos mas de 20 personas y un año Don José Marcos y mi tio Rafael, decidieron celebrar conjuntamente la fiesta del patrono de los tipógrafos que era San Juan Ante Portam Latinam, parece ser que a San Juan lo metieron en una gran olla para cocerlo pero quedó incólume y no le pasó nada.

La fiesta consistía en acudir a la bodega de don José Marcos, coger una garrafa de vino y llevarla al restaurante o casa de comidas para que el vino no costara. La primera vez que celebramos la fiesta fue en el Mesón de Fernando Delgado y otros años lo hicimos en el Bar restaurante de la cuesta del Jardín que poseía el famoso Pepín Agüita y una gran explanada donde está hecha la foto. En ella estamos los empleados de Gráficas Rafael y los de Mijares, junto con algunos colaboradores del Adelanto, como Beitia o Enrique Sors.

Los tiempos cambian y la fiesta del patrono se dejó de celebrar, como los relojeros dejaron de celebrar la suya. Los peluqueros de aquellos años, trabajaban casi hasta las tres de la tarde del domingo y los lunes por la tarde cerraban hasta que las costumbres cambiaron y el domingo no abren.

Había varias fiestas locales como San Antonio, San Blas, la octava del Corpus o el lunes del pimiento o como dice don Arturo la fiesta de Nuestra Señora de las trampas, en que los dependientes y la mayoría de los comercios cerraban y nos marchábamos de merienda al monte o la Peña de San Blas, según la fiesta. Pero todo eso se acabó cuando entró de jefe del Sindicato Vertical Julio Valderas, que dijo que como había que pagar las horas extraordinarias no había ninguna causa por la que había que cerrar algunos lunes.

Son recuerdos que me vienen a la cabeza al ver cómo han cambiado las costumbres y las formas de vida en nuestra ciudad. Espero que a los lectores no les aburra con mis recuerdos.


Un programa de fiestas de 1908

Publicado por José Cruz Cabo el 30/05/2018 8:00 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Recientemente, ha caído en mis manos un programa de fiestas de nuestra ciudad del año 1908, y comienza la primera página con “Grandes y variados festejos en La Bañeza los días 15, 16 y 17 de agosto en honor de La Asunción de Nuestra Señora, patrona de La Bañeza, organizados por la juventud de esta ciudad, con la cooperación del municipio y vecindario, tendrán lugar los días 15, 16 y 17 de agosto de 1908″.

Notas: 1ª-Al descubrimiento de las lápidas, D. Nicolás Arias Majo repartirá cien libras de pan superior entre otros tantos pobres. 2ª Los señores que deseen tomar parte en las carreras de Cintas, pueden pasar por casa de Conrado Blanco a suscribirse, previo pago de tres pesetas cada uno. 3ª La Comisión entregará al Sr. Cura Párroco cien bonos por valor de un cuarto kilo de carne. cada uno, para que los distribuya entre otros tantos pobres de esta localidad.

Día 15, a las diez, Misa Solemne en la iglesia de Santa María. A las doce, disparo de multitud de voladores y bombas reales; elevación de globos y figuras grotescas. La brillante banda municipal amenizará el paseo en la Plaza Mayor com una bonita audición musical. Las célebres dulzainas de la población recorrerán las calles con los gigantes y cabezudos. Por la tarde, bailes populares en la Plaza Mayor y Barrio de Bueyes. A las mueve de la noche, primera y magnífica sesión de Fuegos Artificiales por el reputado pirotecnico de esta población D. Eusebio González. Durante el transcurso de la misma, la Plaza Mayor presentará un bello aspecto artístico con una bonita iluminación a La Veneciana. La banda de música que tantos triunfos ha conseguido, ejecutará un escogido repertorio.

Día 16, al amanecer la referida banda y las dulzainas del pais recorreran las calles, despertando con los acordes de una bonita diana al vecindario, para que asista a la Misa de Campaña que se celebrará a las siete en la Plaza Mayor, dando esplendor al acto el concurso de la Banda Municipal. A las diez Misa solemne en el templo de Santa María, con asistencia de la Corporación Municipal, estando la Oración Sagrada a cargo del elocuente licenciado Don Miguel Ávila. Acto seguido se descubrirán las lápidas que el pueblo agradecido dedica a los preclaros hombres públicos, señores: Romero Robledo y Pérez Crespo. Este homenaje será presidido por las autoridades de esta ciudad. Espero que alguien nos diga qué hicieron estos señores por la ciudad.

A las cinco tendrá lugar en la carretera divisoria de las dos vegas, una gran Corrida de Cintas a caballo, presidiendo el acto las bellas señoritas que gustosas prestaron su cooperación bordando las cintas. A las nueve de la noche segunda sesión de Fuegos artificiales a cargo del mismo pirotecnico. Tanto en esta, como en la anterior, se elevarán morteros y cohetes de diversas clases, como así mismo globos y figuras grotescas. La iluminación tendrá el mismo esplendor que la noche anterior. Esta Noche la sociedad Casino La Unión y demás salones de Recreo, darán bailes en obsequio a los forasteros.

Día 17, la banda municipal interpretará obras de las mejores, con maravillosa maestria, dando magnificencia al paseo que tendrá lugar en la Plaza Mayor de once a una. Se elevarán al espacio multitud de globos y se dispararán infinidad de cohetes y bombas reales. A las cinco Corrida de cintas en bicicleta, en el mismo lugar y con la misma distinguida presidencia que el dia anterior. A las nueve de la noche Alegre verbena en la alameda de la calle Manuel Diz, siendo al efecto iluminada con profusión de farolillos japoneses. Habrá bailes populares y la banda prestará su valiosa cooperación.

Este fue el progrsma de nuestras fiestas el año 1908 y por ello nos enteramos que se dedicaron dos dcalles a dos personajes ilustres, que una de ellas ahora es plaza. Qué diferencia de las fiestas de hoy, sólo tres días y ningún espectáculo importante.


Cuando lo mejor de la tele acaba siendo la publicidad

Publicado por A. Cordero el 29/05/2018 7:52 Comentarios desactivados

Un día que por motivos personales no pude dar mi rutinario paseo nocturno, pensé que era buen momento para acomodarme en el sofá y echar un vistazo a la denostada televisión. Aprovechando que se trataba de una de esas noches en las que la mejor opción era una taza de leche caliente con cacao de Santocildes que decidí acompañar con el murmullo de la cariñosamente llamada ‘caja tonta’; pensé que estaría bien para hacer ruido en uno de esos ratos perdidos en los que tendría muchas posibilidades de quedarme dormida antes del primer intermedio.

Pero no. Agoté todas las teclas del mando  sin poder encontrar en la parrilla un solo programa que mereciera algo de mi atención y me hiciera sumergirme por un rato en lo que pasa al otro lado de la pantalla pero a medida que iba pulsando uno a uno los números del mando a distancia (incluido el cinco, rompiendo uno de mis principios pero probé suerte en el canal de la bazofia por excelencia), iba engrosando el montón de la basura cual papelera atiborrada de documentos inservibles…

Ya a punto de terminar la leche, al relamerme los bigotes de chocolate, pensé que aquello era una especie de ‘telepacto’ entre cadenas para evitar que yo pudiera malgastar mi tiempo una vez terminados los informativos. He de reconocer públicamente que mi escasa cultura televisiva me impedía conocer las estrategias de las cadenas, tanto las estatales como las privadas que se habían puesto de acuerdo (léase copiado) para emitir similar basura a la misma hora, y eso que no sabía que los grandes grupos: RTVE, AtresMedia y Mediaset están sentando las bases para establecer una especie de acuerdos sobre la programación que –desconfío– prometan más de lo mismo, en fin, yo pienso seguir paseando por las noches.

El caso es que justo antes de abandonar mi periplo por las dimensiones del mando para sumergirme de lleno en mi dosis diaria de Facebook y tal y tal, me quedé un rato mirando la pantalla viendo algunas –casi obras de arte si las comparamos con las apuestas de las cadenas para el prime time– y me convencí que después de los informativos, el tiempo, alguna serie de calidad y poco más, lo mejor de la tele eran los anuncios; algunos llamativos, otros sugerentes, otros útiles y todos ellos muy currados y con las imágenes y palabras justas para cumplir su objetivo. Con razón la publicidad es una carrera universitaria a la que los alumnos dedican varios años de su vida… pero eso lo voy a dejar para otro día.

Así, –como sigo con mi teoría de que las cadenas están confabuladas–, hice otro recorrido por las teclas del mando y me quedé un rato mirando los anuncios, sí, queridos lectores, los anuncios. Coches, perfumes, ofertas de supermercados, antigripales y diversos artículos que acapararon mi atención más tiempo que los mal llamados periodistas, tertulianos y fauna variada, algunos de los cuales no se me ocurre nada bueno para definirlos; aspirantes a captar la atención del pobre televidente y que campan a sus anchas por los platós de televisión a cambio de sueldos millonarios por mostrar al mundo sus miserias.


Las andanzas en Astorga del Príncipe Abisinio (I)

Publicado por IBAÑEZA.ES el 21/05/2018 7:07 Comentarios desactivados

A la mitad de agosto de 1935 Italia continuaba con el embarque de tropas para Abisinia, enviadas por Mussolini, por cierto, al igual que los cañones para aquella conquista, con las bendiciones del romano pontífice Pío XI (a pesar de que la Sociedad de Naciones considera a Italia país agresor y le impone sanciones económicas), y gran cantidad de españoles se han inscrito en su consulado en Barcelona como voluntarios en el ejército italiano para tomar parte en la segunda guerra contra Etiopía (la primera se había dado entre los años 1895 y 1896, cuando la invasión italiana del país, uno de los pocos casos exitosos de resistencia armada al colonialismo europeo del siglo XIX), en la que nuestro país se declarará neutral, se noticiaba el día 24, aunque como dirá Julio Camba en ABC, habrá aquí los bandos de los italianistas y los etiopistas, posicionados “no tanto por deseo de exterminar a la otra nación, como por afán de degollar al otro bando, al de derechas favorable a Italia el de izquierdas que se proclama a favor de Etiopía”, si bien, y como afirma aquel cuyo pseudónimo es K-Vernícola en El Adelanto del 19 de octubre, “muchos de los entusiastas del Negus no lo son por devoción a los abisinios, sino porque Roma está en Italia; y ni siquiera porque allí está Mussolini, sino porque en ella está el Papa”, al tiempo que “muchos italianos en edad militar abandonan el país ante el temor de una movilización general con motivo de aquel enfrentamiento”, mientras en España, al decir de El Diario de León, “las disensiones socialistas cada día son más hondas, y sigue el partido dividido en tres tendencias: las que comandan Prieto, Besteiro y Largo Caballero”.

Fotografía utilizada para alistar voluntarios en la conquista de Abisinia.

Se rompen el 3 de octubre las hostilidades entre Italia y Abisinia, que decretaba la movilización general. Las tropas italianas avanzan sobre Ardua, y se producen numerosos muertos y heridos en los primeros combates. Lo relacionado con el país africano, invadido por Italia, estaba de actualidad, y narra El Diario de León el día 12 el episodio vivido hace unos años en la provincia leonesa por quien pretendía ser el verdadero emperador de Etiopía, que sostuvo cordiales relaciones con un industrial de Astorga y hasta estuvo a punto de hacer emperatriz de Abisinia a una bella señorita astorgana, “el negro príncipe Shevington, un personaje de leyenda que por enemistades e intrigas de la corte etíope huyó a Europa, donde estuvo en la guerra europea a las órdenes de Francia, pasando a primeros de 1921 por nuestra provincia trabando en Astorga amistad con el industrial chocolatero José Rubio Valcarce, desapareciendo al poco de la capital maragata para alistarse por cinco años en la Legión Extranjera cuando estaba reciente en el protectorado español el desastre de Annual, aunque estuvo enrolado solo tres, volviendo por Astorga a su licenciamiento en marzo de 1924 para visitar al señor Rubio y su familia acompañado de su secretario, con un lujoso automóvil, haciendo ostentación de hombre adinerado, y sintiendo verdadera predilección por una señorita astorgana perteneciente a la buena sociedad y que se ha casado hace varios años”, con la que mantendría un noviazgo e intercambiaría cartas desde su estancia en Córdoba, donde una enfermedad le retuvo en cama bastante tiempo. A la novia le llegaría a ofrecer ceñir la corona de Abisinia, y al señor Rubio, su amigo, a quien le apadrinaría una hija llamada Covadonga nacida por entonces, un alto cargo en aquel reino.

Durante su estancia en Astorga se celebraron algunos festejos en su honor, prometiendo a primeros de octubre de 1924 volver allí después de su viaje a Londres, lo que no hizo “acaso porque la señorita en quien había puesto sus ojos no correspondía a sus amores”. Dos días después concretaba el mismo periódico “algunos puntos más, para que se vea que no es pura fantasía”, tomados de lo que a este asunto habían dedicado otras publicaciones madrileñas, y en especial el Diario de Madrid, concluyendo que “el supuesto príncipe que el año 1924 estuvo en Astorga es a quien correspondería ser en la actualidad el verdadero emperador de Etiopía”, y que “aunque ahora no se habla de él es casi seguro que se encuentra en Abisinia presenciando la guerra que se ha desencadenado en su país”, una lucha que se hacía cada día más dura (se dice el 22 de noviembre): los abisinios combaten con el sistema de guerrillas y los italianos bombardean.

En el anterior relato, resumido, hemos recogido lo que El Diario de León publicaba por aquellas fechas, cuya trascripción literal es la que sigue:

El Diario de León.- 12 de octubre de 1935. (Sábado).

EL EMPERADOR DE ETIOPÍA POR TIERRAS LEONESAS.

Sostuvo cordiales relaciones con un industrial de Astorga y hasta estuvo a punto de hacer emperatriz de Abisinia a una bella señorita astorgana.

El Gobierno español también le tenía en concepto de príncipe, cuando fue licenciado del tercio.

Todo lo relacionado con Abisinia tiene hoy actualidad por eso adquiere relieve entre nosotros los leoneses, un episodio vivido en nuestra provincia por un personaje que pretende ser nada menos que el verdadero emperador de Etiopía. Se trata de Shevington, príncipe etíope que más que príncipe parece un personaje de leyenda. Es casi seguro que este personaje es el verdadero emperador de Abisinia, por ser nieto de Menelik II, que a su muerte dejó dos hijos: la actual emperatriz de Etiopía y el padre de Shevington que falleció cuando este contaba muy pocos años de edad. A la muerte de su padre, como era muy niño, fue nombrada regente la esposa del hoy emperador de Etiopía. No se sabe de seguro si por intrigas habidas en la Corte o por otras causas, lo cierto es que Shevington enemistado con el emperador y altos dignatarios de la Corte, huyó a Europa, donde estuvo en la guerra europea a las órdenes de Francia.

VISITA POR PRIMERA VEZ ASTORGA.

Poco después de terminada la guerra europea, hacia primeros del año 1921, el supuesto príncipe estuvo en nuestra provincia. En Astorga trabó amistad con el entonces industrial chocolatero don José Rubio Valcarce. Este industrial ha fallecido hace aproximadamente siete años, por lo que hemos tenido que valernos de segunda persona para adquirir los datos de cuanto se relaciona con la estancia de este personaje en la capital maragata. No bien llegado a la ciudad la casualidad quiso que el supuesto príncipe hablase con el industrial citado, a quien desde entonces al decir de él mismo, tuvo por el mejor amigo.

Por aquellos días tuvo frecuentes entrevistas con el señor Rubio, de las cuales conservó siempre el negro un grato recuerdo. A los pocos días desaparecía de la capital maragata para alistarse en la legión, ya que por entonces había tenido lugar en nuestro protectorado español el llamado desastre de Annual.

EN LA LEGIÓN.

Alistado en la legión siguió conservando un grato recuerdo del señor Rubio, a quien escribió varias cartas. De estas no se conserva ninguna, aunque si otras, que más adelante daremos a conocer a nuestros lectores. En la legión firmó un contrato por cinco años. A los tres se licenció y parece ser que el licenciamiento obedeció a gestiones de Gobiernos extranjeros, probablemente del inglés, aunque esto no ha podido ser bien aclarado. Lo cierto es que a la familia del señor Rubio, a quien vino a visitar más tarde, confesó que su licenciamiento obedecía a una reclamación diplomática.

Su licenciamiento fue presenciado por numerosos legionarios que despidieron a su antiguo compañero dándole los honores de príncipe.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


‘Las mil y una noches’ que regalé a la Biblioteca Municipal

Publicado por José Cruz Cabo el 20/05/2018 8:56 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

En el año 1962 vi un anuncio de una editorial de Valencia que decía que tenía la novela ‘Las mil y una noches’ a la venta. Mi primo Juan Cabo, que entonces era el administrador de Gráficas Rafael, me pidió los diecisiete tomos en tamaño cuartilla y más de doscientas cincuenta páginas cada tomo, que estaban traducidas al español por el gran novelista que fue el valenciano Vicente Blasco Ibáñez.

Yo había leído cuentos de ‘Las mil y una noches’, pero cuando me llegaron los diecisiete tomos no tenían nada que ver con lo que se había publicado hasta entonces sobre esta maravillosa historia y que yo sepa, nunca más se han vuelto a publicar enteras cada una de las noches.

Hay cuentos sueltos como Alibabá, la alfombra mágica y poco más, pero estos diecisiete tomos cuentan, noche por noche, lo que la hermana de una mujer que se casó con el Sultán le iba contando, para que pasaran las noches y siguiera queriendo oír historias y no las matara como a otras, así se fueron consumiento las mismas hasta conseguir que el Sultán no volviera a matar más mujeres.

Como es una obra muy importante dentro de la literatura mundial y para que no se perdieran le hice entrega delante de la bibliotecaria a la concejal de cultura Carmen Martínez de dichos diecisite tomos y Rubén, el que se encarga de la prensa en el Ayuntamiento, nos sacó la foto pero han pasado los meses sin que la noticia haya aparecido en la prensa, por lo que lo cuento ahora para que la gente sepa que yo he regalado a la Biblioteca Municipal la obra árabe más importante de dicha cultura.

Porque hay imaginación y los cuentos son tan fabulosos que se queda uno extasiado leyéndolos; de hecho, yo lo hice dos veces, una cuando los compré y hace dos años los volví a leer, y fue cuando pensé que eran unos tomos históricos que no debían desaparecer y los cedí a la Biblioteca para que no se pierdan y los puedan leer muchas personas. A todos les encantarán.


La costumbre de los mayos sigue fuerte en La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 16/05/2018 7:58 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Otro año más hay seis zonas en nuestra ciudad, en la que se está imponiendo la puesta de mayos en este mes, resucitando la costumbre de hace bastantes años que desapareció. El primero de ellos es el de la Plaza Obispo Alcolea, contra la pared del Hogar del Jubilado, realizado por Emilio Posada que este año lo dedica a los antiguos leñadores y como siempre con movimiento y todo, ya que tiene una gran imaginación y gusto para estas cosas.

Como hace muchos años la calle de la Armonía, que fue la primera que inició esta costumbre en nuestra ciudad, está dedicado a las Costureras, una rama de mujeres muy famosa hace años. En la calle San Julian, en el patio que fue escuela de niños, la asociación del barrio ha puesto un mayo dedicado a nuestro entrañable paisano, párroco de El Salvador, Don Arturo Cabo Carrasco, por todo lo que ha promovido y ensalzado nuestra ciudad por los caminos de España y por otras muchas cosas que ha resucitado y puesto en marcha. A uno le llena de satisfacción este mayo. En el Albergue de Peregrinos hay otro gran mayo dedicado a los famosísimos Imperiales Alonso, el dulce más rico del mundo.

Sigue la zona de las Malvinas que en su jardín tienen un mayo dedicado al huido Puigdemont y lo tienen entre rejas. Finalmente, el último de los que hay, está en el Barrio de El Polvorín y este año está dedicado al gran musico de nuestra banda como fue el Señor Eugenio Santos, denominado el bajo, por ser el instrumento que tocó más de cincuenta años en nuestra banda de música.

En fin, nuestra ciudad se ha apuntado a seguir con la costumbre de los mayos y esperamos que no solo no decaiga, sino que aumenten las zonas donde se instalen.


Las rendijas de la desmemoria (en La Bañeza y Astorga)

Publicado por Ibañeza.es el 9/05/2018 7:35 Comentarios desactivados

Traemos hoy a este espacio la reseña de un libro de ahora sobre lo que, principalmente en La Bañeza y en Astorga, ocurrió antaño. Se trata de la obra Las rendijas de la desmemoria, de la antropóloga de raíces bañezanas y astorganas Lala Isla Ortiz (descendiente de una familia de la pequeña burguesía comercial de La Bañeza marcadamente conservadora, y de otra de Astorga no menos pequeñoburguesa, aunque más liberal), un muy meritorio y enjundioso trabajo que, después de no pocos años de minuciosa y cuidada artesanía, ve ahora la luz.

Estamos ante el esmerado fruto de una labor arriesgada, valiente, y también dolorosa, como sin duda es el ejercicio de introspección y desnudez personal y familiar que la autora practica, a la vez que magistralmente enfrenta y contrapone al menos dos de las diversas memorias existentes (lo que en su familia le contaron y lo que más tarde y por sí misma descubrió) sobre lo acontecido –esencialmente en las dos ciudades de sus orígenes- en la pasada guerra civil y la posguerra: la durante tanto tiempo oficial y única de los vencedores y los usufructuarios de la victoria, y la de los vencidos y olvidados, un contraste del que, con verbo ágil, ameno y acertado, hace surgir un libro que es, por cierto, comparable en importancia y calidad a los titulados Habíamos ganado la guerra y Confesiones de una vieja dama indigna, brotados hace ya años de la crítica pluma y los recuerdos y vivencias de otra significada hija de familia vencedora, como fue la catalana Esther Tusquets, criada también a la sombra del régimen nacido del golpe de Estado del 18 de julio de 1936.

Poco más cabe decir de la obra que ahora nos regala Lala Isla, sobre todo después de lo que el insigne historiador e hispanista Paul Preston remarca en el Prólogo de la misma, sobrada garantía de que nos hallamos ante un libro excelentemente concebido, riguroso y solvente, de interés para tantos, especialmente –pero no solo- en La Bañeza y Astorga, y digno de ser leído. Con los  merecimientos que semejante maestro de historiadores le señala dejamos al lector:

 

Portada del libro de Lala Isla.

Las rendijas de la desmemoria (Prólogo de Paul Preston)

Hace ya más de quince años, me llegó un libro de Lala Isla.  Se trataba de un trozo de autobiografía con el título intrigante Londres, pastel sin receta.  En ella contaba las peripecias de una joven española que aterrizó en el Reino Unido en los años setenta, pero el libro alcanzaba mucho más que eso.  A lo largo de una narrativa graciosísima, presentada con un estilo que vibraba de vida y color, ofrecía unas observaciones agudas de las inmensas diferencias sociales y culturales entre la España del tardofranquismo y la Gran Bretaña del primitivo Thatcherismo.  Lo que logró aquel libro tan divertido fue hacer que una materia seria llegara a mucha más gente que lo usual en un tema de esa índole. Al describir las enormes diferencias entre las dos sociedades, sobre todo en cuestiones relacionadas con el matrimonio, la familia y la educación, logró confeccionar un estudio sociológico de gran utilidad, además de una crónica de la decadencia británica, el descenso de la grandeza imperial hacia un país con rasgos del tercer mundo.  Fue un estudio en el cual sustituía con humanidad y humor el tono paternal y el estilo seco de los textos académicos.  Además se trataba de un libro muy profético que anticipaba ciertos aspectos de la sociedad británica empobrecida cultural, social y económicamente que se vería años después por todo el proceso del Brexit.

Conociendo lo que acabo de contar, no tenía la más mínima duda de que Las rendijas de la desmemoria, esta segunda entrega de la autobiografía de una mujer extraordinaria, sería igualmente esclarecedora y ocurrente aunque necesariamente bastante menos humorística.  Y así es.  La capacidad de observación de la autora se moviliza ahora para contar lo que vio y lo que vivió al criarse en el seno de una familia extendida procedente de Astorga y La Bañeza a partir de mediados de los años cuarenta.  Considerándose tanto su familia paterna como la materna fiel a la causa denominada nacional, la historia contada por Lala Isla refleja, por una parte, el ambiente de silencio de su niñez y adolescencia y, por otra, el proceso a través del cual empezó a cuestionar lo que le habían contado como la historia real de sus familiares y de sus dos ciudades.

Al hacer esto, Lala Isla consigue construir una antropología social de la España de los años de su infancia y adolescencia vista desde la atalaya de una familia de derechas.  Uno de los ejemplos chocantes del control social de la clase dominante que nos ofrece es la reacción de su abuela paterna cuando un día una de sus empleadas domésticas llegó llevando un sombrero, prenda que no solían llevar las obreras.  La abuela la despidió en el acto.  La primera parte del libro está llena de semejantes anécdotas ilustrativas mientras la segunda se centra en algo mucho más dramático. Lo que descubrió Lala Isla al husmear en la historia de su familia y sus pueblos puede colocarse al lado de los estudios minuciosos de José Cabañas González sobre los horrores de la guerra civil en La Bañeza y el libro espeluznante de Ramón Sender Barayón -Muerte en Zamora- sobre la matanza de su madre, Amparo Barayón, la esposa de Ramón J. Sender, (uno de los ejemplos más extremos de la represión sobre los inocentes en Zamora, como en tantos lugares de Castilla y León).

Lala cita la frase de su padre ‘aquí no pasó nada durante la guerra’ que planta la duda de si reflejaba más bien un deseo suyo de que no hubiera pasado nada o un deseo de que no se descubriera lo que había pasado de verdad.  Esta frase recuerda el título irónico de otro de los libros más impresionantes sobre la represión franquista durante la guerra y después.  Me refiero a Aquí nunca pasó nada, de Jesús Vicente Aguirre González sobre La Rioja, provincia tan conservadora como Zamora, no muy lejos de León, con un elevado grado de soterrada tensión social, y con unas experiencias semejantes.  Allí, como en León, la derecha se hizo con el control con pasmosa facilidad ya que solamente tuvo en frente la débil resistencia de grupos de izquierdas desarmados y luego se llevaron a cabo muchas matanzas, la mayor parte de ellas extrajudiciales.

Con una ambición, como ella dice, de descerrajar el silencio, la autora nos lleva al fondo de lo nunca dicho, de lo escondido o silenciado, no solamente en su familia y en su entorno sino en docenas de miles de familias en las cuales, por diferentes razones, se consideró más prudente callar lo que se había visto y sufrido.  No sé si es apropiado para un libro tan perturbador hablar del encanto de su estilo tan ameno.  Sí se puede elogiar su originalidad, que se encuentra en ese contrapunto de dos tipos de realidad, lo que a Lala Isla le contaron durante su infancia y adolescencia y lo que a base de muchas lecturas y entrevistas conseguidas a veces con alguna dificultad ha podido averiguar. Así ilumina lo que pasó en términos de las palizas y tortura, prisión y muerte, que fueron el destino de izquierdistas, de los asesinatos de mujeres republicanas, y de las experiencias de las esposas de los leales ejecutados sometidas a frecuentes vejaciones como afeitarles la cabeza, obligarlas a beber aceite de ricino y otras formas de humillación sexual.

Cuando el lector de este libro sigue los descubrimientos de Lala Isla, comprende inmediatamente que su padre decía ‘aquí no pasó nada durante la guerra’ porque tenía razones de sobra para que no se descubriera lo que había pasado de verdad.  Entre las cosas dolorosas que reconstruye minuciosamente se cuenta la participación de su padre, su abuelo y uno de sus tíos en una algarada callejera muy violenta en la primavera de 1936. Los tres, falangistas de pro, después de haber atacado a unos obreros dejando a uno medio muerto, fueron a su vez agredidos por izquierdistas del pueblo.  El padre de Lala siempre había dicho que ‘los rojos’ les habían atacado a los tres simplemente porque eran señoritos.  Ella ha desentrañado ahora la verdadera historia.

Narra luego otros detalles de la represión de la guerra en La Bañeza que me recuerdan muchas historias semejantes que me indignaron mientras escribía mi libro El holocausto español.  Especialmente triste, aunque lejos de ser descomunal, es lo que cuenta de la detención del republicano, inocente de cualquier crimen, Joaquín Perandones cuando iba por la calle con su mujer y su hija pequeña.  Pidió llevarlas antes a casa y el guardia le respondió fríamente con un comentario que expresaba la crueldad usual de los represores: ‘Déjelas, que vayan solas, que así se van acostumbrando’.  Entre las historias realmente espeluznantes contadas sobre la brutalidad contra las mujeres figura la que pasó a un matrimonio de maestros del pueblo zamorano de Benavente, al sur de La Bañeza.  Fueron asesinados por unos falangistas bañezanos y luego tirados al río Órbigo.  Antes de hacerlo, le cortaron un pezón a la mujer y el mismo día uno de los asesinos que lo hizo paseaba por la cárcel con el pezón pinchado en la solapa, recién cortado con la sangre casi fresca.

Una muestra de lo minucioso del trabajo de desmitificación llevado a cabo por Lala Isla es cómo desmonta la leyenda franquista respecto a las tres enfermeras astorganas que murieron en el frente de Somiedo, tema que también está investigando Mercedes Unzeta, sobrina de una de ellas.  Siendo tres mujeres jóvenes y guapas de la burguesía de Astorga, la manera de su muerte fue tergiversada para explotarla como una leyenda del martirologio político-religioso.  De hecho, como muestra nuestra autora, las tres, hechas prisioneras, sí que sufrieron una muerte horrible, ametralladas con otros presos por una mujer republicana enloquecida por la muerte de su marido.  Sin embargo, la muerte de las tres inocentes enfermeras fue convertida por la propaganda franquista en una muestra de la supuesta bestialidad de ‘las hordas rojas’.  Se inventaba una historia en la cual las tres mujeres fueron violadas repetidamente para luego ser fusiladas desnudas.  Esto no solamente fue la versión ventilada por la prensa local sino que fue la base de un libro de Concha Espina, Princesas del Martirio, publicado en Barcelona en 1940, un libro que la novelista escribió bajo el enorme chantaje de las autoridades franquistas, que habían detenido a un hijo suyo al que amenazaban con fusilar.  El sobrino de una de las enfermeras, apoyado por la Iglesia de Astorga, trata ahora de beatificar a las tres, intento al que no se ha sumado al menos una de las familias.  Como muestra Lala Isla con su característica sensibilidad, todo el proceso fue muy doloroso para las tres familias respectivas.

A pesar de la gravedad tremenda del contenido, y la seriedad con que está contado, Las rendijas de la desmemoria no deja de ser un libro de Lala Isla.  Por tanto, no faltan los destellos de humor o los brotes de nostalgia por el pasado, como por las bragas de perlé.  Entre cientos de detalles reveladores que llaman la atención está la anécdota de escuchar a su madre y una tía hablar de Franco ‘sin un respeto o cariño especial pero tampoco con miedo o aprensión’.  Y esto ¿por qué?  Porque aparte de haber ganado la guerra y ‘tranquilizado al país’, a ojos de muchas mujeres de ‘buena familia’, Franco no dejó de ser un provinciano que había dado un braguetazo, casándose por encima de sus posibilidades con una señorita de pretensiones aristocráticas que a fin de cuentas usaba la misma modista que ellas. También nos evocan Londres, pastel sin receta los irónicos comentarios feministas que alumbran sobre el papel doméstico de la  mujer en el franquismo (por no decir en la actualidad).  Se trata, en fin, de un libro magnífico basado en la historia personal pero que arroja muy lejos su luz, máxime por la originalidad de su enfoque.

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El libro de Lala Isla, Las rendijas de la desmemoria, publicado en la leonesa Ediciones del Lobo Sapiens, se presenta por su autora en León, en la Biblioteca Pública (calle Santa Nonia, 5), el próximo día 11 de mayo, viernes, a las 19.30 horas. Desde dicha fecha estará presente en librerías. Está prevista su presentación en agosto en La Bañeza y Astorga.


Hablemos claro

Publicado por Ibañeza.es el 8/05/2018 8:03 Comentarios desactivados

Juan José Arconada Pérez

Todo cambia, indudablemente. Ya lo dijo Heráclito: “No nos bañamos dos veces en las aguas de un mismo río, ni siquiera una vez”. Pero no por ello debemos dejar de mirar el pasado para tomar aquello que se hizo bien y rectificar lo que se hizo mal.

Todo ello viene a colación de la manida frase de que ahora en La Bañeza no hay nada. Vamos a ver, hay muchas cosas pero ¿es mejorable? ¿la gente tiene el mismo nivel de opciones de ocio y cultura que en las localidades limítrofes? ¿Qué ha cambiado?

Los que nos encontramos ya en la cincuentena hemos conocido aquella Bañeza de los años ochenta-noventa. Una ciudad con diversas opciones cinematográficas sábados y domingos con el cine Salamanca, cine Cabello, cine California. Una ciudad con opciones de salas de fiestas como Mayros, Tiffany’s, Hotachy, Ramses II y Jai Alai. A nivel de cafeterías recuerdo Saporo, Noche y Día (resistiendo a Dios gracias y a Emilio), Europa, y quizás un emblema a nivel nacional como el Lenon Pub. Pubs: Hollywood, Gris, Hotachy, Saporo, etc. Bares de chateo… se superaba la centena… Restaurantes como el Madrid, Paco Rubio, Los Ángeles, Casa Boño, Casa Johnny, etc. ¿Hay las mismas opciones?

Recuerdo la juventud de entonces de localidades como León, Salamanca, Valladolid, etc. mucho más grandes que nuestra ciudad que acudían a ella los fines de semana. Había ambiente.

¿Recuerdan los veraneantes asturianos? ¿Y la Pista Marbella?

Algunos dirán que son añoranzas del pasado. Pero de aquellos aires no queda nada o casi nada.

No por ello hay que dejar de dar un aplauso a las autoridades que han conseguido traer de nuevo cine y teatro a nuestra ciudad. Pero seamos claros, en mi opinión la oferta de ocio, gastronomía, turismo y cultura es muy deficitaria respecto a los niveles deseables necesarios para mantener una ciudad joven y con futuro.

La Bañeza ha tenido siempre cuatro calles que eran el “hall” del forastero. Hablo de Manuel Diz, Fernández Cadórniga, Calle Astorga y Calle Juan de Mansilla. Hoy en día dos de ellas, no son ni su sombra. Están desiertas, con edificios en situación de semi-abandono que no aportan nada a la imagen que todos queremos.

En mi opinión, si queremos una ciudad con futuro, debemos aunar esfuerzos para volver a conseguir aquello que se nos fue y que tanto bienestar económico generó. Debemos de invertir más en turismo y en emprendimiento, para conseguir revertir la situación y atraer aquella clientela amiga y fiel de nuestra ciudad que ha elegido localidades limítrofes por diferentes motivos.

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