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Al hombre de memoria precisa

Publicado por Ibañeza.es el 22/04/2019 16:13 Comentar

Luisa Arias González

Amigo Pepe, qué pena nos dejas.

Tú que escribiste tantos artículos a personas que se iban para siempre, ahora, es obligado que tengas tu necrológica.

La comienzo, abrumada por la noticia de tu partida que recibo de parte de mi hija desde más de dos mil kilómetros de distancia; y yo aquí, tan cerca, no me había enterado, inmersa estos días en el acontecer de la Semana Santa que, afortunadamente, lo impregnó todo.

Los primeros días de abril, tuvimos ocasión de hablar, mientras tú, al ordenador, escribías directamente una de las crónicas para uno de tantos periódicos en los que desinteresadamente colaborabas.

Hablamos del Pregón de Semana Santa y cuando tú tuviste que reemplazar a Roberto García Calvo que finalmente no pudo realizarlo por motivos familiares. Te liberaron del trabajo y lo preparaste en el tiempo récord de dos días, me contaste. También hablamos del Albergue de Turismo de La Bañeza y recordabas perfectamente toda la gente importante que pasó por aquí y paró en él. Te acordabas del año y periodo estacional en que esos hechos habían ocurrido y, después de preguntarte cómo era posible que te acordaras de esos detalles, me contestaste relacionándolo con algún hecho importante personal o familiar que, por lo que te afectaba, tenías ubicado en el tiempo.

Ahora mismo eres “la memoria viva de La Bañeza” te dije, y tú continuaste escribiendo el artículo que tenías iniciado en el ordenador y que trataba del Círculo Mercantil Bañezano.

Ahora tus crónicas tendrán lugar en otra dimensión y te habrás encontrado con tu amigo Victor el fotógrafo, al que dedicaste tu última necrológica, y con Conrado y Charo y tantos amigos que te precedieron en la partida a la otra vida y que querías y admirabas.

Aquí, te echaremos de menos. Ya no te encontraré trabajando en el ordenador cuando yo vaya a la imprenta. Echaremos de menos tus colaboraciones en periódicos y tus crónicas en la radio, pero sobre todo tu defensa de todo lo bañezano.

Sabías buscar la noticia en lo más sencillo y cotidiano, en el devenir diario de La Bañeza y sus gentes, en lo que a los demás pasaba desapercibido.

Por ello, te pedimos que desde allí cuides de tu ciudad y sus habitantes, pero sobre todo de tu “Nieves”, hijos y familia. Yo le pido al Padre que sea justo contigo, pues el cielo lo has ganado con una vida ejemplar, tu larga trayectoria de trabajo y una dedicación, desinteresada y sin límites, a lo que querías y a los que querías.

Hasta siempre, amigo Pepe.


El concejal comunista de La Bañeza que nunca existió

Publicado por Ibañeza.es el 22/04/2019 7:57 Comentarios desactivados

En La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945) (Aguilar, 2006), el historiador Secundino Serrano cuenta el papel decisivo que desempeñaron tres leoneses contra la ocupación nazi de Francia: El maestro y guerrillero Julián García Villapadierna luchó con las tropas francesas y fue uno de los escasos supervivientes. También el leonés Teodoro González, alias Fernando, combatió contra las tropas de Hitler y falleció luchando en junio del 44 en Fôret de Saint-Léger. Por último, “el concejal del Partido Comunista en La Bañeza” Erasmo Díez Zapico, que huyó a Francia tras el fin de la Guerra Civil, se unió al ejército francés, y fue uno de los republicanos que entró en España con las invasiones del valle de Arán.

Tan solo 22 comunistas se proclamaron candidatos en todo el país en las elecciones a Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931 (67 concejales de esta ideología habían sido elegidos en las municipales del 12 de abril, y un único diputado comunista, por Málaga, obtendrá escaño en las Cortes de 1933, para alcanzarlo 17 en las de febrero de 1936), ninguno en León, como ya había ocurrido en las citadas de abril y ocurriría en las siguientes. En la provincia las derechas no saben entonces a quién votar, después de la abstención de los que eran aspirantes de Acción Nacional que deja como protagonistas casi exclusivos de la vida pública a los republicanos ante el desprestigio y el retraimiento de los monárquicos.

El Partido Socialista nunca fue numeroso durante la Segunda República en el territorio leonés, aunque llegó a tener en él unas 50 agrupaciones que sumaban 1.487 afiliados en 1932, cifra que aumentaría en los años siguientes. Los escasos comunistas en el país y en nuestra provincia, donde su partido no cuajó hasta después de iniciada la guerra civil, debieron de serlo más aún (casi testimoniales) en la comarca bañezana, y de hecho de los más de 400 represaliados después de julio de 1936 que en nuestro primer volumen (La Bañeza 1936. La vorágine de julio. Algunas consideraciones previas, publicado en el año 2010) hemos censado no tenemos constancia de que lo fueran más de cuatro (desperdigados y ni siquiera unitarios, pues alguno era del POUM), y no hubo nunca, desde luego, ningún “Erasmo Díez Zapico, concejal del Partido Comunista en La Bañeza, huido a Francia tras el fin de la contienda y unido al ejército galo para ser uno de los republicanos que entraran en España con las fallidas invasiones del valle de Arán”, por más que así se haya publicado por aquel prestigioso historiador leonés, que ha obtenido el dato de errados testimonios familiares (uno de los hijos del guerrillero, residente en Burdeos), un error que ya llamó nuestra atención hace unos años, que ha sido copiado y difundido luego por otros investigadores (como el astorgano Alejandro M. Gallo, que ha novelado historias del maquis en Asturias), y que, después de arduas indagaciones en el entorno local de aquel personaje y de consultas con el historiador confundido y con la investigadora francesa Evelyn Mesquida, de origen español y experta en la historia de la resistencia francesa al nazismo y en la participación en ella de los republicanos españoles, hemos tenido ocasión de corregir ahora:

En 1990 fallecía en La Mata de Curueño (León), a los 81 años, Erasmo Díez Zapico, el resistente erróneamente referido, sin ninguna vinculación con La Bañeza, donde no hubo en el periodo republicano estructura comunista ni presencia municipal alguna de ningún partido de tal signo, y no habría concejales comunistas (dos, Santiago Fonfría Rodríguez y Gaspar Santos Santos) hasta las elecciones municipales de 1979.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


Dulzuras y amargores del Bar Azucarero

Publicado por IBAÑEZA.ES el 8/04/2019 8:05 Comentarios desactivados

En enero de 1933 se requería desde el consistorio bañezano a David González Manjarín (en junio formaría parte del Jurado Mixto de Industrias Hosteleras de León), cursado aviso de la Sociedad General de Autores de España (representada en la capital desde el inicio de noviembre del año anterior por Pedro Fernández-Llamazares Escobar) tras la denuncia interpuesta por el músico Odón Alonso González, para que suspenda toda ejecución de obras musicales en público en el Café de camareras que regentaba en el extrarradio (Bar Azucarero se llamaba), en el camino de los Molinos, en las inmediaciones de la fábrica de azúcar, cuyo poco ejemplar funcionamiento merecería la reprobación de algunos concejales en el pleno del 15 de febrero y que se acuerde informarse “para evitar muchos abusos”, para terminar siendo denunciado el 23 de mayo ante el juzgado de Instrucción, inspeccionado sanitariamente para certificar su idoneidad el 30 de agosto, y requerido a su cierre el 9 de diciembre quien era ya su dueño, Francisco Alonso Prieto, después de haberlo comprado al anterior (deducimos de las insistentes reclamaciones que por entonces se le hacen desde la Oficina Liquidadora de Derechos Reales de Astorga para que abone lo que en concepto de aranceles de compra-venta adeuda).

En la última fecha (según los informes que obran en la alcaldía, procedentes de los policías y serenos) “se venía ejerciendo en aquel establecimiento descaradamente la prostitución clandestina con varias mujeres que se suceden destinadas a este tráfico, del que su dueño hace su medio de vida, y que además de ser un delito perjudica a la salud pública del vecindario”, y en el que se producían altercados como el promovido en la noche del cinco al seis de noviembre por un parroquiano portugués al agredir a una mujer, de Ponferrada, de las siete que allí se encontraban, y otras incidencias comentadas por algunos jóvenes de los que acuden al lugar, en el que “mantener trato carnal cuesta dos duros” y dilapidan algunos en aquel comercio y en francachelas sus dineros debiendo ser en alguna ocasión rescatados en lamentable estado de embriaguez para sus casas por aquellos mismos atareados serenos que informaban (como sucedía a primeros de diciembre ante la petición de ayuda que les hace Cecilio Toral de la Fuente, de 20 años, dependiente del comercio de Cástor Soto de las Heras, para recoger de aquel establecimiento a su tío A. F. M.). Sería Cecilio Toral en los años siguientes maestro-estudiante (cursillista), y representante de Unión Republicana, como su secretario, en el Frente Popular bañezano, por lo que se le encarcelará después de julio de 1936.

Por el daño causado, sanitario y moral, por la corrupción de las costumbres, y por el grave escándalo y los disgustos familiares ocasionados, el alcalde clausura entonces provisionalmente el local y ordena el 6 de enero de 1934 su cierre definitivo (que el día 14 seguía sin acatarse), para desestimarle el 14 de febrero su petición de reapertura al titular. Aquel mismo Bar Azucarero será regentado a la altura de julio de 1936 por Tomás Martínez Prieto, de Santibañez de Vidriales, regresado unos años antes de la emigración en Argentina (en torno al inicio de 1934; su hijo Mateo Martínez Villalba figura en el padrón de 1935 como nacido en abril de 1933 en el país andino, en Santiago del Estero) y desposado con la bañezana Modesta Macías Castro (residían en la bañezana Avenida de Pablo Iglesias). El negocio era para entonces, además de un local mitad lupanar y mitad tasca, lugar que frecuentaban los trabajadores de la cercana Azucarera Bañezana, y por causa de una pelea o discusión habida allí entre falangistas y obreros de la fábrica en los primeros días después de haber sido tomada La Bañeza por los sublevados contra la República, de aquel bar será sacado para el martirio en una cuneta su dueño el 27 de julio para ser seguramente el primero de la larga lista de los que a partir de aquella fecha serían en la ciudad y en la comarca paseados y desaparecidos (en su caso, a la edad de 29 años y en las cercanías de Castrocalbón), víctimas de la extensa y mortal represión perpetrada por los esbirros de Falange y quienes los dirijan.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Qué pasa con el Círculo Mercantil?

Publicado por José Cruz Cabo el 3/04/2019 8:33 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

Hace ya tiempo que el Círculo Mercantil Bañezano no consigue levantar cabeza y cada vez son menos los socios que tiene, ya que se van muriendo y nadie coge ese vacío. Sería una buena ocasión para que el Círculo no tuviera que cerrar, ya que es la asociación más antigua que tenemos en nuestra ciudad y ha tenido presidentes de mucha categoría profesional a través de más de dos siglos de existencia.

Según mis datos, inició su vida como sociedad recreativa en el siglo XVIII y durante muchos años estuvo en la casa con balcones, hoy desierta, de la calle Padre Miguélez. Al desaparecer el Nuevo Casino pasó el Círculo a la calle Nueva o calle de Juan de Mansilla, y como la renta era mayor subieron la cuota y algunos se dieron de baja. El contratista Miguel Lobato les preparó un buen lugar en el inicio de la calle Juan de Ferreras y el Círculo volvió a aumentar y su bar estaba siempre a tope porque dejaron libre la entrada al bar aunque no fueras socio.

Pero ahora el tiempo ha pasado y los socios son mucho menos que entonces, al haber fallecido muchos y muchas de ellas, por lo que sería bueno que los bañezanos volvieran a hacerse socios en cantidad para que el Círculo no muera, como tantas otras cosas, que hemos dejado desaparecer.

La Sociedad del Círculo Mercantil es necesaria y buena para la ciudad que nos vió nacer, por lo que todos los bañezanos que puedan se hagan socios del mismo y siga otros muchos años siendo una de las mejores sociedades recreativas que tiene La Bañeza.

La construcción y el espacio que tiene hoy día es muy buena y merece la pena seguir con las fiestas que siempre tuvo y que tan animadas fueron. Esperamos de todos los bañezanos que puedan, estén aquí o fuera de aquí, se den de alta y el Círculo pueda volver a ser el faro de entreteniento y cultura que siempre fue.


La chispa del ferretero bañezano en los comicios generales de 1933

Publicado por Ibañeza.es el 25/03/2019 7:39 Comentarios desactivados

Se publicaba en El Adelanto el día 4 de noviembre de 1933 la composición de las mesas electorales de los comicios generales del próximo día 19 en los dos distritos de La Bañeza y sus respectivas secciones, de las que formaban parte, entre otros, el sacerdote José Víctor Rodríguez Blanco, Gaspar y Víctor Marqués Pérez, Sofía Alija Fernández, Ricardo Álvarez Acedo, Balbino Nistal Fernández, Hipólita Carbajal Sánchez, Melchor Lombó Pollán, Julia Cabañas Martínez, Arturo Cabo Moro, y Elisa Carnicero Fernández. Componían el censo electoral en la ciudad 2.348 electores, 1.220 hombres y 1.128 mujeres, mayores todos de 23 años.

En su número del día 12 alardea el semanario católico bañezano de que las derechas hacen propaganda electoral por los medios más modernos, la radio y el avión, “algo nunca visto en España y que la iguala a los países más cultos y adelantados como Estados Unidos y Alemania”. Cuando el día 9 el gobierno la prohíba mientras dura el periodo electoral (excepto por la radio para los discursos en los actos públicos autorizados) Acción Popular habrá gastado mil kilómetros de papel en pasquines y 50 millones de octavillas (cuatro millones por día venían repartiendo y arrojando los aviones), lo que suponía 750 duros diarios en reclamos, aunque desde sus páginas se dirá el 9 de diciembre que “las derechas casi no hicieron propaganda en La Bañeza, excepto las gestiones hechas desde el comité local de Acción Femenina y la intensa campaña de El Adelanto (que ha sido insuficiente), añadiendo que se echa de menos la organización efectiva de las derechas bañezanas, y se las llama una vez más a organizarse, “pues de no hacerlo sus intereses estarán a merced de gentes ignorantes y mangoneadas por la política perturbadora de la Casa del Pueblo”, cuya nueva sede se había inaugurado, por cierto, unos meses antes.

Las agresivas y modernas propagandas de la CEDA habían contado con cuantiosas donaciones de potentados que querían acabar con lo realizado en los dos años anteriores, como las del banquero Juan March, millonario y reconocido antirrepublicano. Las izquierdas, al menos las bañezanas que se acogían en aquella Casa del Pueblo, debieron de gozar de menores medios, y más tradicionales y artesanos (la brocha y el bote de pintura), a juzgar por lo que el mismo semanario narrará el día 25 de noviembre en un suelto que titula “Los hay con chispa”, según el cual, en la fachada de un comercio local de ferretería, pusieron “votad a los socialistas” y debajo una hoz y un martillo. Por la mañana, sin inmutarse, el comerciante añadió un “No”, con lo que se leía “No votad a los socialistas”, y debajo de la hoz y el martillo añadió “Ferretería”. Ilustra además la publicación católica independiente de algunas otras anécdotas electorales sucedidas en La Bañeza cuando las votaciones: una mujer que se presentó a votar por otra, que resultó ser la presidenta de la mesa; una más que dijo ser quien no era, y fue desenmascarada por una integrante del colegio electoral; o un hombre que no consiguió su pretensión de colar una docena de papeletas en la urna, manejos fraudulentos y caciquiles tradicionales y presentes todavía en variados lugares en aquellas elecciones y también en otras posteriores.

Nada indica la católica publicación bañezana sobre quién de los siete que según el anuario de 1928 regentaban en la ciudad ferreterías (Liberto Díez Pardo, Eumenio Fernández Alonso, Julián Fernández de la Poza, Benigno Isla Carracedo, Pedro López, José Ramos Pérez, y Francisco Ruiz García) pudiera haber sido aquel sereno y gracioso ferretero.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

Una imagen de las elecciones de febrero de 1936.


La maestra Mari Sol en los años 20 en Villanueva de Jamuz

Publicado por Ibañeza.es el 11/03/2019 7:05 Comentarios desactivados

En 1928, el que había sido Delegado gubernativo de varios distritos provinciales en los años  anteriores durante los Directorios de la dictadura primoriverista y era concejal del ayuntamiento de la capital y secretario de la Unión Patriótica Nacional, el capitán José Mourille López, publicaba La provincia de León. (Guía general), y en ella señala existir en León 1.546 maestros y maestras y 1.507 escuelas nacionales (además de una buena cantidad de otras privadas), de aquéllas 82 de maestros (1 graduada, 27 de niños y 54 mixtas) y 58 de maestras (1 graduada, 27 de niños y 30 mixtas) en el partido judicial de La Bañeza, y ser la décima provincia por su menor número de analfabetos (el 36,61%), mientras este índice es en nuestro partido del 39,44%.

Portada del libro. / Archivo de José Cabañas

Según aquella Guía, hay en Santa Elena de Jamuz buen local escolar (en julio de 1921 había cesado Lorenzo Hernández Prieto como maestro de instrucción primaria, el cual remitía en febrero de 1915 Oficio de residencia como sustituido), regular en Villanueva (figuran en 1928 un maestro y una maestra, al igual que en Jiménez, y tan solo un maestro en Santa Elena), y se halla en construcción la escuela en Jiménez de Jamuz.

En aquel regular local-escuela de Villanueva de Jamuz (donde figura Teresa Martínez como enseñante en 1928) había sido maestra propietaria desde 1921 hasta 1929 Josefa Álvarez Díaz, una experiencia que, combinada con la de su paso como docente por el pueblo asturiano de Carbayín, y firmando como Josefina Álvarez de Cánovas (Inspectora de Primera Enseñanza y Licenciada en Derecho), plasmaría en cuatro libros de lectura para las escuelas (ya nacionalcatólicas) de niñas, y en especial en el titulado Mari Sol, maestra rural, que publicó la Editorial del Magisterio Español en 1944, aprobado por el ministerio de Educación Nacional, con licencia eclesiástica, el Imprimatur del Vicario general, y el Nihil Obstat del censor.

Había nacido Josefa Álvarez Díaz en Puertas de Cabrales (Asturias) en mayo de 1898. Desarrolló después su labor profesional como Inspectora de Primera Enseñanza en la provincia de Toledo (1929-1931). Entre su producción anterior prologó en 1933 el libro Hacia una Escuela Nueva. Fue una de las 100 mujeres pensionadas por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), en su caso en Francia, Bélgica y Suiza en 1935. (Resultaría sin duda interesante comparar aquellos místico-patrióticos libros de lecturas de la posguerra con su Plan de Hacer Escolar para el curso 1934-1935).

Según el relato de la maestra Mari Sol, el pueblo de Villanueva de Jamuz no tenía entonces carretera (la de Alija, en la que se halla, pasaría aún en 1934, con el ensanche y el acondicionamiento en su extremo bañezano, a serlo desde su anterior categoría de camino), y sus casas estaban “rodeadas de altos muros de adobe con portón que da a la vivienda recoleta de habitaciones, todas abiertas al corral, con piso de barro (lo que obligaba a calzar galochas en invierno) y alumbradas con candil de mecha (la torcida), no anidando en su castillo ya desde hace muchos siglos más que las cigüeñas y las golondrinas”. Sin acomodo ni vivienda para la maestra, comiendo las familias de la olla común (“al pilón”, bien sazonado de pimentón picante), con la anterior escuela en un local arrendado y la que aquella maestra desempeña instalada también en alquiler “en la antigua y desocupada panera de los diezmos y primicias de la Iglesia, que las alumnas han de abandonar cuando llega el tiempo de la siega”… Una obra que compone un mosaico en el que no faltan la descripción (entreverada de términos propios de sus gentes) de tipos populares de la tierra, las alusiones a tradiciones y costumbres del lugar, y la narración de las estacionales faenas campesinas de sus naturales.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Quién nos robó aquella Noche Bruja?

Publicado por A. Cordero el 5/03/2019 9:03 Comentarios desactivados

Mucho se habla de la Noche Bruja de La Bañeza y quienes no saben de qué va el asunto están convencidos de que es la noche grande del carnaval bañezano, quizás por escuchar a sus padres y abuelos hablar de ella con nostalgia año tras año, o porque la nomenclatura ‘Noche Bruja’ tiene algo que engancha. Tal vez sea por eso que todos los adolescentes de la provincia se frotan las manos al imaginarse hacer realidad el sueño de asistir a uno de los eventos más sonados en el programa carnavalero.

Desde el ayuntamiento se hace un despliegue de medios para intentar tapar la mala imagen que los empleados de la limpieza se encuentran a la mañana siguiente y tratando de prevenir desgracias que, todo hay que decirlo, a día de hoy no se han producido, mientras añoran aquellas noches brujas que vivimos los que ya peinamos alguna cana y rememoran disfraces, lugares y momentos inmortalizados en viejas fotos.

Estos últimos años he oído decir, de forma muy acertada, que la mañana del sábado y parte de la tarde es ahora ‘la nueva Noche Bruja’, donde el auténtico carnavalero bañezano saca a la calle su personaje disfrutando y haciendo disfrutar a los que solemos verlos desde la barrera, pero admiramos el ingenio y la imaginación que se dan cita cada año en los aledaños de la Plaza Mayor. Sin duda es el momento más esperado por quienes lo hacen y quienes lo vemos, sin organización, sin normas, sin impedimentos de ningún tipo, pero carnaval auténtico, como suelen titular en los papeles.

Así, esos carnavaleros auténticos que –ayer mismo se lo dije a uno de mis favoritos– cada año se merecen ganar un premio, porque cada año se superan a sí mismos y cada año dan lo mejor de si, que salen a la calle interpretando un papel sin necesidad de grandes alharacas y –sobre todo– sin ir pegados a un vaso que les haga desinhibirse y romper el hielo para meterse en la piel del personaje al que dan vida de forma magistral.

Quizás decir que hemos perdido la Noche Bruja sea un poco exagerado por mi parte, así que voy a decir que con el ‘todo vale’ y el afán por atraer autobuses llenos de chavales a cualquier precio, la hemos convertido en algo que afea la imagen de un carnaval con ‘denominación de origen’ y recuperarla para que vuelva a ser lo que fue hace 20 años será casi imposible; por eso y para dejar buen sabor de boca diré que acaparamos las portadas de los periódicos de tirada provincial porque el Carnaval de La Bañeza se supera cada año gracias a todas esas personas involucradas en el éxito indiscutible de esta fiesta de Interés Turístico Nacional.

Sirvan estas líneas para felicitar a esos carnavaleros GRANDES que cada año se merecen un premio por el ingenio, la interpretación, la puesta en escena, el aguante, el trabajo que todo ello conlleva y por arrancarnos a quienes los disfrutamos tantas y tantas sonrisas. Ellos son el auténtico carnaval. Enhorabuena por tanto derroche de imaginación.


En memoria de los asesinados en 1936 en el puente de Valimbre

Publicado por Ibañeza.es el 25/02/2019 8:01 Comentarios desactivados

“Destrozan el memorial en recuerdo de los republicanos fusilados en el puente de Valimbre”
23 de febrero de 2019.
(El fascismo se cura leyendo)

Cuarenta cadáveres de paseados aparecerían en parajes del contorno de Astorga en el tiempo que va del final de julio a diciembre de 1936, al menos 19 de ellos en los montes de Estébanez desde octubre hasta acabar el año, de los primeros en este frecuentado lugar de ajusticiamiento los de tres desconocidos miembros de las milicias nacionales, seguramente castigados ellos mismos con la muerte por haberse extralimitado en la aplicación de la represión encomendada (uno falangista vallisoletano –la marca JONS Valladolid se muestra en su ropa interior-, y portaban los otros dos en la solapa de la americana sendas insignias con los colores de la bandera monárquica), a los que seguirían varios vecinos de Valderas y otros muchos, además de los que se irían hallando en los primeros meses de 1937, el de un hombre en las cercanías de San Justo de la Vega, otro cadáver -bastante descompuesto- en el monte de Castrillo de los Polvazares, y uno más en las inmediaciones de Villavante, este identificado como el de un astorgano con domicilio en la calle del Postigo.

Al igual que en San Marcos de León, en el cuartel de la Guardia Civil de Astorga se cometían las más execrables y refinadas torturas con quienes de madrugada eran sacados y asesinados sin piedad en algún camino o descampado más o menos cercano, como se haría con los tres hermanos Fuertes Martínez y con José Herrero, eliminado este dejando desamparados a su viuda y a sus cinco hijos de corta edad, parecido abandono e indefensión en el que quedaban los deudos de los seis ejecutados en diferentes fechas de los meses de agosto y septiembre de 1936 en Castrillo de las Piedras al lado del puente de Valimbre, tal vez arrancado alguno de su cautiverio en el Cuartel de Santocildes (además de estos lugares y la Prisión de Partido, lo eran de detención en la ciudad maragata los locales de Falange, el Requeté, la JAP, y las Milicias Ciudadanas).

El 23 de agosto, a las cinco de la tarde, en el kilómetro 321 de la carretera Madrid-Coruña el primero, “un hombre desconocido, de unos 30 años de edad, que viste traje de corte y botas negras de cuero” (más tarde identificado como Amancio Sarmiento Alonso, casado, vecino de Noceda del Bierzo y maestro nacional en el mismo pueblo). Otro de unos 60 años un kilómetro antes a las cuatro de la tarde del 12 de septiembre, vistiendo botas negras y traje de pana. En el mismo punto y a la misma hora tres días después uno más, de unos 65 años, con traje de corte negro, sombrero, y botas negras (al que identifican en noviembre de 1940 como Ernesto de Paz Guisasola). Al siguiente día 16, a las once de la mañana en El Val, a la altura del kilómetro 318, dos desconocidos, de unos 45 años el uno, vistiendo traje de corte azul y zapatos negros, y el otro, que viste chaqueta de gabardina negra, pantalón de tela rayada, y alpargatas color café, de unos 30 años, sepultados ambos en el cementerio de Castrillo y que, “aparecidos en la cuneta y encontrados por las gentes cuando se dirigían a Astorga”, resultarían ser los bercianos José Villar Sobrín y Agustín Alonso Jambrina, maestro de la cría del gusano de seda en San Román de Bembibre. Pasada una semana, de nuevo en el punto kilométrico 320, término de Cuevas, era hallado a las ocho de la mañana el cadáver de un desconocido joven de unos 20 años, que vestía pantalón de corte color chocolate y alpargatas blancas y que se enterraba en el cementerio de aquella pedanía del municipio de Valderrey, al igual que ya se hiciera con los tres primeros que se hallaron.

Los trajes de los infelices asesinados a la vista del vetusto puente de Valimbre sobre el río Turienzo (“que no eran de hombres de campo; más bien parecían de personas significadas”) se guardaron durante muchos años en un trastero de la iglesia de Castrillo, junto a las andas de los pasos y los santos, para ayudar a identificarlos por si por allí pasaban sus familiares, y tal vez sirvieran para ponerles nombre luego a alguno de ellos, aunque no se consiguiera hacerlo con el primero y el último.

La filiación del paseado el 23 de septiembre de 1936 no vino a desvelarse hasta hace menos de dos años, y se logró por el empeño de Miguel Ángel Núñez Martínez en conocer el destino de su tío político Toribio Alfayate González, nacido en Santa Colomba de la Vega en junio de 1910 y maestro de 26 años, soltero, por entonces en Posada de Valdeón: él fue el último de aquella inmisericorde sucesión de ajusticiados. Formado en la Escuela Normal del Magisterio Primario de León en los cursos de 1930 a 1934, era nombrado a la mitad de febrero de 1935 maestro nacional interino para la escuela de niños de aquella villa (solicitaba en abril el mismo desempeño en cualquiera de la provincia), hospedándose en una pensión en Los Llanos, y de allí salía a la mitad de julio de aquel año para pasar con su familia sus vacaciones de verano, al igual que haría al año siguiente, 1936, pero participando este en León como maestro cursillista en los agitados y al final interrumpidos Cursillos del Magisterio Nacional, y seguramente en algunas de las movilizaciones, protestas, huelga y altercados que en ellos se vivieron, tornando después de aquellas fechas a la casa familiar en Santa Colomba para ayudar a sus padres labradores y sus otros cinco hermanos en las labores veraniegas.

Y en ello anduvo hasta que en la noche del 23 de septiembre fue sacado de casa por la Guardia Civil. Estaba acostado. Podía haber huido por la huerta trasera, pero no lo hizo (confiado, como tantos, en que nada anómalo había hecho ni había causado ningún mal, dice muchos años más tarde su primo José Alfayate García, también después maestro), y sin pasar por la cárcel ni por ningún otro lugar de reclusión de La Bañeza sería directamente conducido por la carretera Madrid-Coruña hasta el lugar de su martirio, seguido el vehículo que lo transportaba junto con sus matadores por Ángel, el mayor de sus hermanos, y por un tal Jacinto. En el kilómetro 320 era asesinado de varios disparos por el guardia civil Olegario Ferrero Barrio, y el oír las detonaciones en el pueblo de Cuevas era señal de que algunos de sus vecinos habrían de ir en la mañana a recoger de la cuneta los cuerpos de los infortunados. Así hizo con el de Toribio el presidente de la Junta vecinal, Anselmo, quien en un carro de bueyes lo trasladó al cementerio, en el fondo del cual lo enterraron después de desnudarlo de sus ropas y envolverlo en una sábana (como a los ejecutados anteriores; en el dobladillo de los pantalones aún tenía paja de las faenas de la era).

El maestro Toribio Alfayate González.

Según la versión de otra fuente familiar, Toribio Alfayate habría sido apresado brevemente en el Depósito Municipal bañezano tras su detención por la Guardia Civil, y de allí lo sacaría al alba el lumpen de origen portugués Irineo de Jesús Pereira “el Portu”, que se había hecho de Falange, para asesinarlo porque codiciaba apropiarse de la bicicleta nueva en la que el maestro se movía, un relato que resulta menos creíble si lo es el asentamiento de la defunción del portugués en el Registro Civil de La Bañeza el 19 de septiembre de 1936, tras haber sido muerto el día antes (también por militares y por actuar represivamente por su cuenta asesinando a un republicano de La Bañeza que, para evitar las represalias se había alistado en la Legión). Tras el paseo del maestro, algunos vecinos de Santa Colomba de la Vega habrían bloqueado con grandes piedras la desviación al pueblo desde la carretera de Madrid a La Coruña, tratando de evitar que en otros vehículos se sacara de su hogar a más personas.

Quienes sí parece que tuvieran algo que ver en el asesinato de Toribio fueron el viejo cacique del valle de Valdeón, Daniel Abascal González “el Pasiego”, jerarca de Falange en la zona y alcalde del municipio ejerciente desde Riaño todo el tiempo que hasta el 3 de septiembre de 1937 Posada de Valdeón fue republicano, y su denuncia del joven enseñante y lo que desde allí informara sobre él, con el que habían tenido al parecer enfrentamientos a cuenta de la aplicación de las vigentes disposiciones sobre laicidad en la escuela los dos párrocos que por el pueblo pasaron mientras él ejercía de maestro, don Fabio García y don Pedro Riaño Canal. Así, por la intervención del alcalde de Posada llegaría la orden de eliminar al docente, sin que nada hiciera o pudiera hacer para evitarlo Gonzalo García Montiel, desde aquel mes de septiembre de 1936 alcalde de Soto de la Vega, y sin que se opusiera el párroco de su propio pueblo, don Bienvenido Arias Pérez, cura de pistola al cinto y entusiasta de Falange.

Tomado de mi libro en preparación Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en León y sus tierras, próximo a publicarse en Ediciones del Lobo Sapiens. León. (Más información en www.jiminiegos36.com)


El sindicalismo católico y la Federación de Astorga

Publicado por Ibañeza.es el 11/02/2019 7:05 Comentarios desactivados

Al final del siglo XIX se había ido produciendo también en nuestra tierra un asociacionismo obrero en torno e influido por la Iglesia, que ya en 1891 pretendía intervenir en la “cuestión social” a través de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, y así fueron surgiendo: en 1893 una Congregación de Obreros Cristianos en León; en Astorga, en 1901 y para su socorro, un Círculo Católico de Obreros, y otro en Sahagún en junio de 1908, y entre 1911 y 1912 en Villarejo de Órbigo un Sindicato Agrícola Católico, además de diversos sindicatos católicos de mineros en las poblaciones de las cuencas hulleras leonesas. Ya en 1904 en algún documento socialista se decía: “…apenas forman una Sociedad los compañeros, cuando los patronos, ayudados por los alcaldes, los jueces y los curas, constituyen un Círculo Católico para dar con ella en tierra…”.

El 18 de junio de 1909 se constituyó en La Bañeza la Sociedad de Labradores, para la defensa de los intereses agrícolas de sus asociados, seguramente a raíz de la promulgación en 1906 de la Ley de sindicatos agrícolas y de su Reglamento de 1908, unas disposiciones que permitían la asociación de campesinos en sindicatos, cámaras agrarias o comunidades para la adquisición de herramientas, máquinas, tierras, animales o productos, pero no para la reivindicación de sus derechos.

A principios de 1917 se consolida el viejo asociacionismo confesional con el establecimiento sobre el mapa diocesano de Castilla la Vieja y León de la Confederación Nacional Católica Agraria, cuya peculiar interpretación de las relaciones laborales la convierten en la herramienta definitiva del control patronal, además del más idóneo garante contrarrevolucionario. En 1928 depende de aquella Confederación la Unión Católica Agraria Castellano-Leonesa, con sede en Valladolid, y a ella pertenecen las federaciones de León y Astorga (que cuentan al inicio del periodo republicano con 83 y 94 sindicatos), a las cuales se hallan adheridos, entre otros muchos, los de Castrotierra, Fresno de la Vega, Izagre, Valdemorilla, Villarroañe, Villabraz, Villamañán, Villademor de la Vega, a la Federación Católica de León; y Alija de los Melones, Audanzas del Valle, Benavides, Bustillo del Páramo, Castrocalbón, Congosto, Herreros de Jamuz, Huerga de Garaballes, Laguna Dalga, Laguna de Negrillos, Mansilla del Páramo, Navianos, Nistal, Posadilla, Priaranza de la Valduerna, Requejo, Riego de la Vega, Robledo de la Valduerna, San Cristóbal de la Polantera, San Justo y San Román de la Vega, San Román el Antiguo, Santibañez de la Isla, Toral de Fondo, Valdesandinas, Valdefuentes del Páramo, Veguellina, Villamor, Villarejo, Villoria de Órbigo, y las dos sociedades de agricultores de La Bañeza, a la Federación Católica de Astorga. Precisamente las contradicciones entre la teoría y la práctica de los sindicatos confesionales y los Círculos Católicos de Obreros llevarían a uno de sus clérigos activistas e impulsores, el candidato cunero en la provincia leonesa por Izquierda Republicana en las elecciones de febrero de 1936, Luís López-Dóriga Messeguer, a involucrarse después en los de orientación socialista.

Desde las federaciones confesionales se había hecho reciente propaganda para la constitución de la Confederación Sindical Hidrográfica del Duero y de la Sección de la Liga de Mujeres Campesinas en enero de 1928, amparada por el obispo y relacionada con la derecha clerical, con la que también tendría algo que ver la Sección de Señoras de las Conferencias de San Vicente de Paul que al menos a finales de 1929 está implantada en La Bañeza, donde al igual que en toda la provincia el sindicalismo dominante hasta la caída de la dictadura primorriverista había sido de inspiración católica

Celebraba el 10 de marzo de 1933 su asamblea anual la Federación Católica Agraria Leonesa (se manifestaba contra el proyecto de Ley de congregaciones religiosas, que entonces se debatía, noticiaba El Adelanto), a la que asistieron 53 representaciones de sindicatos federados, con el balance de haber fundado 35 asociaciones de propietarios, 23 de arrendatarios y 26 de obreros. Acabando el año existían en la provincia leonesa 445 sindicatos agrícolas, con 13.814 asociados, de los que 86 entidades y 5.852 sindicados correspondían a la Federación de León, mucho más nutrida entonces que la de Astorga, en un tiempo en el que la provincia leonesa superaba con mucho a las demás en el número de los sindicatos agrícolas formados, aunque fueran diminutos y de escasos afiliados.

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)

La carga, de Ramón Casas (1900). Museo de Olot.


Leonesismo desde la emigración (El Centro Región Leonesa y otros)

Publicado por Ibañeza.es el 28/01/2019 8:02 Comentarios desactivados

Según los datos del Instituto Geográfico y Estadístico, unos cien mil leoneses emigraron a América entre 1885 y 1915 (tan solo el 10 de noviembre de 1907 salieron de la estación de Astorga 600 emigrantes hacia los puertos de Vigo y La Coruña); fueron Cuba y Argentina sus principales destinos, y muchos pueblos quedaron semivacíos, como Destriana, que entre 1904 y 1905 perdió más de cien habitantes. En cuanto al país austral, en diciembre de 1922 en la revista leonesa Renacimiento se señala la existencia en Buenos Aires del gran Centro Región Leonesa, sociedad recreativa, de apoyo mutuo y cultural en el que figuran la mayoría de los numerosos paisanos que allí residen.

En nuestra tierra la emigración venía ya de lejos: El monárquico bañezano Juan Fernández de Mata había escrito el 23 de septiembre de 1893 en La Provincia: “Infinidad de hombres y mozos de los pueblos, principalmente montañeses, hanse embarcado en La Coruña en uno de los vapores para La Habana y Buenos Aires. La emigración a las Américas es cada día más numerosa, no obstante las penurias y contratiempos a que se exponen quienes abandonan la madre patria, signo evidente del malestar cada vez mayor que se advierte en ésta”. En torno a 1880 había ya asentados en lugares de Cuba y Puerto Rico emigrados parameses, como Joaquín Rodríguez Francisco (guardia civil en 1868 y dependiente de comercio por tres años), propietario en Utuado, en el segundo país, de la finca Vista Alegre y fundador de la primera tienda del barrio, y su sobrino Agustín Rodríguez Mata, de 21 años y quinto entonces reclamado, naturales ambos de Santa María del Páramo, desde donde César Santos Tagarro clamará el 8 de enero de 1913 en La Correspondencia de España contra “el hambre y la miseria de las que están ahítos sus paisanos, a los que les falta el pan que han de ir a buscar a América, emigrando para no volver jamás mientras el país se despuebla”.

Por lo que hace al leonesismo (con tan amplio y variado recorrido histórico como para que ya en tiempos de la Primera República llegara a su Asamblea Constituyente en agosto de 1873 desde la comisión de la Diputación provincial de León -integrada por el secretario y cinco diputados, todos monárquicos- y apoyada por el ayuntamiento de La Bañeza y otros como los de Valencia de Don Juan y Riaño una petición de modificación del proyecto de Constitución federal de un mes antes que permitiera a la provincia formar un Estado propio dentro de la República Federal Española), surgía en 1934 el Grupo pro León, y en el mismo año la institución regionalista el Orfeón Leonés (la masa coral más antigua de España, creada en 1888 –o en 1886, según otros, con la inauguración del Círculo de Obreros Católicos-) estrenaba el Himno a León, con letra de José Pinto Maestro (su presidente, y director del diario conservador La Mañana) y música del bañezano Odón Alonso González (el director), y con motivo de la solemne celebración del quinto centenario de la gesta del Paso Honroso (para la que la comisión presidida por Mariano Domínguez Berrueta solicitó la contribución de los ayuntamientos, aportando el de La Bañeza 100 pesetas), al tiempo que se inauguraba el 22 de julio la Biblioteca Regional Leonesa, dependiente de la Diputación, a cuya Comisión Gestora propone desde El Diario de León José Marcos de Segovia (que firma Salvador Ferreras Mansilla) que se interese por adquirir para la neonata biblioteca las obras y un retrato del bañezano prócer nacional Padre Juan de Ferreras y García, teólogo y poeta, historiador y Bibliotecario Mayor de la Academia Española que con el marqués de Villena fundara en 1713, que se sumarían en tal caso a los Apuntes para la historia del Partido Judicial de La Bañeza, de Manuel Fernández y Fernández Núñez, que él mismo acababa de donar.

De la Revista Mensual del Centro Región Leonesa. Buenos Aires. Año I. Nº 5. Junio y Julio de 1919.

El mismo autor bañezano daba el 1 de abril de aquel año en los nuevos y recién inaugurados locales capitalinos del Orfeón una conferencia muy aplaudida sobre el tema “Estampas Leonesas”, excitando en ella a la unión para defender los Fueros leoneses, declarándose contrario al centralismo, y manifestando que “debemos ir a Madrid no a rogar sino a imponer nuestros derechos”. Dos días después Luís Corral y Fue abunda desde El Diario de León en proponer la creación de un Centro Leonés de Estudios Económicos.

El leonesismo del que aquellos acontecimientos eran muestra se acrecentaba asimismo por entonces en América, donde en el mes de julio de 1934, también coincidiendo con la conmemoración de las proezas del Paso Honroso, se inaugura en el Centro Leonés de La Habana la Biblioteca Leonesa (de autores leoneses y asuntos de León) reunida desde 1927 por la Comisión de Intereses Morales y Materiales que entonces se creaba merced a donaciones particulares y a la hecha por la Diputación, a cuya formación había también contribuido el contramaestre de la armada cubana y maragato Toribio Fernández, y aquí, con el comienzo de las fiestas de conmemoración de las hazañas del caballero Suero de Quiñones (un brillante acto de afirmación del ideal leonesista), se proclama que “hay que emprender una cruzada para rescatar los tesoros leoneses que están fuera de las tierras de León, como la documentación llevada de San Marcos (con manuscritos de Quevedo) que aún se halla en el Archivo Histórico Nacional sin abrir ni catalogar”.

En el número extraordinario de septiembre de aquel año 1934 de la revista León del Centro Región Leonesa de Buenos Aires se incluían sendas colaboraciones de los bañezanos Nicolás Benavides Moro (uno de los citados como regionalista leonés por el sociólogo Díez Llamas) y Manuel F. y Fernández Núñez, una publicación de aquella entidad “de ayuda mutua, recreo e instrucción” creada en julio de 1916 que vería la luz en febrero de 1919 y desde la que la asociación de leoneses (entre los que abundan los maragatos) enviaba entonces “a la madre España su más ferviente adhesión en estos momentos de incertidumbre amarga, ocasionada por ingratitudes reprobables”.

(A algunos de los números publicados entre febrero de 1919 y mayo de 1925 se puede acceder en Internet desde la Biblioteca Digital de Castilla y León, en el enlace http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/consulta/registro.cmd?id=18430).

Del libro LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas -Valduerna, Valdería, Vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga-, de 1808 a 1936), publicado en 2013 en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González. (Más información en www.jiminiegos36.com)


¿Qué tendrá la palabra gratis, qué tendrá?

Publicado por A. Cordero el 27/01/2019 9:09 Comentarios desactivados

Es indiscutible, si es gratis, como si es mierda, siendo gratis las opciones de interés crecen por minutos y todo aquello que exhiba la preciada palabra a su lado se convierte al instante en un asunto a tener en cuenta, mientras que si hay que pagar, aunque sea una mísera cantidad, la gente comienza a poner excusas y el preciado objeto de deseo ya deja de tener atractivo.

Cuando a mediados de diciembre se empezó a hablar de las cien mil bombillas que una conocida marca de bombones había colocado en Puebla de Sanabria, la noticia corrió como la pólvora y, mientras algunos pensamos de inmediato que, entre otras cosas, lo que perseguía la conocida casa italiana era asegurarse la promoción de la campaña navideña de sus productos, hubo quien sólo acertó a recordar que el día de la inauguración habían repartido bombones a todo el que se acercó a presenciar el encendido con autoridades, prensa, los rostros famosos de la cadena televisiva y la parafernalia que suele acompañar a estos saraos mediáticos.

Tanto es así que aquello se convirtió poco menos que en una peregrinación a la que, he de reconocer, también asistí, aprovechando un viaje de vuelta del país vecino, para ver qué era aquello que tanto daba que hablar en los corrillos modernos. Eran luces. Luces colocadas con bastante buen gusto que realzaban la indiscutible belleza de la plaza Mayor de un pueblo ya de por sí considerado uno ‘de los más bonitos de España’ y un letrero excesivo que, bajo mi punto de vista, lo que buscaba en todo momento era el postureo en las fotos de los perfiles y que el nombre de la marca estuviera presente en todas ellas a coste cero.

Quizás algunos, de los que sólo acertaron a recordar que el día de la inauguración se repartieron bombones, pensaban que los bombones colgaban de los tejados a modo de bolas navideñas, porque nada más llegar se oían los rumores de la ausencia del preciado botín, uno, dos, tres… cerca de una docena de golosos conocidos me encontré preocupados por el asunto ya que, al parecer, su única excusa para acudir allí fue la de hartarse de bombones, eso si, gratis.

Además de los comentarios y las caras de disgusto por la ausencia de los mismos y tras decir yo que lo que buscaba la tanto la marca, como el ayuntamiento de Puebla de Sanabria era la difusión de las fotos y la llegada masiva de visitantes ávidos de foto y bombones gratis, fue la pataleta de decir: “pues yo no pienso subir fotos, que se chinchen…” Y a continuación, tras informarle a una dama sobre la opción de comprar en el supermercado una caja de 3 unidades de Ferrero Rocher por un euro y una caja de 16 por poco más de cuatro, acabó diciéndome que no podía comer bombones, que tenía colesterol.


La historia de la Alubia de Oro

Publicado por José Cruz Cabo el 19/01/2019 8:05 Comentarios desactivados

José Cruz Cabo

En el año 68, llevando El Adelanto Bañezano Carlos Alonso y su cuñado Leopoldo Martínez, se crearon tres premios literarios, que se entregaban cada año. Los premios comenzaron a darse en el entonces teatro Pérez Alonso y gracias a ellos se consiguió saber definitivamente que el grupo escultórico de La Piedad fue realizado por el vallisoletano Gregorio Fernández. Así estuvieron, hasta que en el año 2000, Rafa y don Santiago acordaron dar una Alubia de Oro a personajes bañezanos que hubieran trabajado por la ciudad desinteresadamente. En 2007 el periódico dejó de ser propiedad de la parroquia de Santa María para pasar a manos particulares, sin ningún agradecimiento para los que habíamos trabajado tantos años gratis, incluido yo 32 como subdirector.

Todo se hizo de tapadillo, cuando los creadores de la alubia de oro fueron Rafael Cabo del Riego y el jurado compuesto por Santiago Carrizo, Rafael Cabo del Riego, Maximino López, Manuel Carro y servidor, José Cruz Cabo. Se hizo con el propósito de concederla a las personas o entidades bañezanas sin ánimo de lucro que trabajaran por nuestra ciudad. Dos o tres años me la quisieron dar a mí por mi desinterés escribiendo y trabajando por La Bañeza, tanto en prensa como en radio, porque aun sigo siendo el corresponsal de Radio Astorga y van 53 años, pero no quise porque estaba en el jurado y podía interpretarse mal.

Con alubia y sin alubia, tengo la satisfacción de haber escrito y lanzado por las ondas de la radio infinidad de noticias de mi querida ciudad, y solo para que la gente sepa dónde está y lo que en nuestra ciudad se hace. Lo hice siempre desinteresadamente y así seguiré hasta que me muera, ahora en Radio Astorga, ibañeza.es —que es diario y llega a todo el mundo— y el semanario La Bañeza Hoy, donde me acogieron con cariño, y solo puedo agradecerlo profundamente. Esta es la verdadera historia de la creación de la alubia de oro, pero ahora parece que es obligación darla a los que más han ganado con el dinero de los bañezanos.


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