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El sindicalismo católico y la Federación de Astorga

Publicado por Ibañeza.es el 11/02/2019 7:05 Comentarios desactivados

Al final del siglo XIX se había ido produciendo también en nuestra tierra un asociacionismo obrero en torno e influido por la Iglesia, que ya en 1891 pretendía intervenir en la “cuestión social” a través de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, y así fueron surgiendo: en 1893 una Congregación de Obreros Cristianos en León; en Astorga, en 1901 y para su socorro, un Círculo Católico de Obreros, y otro en Sahagún en junio de 1908, y entre 1911 y 1912 en Villarejo de Órbigo un Sindicato Agrícola Católico, además de diversos sindicatos católicos de mineros en las poblaciones de las cuencas hulleras leonesas. Ya en 1904 en algún documento socialista se decía: “…apenas forman una Sociedad los compañeros, cuando los patronos, ayudados por los alcaldes, los jueces y los curas, constituyen un Círculo Católico para dar con ella en tierra…”.

El 18 de junio de 1909 se constituyó en La Bañeza la Sociedad de Labradores, para la defensa de los intereses agrícolas de sus asociados, seguramente a raíz de la promulgación en 1906 de la Ley de sindicatos agrícolas y de su Reglamento de 1908, unas disposiciones que permitían la asociación de campesinos en sindicatos, cámaras agrarias o comunidades para la adquisición de herramientas, máquinas, tierras, animales o productos, pero no para la reivindicación de sus derechos.

A principios de 1917 se consolida el viejo asociacionismo confesional con el establecimiento sobre el mapa diocesano de Castilla la Vieja y León de la Confederación Nacional Católica Agraria, cuya peculiar interpretación de las relaciones laborales la convierten en la herramienta definitiva del control patronal, además del más idóneo garante contrarrevolucionario. En 1928 depende de aquella Confederación la Unión Católica Agraria Castellano-Leonesa, con sede en Valladolid, y a ella pertenecen las federaciones de León y Astorga (que cuentan al inicio del periodo republicano con 83 y 94 sindicatos), a las cuales se hallan adheridos, entre otros muchos, los de Castrotierra, Fresno de la Vega, Izagre, Valdemorilla, Villarroañe, Villabraz, Villamañán, Villademor de la Vega, a la Federación Católica de León; y Alija de los Melones, Audanzas del Valle, Benavides, Bustillo del Páramo, Castrocalbón, Congosto, Herreros de Jamuz, Huerga de Garaballes, Laguna Dalga, Laguna de Negrillos, Mansilla del Páramo, Navianos, Nistal, Posadilla, Priaranza de la Valduerna, Requejo, Riego de la Vega, Robledo de la Valduerna, San Cristóbal de la Polantera, San Justo y San Román de la Vega, San Román el Antiguo, Santibañez de la Isla, Toral de Fondo, Valdesandinas, Valdefuentes del Páramo, Veguellina, Villamor, Villarejo, Villoria de Órbigo, y las dos sociedades de agricultores de La Bañeza, a la Federación Católica de Astorga. Precisamente las contradicciones entre la teoría y la práctica de los sindicatos confesionales y los Círculos Católicos de Obreros llevarían a uno de sus clérigos activistas e impulsores, el candidato cunero en la provincia leonesa por Izquierda Republicana en las elecciones de febrero de 1936, Luís López-Dóriga Messeguer, a involucrarse después en los de orientación socialista.

Desde las federaciones confesionales se había hecho reciente propaganda para la constitución de la Confederación Sindical Hidrográfica del Duero y de la Sección de la Liga de Mujeres Campesinas en enero de 1928, amparada por el obispo y relacionada con la derecha clerical, con la que también tendría algo que ver la Sección de Señoras de las Conferencias de San Vicente de Paul que al menos a finales de 1929 está implantada en La Bañeza, donde al igual que en toda la provincia el sindicalismo dominante hasta la caída de la dictadura primorriverista había sido de inspiración católica

Celebraba el 10 de marzo de 1933 su asamblea anual la Federación Católica Agraria Leonesa (se manifestaba contra el proyecto de Ley de congregaciones religiosas, que entonces se debatía, noticiaba El Adelanto), a la que asistieron 53 representaciones de sindicatos federados, con el balance de haber fundado 35 asociaciones de propietarios, 23 de arrendatarios y 26 de obreros. Acabando el año existían en la provincia leonesa 445 sindicatos agrícolas, con 13.814 asociados, de los que 86 entidades y 5.852 sindicados correspondían a la Federación de León, mucho más nutrida entonces que la de Astorga, en un tiempo en el que la provincia leonesa superaba con mucho a las demás en el número de los sindicatos agrícolas formados, aunque fueran diminutos y de escasos afiliados.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

La carga, de Ramón Casas (1900). Museo de Olot.


Leonesismo desde la emigración (El Centro Región Leonesa y otros)

Publicado por Ibañeza.es el 28/01/2019 8:02 Comentarios desactivados

Según los datos del Instituto Geográfico y Estadístico, unos cien mil leoneses emigraron a América entre 1885 y 1915 (tan solo el 10 de noviembre de 1907 salieron de la estación de Astorga 600 emigrantes hacia los puertos de Vigo y La Coruña); fueron Cuba y Argentina sus principales destinos, y muchos pueblos quedaron semivacíos, como Destriana, que entre 1904 y 1905 perdió más de cien habitantes. En cuanto al país austral, en diciembre de 1922 en la revista leonesa Renacimiento se señala la existencia en Buenos Aires del gran Centro Región Leonesa, sociedad recreativa, de apoyo mutuo y cultural en el que figuran la mayoría de los numerosos paisanos que allí residen.

En nuestra tierra la emigración venía ya de lejos: El monárquico bañezano Juan Fernández de Mata había escrito el 23 de septiembre de 1893 en La Provincia: “Infinidad de hombres y mozos de los pueblos, principalmente montañeses, hanse embarcado en La Coruña en uno de los vapores para La Habana y Buenos Aires. La emigración a las Américas es cada día más numerosa, no obstante las penurias y contratiempos a que se exponen quienes abandonan la madre patria, signo evidente del malestar cada vez mayor que se advierte en ésta”. En torno a 1880 había ya asentados en lugares de Cuba y Puerto Rico emigrados parameses, como Joaquín Rodríguez Francisco (guardia civil en 1868 y dependiente de comercio por tres años), propietario en Utuado, en el segundo país, de la finca Vista Alegre y fundador de la primera tienda del barrio, y su sobrino Agustín Rodríguez Mata, de 21 años y quinto entonces reclamado, naturales ambos de Santa María del Páramo, desde donde César Santos Tagarro clamará el 8 de enero de 1913 en La Correspondencia de España contra “el hambre y la miseria de las que están ahítos sus paisanos, a los que les falta el pan que han de ir a buscar a América, emigrando para no volver jamás mientras el país se despuebla”.

Por lo que hace al leonesismo (con tan amplio y variado recorrido histórico como para que ya en tiempos de la Primera República llegara a su Asamblea Constituyente en agosto de 1873 desde la comisión de la Diputación provincial de León -integrada por el secretario y cinco diputados, todos monárquicos- y apoyada por el ayuntamiento de La Bañeza y otros como los de Valencia de Don Juan y Riaño una petición de modificación del proyecto de Constitución federal de un mes antes que permitiera a la provincia formar un Estado propio dentro de la República Federal Española), surgía en 1934 el Grupo pro León, y en el mismo año la institución regionalista el Orfeón Leonés (la masa coral más antigua de España, creada en 1888 –o en 1886, según otros, con la inauguración del Círculo de Obreros Católicos-) estrenaba el Himno a León, con letra de José Pinto Maestro (su presidente, y director del diario conservador La Mañana) y música del bañezano Odón Alonso González (el director), y con motivo de la solemne celebración del quinto centenario de la gesta del Paso Honroso (para la que la comisión presidida por Mariano Domínguez Berrueta solicitó la contribución de los ayuntamientos, aportando el de La Bañeza 100 pesetas), al tiempo que se inauguraba el 22 de julio la Biblioteca Regional Leonesa, dependiente de la Diputación, a cuya Comisión Gestora propone desde El Diario de León José Marcos de Segovia (que firma Salvador Ferreras Mansilla) que se interese por adquirir para la neonata biblioteca las obras y un retrato del bañezano prócer nacional Padre Juan de Ferreras y García, teólogo y poeta, historiador y Bibliotecario Mayor de la Academia Española que con el marqués de Villena fundara en 1713, que se sumarían en tal caso a los Apuntes para la historia del Partido Judicial de La Bañeza, de Manuel Fernández y Fernández Núñez, que él mismo acababa de donar.

De la Revista Mensual del Centro Región Leonesa. Buenos Aires. Año I. Nº 5. Junio y Julio de 1919.

El mismo autor bañezano daba el 1 de abril de aquel año en los nuevos y recién inaugurados locales capitalinos del Orfeón una conferencia muy aplaudida sobre el tema “Estampas Leonesas”, excitando en ella a la unión para defender los Fueros leoneses, declarándose contrario al centralismo, y manifestando que “debemos ir a Madrid no a rogar sino a imponer nuestros derechos”. Dos días después Luís Corral y Fue abunda desde El Diario de León en proponer la creación de un Centro Leonés de Estudios Económicos.

El leonesismo del que aquellos acontecimientos eran muestra se acrecentaba asimismo por entonces en América, donde en el mes de julio de 1934, también coincidiendo con la conmemoración de las proezas del Paso Honroso, se inaugura en el Centro Leonés de La Habana la Biblioteca Leonesa (de autores leoneses y asuntos de León) reunida desde 1927 por la Comisión de Intereses Morales y Materiales que entonces se creaba merced a donaciones particulares y a la hecha por la Diputación, a cuya formación había también contribuido el contramaestre de la armada cubana y maragato Toribio Fernández, y aquí, con el comienzo de las fiestas de conmemoración de las hazañas del caballero Suero de Quiñones (un brillante acto de afirmación del ideal leonesista), se proclama que “hay que emprender una cruzada para rescatar los tesoros leoneses que están fuera de las tierras de León, como la documentación llevada de San Marcos (con manuscritos de Quevedo) que aún se halla en el Archivo Histórico Nacional sin abrir ni catalogar”.

En el número extraordinario de septiembre de aquel año 1934 de la revista León del Centro Región Leonesa de Buenos Aires se incluían sendas colaboraciones de los bañezanos Nicolás Benavides Moro (uno de los citados como regionalista leonés por el sociólogo Díez Llamas) y Manuel F. y Fernández Núñez, una publicación de aquella entidad “de ayuda mutua, recreo e instrucción” creada en julio de 1916 que vería la luz en febrero de 1919 y desde la que la asociación de leoneses (entre los que abundan los maragatos) enviaba entonces “a la madre España su más ferviente adhesión en estos momentos de incertidumbre amarga, ocasionada por ingratitudes reprobables”.

(A algunos de los números publicados entre febrero de 1919 y mayo de 1925 se puede acceder en Internet desde la Biblioteca Digital de Castilla y León, en el enlace http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=18430).

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Qué tendrá la palabra gratis, qué tendrá?

Publicado por A. Cordero el 27/01/2019 9:09 Comentarios desactivados

Es indiscutible, si es gratis, como si es mierda, siendo gratis las opciones de interés crecen por minutos y todo aquello que exhiba la preciada palabra a su lado se convierte al instante en un asunto a tener en cuenta, mientras que si hay que pagar, aunque sea una mísera cantidad, la gente comienza a poner excusas y el preciado objeto de deseo ya deja de tener atractivo.

Cuando a mediados de diciembre se empezó a hablar de las cien mil bombillas que una conocida marca de bombones había colocado en Puebla de Sanabria, la noticia corrió como la pólvora y, mientras algunos pensamos de inmediato que, entre otras cosas, lo que perseguía la conocida casa italiana era asegurarse la promoción de la campaña navideña de sus productos, hubo quien sólo acertó a recordar que el día de la inauguración habían repartido bombones a todo el que se acercó a presenciar el encendido con autoridades, prensa, los rostros famosos de la cadena televisiva y la parafernalia que suele acompañar a estos saraos mediáticos.

Tanto es así que aquello se convirtió poco menos que en una peregrinación a la que, he de reconocer, también asistí, aprovechando un viaje de vuelta del país vecino, para ver qué era aquello que tanto daba que hablar en los corrillos modernos. Eran luces. Luces colocadas con bastante buen gusto que realzaban la indiscutible belleza de la plaza Mayor de un pueblo ya de por sí considerado uno ‘de los más bonitos de España’ y un letrero excesivo que, bajo mi punto de vista, lo que buscaba en todo momento era el postureo en las fotos de los perfiles y que el nombre de la marca estuviera presente en todas ellas a coste cero.

Quizás algunos, de los que sólo acertaron a recordar que el día de la inauguración se repartieron bombones, pensaban que los bombones colgaban de los tejados a modo de bolas navideñas, porque nada más llegar se oían los rumores de la ausencia del preciado botín, uno, dos, tres… cerca de una docena de golosos conocidos me encontré preocupados por el asunto ya que, al parecer, su única excusa para acudir allí fue la de hartarse de bombones, eso si, gratis.

Además de los comentarios y las caras de disgusto por la ausencia de los mismos y tras decir yo que lo que buscaba la tanto la marca, como el ayuntamiento de Puebla de Sanabria era la difusión de las fotos y la llegada masiva de visitantes ávidos de foto y bombones gratis, fue la pataleta de decir: “pues yo no pienso subir fotos, que se chinchen…” Y a continuación, tras informarle a una dama sobre la opción de comprar en el supermercado una caja de 3 unidades de Ferrero Rocher por un euro y una caja de 16 por poco más de cuatro, acabó diciéndome que no podía comer bombones, que tenía colesterol.


La historia de la Alubia de Oro

Publicado por José Cruz Cabo el 19/01/2019 8:05 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

En el año 68, llevando El Adelanto Bañezano Carlos Alonso y su cuñado Leopoldo Martínez, se crearon tres premios literarios, que se entregaban cada año. Los premios comenzaron a darse en el entonces teatro Pérez Alonso y gracias a ellos se consiguió saber definitivamente que el grupo escultórico de La Piedad fue realizado por el vallisoletano Gregorio Fernández. Así estuvieron, hasta que en el año 2000, Rafa y don Santiago acordaron dar una Alubia de Oro a personajes bañezanos que hubieran trabajado por la ciudad desinteresadamente. En 2007 el periódico dejó de ser propiedad de la parroquia de Santa María para pasar a manos particulares, sin ningún agradecimiento para los que habíamos trabajado tantos años gratis, incluido yo 32 como subdirector.

Todo se hizo de tapadillo, cuando los creadores de la alubia de oro fueron Rafael Cabo del Riego y el jurado compuesto por Santiago Carrizo, Rafael Cabo del Riego, Maximino López, Manuel Carro y servidor, José Cruz Cabo. Se hizo con el propósito de concederla a las personas o entidades bañezanas sin ánimo de lucro que trabajaran por nuestra ciudad. Dos o tres años me la quisieron dar a mí por mi desinterés escribiendo y trabajando por La Bañeza, tanto en prensa como en radio, porque aun sigo siendo el corresponsal de Radio Astorga y van 53 años, pero no quise porque estaba en el jurado y podía interpretarse mal.

Con alubia y sin alubia, tengo la satisfacción de haber escrito y lanzado por las ondas de la radio infinidad de noticias de mi querida ciudad, y solo para que la gente sepa dónde está y lo que en nuestra ciudad se hace. Lo hice siempre desinteresadamente y así seguiré hasta que me muera, ahora en Radio Astorga, ibañeza.es —que es diario y llega a todo el mundo— y el semanario La Bañeza Hoy, donde me acogieron con cariño, y solo puedo agradecerlo profundamente. Esta es la verdadera historia de la creación de la alubia de oro, pero ahora parece que es obligación darla a los que más han ganado con el dinero de los bañezanos.


Altercados por el empleo (y otros sucesos) al inicio de 1934

Publicado por IBAÑEZA.ES el 14/01/2019 8:03 Comentarios desactivados

En la ribera del Órbigo al comienzo de 1934, ante el rigor de la estación climatológica (en la Azucarera de Veguellina continuaba la suspensión por la falta de remolacha al no poder arrancarla por los hielos), se preveía el próximo paro forzoso de los obreros agrícolas y de la construcción, lo que se evitaría con la pronta realización del trozo de la carretera de Valcabado a Combarros que desde el año 1923 está para subasta y que cruzará por el centro de la Cepeda (una de las comarcas provinciales con mayor necesidad de vías), activada ahora por la buena voluntad de los técnicos, dice el corresponsal en la zona de El Diario de León. El desempleo seguía siendo un problema omnipresente, también en la capital de la provincia, donde el Ayuntamiento tiene abierta hace ya tiempo una suscripción popular pro parados, y los responsables del sindicato confesional La Coalición se quejan ahora en “Carta al Director” de no poder participar de lo recaudado “por impedírselo los obreros marxistas y sus asociaciones”, por lo que piden la colaboración del periódico para que “el dinero de los católicos no sirva para dar armas a los enemigos de la familia, la propiedad y el orden”, insistiendo unos días después en denunciar que “hay una comisión que gestiona la bolsa de trabajo y que no lo concede si no se trata de obreros afiliados a la UGT o a la CNT”.

Una situación que al parecer se dio con frecuencia en bastantes lugares, y que daría ocasión a que, por ejemplo, en las Bases de Trabajo rural de la provincia de León para el año 1934 se faculte al presidente del Jurado Mixto “para imponer al patrono que seleccione obreros por razón de ideas políticas o tendencias sindicales, que haya de colocarlos por riguroso orden de inscripción en las oficinas de colocación y registros locales”, y que ayuda a entender el trasfondo de verdad de la socorrida excusa de tantos obreros represaliados después de julio de 1936 de “haberse visto obligados a sindicarse para poder trabajar”, afiliación obligatoria que fue una estrategia de las izquierdas en su intento de controlar el mercado de trabajo, un bien escaso por el que se daba una dura competencia, con la que desde la proclamación de la República los diferentes sindicatos (también los de derechas y católicos) trataron de impedir la contratación de trabajadores no afiliados, pretendiendo anular la capacidad coercitiva de los patronos en las relaciones laborales y trasladar la influencia política sobre los trabajadores de los oferentes de empleo (siempre más inclinados a las derechas) a sus gerentes, sindicatos y agrupaciones campesinas y de oficios varios. A la necesaria afiliación para obtener trabajo se refieren ampliamente los testimonios recogidos en León y Palencia por González de Prado.

Aquellos conflictos derivaban a veces en violencias, como cuando el 30 de julio de aquel año en las obras de la Azucarera de León un delegado socialista de la Casa del Pueblo, Felipe Fernández Villanueva, hería gravemente a un obrero que se negaba a cotizar y se le enfrenta ante la exigencia del pago de la cuota semanal y las amenazas de que nadie podría trabajar sin estar al corriente de su pago, o en huelgas (a veces ilegales) como la que el 28 de febrero había paralizado la rotativa de ABC por encontrarse trabajando en ella un obrero que no pertenecía a la Casa del Pueblo madrileña.

Sobrepasada la mitad de enero presentaba la CEDA en el Parlamento su propuesta contra el paro, que contemplaba la creación de un fondo de crisis con aportaciones del Estado, los ayuntamientos y las diputaciones, el fomento de obras públicas, y el seguro obligatorio contra el desempleo (según el ministerio de Trabajo, al terminar 1933 había en España 618. 947 asalariados sin ocupación), y en Astorga una manifestación de obreros en paro se dirigía al Ayuntamiento para entrevistarse con el alcalde en demanda de empleo, una situación que estallará cuando el día 23 por la mañana se reúnan los elementos patronales para tratar  de solucionar el desempleo en la ciudad y se intente en el Consistorio la distribución de trabajo, pretendiendo emplear a un parado de cada familia, a lo que se opusieron los obreros (elementos levantiscos, dirigidos por la Casa del Pueblo, según el semanario católico bañezano El Adelanto), que recorrieron las calles rompiendo lunas, impidiendo que los autos de línea descargasen las mercancías que llevaban, y obligando a cerrar el comercio, con el consiguiente perjuicio por ser día de mercado, aunque siguió realizándose en la parte destinada al ganado vacuno, pues cuando los agitadores llegaron allí se les enfrentaron los ganaderos con palos y aguijadas haciéndoles huir. Ante la falta de autoridad del alcalde socialista (que “brilló por su ausencia”) frente a los disturbios promovidos por los obreros parados (contaba El Diario de León) la Cámara de Comercio contactó con el gobernador civil, que envió desde la capital a un primer grupo de Guardias de Asalto. Cuando al medio día llegaron otros más fueron ovacionados, reduciendo a los revoltosos, pacificando los ánimos, y restableciendo el orden de inmediato, deteniéndose a Alejandro Pereira por intento de agresión al teniente de Seguridad señor Izquierdo. El día 24 se hallarían armas (dos revólveres, una pistola y una navaja barbera) en Celada de la Vega, en la taberna de Jesús González, por la Guardia Civil, que practicó un cacheo con ocasión de encontrarse allí de vigilancia por la celebración de las ferias de San Vicente.

A las protestas por la falta de trabajo se unían aquellos días las motivadas por la subida del precio del pan, contra la que lo hacían los obreros de la Casa del Pueblo de León en un oficio remitido a la alcaldía. En La Bañeza, en la sesión municipal del 31 de enero proponía el concejal socialista Porfirio González Manjarín que la Corporación se dirija al ministro de Agricultura protestando por tal subida que perjudica a todo el vecindario, y que una comisión municipal de abastos regule este precio y el de la carne y las patatas (que es muy elevado), y señalaba que (al contrario de lo que ahora sucedía) los ayuntamientos monárquicos no permitían la compra a los acaparadores hasta que no se abastecía el vecindario (lo que es corroborado por el concejal Liberto Díez Pardo, que ya lo fue en aquellos tiempos), y que durante la dictadura algún tiempo se vendieron patatas por los almacenistas bañezanos a precio reducido. Aumentaban además ahora las tarifas ferroviarias, aunque se desecha el 21 de marzo en votación la propuesta del concejal Narciso Asensio Asensio (también de la minoría socialista) de que protestara por ello el Ayuntamiento bañezano.

También se sumaban las de los escolares de la FUE, que declaran la huelga de 48 horas  por haberse clausurado el centro de Zaragoza como consecuencia de la participación de algunos de sus miembros en el atentado contra el estudiante Manuel Baselga (del SEU), cuya convocatoria llegaría también hasta la capital leonesa, donde, aunque la Federación de Estudiantes Católicos (FEC) se declaró ajena a la huelga y recomienda a sus afiliados que continúen asistiendo a las clases y así lo haya hecho la mayoría de los alumnos el día 24, a la salida se promovieron algunos incidentes al ser increpados por los huelguistas, y se dirá el 26 estar cerrados la Escuela Pericial, el Instituto y la Normal. En la Universidad de Madrid se daban por segunda vez el 12 de febrero choques violentos entre estudiantes fascistas y de izquierdas.

Se iban desgranando en nuestra tierra también otros sucesos: en los almacenes de cereales del bañezano Teodoro Santos, en la carretera de Jiménez, robaban 40 sacos de alubias seleccionadas y una máquina de escribir el día 20 de enero por la noche, todo valorado en 5.700 pesetas. Cuando la Guardia Civil investigaba el robo en Benavente y en Zamora se avisó de haber sido detenidos en San Rafael (Guadalajara) unos ocho individuos en una camioneta con los sacos robados. Fueron reclamados por el juzgado bañezano, y se creía en un principio que los malhechores tuvieran cómplices aquí, lo que resultó no ser así cuando se trasladó a cinco de aquellos sujetos (los apodados: Picardias, Sereno, Bonillo, Cubano, y Pelines; los otros tres se hallaban detenidos en Madrid), que culparon de la organización de la banda de espadistas a la que pertenecen al de alias Juanito. Todos ellos estaban también complicados en el robo de diez cerdos en Almodovar del Valle, y uno había cumplido condena en el Penal de Burgos. Los efectos robados le fueron entregados a su dueño.

A dos de aquellos maleantes (el apodado el Moreno, de Salamanca, y otro) no debió de resultarles muy confortable la destartalada cárcel bañezana, pues acabando enero se fugaban por el expeditivo método de hacer un hueco en el tabique que dividía sus celdas y, quitando ladrillos de otras paredes, llegar al patio de ronda, donde clavaron en la pared del muro exterior algunas piezas arrancadas de las marcaciones de las puertas y treparon hasta sobrepasarlo, alcanzando desde allí la libertad. El 25 de abril estarían a punto de fugarse otros dos presos de aquel Depósito, detenidos por robo y a disposición del juzgado de Zamora, sin que lo lograran al alertar de la evasión otro penado con sus voces a los transeúntes de la calle cuando los fuguistas habían roto ya un buen trozo de pared, debajo de la ventana, con un hierro del que se habían proveído, evitando su fuga la intervención de los serenos y otras gentes.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Don Nicolás Benavides y su poesía

Publicado por José Cruz Cabo el 1/01/2019 8:55 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Hace años me regalaron un libro de D. Nicolás Benavides Moro, que finalizó su vida como general además de ser un gran poeta como lo reflejan sus libros de poesías titulados: “A través de la vida”, “Por mi tierra de León” y “Momentos”. Aunque los leí todos hace muchos años, me habían regalado “Momentos”, porque hablaba de las saetas de mi padre en uno de sus poemas.

Aquel libro lo perdí en uno de los cambios de casa y pasados varios años, cuando mi relación con nuestro llorado cronista y grandísimo amigo Conrado Blanco González me dijo un día: ¿Has leído “Momentos” de Don Nicolá? Y le dije: si, pero el libro lo he perdido”. Al dia siguiente vino a la imprenta y me dijo: “como yo tengo algunos en casa te traigo uno para que lo conserves, ya que merece la pena” y me lo regaló.

Lo volví a leer y hace unos días. Mi hijo mayor, Pepe, me comentó si tenía este libro y hoy buscando en la librería en la que hay más de mil libros de todo tipo, lo encontré y voy a reproducir esta poesía porque lo merece y el recuerdo de mi padre quede para los anales de la historia.

La poesía se titula “Saetas en mi pueblo”

“El que las trajo”:
La saeta nació en Andalucia:
como un pájaro esplendido se alzaba,
y hasta la Gloria del Señor llegaba
porque en las alas del amor subia.
Vino también hasta la tierra mia,
dentro del corazón de un sevillano,
que en nuestro Nazareno bañezano
a su Jesús del “Gran Poder” veia.
En la canción que la piedad encierra,
con el mas puro estilo de su tierra
pone al cantar el corazón entero:
y, cantando al Dolor de los Doleores,
trajo de Andalucia los amores.
el Señor Manoliyo, el tonelero.

Luego explica debajo de la poesía que Manuel Cruz Pérez sigue viviendo en La Bañeza, donde trabaja en su oficio, y no deja de cantar sus sentidas saetas, todos los años, en Semana Santa.

Comenzó a cantarlas el año 1925 y menos los años 38 y 39, por el fallecimiento de su esposa y madre mía, Everilda, hasta el año 1945 inclusive. Había perdido muchos dientes y se le iba la voz, y no había dinero para ponérselos. Don Nicolás Benavides, la gran avenida que tiene en su ciudad natal, no es por ser general, sino por ser poeta y biógrafo y por hacer mucho bien en aquellos años espantosos de la guerra y la posguerra a muchas personas de su y nuestra ciudad, sobre todo a muchos jóvenes de aquella época.


La Izquierda Revolucionaria y Antiimperialista leonesa en 1931

Publicado por Ibañeza.es el 31/12/2018 8:07 Comentarios desactivados

El 23 de octubre de 1931 participaban en un mitin en León Victoria Kent, Gordón Ordás y Claudio Sánchez Albornoz. Asistió mucha gente y otra mucha hubo de quedar fuera del Teatro Alfageme. Se colocaron altavoces en los cafés Novelty y Central y en las entradas del teatro. Los oradores fueron silbados al llegar, y hubo interrupciones al grito de “nos habéis engañado”, que “bien podían ser de católicos como de comunistas”. Así lo contaba El Diario de León, y ciertamente no eran solo los conservadores leoneses quienes se sentían burlados en las expectativas depositadas en el régimen del 14 de abril:

Desde mitad de junio por lo menos había en León presencia del partido Izquierda Revolucionaria y Antiimperialista (IRYA), fundado poco antes por Irene Falcón con algunos otros escindidos del PSOE, y cuyo objetivo era “la conquista de la Revolución y llevar a cabo la destrucción total de los elementos reaccionarios que de manera solapada van tomando posiciones ventajosas dentro de la República”. Propagaba un boletín semanal cuyo número 6 salía el 2 de agosto (el 20 de junio había aparecido el número 2, impreso como todos en Gráfica Leonesa: Capitán Galán, 44), y en él, bajo el título de “Silencio…: culpabilidad”, se vuelven a ocupar (ya lo habían hecho en el número 3) del abandono y el olvido en que el Comité Republicano y la Juventud Republicana de la capital han dejado a José García Escudero, el joven herido en Veguellina “por arbitrario disparo de los civiles con ocasión de un mitin allí pronunciado pocos días antes de proclamarse la República”, y lo hacen “recordando sus promesas a quienes para encumbrarse se valieron de todo y de todo se han olvidado”, incluido “que quedó inútil un hombre y no se le presta la ayuda prometida, traicionando al ciudadano que exteriorizó el anhelo popular de entonces en un viva que le costó la inutilidad de un brazo”.

También reprochan a nuestros diputados “que borreguean en el Congreso y que se divierten aplaudiendo las majezas de Maurita”, no haber cumplido con el deber de hacer que se traslade de Veguellina al guardia civil que hirió al compañero, y “que estén aún sin liquidar al doctor Hurtado los gastos de curación de quien generosamente les ayudó a… conquistar la tajada de mangoneo, cuya factura sin abonar sigue en poder de Octavio Canseco, depositario que era entonces del dinero recaudado para presos y expatriados políticos”. Tampoco se supo más, pregona el boletín, de la suscripción abierta por la Juventud Republicana a favor de su afiliado, ni de la lista que La Democracia publicó el 29 de abril, ni se entregó al interesado la cantidad recaudada. Censuran la conducta de estos republicanos que están dando lugar a que el médico haya de acudir a los tribunales para cobrar sus honorarios, aunque a los redentores, dicen, nada les importaría ver en el banquillo a quien calificaron de “mártir de Veguellina.

(Trasladándonos a los antecedentes de lo que desde el boletín se recrimina, en medio de la agitada vida nacional de los primeros meses de 1931 se había producido el 10 de marzo en Veguellina la detención por la Benemérita de 22 personas que se encontraban clandestinamente reunidas, a las que se ocuparon documentos y se condujo a Astorga, hecho notoriamente protestado desde el periódico republicano y socialista La Democracia, se noticiaba entonces en El Diario de León, católico y regional, y casi un mes más tarde, el día 5 de abril, “habían estado en La Bañeza propagandistas republicanos y socialistas desplazados desde León, y a su regreso, por la tarde, se detuvieron en Veguellina para leer ante el vecindario una proclama electoral en la que se alteró el orden y se profirieron gritos subversivos seguidos del intento de la Guardia Civil de disolver la concentración y del uso de sus armas ante la negativa del público a hacerlo y el disparo contra ella que, surgido de entre los concentrados, atravesó el tricornio de uno de los números. De la descarga con la que respondió la Benemérita resultó herido por un balazo que le atravesó el pulmón izquierdo el joven de 23 años José García Escudero, de la Juventud Republicana Leonesa -creada a primeros de agosto de 1930-, al que se trasladó al Sanatorio del doctor Hurtado. Al conocerse la noticia en la capital, se formaron grupos que lanzaron consignas subversivas y que fueron disueltos fácilmente”. Así narraba lo sucedido El Diario de León al día siguiente. En la noche del día 6 fueron detenidos por aquellos hechos y conducidos a la prisión provincial acusados de agresión a fuerza armada los vecinos Francisco y Manuel Luengo Seco, Arcadio y Gerardo Corujo Costales, Antonio Peña Gallego, y José María Rodríguez Montero. El 11 de marzo habría habido en el mismo lugar “22 detenidos en un acto electoral que intentó reproducir la sublevación de Jaca”, un hecho que seguramente alguna fuente confunde con el antes narrado, y del que no hallamos otra noticia ni referencia hemerográfica alguna).

Ya habían antes reprobado desde la publicación “a los acróbatas republicano-socialistas locales que defienden su tajada electoral sin contar con el pueblo, que no tiene un problema político, sino un anhelo social”, y titulando “Sangre obrera” imputan al Gobierno tener las manos sucias y tintas en ella de trabajadores de Pasajes, de Málaga, Sevilla,… muertos por la Guardia Civil (¿aún y hasta cuándo se mantiene a la Benemérita, bastante después de la proclamación de la República?, preguntan), y le encaran el diferente trato dado a los enemigos de la patria, responsables –y aún no responsabilizados- de las calamidades y desastres desencadenados sobre el sufrido pueblo, y el dispensado a la gran masa obrera que votó a la República y barrió a sus enemigos, y haber inaugurado trágicamente sus gestiones ametrallando a los proletarios y prometiéndoles todavía más metralla de “sus” guardias civiles y “su” Guardia de Asalto, para rematar afirmando que “una República así no la queremos los obreros. Ni a tales republicanos. Así solo pueden quererla sus enemigos: el reaccionarismo, el caciquismo, el clericalismo”, y señalando a los señores ministros socialistas que “el régimen que quiere el pueblo es el mismo del que vosotros habéis renegado”, estadistas de aluvión que tan solo pretenden cambiar los signos pero sin remover los fundamentos sociales y muro de contención frente a quienes, como ellos y otros (los afiliados a la CNT y la FAI), aspiran a su derribo y a la reedificación de una nueva República efectivamente “de trabajadores de todas clases”.

Aquella radical y contestataria formación (que se disolvería en 1932, cuando se integre, junto con el Partido Social Revolucionario, en el minoritario Partido Comunista de España), cuyo comité local se hallaba en la calle Serradores, 8 de León, ya se había despachado en su segundo boletín (en el que como en los restantes llama a los trabajadores leoneses a adherirse –en agosto su sede ya ha cambiado a la calle San Francisco, 15- y a leer Nosotros, la revista afín a sus postulados creada en 1930) contra las tres fracciones republicanas en litigio, las de la conjunción republicano-socialista y los “juníperos” de la derecha liberal republicana, “cínicos partícipes en la farsa electoral (estaban convocadas para  el 28 de junio elecciones a Cortes constituyentes) enzarzados en su pugilato de ambiciones”, a los que promete hacer saber pronto “lo terrible que es la justicia del pueblo para los farsantes que piensan escarnecerle y engañarle impunemente”.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Cabecera del Boletín semanal Irya.


Buscando un cambio en la elección de los regalos

Publicado por A. Cordero el 25/12/2018 8:31 Comentarios desactivados

(Cuento de Navidad)

Hacía varios días que la nieve era la única protagonista, los copos no paraban de caer cada vez que Javier se asomaba a la ventana y, a juzgar por el color del cielo, todo parecía indicar que éstas serían unas navidades blancas. Las leves pisadas que, los más atrevidos dejaban en la nieve, desaparecían al poco rato porque la nieve seguía imparable y apenas se veían personas transitar por las calles cubiertas de un espeso manto blanco.

Javier seguía con la nariz pegada a la ventana tratando de reconocer entre las pisadas que se adivinaban bajo la nieve, las de los camellos que esperaba con tanta ilusión. Esperaba que no le fuera a pasar como el año pasado, que había recibido una carta de Papá Noel diciendo que debido a la mala ortografía, sólo podía dejarle un diccionario y un manual de reglas ortográficas junto a una buena reprimenda firmada de su puño y letra para que aprendiera a escribir correctamente.

¡Menudo disgusto!, este año, con la lección aprendida, Javier había encargado sus juguetes a los Reyes Magos; la experiencia vivida con la misiva de Papá Noel, le había hecho esforzarse más en el colegio y sacar un sobresaliente en Lengua. Había aprendido a distinguir bes de uves, a colocar haches, a acentuar las palabras, a usar todas las letras en los mensajes de Whatsapp y a mejorar la letra, pero todavía le quedaba alguna cosilla sin dominar del todo y, no quería otro diccionario, por eso había decidido depositar su confianza en otro lugar.

-Como dice mi padre: “cuando un político no hace lo que promete, o no da más de si, lo mejor es retirarle la confianza y cambiar. Así haré yo con este graciosillo vestido de rojo”, pensó Javier mientras escribía la carta a los Reyes. Seguro que estos, que dice mi abuela que son los de toda la vida, no me fallan-. No quería más tratos con alguien que, bajo su punto de vista y con la perspectiva de los nueve años, lo había engañado.

Y así transcurrió el día, ante el temor a que la nieve no dejara transitables las carreteras para facilitar el paso a los Reyes Magos, y con la duda de si ellos también tendrían alguna queja de las notas de Javier, de su comportamiento en casa, en el colegio, en el equipo de fútbol, en las clases de inglés. Javier se fue a la cama después de revisar una vez más el mensaje enviado, comprobando que no tenía ninguna falta.

El beso tranquilizador de su madre le hizo entender que este año todo estaba bien, que no tenía por qué preocuparse. Javier había aprendido en este último año una lección que recordaría toda su vida y podía dormir tranquilo. Así soñó –o creyó soñar– que tres reyes entraban en su casa y –además de los regalos que había pedido– le habían dejado una nota en la que le decían que estaban tan orgullosos de él que iban a hacer algún cambio para hacerle participar en el reparto de juguetes a los más pequeños del próximo año.


Un fugaz parlamentario leonesista, y el regionalismo excluyente (II)

Publicado por Ibañeza.es el 17/12/2018 8:17 Comentarios desactivados

En 1932 la Diputación de León tratará de hacer un estatuto leonés contando con los representantes en Cortes y los ayuntamientos de la provincia, y Acción Agraria Leonesa celebra una asamblea en la que define su ideario como “agrario y leonesista” y su programa autonomista, regionalista y leonesista, que persigue una autonomía basada en la personalidad leonesa, con una Diputación y unos municipios leoneses autónomos, éstos “con la institución del Concejo abierto en la plenitud de su organización y funciones, sustituyendo en muchos casos a los artificiosos ayuntamientos existentes”, con “legislación y ejecución sólo para la esfera regional en materia de régimen administrativo y Hacienda autónoma a base de un concierto económico periódicamente revisable”. En septiembre del mismo año las Cortes aprueban el Estatuto de Cataluña; la reacción anticatalana se generaliza en todo el país, y las inquietudes castellano-leonesas, apoyadas por un sector importante de la opinión pública, se canalizan hacia la consecución del Estatuto de autonomía como solución al problema regional, impedido una vez más por el triunfo de la derecha en las elecciones de noviembre de 1933. Antes, el líder de Acción Agraria Leonesa, Antonio Álvarez Robles, lanza desde El Diario de León un proyecto que busca primordialmente objetivos económicos y potenciar la identidad cultural de la provincia, afirmando y desarrollando los valores culturales que se convertirán en 1933 en la corriente del “leonesismo cultural”.

Diputados nacionales por León en el año 1931.

En el segundo bienio republicano refluyeron las exaltaciones regionalistas del primero, con una mayoría parlamentaria de derechas obstructora del autonomismo y un gobierno que lo frenaba en Cataluña e impedía otros intentos periféricos, y en León ya desde finales de 1932 comienza a imponerse la que devendrá mayoritaria posición de esperar el momento para reclamar una prudente autonomía regionalista (contrapuesta al separatismo y al nacionalismo), sin hacer más desde la izquierda que observar el curso de los procesos que otros habían ya iniciado, mientras que los conservadores aspirantes a dirigir el leonesismo optaban por aguardar reforzando sus desdibujados trazos y diluida personalidad regional, y “tiempo habrá de formar el estatuto y de pedir la autonomía, si se ve que por el camino de los catalanes se puede llegar a alguna parte, …en tanto se estudia, se forma y vigoriza la conciencia regional”, y a ello ajustaron sus iniciativas algunas de las fuerzas vivas y culturales leonesas como el Grupo de Tradiciones Leonesas, que rescataría ceremonias como las del Foro u Oferta (las Cabezadas) y las Cantaderas, en las que la participación municipal era temporalmente suspendida por el ayuntamiento en aplicación de las leyes de laicismo, y organizará veladas en el claustro catedralicio, conmemoraciones y conferencias, y celebraciones como la del Día del Libro Leonés, todas con el apoyo de la Diputación provincial.

La actividad regionalista y el leonesismo cultural resurgen y se animan en 1934 después del acceso al poder de los radicales y hasta los sucesos de octubre, que bloquearon una vez más el proceso regional español. En 1935 la derecha (que aún respeta al régimen republicano) se manifiesta opuesta a los nacionalismos pero partidaria de una descentralización del Estado a través de la articulación autónoma de las regiones mientras ello no afecte a la soberanía nacional, lo que, junto a la inútil polémica con Castilla, frenarán aquel resurgimiento.

Por lo que hace a la provincia leonesa, donde ya Fernando Merino, conde de Sagasta, había representado una aspiración leonesista, más o menos hábil o discretamente llevada, contra la aspiración o realidad centralista encarnada por los políticos datistas o garcíaprietistas, una de las características distintivas, no obstante, del regionalismo leonesista, del leonesismo cuyas raíces e impulso se hunden en el siglo XIX, frente al castellano-leonés fue la distinta relación que uno y otro tuvieron frente a las reivindicaciones autonómicas catalanas: Cuando en diciembre de 1918 se redacta por los representantes de las diputaciones de Castilla y de León en Burgos un documento de oposición al nacionalismo catalán, el ayuntamiento de León con su alcalde socialista Miguel Castaño al frente rechazará tales acuerdos y se manifiesta favorable a las pretensiones catalanas a la vez que reclama una amplia descentralización para municipios y provincias.

(Ya en el periodo revolucionario, de 1869 a 1873, los federalistas pretendieron una descentralización del país en contraposición al religioso y tradicional arcaicismo carlista de los fueros. La Primera República recogió en su proyecto de Constitución federal del 17 de julio de 1873 la pretensión de crear un único Estado federado -dentro de los 15 proyectados- de once provincias en el valle del Duero español que además hubiera comprendido las de Logroño y Santander, como pocos años antes habían propugnado para Castilla la Vieja desde Valladolid en el Pacto Federal Castellano. Aquel proyecto será contestado por los republicanos leoneses de manera contundente, y a la Asamblea Constituyente llegó en agosto de 1873 desde la comisión de la Diputación provincial de León -integrada por el secretario y cinco diputados, todos monárquicos- y apoyada por el ayuntamiento de La Bañeza y otros como los de Valencia de Don Juan y Riaño, una petición de su modificación que permitiera a la provincia formar un Estado propio dentro de la República Federal Española. El fin del breve régimen republicano, a principios de 1874, dio al traste con una y otra iniciativa.)

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


La Bañeza no existe

Publicado por A. Cordero el 11/12/2018 9:03 Comentarios desactivados

Dicho así… igual asusta un poco, pero creo que nos ha pasado a todos en nuestra constante batalla con los auto correctores; inventos que para algunos quizás sean una bendición por constituir la única forma de escribir regular, para mí son un tormento porque nunca he permitido que piensen por mí, por eso cuando pongo Bañeza y el susodicho se empeña en poner ‘bañera’, me sienta mal. Muy mal.

Pues eso es lo que pasa, que como la tecnología parece empeñada en hacernos la vida más fácil, a los que dominamos el arte de colocar haches o quitar haches, a distinguir las bes de las uves y las jotas de las ges y a repartir correctamente las tildes, el corrector no hace más que molestar y jugarnos malas pasadas si no estamos atentos a lo que da por hecho que queremos escribir.

Así, en el caso que acapara el titular y en tantos y tantos pueblos con nombres distintos a los vocablos que ellos dominan, en fiestas y tradiciones, en dichos populares y en casos que acortan la palabra antes de la cuenta o cambian la terminación de un verbo, puede meter la pata y quien escribe, por dejarse llevar por el trabajo fácil acaba escribiendo palabras ajenas al texto que muchas veces no guardan relación con el mismo, como en el caso de Bañeza/bañera que yo aproveché para hacer esta columna.

Por eso las citadas ayudas, han hecho más fácil la vida a muchas personas cuyos textos es mejor escucharlos que mirarlos, salvo en los casos en que hay/ay/ahí (táchese la que no proceda, jejejejeje) hay que saber cual es la correcta, y evitar confiar en la sabiduría del corrector porque no siempre sabe a qué nos referimos, teniendo en cuenta la extensión de nuestro lenguaje y las diferentes  formas de escribir una misma palabra para otorgarle distinto significado.

De este modo, es muy común ver en libros, periódicos, revistas, folletos, carteles, en la televisión y por supuesto en internet, muchos gazapos escritos por becarios que ese día no fueron a clase y por personas que no dominan el tema y confían en la tecnología pero que no saben que ‘a parte’ y ‘aparte’, ‘a cerca’ y ‘acerca’ no es lo mismo y no es correcto utilizarlos de forma simultánea.

Pero como esta columna está escrita en un tono más irónico de lo habitual, vamos a pensar que quien escribe lo hace correctamente porque (con estos también suele haber –que no a ver– problemas) quizás la culpa sea del propio corrector el que piense que, como la ortografía es un básico y esas lecciones son de primaria, quiera gastarle una broma dejando al sujeto de turno quedar en evidencia a propósito.


Un fugaz parlamentario leonesista, y el regionalismo excluyente (I)

Publicado por Ibañeza.es el 3/12/2018 8:32 Comentarios desactivados

En las elecciones a Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931 se presenta como regionalista independiente por León, como leonesista, Francisco Molleda Garcés, “conservador bugallalista hasta hace poco” e hijo de quien había sido jefe de los conservadores de la provincia desde hacía 30 años, Antonio Molleda Melcón. Obtuvo 17.230 votos, pero este único diputado nacional leonesista de la historia no consiguió refrendar su acta, no llegó a serlo, apartado de una Cámara en la que estaba llamado a compartir escaño con los representantes de los entonces incipientes regionalismos catalán, vasco y gallego, porque la Comisión de Actas del Congreso lo incapacita para ello por incompatibilidad para el cargo, debido probablemente a que a sus múltiples empleos (vocal en la Diputación provincial y Juez municipal, entre otros) sumaba el de abogado del Estado, sin que de nada sirviera su protesta alegando las incompatibilidades de otros diputados que, al contrario, no fueron apartados. Lo sustituyó el bañezano Herminio Fernández de la Poza, candidato que, sin alcanzar los votos necesarios, se había presentado en aquellas elecciones por el Partido Republicano Radical de Lerroux. Sobre tal sustitución planeó la sombra de la supuesta masonería a la que después se acusó de pertenecer al bañezano, en un Parlamento que contó con un significativo número de diputados masones repartidos entre todas las adscripciones ideológicas.

Diputados nacionales por León en el año 1931.

En 1931, en la Revista del Clero Leonés Eugenio Merino escribirá sobre una autonomía leonesa-castellana que defienda los intereses agrícolas, y J. González lo hace “sobre los fundamentos históricos del regionalismo leonés”. Ese mismo año Bravo Guarida (que ya había protagonizado en 1919 y 1922 unas avanzadas proclamaciones leonesistas) establece el Curso de Estudios Leoneses, y desde primeros de diciembre de 1931 a principios de enero de 1932 aparece en El Diario de León el documento por entregas titulado Catecismo regionalista castellano-leonés, obra del párroco F. Gómez Campos (que rechaza el matrimonio civil y demás aspectos del Estado laico recogidos en la Constitución aprobada días antes), y cuyos postulados, opuestos por igual al nacionalismo separatista y al federalismo y tendentes a una autonomía con fuerte impronta católica y tradicional, se acercan a los del carlista tradicionalista Vázquez de Mella: integración de la unidad de Castilla-León; Santander como salida natural de Castilla al mar; la Cuenca del Duero base del territorio regional, y el proyecto estatutario salvaguarda y mantenedor de la unidad y la soberanía nacional, todo ello dentro de los marcos del “regionalismo sano”.

El autor, oculto bajo aquel seudónimo pero en realidad el clérigo Eugenio Merino Movilla, rector entonces del Seminario de Valderas y destacado referente en labores histórico-arqueológicas en la región terracampina y en el ámbito del catolicismo social y obrero, propugnaba (en una pretensión que entonces fue un fracaso) la creación de un partido regionalista que luche por alcanzar las aspiraciones diferenciadoras y que amparase esencias e instituciones propias como las del Concejo y las Cortes, además de los aspectos económicos, y señala los deberes del buen regionalista (…depurar los municipios de banderías necias y de caciques vividores; …defender los derechos y justas reivindicaciones de las clases, y más de las humildes; …practicar la solidaridad mutua entre familias, vecinos, pueblos y comarcas,…) para la consecución de un regionalismo guiado por “los mejores castellanos, los habitantes de los pueblos”, y para alcanzar el ente asociado, único y de conjunto de Castilla y León, “cuya savia y sangre han de ser la Fe y la Religión”, y del que excluye a los ateos y a los socialistas.

El 28 de diciembre de 1931 se reúne en Cacabelos una asamblea de alcaldes de la provincia para tratar sobre la formación de un Estatuto Leonés. Se nombró una comisión (formada por los de Cacabelos, Mansilla, Renuedo de Valdetuejar, Villamañán y Santa María del Páramo, y presidida por el secretario de Pola de Gordón, señor Micó) para enviar a los demás ayuntamientos la ponencia presentada allí para su estudio, y redactar un reglamento para su discusión. Se convocó una nueva asamblea para, estudiado el asunto, discutirlo con detenimiento.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Pequeña antología de poetas bañezanos

Publicado por José Cruz Cabo el 25/11/2018 9:15 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Hace unos meses cayó en mis manos un libro con este título, impreso en Madrid en el año 1955 y firmado por “Diego de Órbigo”, un seudónimo del que fue uno de nuestros grandes periodistas como Don José Marcos de Segovia, ya que casi siempre firmaba con seudónimos.

El libro me llamó la atención ya que no lo conocia, y naturalmente, me lo leí del todo y como no quiero que quede en el olvido y supongo que no esté en la biblioteca, voy a explicar quienes son los escritores poetas de nuestra ciudad que forman el grueso de los textos.

En la portada se explica el escudo de la ciudad que hay en el Ayuntamiento. “Interpretación decorativa del escudo del joven e inspirado tallista bañezano, Manuel Cruz Cabo, que presisamente lo talló como regalo al Ayuntamiento que le había concedido la beca para estudiar en los Salesianos de Baracaldo durante seis años y suele estar en el salón de sesiones del ayuntamiento. Sigue un proemio de los actos celebrados en la Casa de León en Madrid y despues en nuestra ciudad el 7 de julio de 1953 por la Agrupación Juan de Ferreras, de Diego de Órbigo o José Marcos de Segovia.

La historia la inicia Juan de Ferreras, fundador y secretario de la hoy Real Academia de la Lengua del que se publica además de una pequeña biografía, varias poesías de este grandísimo bañezano. Sigue la biografía del también gran bañezano Padre Manuel Fraile Miguélez del que se insertan dos poesías suyas. Sigue la de Vicente Fernández Alonso, farmacéutico y periodista, con amplia biografia y varias poesías suyas. José Mayo Fernández, de Cebrones del Río y tres poesías salidas de su pluma. Julián Escudero Pozuelo, poeta desconocido y que aportó las poesias el que fue gran historiador eclesiastico y director del archivo diocesano de Astorga, Don Augusto Quintana Prieto, del que también se publica su biografía y varias poesías. Sigue el gran poeta bañezano Marcelo Toral Pascua con varias poesías.

Manuel Martín Sanchez, de nuestra ciudad y que escribió poesias en El Adelanto. Julio Tagarro González, medico pediatra y que escribió en nuestro casi centenario semanario unos cuantos artículos en plan de broma. Gaspar Julio Pérez Alonso, abogado, alcalde que fue hace dos sglos y el que construyó el teatro Pérez Alonso. Enrique Alonso Sors, que nos deleitó en el Adelanto con muchos y buenos artículos. Eugenio Santos de Mata. El capitán José María Juárez Blanco, hijo de Don Servando el maestro.

José María Marcos Lefler, que nos dejó en el Adelanto casi un centenar de poesias sobre personas bañezanas. Antonio Alonso González, autor de la letra de nuestro himno de La Bañeza. Felipe Alonso Marcos, que fue un gran poeta sobre todo religioso y semanasantero, la mejor poesía del Nazareno es suya. Luis Marcos García, licenciado en Filosofía y letras. José Fernández Núñez que escribió, muchos artículos en El Adelanto. Conrado Blanco León, padre de nuestro Conrado y gran poeta. Jesús Toral Pascua, también tiene poesías y artículos en El Adelanto de hace años. El gran general, poeta y biógrafo Nicolás Benavides Moro, en su libro “Momentos” hay una poesía dedicada a mi padre Manolillo.

La agrupación de Ferreras tuvo unos años muy importantes hasta que se fueron muriendo los que la crearon y desapareció. En recuerdo de todos ellos va este artículo y el libro debiera de estar en la Biblioteca y hasta en el archivo.


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