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Conrado y Charo siguen ayudando a La Bañeza

Publicado por José Cruz Cabo el 21/10/2018 9:05 Comentar

José Cruz Cabo

Hemos podido contemplar la exposición que la Fundación Conrado Blanco expuso en la Sala Azul de la calle Juan de Mansilla, junto a la de la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de todo lo que está realizando en el arte de las dos iglesias de nuestra ciudad, consiguiendo restaurar todas las imágenes y retablos de Santa María y El Salvador.

Además te podías llevar un folleto con todas las obras de arte que ya han restaurado y de las que se van a restaurar próximamente, una publicación que está magníficamente impresa por Ediciones Monte Riego de nuestra ciudad y en el mismo explican todo lo que han hecho y mejorado en retablos e imágenes y además está la historia de artistas y restauradores que hicieron las obras.

Este patronazgo de la Fundación Conrado Blanco que preside el que fue notario de León y bañezano de pro, Eugenio de Mata, está realizando un gran mecenazgo en favor de todos los bañezanos poque las obras artísticas se conserven en toda su belleza original y gracias a esto todas las obras que se restauran seguiran proclamando su belleza original, servirán para conocer mejor nuestra historia, y recordando a Conrado y Charo, que tanto hicieron por nuestra ciudad y que siguen haciendo a través de su fundación.

Cuanado fuimos a ver la exposición estaba la secretaria de la Fundación, Luisa Arias González, quien nos explicó muchas de las cosas que se han hecho y de las que se harán el próximo año, ya que la fundación tiene programado todo lo que va a realizar aparte de los libros que se hacen con motivo de los certámenes de poesía de ambos cónyuges y con la posibilidad de costear algún libro que se pueda escribir sobre la historia de nuestra ciudad, como pasó con Domingo del Prado y su Napoleón y el de José Dionisio Colinas, sobre el convento del Carmen que acabaron con él, el estado y la incuria de los que entonces gobernaban nuestro país. Terminamos felicitando a la Fundación y a sus miembros y que sigan muchos años con este trabajo y otros que puedan surgir, siempre mejorando nuestra ciudad, incluso dándola a conocer.


La revuelta anarcosindicalista de 1933 en Veguellina y otros lugares (I)

Publicado por Ibañeza.es el 8/10/2018 8:05 Comentarios desactivados

La española Segunda “República de trabajadores de toda clase” había decepcionado pronto a los obreros, desde que ya en junio de 1931 desencadenara la represión policial contra los cada vez más numerosos movimientos populares. Además el desgaste del gobierno republicano-socialista, que había introducido tantas rápidas reformas, sin terminar ninguna, y el aplastante triunfo en las urnas del frente antirrepublicano y antirreformista el 19 de noviembre de 1933 habían traído incertidumbre, desasosiego social y desesperanza a los grupos proletarios organizados, que veían como el rumbo de la Segunda República daba un importante golpe de timón, frente al cual florecen desde diciembre en toda España abundantes intentos insurrecciónales abanderados por los anarquistas, que también alcanzan a León, a pesar de haberse declarado el estado de prevención ya el 4 de diciembre.

El gobernador general de Cataluña pedía aquel mismo día al gobierno refuerzos de policía para que puedan descansar los que están allí, muy fatigados por los últimos acontecimientos provocados por los anarcosindicalistas. Se registraban y clausuraban en Madrid el 5 todos los círculos tradicionalistas (protestan sus militantes diciendo que las Casas del Pueblo están llenas de armas y ni se registran ni se clausuran), la oficina fascista de Falange Española y los ateneos libertarios; se retiraba (una vez más) el periódico El Socialista por orden del gobierno y por publicar un artículo violento, y se descubría en Tui (Pontevedra) un intento de sedición entre algunos marineros de la tripulación de la lancha de guerra Cabo Praderas, deteniéndose a los principales comprometidos, prolegómenos todos de actuaciones rebeldes de mayor envergadura que poco tardarían en producirse, y así se declaraba el día 9 el estado de alarma en todo el territorio nacional al estallar un levantamiento anarquista, con ramificaciones principales en Logroño, Huesca, Zaragoza y Barcelona, y con el resultado de cuatro guardias civiles muertos y once heridos, aunque “la rebelión está sofocada”, se añadía entonces.

En veinte minutos había creído el ministro de la Gobernación que se ahogaría aquel movimiento perturbador de extrema izquierda que los rumores ya anunciaban para la noche del 8 de diciembre, y en el que no intervendrían más fuerzas que las de la CNT-FAI (como dirá más adelante en el Parlamento Indalecio Prieto, desmarcando de él al socialismo, que a pesar de las retóricas declaraciones revolucionarias de Largo Caballero no secundaría la protesta), lo que no vino a resultar tan sencillo, durando cuatro días y dejando 75 muertos y 101 heridos entre los revolucionarios, 11 muertos y 45 heridos de la Guardia Civil, y 3 muertos y 18 heridos de las fuerzas de Seguridad.

Sólo a partir del triunfo conservador en las elecciones generales de noviembre comenzaron a producirse (a acrecentarse más bien, al tiempo que abundaban los intentos insurreccionales en toda España) los desórdenes en la provincia leonesa, en la que los problemas básicos que convulsionaban la vida del país (la Reforma Agraria, la cuestión religiosa y el paro obrero) no tenían traducción, y donde el sindicato UGT era reformista, sin ser faista el anarcosindicalismo, un reformismo sindical que obedecía a la cercanía de los trabajadores más a su antigua mentalidad agrícola que a su condición de asalariados. Por otra parte, el gobernador civil de León, Salvador Etcheverría Brañas, tenía ya conocimiento el 10 de noviembre anterior, por el informe del agente de Investigación y Vigilancia asistente a la misma como delegado gubernativo, de que en una reunión en el local de la CNT en la capital se acordaba declarar la huelga general revolucionaria con todas sus consecuencias si en las elecciones del 19 de aquel mes triunfaban las extremas derechas, y desde la Dirección General de Seguridad el 9 de diciembre de que el sindicato anarquista y la FAI llamaban en todo el país a la revuelta para imponer el comunismo libertario. Los anarcosindicalistas leoneses, partícipes de las consignas de los comités nacionales de una y otra organización, decidirán comenzar la huelga general el día 11, una vez conocidos los movimientos revolucionarios en Aragón y otros lugares.

Una visión cercana e interior del cómo y el porqué de la asonada que estalló en Veguellina de Órbigo (donde la CNT contaba en septiembre de 1932 con 169 asociados en su Sindicato de Oficios Varios, representados por Victoriano Fernández en el III Congreso Regional; en la vecina Astorga aún funcionaba a la altura de 1925, concebida y gestionada bajo criterios ácratas, una Biblioteca Pública Naturista) y en otros lugares del país y de la tierra leonesa nos la facilita Victoriano Crémer cuando en Ante el espejo vuelve atrás la mirada, con ojos de vencido,

hacia la que con presunción se dio en llamar “Revolución del 33” y que ni siquiera fue motín con probabilidades de éxito, sino demostración del mal humor nacional, preferentemente de los trabajadores de todas clases, salidos o sacados de sus casillas por las confusas operaciones electorales de un mes de noviembre en el cual se le dio el voto a la mujer y se perdieron todos los estribos republicanos y democráticos que nos parecía que habíamos conseguido arrancar de sus tradicionales poseedores.

Si tan sólo hacía dos años que habíamos decidido, pacíficamente, transformar la carátula del país y poner el gorro frigio a la copiosa matrona nacional, no cabía admitir que solamente dos años después, las urnas, donde se cuecen todos los engañosos juegos democráticos, hubieran dado el triunfo total a la confabulación capitaneada por Gil Robles y los caballeros de la CEDA y que, como satélite adherido, apareciera al frente del Gobierno nada menos que Alejandro Lerroux. Aquella Confederación de las Derechas Autónomas, así que se hizo cargo del mando, comenzó la tarea de desmontar los pocos signos de progreso y de emancipación de los siervos que la República había sugerido. Y la llamada Reforma Agraria quedó borrada, y las incautaciones devueltas a sus poseedores tradicionales, y los tanteos para la contención del poder militar y eclesial se tiraron por la borda de una nave que desde sus primeros avances había enarbolado la bandera de la contrarrevolución preventiva. Algo que los obreros y campesinos no acabaron de comprender por mucho que se les explicara.

Y como ya en la apenas nacida República los trabajadores se habían sentido profundamente defraudados, así que comenzaron a entrever los entresijos de una política que se anunciaba claramente, despiadadamente, impíamente revanchista se propusieron impedirlo.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Un joven participante en la revuelta detenido por la Guardia de Asalto en Zaragoza.


La suerte que tuvo La Bañeza de que Gloria Begué naciera aquí

Publicado por José Cruz Cabo el 6/10/2018 9:03 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Tuvo la suerte nuestra ciudad con que naciera aquí Gloria Begué Cantón y la desgracia de que mataran a su padre los odios de la guerra incivil, aunquo se contaba en aquella fecha, que fue por celos, ya que la persona que hizo el encargo dr manadarlo asesinar, fue porque estaba enamorado de la madre de Gloria y circulaba un nombre concreto en la ciudad.

Pero Gloria marchó de su Bañeza para no saber nada de ella y consuguió encontrar el cadáver de su padre y llevarse para Madrid todos los restos mortales de su familia-

Yo solo la vi una vez, pero nunca la pude saludar de las pocas veces que venía a La Bañeza, pero si hablar por teléfono largo y tendido con ella, para que al final me negara la entrevista que quería hacerle, pero dijo que ella de su ciudad de nacimiento solo tenía recuerdos negros y de mala conciencia, por lo que sintiéndolo mucho no me daba la entrevista.

También fueron a Madrid a casa de ella cuando ya era una persona famosísima a nivel mundial, ya que el entonces alcalde Antonio Fernández y la concejal Nuri Pérez Ogando, querian ofrecerla la medalla de plara de la ciudad y una calle con su nombre, pero fue imposible convencerla y así, una de las primeras mujeres valiosísimas en su profesión y en los cargos que ocupó, no pudo ser reconocida en su ciudad de nacencia aunque se intentó por todos los medios. Una pena pero su nombre debe estar unido a su ciudad porque lo mereció y porque eso ensalza a La Bañeza en todo el mundo.


La expresión es “Jaque al Rey”, pero léase presidente

Publicado por A. Cordero el 1/10/2018 8:09 Comentarios desactivados

Ya llevamos unos cuantos días en los que no se habla de otra cosa. La gran mayoría de los artículos de opinión, editoriales y páginas principales de los periódicos hablan de plagio, y aunque los hay que no han dicho ni “mu”, en la calle, en los corrillos, en las redes sociales y en todas partes está el tema como última novedad. Y como no se puede tapar el sol con un dedo, de poco vale que los incondicionales traten de defender lo indefendible, ya que las trampas, las mentiras o el engaño son muy rentables hasta que la careta –por guapa que sea- deja al descubierto la verdadera cara que se esconde tras ella; casi siempre no tan guapa.

De poco valen las pataletas, las amenazas o el tratar de convencer con una sonrisa de esas que ya no sirven para convencer ni a los de casa, cuando cada nueva ficha movida deja un poco más en jaque a un jugador que apenas le quedan ya unos míseros peones sobre un tablero, que de repente se ha vuelto tan resbaladizo que ya no se sabe dónde poner los pies. Queda claro que a medida que avanza la partida se va acercando un final que no debería haber tenido principio.

Quizás si estas prácticas tan poco éticas y vergonzosas de adueñarse del trabajo de otros (y no sólo hablo de los de arriba, también aquí, a nivel de pueblo que me compete bastante más), acabaran en el juzgado, esos que copian a diestro y siniestro, que cogen un texto, le quitan el nombre del que lo escribió y le colocan el suyo, o simplemente lo dejan sin ninguno, para que parezca un editorial para su medio de comunicación o su simulacro de periódico, se lo pensarían dos veces antes de hacer pasar por propio un trabajo de otros, más que nada por lo que en términos económicos pudiera suponer.

Lo de este “rey” ya pasa de escándalo, pero lo de quienes dan el visto bueno a un trabajo que está claro que no hay por donde cogerlo, a pesar de tener unas lujosas tapas de cuero y unas elegantes letras plateadas, creo que deja bastante en evidencia la calidad de la educación de algunas universidades, el prestigio de ciertos catedráticos (quizás con llamarles maestrillos lleguemos al nivel que demuestran tener) y la poca vergüenza con la que estos señores respetables se embolsan el dinero de otros, de los que si son serios, de los que además de pagar realizan sus tesis doctorales con esfuerzo, investigando y dedicando mucho tiempo a elaborar algo que si será digno de llamarse tesis doctoral.

Quizás cuando estas líneas se publiquen, el rey haya movido ficha y se haya obsequiado con unas vacaciones pagadas por todos los españoles, junto con algo más de eso que nuestros presidentes –a excepción de uno del que curiosamente nadie copia– se aferran como náufragos en altamar. Quizás le quede algo de dignidad, agache las orejas y deje que sean los españoles quienes decidan si realmente nos importa el doctorado o la ausencia del mismo, o si lo verdaderamente importante es un señor sincero, honesto, leal y capaz de trabajar para engrandecer un país que –últimamente– está mermando.


Huesos al borde del camino (III)

Publicado por Ibañeza.es el 24/09/2018 8:17 Comentarios desactivados

José Simón Alejo Barrios. Tenía 20 años, soltero y jornalero. Natural de Zaragoza (creemos que de Caspe), hijo de José y de Catalina, y vecino de La Bañeza. Trabajador de La Azucarera, en la que era uno de los abundantes afiliados al Sindicato Nacional Azucarero, afecto a la UGT.

Archivo de José Cabañas.

Patricio Martínez Castillo. Del Reemplazo de 1929, alistado en la Caja de Recluta de Astorga. Natural de La Bañeza, soltero. Trabajaba en La Azucarera bañezana, al igual que otro de sus hermanos, Agapito, fusilado en León el 18 de febrero de 1937 con el grupo de los 17 bañezanos.

Eugenio Carnicero Alonso. Nacido el 13-07-1904. Del Reemplazo de 1925, alistado en la Caja de Recluta de Astorga nº 113, y adscrito al regimiento de Regulares. Vivía en la calle Pablo Iglesias. Trabajaba en La Azucarera. En 1935, según consta en documento, habría estado preso en la Cárcel del Partido, seguramente a resultas de hechos acaecidos en octubre de 1934.

Norberto Ángel Martínez Mielgo. Natural de Hospital de Órbigo, nacido el 07-06-1905, hijo de Fernando y Francisca, tenía 31 años. Perito Mercantil (formado seguramente en la Escuela de Comercio de León), había sido Interventor de Fondos del Ayuntamiento de La Bañeza (donde lo habían apodado, por su disposición a ayudar, como “el pan de los pobres”), nombrado el 08-10-1934, y socio del Círculo Mercantil. Afiliado a Izquierda Republicana. En julio del 36 era Jefe Interino de la Sección de Presupuestos de la Diputación de Palencia, cargo por el que había dejado vacante el de Interventor en La Bañeza, y al que renuncia por motivos de salud, según escrito enviado al Ayuntamiento el 30-09-1936. Detuvieron a su padre, Fernando Martínez Rodríguez, en San Marcos, el 5 de octubre de 1936 para que se entregara su hijo, lo que hizo Norberto entre esa fecha y el 9 de octubre. Al entregarse, su padre fue liberado y regresó a Hospital de Órbigo. La familia siempre supo que había terminado asesinado en Izagre y enterrado al lado de la carretera, e incluso su padre habría estado allí en alguna ocasión.

Transcurrió la exhumación en Izagre desde el día 2 de septiembre de 2008 hasta el 11, y no sin dificultades se localizó el lugar de enterramiento, a pesar de las facilidades y la ayuda prestada por tantas personas del pueblo, Ayuntamiento y Alcaldía, vecinos, y propietarios de los terrenos (además de los valiosos datos que doña Gloria Begué Canton, hija de Juan María Begué, nos facilitaba por teléfono), como ardua resultó la tarea arqueológica de recogida de los restos de las víctimas dada la dureza del terreno, incluso con la colaboración tenaz y entregada de un buen número de voluntarios desplazados desde lugares tan diversos como Ponferrada y El Bierzo, Pontevedra, Ourense, León, Barcelona y Bilbao (desde donde se sumó con entusiasmo Roberto, bisnieto de Isaac). Las escenas de profundo respeto ante lo que el lugar significaba, de emoción contenida y de recogimiento ante la fosa se prodigaban a medida que la delicadeza y la precisión de los arqueólogos y los voluntarios iban sacando a la luz los huesos de los asesinados y lo que de aquello que los acompañaba en el momento del martirio la tierra había respetado, la suela o la goma de unas botas, unas gafas, un zapato, la piedra de afilar la navaja, o un pendiente, objetos todos consignados con los respectivos restos a la espera, con ellos, de ser tratados y analizados por los especialistas pertinentes, Antropólogos Forenses (también voluntarios), con el objetivo de identificar los huesos, de ponerles nombre y apellidos, para ser así entregados a sus respectivos familiares, y la emotividad siempre presente se desbordaba cuando alguno de estos se acercaban a la compartida tumba de los suyos.

De la fosa de Maire, que en su cementerio acogió los cuerpos de los bañezanos Toribio Santos Santos y Ángel González González (último Alcalde republicano de La Bañeza),  habíamos ya constatado la imposibilidad de su exhumación, dadas las alteraciones posteriores del camposanto, y hubimos de conformarnos con precisar el exacto lugar en que en la mañana del 23 de septiembre de 1936 aparecieron sus cadáveres. Indagamos también por enterramientos clandestinos y fosas de otros bañezanos en lugares como Pinilla de la Valdería, con el resultado de haber contribuido a exhumar allí a víctimas de otras procedencias. En cuanto a la “fosa de los estudiantes” en Albires, exhumada a continuación de la de Izagre,  habíamos conseguido avanzar los primeros datos pocas fechas antes de iniciar aquella, las identidades de dos posibles integrantes, jóvenes de Villarroañe, cuyas familias reclamaban ahora la recuperación de sus restos. Con la azarosa implicación y con la ayuda, que tan útil y provechosa nos ha venido a resultar, de un experto bañezano en Historia y en Archivos como es Alejandro Valderas Alonso, pudimos poner algunos nombres más a las víctimas de aquella fosa, asesinadas en torno al 20 de agosto de 1936, y, lo que vino a ser más importante, se pudo constatar la laguna existente en el conocimiento de la represión ejercida en León en el verano y otoño de 1936 sobre el colectivo estudiantil, sobre los alumnos de las Escuelas de Veterinaria, de Magisterio y de Comercio, y a partir de aquí, con la colaboración de diversos estamentos universitarios comenzar a colmar ese vacío, algo que desde entonces se viene ya haciendo.

Archivo de José Cabañas.

Y hubo más aún: estaba ya prevista la exhumación de otra fosa común en Faramontanos de Tábara (Zamora), cercano a Benavente, de la que apenas se sabía quienes la integraban, y fruto de esta cadena de acontecimientos y de las colaboraciones suscitadas se consiguió saber bastante más: los 12 cuerpos de muchachos y muchachas asesinados de la fosa (exhumada a mediados de octubre) corresponderían a otros tantos estudiantes leoneses, posiblemente de Magisterio y de Valderas, y ya, culminando la progresión de favorables encadenamientos, en la prospección de ésta se vino a conocer de la existencia en la misma zona de otras dos fosas, colectiva una, con otro grupo de malhadados estudiantes, e individual la otra, en la que se cree haber localizado al Diputado socialista por Jaén, catedrático y profesor de su Escuela Normal, Enrique Esbrí Fernández, del que nada se sabía más allá de su desaparición en León aquel fatídico verano después de haber formado parte del tribunal en las oposiciones de Magisterio que a la mitad de julio se habían realizado.

De todo este cúmulo de acontecimientos y de relaciones, y de la evidencia de este hueco histórico por explorar (la represión universitaria al inicio del golpe de Estado), o no explorado todo lo a fondo que se merece, llegó a derivar la pretensión y la previsión de crear en la Universidad de León un Grupo de trabajo de especialistas para acometerlo, y que iba a estar presidido por una señera figura de la investigación y la docencia universitaria leonesa. Más tarde, se optó por investigar en el mismo campo desde la integración de este Grupo leonés en otro Universitario estatal, más extenso y que pretendería abarcar el mismo objeto y ámbito de estudio para todo el colectivo estudiantil y universitario del país.

Además de los posibles y provechosos frutos que estas iniciativas puedan ir deparando, se producirán otros más inmediatos y cercanos si las previsiones con las que trabajamos se nos cumplen: en el mes de abril se habrán producido las identificaciones de los bañezanos asesinados en Izagre, y se contempla realizar la entrega de sus restos en el marco de unas Jornadas de Memoria y Homenaje a todas las víctimas bañezanas del franquismo, a celebrar en fecha adecuada y en el transcurso de las cuales se producirían las inauguraciones de un monolito en Izagre, en el Lugar de Memoria en el que durante tantos años estuvo la fosa, y un monumento a todos los represaliados en algún lugar de La Bañeza. Para acometer unas y otras actividades hemos solicitado en su momento la correspondiente subvención al organismo competente.

Un añadido posterior (13-03-2010).-

Además de los contratiempos habituales para ubicar la fosa de los bañezanos, se dio en ella una sorpresa: se constató haber sido once los allí asesinados, contra la asentada convicción que fue durante tanto tiempo transmitida de que lo habían sido diez, con lo que vino a resultar que la identidad de uno de los varones nos era desconocida. Mediado octubre de 2008 recibí de acreditados testimonios (doña Gloria Begué Cantón) la certeza de que once habían sido, efectivamente, las víctimas, y a través de la prensa bañezana solicité ayuda a sus lectores, sin que obtuviera resultado, para asignarle a aquél un nombre.

Ya en mayo de 2009, por datos obtenidos del Archivo Histórico Municipal de La Bañeza y contrastados con los procedentes de otras fuentes, hemos podido atribuirle filiación con un alto grado de certeza: Creemos que se trata de Miguel Miguelez Fernández, vecino de Sacaojos (hoy Santiago de la Valduerna), soltero, de 30 años, hijo de Bernardina Fernández Martínez, hermano de Emilia y Victorina, cuñado de José González González (uno de los hijos de quien ejerció de último Alcalde republicano, cuya familia fue dura y extensamente perseguida), todo ello según el Padrón de 1935 y los listados de recluidos en octubre de 1936 en la Prisión del Partido bañezana. Probablemente era trabajador de La Azucarera, uno más de los muchos que siéndolo fueron de variadas maneras castigados.

Una nueva actualización.-

En los campos de Villafer, frente a una viña en la cuneta de la carretera de Campazas, serían hallados el 12 de octubre de 1936 los cuerpos de tres asesinados sacados dos de ellos antes de la cárcel de La Bañeza, dos vecinos de la ciudad (Antonio Núñez Valderrey, de 41 años, panadero, y “un hermano mayor de Teresa, oficiala costurera en la academia de corte y confección de Matilde Mañanes”, al parecer Eugenio Carnicero Alonso, que creíamos haber sido asesinado el día 10 del mismo mes con otros diez bañezanos en Izagre, posiblemente arrancado de su domicilio, pues no figura entre los muchos entonces recluidos en aquella atiborrada ergástula) y un maestro en varios pueblos de la Valdería desde 1932 a marzo de 1936, Hermenegildo Cebrones Pedrosa (de la promoción de 1925 a 1926), ejerciente desde entonces en Magaz de Arriba, enterrados los tres en la parte civil del cementerio de la localidad, a la derecha de su entrada. De haber sucedido así, conforme a lo que ahora conocemos, en Izagre habría sido asesinado con los restantes bañezanos no Eugenio Carnicero sino Francisco de la Fuente Martínez (de Sacaojos, hermano de Miguel e hijo de Miguel de la Fuente Arribas y Micaela Martínez Carracedo), preso en La Bañeza al menos desde finales de septiembre y sacado de allí en la tarde del 9 de octubre con algunos de aquellos para “sumariarlos” en León, desde donde con otros que ya se hallan presos en la capital son conducidos a Izagre en la madrugada del día siguiente.

Se cumplen ahora diez años desde que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), a petición de algunos de sus familiares, exhumó al inicio de septiembre de 2008 los restos de quienes, asesinados en el otoño de 1936, terminaron arrojados en el pueblo de Izagre a la que desde entonces se conoció allí como la fosa de los bañezanos. En memoria de las víctimas traemos hoy aquí lo que con ocasión de aquel acontecimiento publicábamos unos meses más tarde en la jiminiega Revista Cultural JAMUZ. Más información en www.jiminiegos36.com


Una revista para leerla y guardarla como oro en paño

Publicado por José Cruz Cabo el 23/09/2018 8:32 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

La Fundación Conrado Blanco sigue con su trayectoria de editar un libro por el Premio de poesía Charo González y una revista que siempre va unida a la Semana del Peregrino de Monte Urba. La de este año es el número diez y su edición ha superado todos los cánones de la belleza, tanto en texto como en poesía o en dibujo del gran artista Fernando Noriega. Además tiene la virtud de estar editada en nuestra ciudad por Ediciones Monte Riego, que ha sido hasta ahora el editor de los libros de la fundación como lo fue durante los últimos años de Conrado.

Escriben el presidente de la fundación, Eugenio de Mata, para dar las gracias a la directora Camino Ochoa de la confección de la revista. Sigue un artículo de Camino y después una entrevista que ella misma realiza a Antonio Garcia Teijeiro, con preciosas fotografías de las diez anteriores revistas y de otros actos, como un recuerdo de las diez publicaciones periódicas regaladas a colegios y bibliotecas de todo el mundo.

“La biblioteca del duende”escrito por Alejandro Valderas ”Conjugando el futuro”, es una narración de Luisa Arias González, secretaria de la fundación. “para que los niños le saquen mas jugo al libro. En defensa de la narración oral” Sigue un artículo compartiendo lecturas. Una tarea muy seria de Joaquin Alegre. “Ecos de la infancia” es un texto magnífico sobre los museos.

“Chocolate y besos” es un alarde de precioso texto de Marisa López Soria. Sigue el texto de Ana Cristina Herreros Libros de las malas compañías, con preciosos dibujos de Fernando Noriega. “Libros para disfrutar” pequeños textos de diversos libros para niños Acto seguido vienen textos para el teatro de Teresa Mata Sierra yJosé González Torices. A medio libro bienen unas poesias, incluida la ganadora del concurso de Charín, con dibujos geniales de Fernando Noriega, que le ha dado al libro una dimensión enorme. Los poetas sonAntonio GarciaTeijeiro, Que vuelve a deleitarnos con una preciosa poesía como Carmen Truchado Pascual, José Javier Alfaro CaLvo. Carlos Reviejo, José Luis Viajenson, Antonio Santos. y Antonio Garcia Teijeiro -

Siguen artículos de Carmen Truchado Pascual con “Poesía Necesaria” Eugenio Santos nos habla de “Control de Calidad”, Los niños con el arte dejan su gran ingeniosa pictórica en cuatro preciosas páginas de imaginación artística.Una fábula “El coleccionista de Balones” con espléndidas ilustraciones de Fernando Noriega. Juan Bautista Rubio Nistal nos cuenta una “Matricula de honor para un manantial de sueños. Con sabor a versos; un texto de Sara Maria Gonzáez González.

Homenaje al proyecto Charín en sus diez años, de Gonzalo González Laiz, sigue Misiones pedagógicas en La Bañeza de José Dionisio Colinas. El archivo de Conrado de Alejandro Valderas. Conradear, de Eugenio Santos Isla, con reproducciones de artículos publicados por Conrado en varios periódicos… La obra finaliza con el trabajo de la Fundación durante estos años y los premios recibidos por su magnífica andadura en pro de nuestra ciudad, haciendo que Charín sea una auténtica maravilla editada en Ediciones Monte Riego de nuestra ciudad.


Recuerdos lejanos y dolorosos

Publicado por José Cruz Cabo el 14/09/2018 8:58 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

En la mitad del año 1936, cuando estalló la desgraciada guerra civil, tengo en mi recuerdo la visión de un muñeco representando al entonces presidente de la nación, Manuel Azaña, colgado del balcón de la casa donde está hoy Gráficas Nino, entonces sede de Telégrafos, con una cuerda atada al cuello, y en mi visión de niño de seis años me impactó tanto que no he podido borrar de la imaginación y estuvo unos cuantos meses.

Los balillas de Falange salían todas las noches ya oscurecido cantando y desfilando por varias calles. Mujeres que salían con el pelo al cero de donde hoy está el bar de la Plaza Mayor, llorando después de haber sufrido con la cantidad de aceite de ricino que las hacían beber.

También recuerdo un día que estaba haciendo mis necesidades en la cuadra y pasó muy bajo un avión que nos hizo a todos meternos corriendo para las casas. Y a mi padre Manolillo diciéndole a mi madre, Everilda, con bastante miedo en el cuerpo, que le había dado unos zurriagazos a un falangista forastero que a la una de la mañana estaba dando voces por la plaza mayor.

Era el cabo de serenos entonces y siguió “Se lo he dicho al alcalde y me contestó que no me preocupara que había cumplido con mi deber, y efectivamente nada pasó. Los gritos de los presos de la carcel del partido, hoy gracias a Dios desaparecida, con las voces y gritos de los presos que a la mayoría los metieron por envidia o rencor, ya que nada malo habian hecho, mas que pertenecer a un partido.

Pero entonces el unico partido era el de Franco y no se podia hablar mal del mismo, ni decir blasfemias en público, que eso también te llevaba a la trena, y una vez en ella sabe Dios lo que podía pasarte. Mi familia tuvo algo de suerte, ya que solo detuvieron a mi tio Lorenzo y después de finalizada la guerra lo mandaron para casa y al poco tiempo mi tio Rafael lo llevó a un médico de Madrid pero tenía cáncer de laringe, cogida del frío y la humedad de la cárcel gallega y murió al poco tiempo y por parte de mi padre el marido de su hermana Eugenia fue asesinado en el año 37 para que no hablara si cambiaban las cosas, ya que había tenido que sepultar a muchos inocentes porque era el enterrador de la villa de “Dos Hermanas”. Mi tío Rafael tuvo que luchar en ella del lado azul y cuando lo mandaron para casa tenía una infección de hígado y riñón que le hizo morir demasiado pronto.


Huesos al borde del camino (II)

Publicado por Ibañeza.es el 10/09/2018 7:30 Comentarios desactivados

En San Marcos, ya en la madrugada del día 10 de octubre de 1936, sobre las tres de la mañana, sacan a las víctimas para Izagre; 11 personas, de las cuales se encontraban ya allí desde el 16 de agosto Abraham Becares y José Simón Alejo; desde el 5 al 9 de octubre Norberto Ángel Martínez, y desde el mismo día 9 Juan María Begué. En la mañana del 10 de octubre son hallados sus cadáveres en el campo, en la cuneta a un lado de la carretera León-Valladolid, a la derecha, por los primeros campesinos que se dirigen a las labores de la sementera. Conocido el hecho en el pueblo, acuden al lugar el cura, el maestro, y otros vecinos de Izagre. Entre las víctimas hay una mujer, una bañezana, María Alonso Ruiz; lleva aún el pelo corto por el rapado que los falangistas le han aplicado en la Prisión del Partido y se cubre la cabeza con una gorra. Begué Arjona, Registrador de la Propiedad, es el único que porta Cédula de identificación, y una estilográfica marca Schiffer y un anillo de boda que uno de los lugareños que ayudan a enterrarlos, en el lado opuesto de la carretera a aquel donde los hallan, se apropia. Algunas mujeres, familiares de algunas de las víctimas, solo pasados tres días de su traslado consiguen viajar hasta León y desde allí a Izagre. Llegan, pero nada pueden ya hacer sino tomar nota y memoria del lugar de la fosa en la que han terminado sus seres queridos, señalada con piedras, con forma semicircular, y cuya zona no fue labrada en muchos años, pagando para que así se hiciera a los dueños de las fincas. Las familias de algunos asesinados inscribieron la defunción de los suyos en el Registro Civil de La Bañeza en los años siguientes, fuera de plazo, y por lo que respecta a la de Begué Arjona, desde su inscripción intentó su esposa, Olimpia Cantón Blanco, la exhumación de los restos de su marido, lo que consiguió en el año 1959, con la aquiescencia de las autoridades del momento. Los restos de Begué Arjona fueron depositados en una sepultura del cementerio de Izagre hasta 1971, en que los trasladan al panteón familiar en Madrid. También recuperó su familia la estilográfica y el anillo que aquél llevaba cuando fue asesinado.

Archivo de José Cabañas.

No resultó fácil conocer las identidades de los “paseados” en la fosa de Izagre. Partíamos de saber que allí se encontraban María Alonso e Isaac Nistal, con otros más, y de hecho no conseguimos avanzar en la asignación de filiaciones a los demás asesinados hasta pocos días antes de iniciar la exhumación (de Norberto solo la conocimos cuando, ya iniciada, se presentó allí su sobrino Fernando Calzado), después de entrevistarnos a lo largo del verano con personas de Izagre que habían vivido la aparición en el pueblo de los cadáveres (Ángel Garrido y su esposa, y Claudio Puertas, cuya ayuda resultó tan valiosa tanto en la exhumación de esta fosa como en “la fosa de los estudiantes”, en el cercano pueblo de Albires), y con familiares de algunas de las víctimas bañezanas, como Vicente Nistal, hijo de Isaac, Josefina Alonso, hermana de María, Pilar Fernández, sobrina de Julio, y María Bécares, hija de Abraham. También nos supuso considerable ayuda disponer de los datos obtenidos de las Actas Municipales del Ayuntamiento de La Bañeza, que consultamos previamente, y de los del Registro Civil, que habían puesto a nuestra disposición los compañeros y amigos de AERLE. Nada útil para nuestro objetivo obtuvimos de los documentos de la Prisión de San Marcos y de la Prisión del Partido de La Bañeza, que también amablemente nos facilitaron desde aquella Asociación y que igualmente consultamos. Señalamos que no aparecen en el Registro Civil de Izagre anotaciones de ninguno de los asesinados en el lugar en esta fecha.

Archivo de José Cabañas.

Hasta el momento (febrero de 2009) no hemos conseguido conocer más que las filiaciones de diez de los once integrantes de la Fosa de Izagre, de los cuales fueron exhumados los restos de diez, después de haber sido retirados en 1959 los de Begué Arjona. De los varones identificados de la fosa, solamente de uno de ellos, Patricio Martínez, hemos obtenido datos de su expediente militar en el Archivo General Militar de Guadalajara; de los restantes, de Julio, Isaac, Eugenio, y Abraham, nos han aportado algunas informaciones de los expedientes de Quintas y otros del Archivo Municipal de La Bañeza. De los asesinados, cinco estaban procesados en el Sumario que se instruía por “los hechos de julio” en La Bañeza (por la mera contestación al golpe militar con el mantenimiento del orden público, por la escasa organización de una resistencia que ni siquiera llegó aquí a materializarse), María, Isaac, José Simón, Juan María, y Abraham, y el  “paseo” de algunos de ellos pudo obedecer a que los represores consideraran que no iban a poder achacarles en el proceso cargos suficientes como para “justificar” su asesinato “legal”, como asesinarían fusilándolos el 18 de febrero de 1937 en León a 17 de los con ellos encausados. Sus últimas declaraciones en el Sumario llevan fecha del 3 de agosto las de José Simón, del 6 las de María, del 7 las de Isaac, y del 28 de julio las de Abraham; el 3 de septiembre declaraba Begué Arjona ante el Juez Instructor, y en dicho Sumario, del que sustraen y desaparecen a varios procesados, no hay después de la fecha de sus asesinatos ni el más mínimo rastro de pesquisa o interés del Juez militar que lo instruía por saber lo que ocurrió con aquellos justiciables a su cargo.

Juan María Begué Arjona. Tenía 38 años y era natural de Bujalance (Córdoba); casado con una bañezana, Olimpia Cantón, tenía tres hijas, Olimpia, María Luisa, y Gloria, y un hijo, Juan María; había estudiado en los Agustinos de El Escorial, era Registrador de la Propiedad desde los 23 años, y había ocupado esta plaza en La Bañeza (aquí ejercía a la altura de 1927), además de en Pola de Laviana (Asturias) y en Guía de Gran Canaria, su último destino. Se encontraba en La Bañeza con baja por enfermedad cuando se produjo el golpe de estado. Detenido el 23 de agosto hasta el 29 en la Prisión del Partido; en esta fecha es puesto en libertad, después de haber enfermado gravemente, y permanece en su domicilio hasta el 1 de octubre, fecha en que de nuevo es detenido por la Guardia Civil y conducido en un coche a León, al colegio de los Agustinos, donde queda internado y le toman declaración los días 4 y 5 de dicho mes. El día 9 lo trasladan a San Marcos, de donde lo sacan a las tres de la mañana, con los demás, para con ellos ser asesinado en Izagre. Había sido avalista años antes para la construcción de la Casa del Pueblo bañezana, y para la adquisición de un proyector de cine en la misma. Del Sumario cabría deducir que no se le perdonó en La Bañeza que siendo de clase acomodada se hubiera acercado al socialismo y hubiera tomado partido por los humildes.

María Alonso Ruiz. Presidenta del partido Unión Republicana, tenía 32 años, estaba soltera y era hija de Lucas y de María. Fue encarcelada en los primeros días de agosto. Tenía cinco hermanas, Josefina, Nela, Eloísa, Victoria, Eudosia (esposa de uno de los fusilados de La Bañeza, Joaquín Perandones Franco), y un hermano, Ignacio, que pasó cinco años escondido, como “topo”, en la casa familiar de la calle Astorga. La familia tenía un negocio de guarnicionería. Sus hermanas y su madre fueron encarceladas varias veces, en el verano-otoño de 1936, y de nuevo en el invierno de 1939, como represalia por la “huida” de Ignacio, que había sido de las Juventudes Socialistas.

Isaac Nistal Blanco. Hijo de Cecilio y de Águeda, nacido el 03-07-1882, en Villamañan. Reemplazo de 1902. De 54 años, estaba casado con Baldomera González Castro y tenían 8 hijos, seis varones y dos mujeres. Había sido emigrante en Nueva York y en Cuba. Albañil, contratista de obras, y socialista. Fue Concejal en el Ayuntamiento de La Bañeza, por la minoría socialista, en todas las Corporaciones desde 1931. Ejerció de alcalde en el Pleno del 8 de julio de 1936 por ausencia por enfermedad del titular Ángel González González, (quien lo era por la dimisión de Joaquín Lombó Pollán el 20 de mayo de 1936, a quien sustituyó, como Teniente de Alcalde Primero que era, en funciones de alcalde) y por ser el concejal de mayor edad. Entre los días 18 y 21 de julio de 1936 ejerció ocasionalmente como alcalde, sustituyendo de nuevo las ausencias por enfermedad de Ángel González González. El 28 de julio estaba ya encarcelado en la Prisión de La Bañeza.

Abraham Bécares Rodríguez. De 29 años, del Reemplazo de 1928 y adscrito al Regimiento de Infantería nº 77. Vivía en la calle del Teatro. Tipógrafo en la imprenta de Doña Julita, y había accedido, por oposición, a una de las tres plazas de subalterno del Ayuntamiento convocadas en el verano de 1936, iniciando su desempeño a primeros del mes de julio. Natural de Canales-Coomonte (Zamora), hijo de Jerónimo y Adelaida. Casado con María Cubero Rubio, con quien tenía 2 hijos, María Luisa y Juan Manuel. Fue quien parlamentó, por orden del Ayuntamiento, ante el Jefe de las tropas rebeldes que tomaron La Bañeza. El 28 de julio estaba ya encarcelado. Su esposa acompañó a la de Begué Arjona varias veces en sus viajes a Izagre, algunas también acompañadas por la mujer de Ángel González Nadal, y otras por familiares de aquélla.

Ángel González Nadal. Estaba casado y tenía un hijo (al menos); era trabajador de La Azucarera. Natural de Astorga, donde tenía una hermana. Fue encarcelado el 18 de agosto, dos días después del asesinato en Astorga de su Alcalde, Miguel Carro Verdejo, en cuya fecha él regresó de allí a La Bañeza.

Julio Fernández Martínez. Nacido el 11-03-1903. Del Reemplazo de 1924 y alistado en la caja de Recluta nº 56. Tenía 33 años, y era albañil. Hijo de Manuel Fernández Monroy y de Elvira Martínez Castro. Trabajaba en La Azucarera bañezana. Vivía en el barrio de El Polvorín, en la Cuesta de Santa Marina. Estaba casado con Francisca Nadal García (un hermano de ella, Felicísimo, fue también “paseado” en otra fecha y lugar que aún desconocemos), y habían tenido un hijo que les murió al poco de nacer. Su hermano Andrés y su esposa Agustina Ramos Rebollo fueron los padres de Pilar. Lo nombraban Julio “el de los alambres”, por su padre, que había trabajado en el tendido del telégrafo.

Se cumplen ahora diez años desde que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), a petición de algunos de sus familiares, exhumó al inicio de septiembre de 2008 los restos de quienes, asesinados en el otoño de 1936, terminaron arrojados en el pueblo de Izagre a la que desde entonces se conoció allí como la fosa de los bañezanos. En memoria de las víctimas traemos hoy aquí lo que con ocasión de aquel acontecimiento publicábamos unos meses más tarde en la jiminiega Revista Cultural JAMUZ. Más información en www.jiminiegos36.com


Los tiempos y las modas cambian

Publicado por José Cruz Cabo el 31/08/2018 8:05 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Recuerdo los años de mi niñez y juventud en nuestra ciudad y los encuentros tan distintos a los de ahora, que no se parecen en nada. Es verdad que con la edad cambia la perspectiva de las cosas pero estos tiempos de ahora son tan diferentes a aquellos que yo al menos no los puedo entender.

Saliamos de la escuela Villa y a jugar al balón con un bulto redondo de papel atado con cuerdas, porque los niños ricos que tenian uno de verdad todos queríamos ser amigos suyos. Hasta el oscurecimiento del dia, como no teniamos deberes, salvo que tu padre o tu madre te enviaran a algun recado, jugabamos a Toledo, a piola, al carpetón . al pite o a las chapas o a cualquier cosa que nos viniera a la cabeza, pero siempre en la calle. Solo recuerdo unos inviernos en el bario San Eusebio, que mi padre, ya jubilado, entrenia a mis dos hermanos menores, y a sus amigos cantándoles la lotería en una casa fria y con un brasero que no te daba calor.

Ahora la mayoria de las casas tienen calefacción de alguna manera, que calientan más que aquellos braseros, pero las costumbres han cambiado y ahora hay deberes que hacer y deportes pagados por el ayuntamiento de todos los deportes. La mayoría de los niños y niñas tienen de todo en su casa, la televisión y los videos quitan de salir a la calle si hace mucho frio y estas entretenido en casa.

Si salen en pandilla a veces grupos de cuatro o cinco amigos o amigas, hablando, pero no entre ellos como haciamos nosotros, sino por teléfono von amigos o amigas qye habitan en otras ciudadades o paises. Ahora se puede uno peinar y vestir de cuakquier manera, cada uno de los chicos o las chicas, se visten con cualquier cosas y todo es unisex.

No hablemos de las calles ni de hacer las necesidades en las mismas porue no tenías agua, ahora agua si hay pero todvía hay guarros por la ciudad. Las costumbres como las romerias de San Antonio, San Blas, Nuestra Señora de las tranmpas o fiesta del chorizo, la romeria de Santo Tirso, las dos del Corpus Christi y alguna más ya no son ni recuerdo

El problema mayor ahora es encontrar trabajo y poder vivir de el. En fin que los tiempos cambian y no sotros con ellos. En fin todo ha cambiado tanto que los viejos ya no nos reconocemos ni a nosotros mismos.


Huesos al borde del camino (I)

Publicado por IBAÑEZA.ES el 27/08/2018 8:03 Comentarios desactivados

Una vez más, una historia de nuestra pasada guerra civil, otra historia más cuando algunos, en alguna parte y también cerca de nosotros, claman y dicen que ya basta, que ya está bien, y se molestan por que se siga hablando de ella. Qué hartazgo de aquella aciaga guerra (más adversa para unos que para otros: a unos los hicieron víctimas, y otros se hicieron beneficiarios – en un Informe de Falange de la Inspección Regional de León, de octubre de 1939, se cita a ciertos industriales de La Bañeza y Veguellina, “todos con gran capital hecho en su mayor parte durante la guerra”-, cuando no también verdugos) dicen algunos, tal vez interesadamente, tal vez deseosos de no saber y de que otros no sepan, empeñados quizás en que a toda costa se mantenga otra versión, más agradable para ellos, difundida y sostenida durante tanto tiempo, con fondos de todos tantas veces, a pesar de su manifiesta parcialidad, a pesar de ser falsaria en mucho muchas veces, y a pesar de resultar tan  inmerecidamente injusta para tantos.

Archivo de José Cabañas.

Quienes así se manifiestan desconocen y no valoran que “vivir con la memoria puede ser terrible, pero hacerlo sin ella es aún peor”. Por otra parte, al argumento de que sobre aquel tiempo todo está ya dicho se opone la terca realidad de que de él se habla hoy más que nunca, se crea y se publica más que nunca, y más que nunca se ocupan los medios, mostrando también hoy más que nunca el afloramiento de nuevos y desconocidos horrores, algunos de los cuales como el robo de niños y sus adopciones irregulares durante el franquismo nos tocan de cerca, como muestra la prensa provincial cuando informa del caso del “bebé secuestrado por un oficial nazi de la Legión Cóndor, la niña arrebatada a su madre, presa en San Marcos, en octubre de 1937, primero que sale a la luz de una leonesa arrancada a su familia con total impunidad durante la Guerra Civil”, o cuando lo hace sobre la asignación el 22 de febrero de una calle en León a víctimas de la represión de aquel periodo (“La inauguración de la calle dedicada a Jerónima Blanco y Fernando Cabo se convierte en un clamor en contra de la represión franquista y a favor de la convivencia democrática”, se decía en el Diario de León. Por cierto, en la noticia se afirmaba ser el Ayuntamiento de León el primero en honrar a caídos civiles en la guerra. Sabemos que no fue así, y que antes se hizo en el nuestro, Jiménez de Jamuz. Se envió nota al periódico, que publicó, rectificándoles su error).

Un año antes, el 10 de octubre del 36, eran asesinadas once personas, bañezanas todas o relacionadas con La Bañeza, en un paraje del término de Izagre, al lado de la carretera de León a Valladolid. A primeros de septiembre del año 2008 algunos descendientes y allegados de aquellas inocentes víctimas pudieron por fin y después de tanto tiempo recuperar los restos de sus seres queridos. Creemos que un hecho como éste sea, además de cercano y novedoso, importante y especialmente significativo en un pueblo como el nuestro en el que hay aún un considerable número de personas y familias que cuentan entre sus deudos a asesinados en parecidas circunstancias, y  de los que, lamentablemente, se desconoce el lugar de su martirio y se carece por ello de toda posibilidad de recuperar sus huesos. Por eso contamos en estas páginas la historia de cómo sus familiares traen a casa a aquellas  personas, de cómo se recogen sus restos del inicuo lugar en el que sus asesinos los tiraron, de cómo se dignifican unos huesos que, en palabras cantadas de Pedro Guerra, no son “…sólo huesos, desvencijados huesos enterrados al borde del camino. Abandonados huesos, no acariciados huesos de un dolor no amortajado. En el calcio del hueso hay una historia: desesperada historia, desmadejada historia de terror premeditado. Y habrá que contar, desenterrar, emparejar, sacar el hueso al aire puro de vivir. Pendiente abrazo, despedida, beso, flor, en el lugar preciso de la cicatriz…”.  Desenterramos aquellos restos, los sacamos al aire y los emparejamos, y lo narramos ahora:

A propósito de la preparación, en el año 2003, del homenaje tributado en nuestro pueblo a las víctimas de la represión franquista y a todas las de la violencia en el municipio, en la primavera y verano de aquel año se reactivó en La Bañeza el interés por saber también allí de los represaliados por el franquismo en el tiempo de la guerra civil y la posguerra. Se reaviva entonces el empeño, puesto que ya había habido antes actuaciones públicas, como la del recuerdo y la reivindicación de la memoria de las víctimas bañezanas mediante la publicación de una esquela-recordatorio en El Adelanto Bañezano el 20 de diciembre de 1986. Se produjeron entonces contactos entre familiares de las víctimas de La Bañeza e investigadores de la represión franquista ejercida sobre bañezanos y quienes habíamos indagado sobre la represión en Jiménez, fruto de los cuales fue ampliar el conocimiento de lo sucedido en aquel periodo histórico en ambos lugares.

Archivo de José Cabañas.

Ya en el mes de agosto de 2003, familiares e investigadores bañezanos se desplazaron a algunos de los pueblos en los que se suponía habían terminado varios de los asesinados de La Bañeza en el otoño de 1936, Maire de Castroponce e Izagre entre ellos. Además de confirmar en ambas poblaciones la existencia de fosas de “paseados” naturales de La Bañeza, en el cementerio en el primer lugar y en el campo en el segundo, les informaron, en Izagre, de la existencia además allí de otra fosa, cuya ubicación también les señalaron, y en la cual se hallarían once estudiantes de la Escuela de Veterinaria de León. Se confirmó así la existencia en Izagre de dos fosas comunes: la de los bañezanos, con ocho varones y una mujer, y la de los estudiantes, de los que no se aportaba dato alguno sobre sus posibles identidades ni ningún otro que permitiera tratar de esclarecerlas.

Una vez manifestada la voluntad de algunas familias de víctimas bañezanas cuyos restos, según los avances de las investigaciones, se hallarían en las fosas de Maire de Castroponce e Izagre, de exhumarlos y recuperarlos para sus respectivos panteones, con la ayuda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) cuya intervención para ello solicitaron, se incluyó por la Asociación la posible exhumación de estas fosas en la programación del año 2008, después de una reunión mantenida con dichos familiares en La Bañeza a mediados de diciembre de 2007, a la vez que se continuaba con la investigación previa a las mismas, tratando de profundizar en el conocimiento de las identidades de quienes en ellas terminaron y en las circunstancias que allí los condujeron. En febrero de 2008 colaboradores de la ARMH acompañados por descendientes de alguno de los asesinados bañezanos se desplazaron de nuevo a estos lugares, para ubicar las fosas con exactitud, recabar de personas de los pueblos más datos relacionados con las mismas, y estudiar la viabilidad de las exhumaciones. A ellos les confirmaron una vez más los datos que ya nos eran conocidos.

A primeros de julio de 2008 me trasladé a Maire de Castroponce y a Izagre, para tratar de completar las informaciones disponibles sobre las fosas de uno y otro lugar, obtener datos precisos que pudieran facilitar los procedimientos de las exhumaciones, y ultimar lo necesario para proceder en su momento a las mismas, a la vez que me aseguraba de que las sucesivas ampliaciones de la carretera León-Valladolid no habían afectado a la fosa situada, en Izagre, en uno de sus laterales. De lo indagado hasta la fecha, y del cruce de multitud de datos, documentales unos y de aportaciones de testimonios orales otros, pudimos, a lo largo del tiempo, concluir lo siguiente respecto a la fosa de los bañezanos, situada en las cercanías del punto kilométrico 275 de la carretera N-601 León-Valladolid, a la izquierda y ya en esta provincia:

En ella terminaron 11 personas (diez eran residentes en La Bañeza, y el otro había tenido relación con la ciudad), diez hombres y una mujer, sacados en la noche del día 9 de octubre de 1936 de San Marcos de León donde algunos ya se encontraban desde antes de esta fecha, y otros habían sido llevados a media tarde de ese día desde la Prisión del Partido de La Bañeza, en la que ya estaban encarcelados desde finales de julio o primeros de agosto (hasta el 13 de octubre de 2008 no obtuvimos la certeza de haber sido once los asesinados en Izagre. Antes de esta fecha creímos que habían sido diez, ya que así se había transmitido siempre, tanto en La Bañeza como en Izagre). Llevan este día 9 de octubre, viernes, para San Marcos a estas personas de la cárcel bañezana, y se les dice que es para “sumariarlas”, y efectivamente, todas o la mayoría estaban incursas en el Sumario 151/36 que se les había incoado por los “hechos de julio” en La Bañeza, es decir, por defender la legalidad y al gobierno legítimo que el pueblo, en Elecciones Generales, se había dado; por oponerse al fascismo y defender el estado de derecho y la democracia. Los trasladan a San Marcos en un autobús de la Empresa Ramos al que siguen cierto número de vehículos, particulares y requisados, con las fuerzas de custodia, falangistas, y otras personas. Ese día, viernes y hasta la mañana del sábado, tocaba hacer las guardias en la Prisión de La Bañeza a los falangistas de la villa. Algunas mujeres, familiares de los trasladados, pretenden e intentan seguirlos a León en otros vehículos para interesarse por el lugar al que los llevan, pero no lo consiguen; no encuentran ni encontrarán en los tres días siguientes quien las acerque o permita que viajen hasta León; no hubo en La Bañeza transporte para ellas… (Las hermanas de Julio Fernández Martínez si consiguieron presentarse en San Marcos a la mañana siguiente; les dijeron que ya no estaban allí los bañezanos, y que preguntaran por ellos en la Prisión de Astorga…).

Se cumplen ahora diez años desde que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), a petición de algunos de sus familiares, exhumó al inicio de septiembre de 2008 los restos de quienes, asesinados en el otoño de 1936, terminaron arrojados en el pueblo de Izagre a la que desde entonces se conoció allí como la fosa de los bañezanos. En memoria de las víctimas traemos hoy aquí lo que con ocasión de aquel acontecimiento publicábamos unos meses más tarde en la jiminiega Revista Cultural JAMUZ. Más información en www.jiminiegos36.com


En fiestas pude ver a los jóvenes de Cimbalaria actuar en el teatro

Publicado por José Cruz Cabo el 21/08/2018 8:05 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Por vez primera pude deleitarme con la jovencita compañía ‘Tramando Teatro’, de la Asociación cultural Cimbalaria de nuestra ciudad, ya que a pesar de los muchos premios conseguidos en su trayectoria teatral, no había podido deleitarme con su trabajo en directo.

En ‘Cenicienta ya no vive aquí’ me demostraron que los premios conseguidos en Valladolid y Salamanca, no eran gratuitos, sino bien trabajados, entre la música, la obra de luminosidad y su magnífica interpretación, no eran flor de un dia, a pesar de ser adolescentes y alguna más joven, demostraron un saber y un dominio de la escena francamente extraordinarios.

Después de contemplar su magnífica labor encima del escenario, la verdad es que me entusiasmaron y espero que estas jovencitas y su preparadora sigan trabajando con ganas e ilusión y consigan muchos premios más. La interpretación, de las jovenes artistas, la música y los distintos inventos del decorado, con la preparación muy eficaz de la iluminación, solo me queda decirle a su preparadora y a todas las interpretes, y colaboradores de sonido, de iluminación y de música, que sigan por eeste camino y no se cansen con el tiempo. Un hurra salido del corazón para su directora y para todas ellas.


In Memoriam, doña Gloria Begué Cantón, bañezana

Publicado por IBAÑEZA.ES el 13/08/2018 9:27 Comentarios desactivados

El 27 de diciembre de 2016 fallecía en su casa madrileña doña Gloria Begué Cantón, nacida en La Bañeza el 23 de enero de 1931. Era una de los cuatro hijos del matrimonio formado por el natural de Bujalance (Córdoba) Juan María Begué Arjona, estudiante en los Agustinos de El Escorial, precoz Registrador de la Propiedad a los 23 años, destinado en La Bañeza desde el inicio de los años 20 hasta finales de 1934, y la bañezana Olimpia Cantón Blanco, hija de Bernardo Cantón Cisneros y hermana de Bernardo Cantón Blanco (sucesivos propietarios padre e hijo de la empresa de alumbrado La Electra Bañezana). Hermanos de doña Gloria eran Olimpia (finada en Madrid el 29 de enero de 1998, también eminente constitucionalista), María Luisa (Química) y Juan María Begué Cantón.

Los extraordinarios y abundantes méritos profesionales que a lo largo de su vida fue cosechando doña Gloria Begué han sido reseñados y reconocidos desde diversos ámbitos, sobre todo con ocasión de su fallecimiento. Fueron algunos de ellos los siguientes:

Destacó desde adolescente, y fue la primera alumna en ser Premio Extraordinario de Bachillerato, convirtiendo su biografía desde entonces en una sucesión de “carreras ganadas”: Compatibilizó los estudios superiores de Derecho y Ciencias Económicas en la Universidad Complutense de Madrid obteniendo la licenciatura de ambas carreras y el Doctorado en Derecho. Posteriormente se trasladó al Departamento de Economía de la Universidad de Chicago donde de 1958 a 1961 realizó estudios de doctorado. En 1963 de regreso a España obtuvo por oposición la plaza de profesora adjunta de Economía Política de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense y fue adjunta de Teoría económica en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas (la primera mujer que lo era en España). Fue catedrática de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Salamanca. Ganó la oposición en 1964 y se convirtió en la primera mujer catedrática de una facultad de derecho –también la primera en ser decana- y la cuarta que conseguía una Cátedra en España. En 1977 fue nombrada senadora por Designación Real (de nuevo la primera) en la Legislatura Constituyente y en 1980, a propuesta del Senado, Magistrada del Tribunal Constitucional (la primera también), institución de la que fue Vicepresidenta desde 1986 hasta 1989. Toda una larga serie de logros que harían de la ilustre y distinguida bañezana una pionera y la primera en romper el “techo de cristal” de las mujeres.

Tales merecimientos, y otros más, fueron puestos de manifiesto en las fechas de su fallecimiento por El Adelanto Bañezano, y pocos días más tarde, señalándolos también, relataba José Cruz Cabo en La Bañeza Hoy como aquella mujer que había llegado “a lo más alto de la ciencia y la política”, aquella insigne bañezana, se había negado amablemente cuando él quiso hacerle una entrevista, pues “de La Bañeza no quería saber nada, ya que solo tenía recuerdos dolorosos, al haberle matado a su padre al comienzo de la guerra civil”, al igual que se negara a que le dedicasen una calle y la homenajearan conforme a sus amplias cualidades y su mucha valía, y creo que ya toca, con respecto a tales afirmaciones, introducir algunos matices aclaratorios:

Doña Gloria Begué Cantón en el Senado 27 años después. Enero 2006.

Fue el Registrador Juan María Begué uno de los once bañezanos paseados en Izagre en la madrugada del 10 de octubre de 1936, en su caso por sus afinidades y colaboraciones con los socialistas bañezanos (a los que tal vez se acercara por la influencia de su cuñado Bernardo Cantón, primer director del semanario Avance a su creación en 1932), y el mayúsculo y persistente dolor causado en doña Gloria por el injusto asesinato de su padre está desde luego más que justificado. Resultan también entendibles las viscerales –y por ello irracionales- reacciones de rechazo, sobre todo en los más cercanos allegados a las inmerecidas víctimas, a los lugares que fueron el escenario de tan tremendas desgracias personales y familiares, asociados con tan amargos y penosos recuerdos, rechazo que (como ya apuntaba en mi libro del año 2010 La Bañeza 1936. La Vorágine de julio) es muchas veces injusto con la localidad objeto del mismo, a la que se hace genérica y totalmente responsable, y especialmente con sus actuales pobladores, y su extendida y arraigada perdurabilidad entre personas de las más variadas condiciones y capacitaciones intelectuales (incluida la excepcional de doña Gloria) no hace sino mostrarnos aún hoy lo profundo y duradero de la huella que la represión franquista trazó, directa o indirectamente, en tantas mentes, corazones y conciencias de quienes la padecieron.

A mediados de octubre del año 2008 tuve en varias ocasiones el honor de hablar personalmente por teléfono con doña Gloria, “largo y tendido”, y entre otras cosas, de aquel rechazo suyo a La Bañeza, y de lo injusto que resultaba, en especial para tantos bañezanos y bañezanas que como ella fueron víctimas directas o cercanas de aquella represión, y sus descendientes, injusticia y contradicción de la que era consciente (me decía), pero que no podía remediar, pues “el sentimiento pesaba más que la razón”.

Pero tampoco sentía doña Gloria un rechazo “universal” por La Bañeza y todo lo que ella representara, y ya había dejado claro su voluntad y su capacidad de discriminar entre la ciudad “oficial” y algunos bañezanos en los días del inicio de septiembre de aquel mismo año, cuando solicitando desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) por teléfono su ayuda para localizar en Izagre la fosa común en la que terminaron su padre y los demás compañeros de martirio, para exhumar sus restos y entregarlos a sus descendientes que los reclamaban, se desvivió por ayudar a que las restantes familias de los asesinados pudieran también rescatarlos de la fosa, al igual que ya había podido hacer con los de su padre la suya en los años cincuenta. De hecho, sirvió de mucho su decidida colaboración para el hallazgo de “la fosa de los bañezanos” y la exitosa recuperación de los restos que en ella se encontraban.

Vital fue también después la ayuda de doña Gloria para esclarecer importantes detalles relativos a cuántos y quiénes habían sido asesinados con su progenitor al alba de la aciaga fecha, así como algunas de las circunstancias concurrentes, conocidas gracias a los datos e informaciones de primera mano que en las charlas de aquel otoño de 2008 ella me aportara por teléfono. Y en la primavera del año 2010, cuando, identificados los huesos de aquellos malhadados que pudieron serlo, tocaba entregarlos a los descendientes que los anhelaban, de nuevo brillaba la solidaria generosidad de doña Gloria, que, desdiciendo de aquel pretendido rechazo a todo lo que tuviera que ver con La Bañeza, compartía por teléfono con algunos bañezanos familiares de los entonces inmolados la alegría y la satisfacción de cumplir la meta de haberlos hallado, de retirarlos del indigno lugar en que yacían, y de darles adecuado reposo en el cementerio bañezano, en los particulares panteones o en la doble sepultura donada por el Ayuntamiento (cuyas losas y mármoles obsequiaba el responsable de Mármoles San Pedro).

Pero no se quedó solo en esto la benefactora implicación de doña Gloria. Fue más allá (y lo cuento, rompiendo la discreción de que hizo gala y a sabiendas de que no me perdonará por ello, porque –en aras de los matices aludidos- considero de justicia que se sepa): A la hora de costear el monumento que en el lugar de Izagre en el que fueron los once bañezanos masacrados desde abril de 2010 los recuerda y honra su memoria, como el reparto de su importe podía resultar gravoso para las débiles economías de la mayoría de los familiares de las víctimas (a pesar del solidario precio de coste que la firma Mármoles Martí, de Veguellina de Órbigo, fijara), fueron doña Gloria Begué Canton y doña Josefina Alonso Ruiz quienes corrieron con su totalidad.

Descanse en paz doña Gloria Begué Cantón, bañezana de pro que, según y cómo, sí quiso saber de La Bañeza.

Más información en La Bañeza 1936. La vorágine de julio. (Algunas consideraciones previas). León. Ediciones del Lobo Sapiens. 2010. (Y en www.jiminiegos36.com)


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